Bomberos de Madrid protagonistas en Bilbao [04/03/2025]

Por primera vez en el Estado los servicios de bomberos de dos capitales, Bilbao y Madrid, han unido sus acciones para poner en marcha una actividad lúdico-educativa de prevención de incendios. No es noticia que el sábado 1 de marzo se haya celebrado la Jornada de puertas abiertas del parque central de Bomberos de Bilbao, esa es una actividad que se celebra todos los años un sábado próximo al 8 de marzo, festividad de San Juan de Dios. Lo verdaderamente novedoso es que en el parque de Bomberos de Bilbao había un visible despliegue de Bomberos de Madrid. Cientos de niños se han acercado con sus familiares, padres, madres, abuelos a disfrutar de las habituales actividades de este día de puertas abiertas: tirolinas, echar agua con mangueras, montarse en los vehículos, bajar por la barra de los bomberos, subir en la cesta de las escaleras, y saltar en los hinchables, o tirarse en el Gargantúa. (una figura mítica de un gigante enorme y caricaturesca que se saca a la calle en días de fiestas de Bilbao(1) en que los niños se meten por su boca y, a través de un tobogán, salen por la parte trasera del gigante).

El Grupo pedagógico de Bomberos de Madrid

Pero, lo que ha hecho diferente este año el festejo ha sido la presencia de la Unidad Pedagógica de Bomberos de Madrid que han montado diversos talleres de prevención con los materiales de la Fundación Mapfre con la que colaboran estrechamente. Entre otros materiales, Bomberos de Madrid han desplazado el Aula móvil experimental de prevención de incendios, con la urna de explosiones y el taller de productos químicos domésticos y la casa de evacuación hinchable (que llenaban de humo), que de forma práctica los entusiastas miembros del Grupo pedagógico han hecho disfrutar a cientos de niños bilbaínos mientras les aleccionaban en el conocimiento del fuego y de cómo han de comportarse si alguna vez se ven en un incendio. Este envidiable Grupo pedagógico de Bomberos de Madrid es la viva demostración de que la protección contra incendios va mucho más allá de la extinción de incendios y evidencian que un servicio de bomberos no es un auténtico servicio de protección contra incendios de su sociedad si no aborda la prevención de incendios con más recursos. Madrid, siempre ha sido el escaparate que muchas ciudades han mirado para imitar sus pasos. Esperemos que los demás servicios de bomberos de España se contagien de esta brillante iniciativa. (1) El primer Gargantúa fue construido en Bilbao por el Jefe de Bomberos Etxaniz, que murió en el incendio de una imprenta en Bilbao en 1867. Etxaniz tiene una plaza con su nombre en el centro de Bilbao.

Digitalizando la seguridad

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Este artículo nos descubre por qué han de darse pasos para la digitalización de la seguridad no solo de las empresas sino en todas las organizaciones relacionadas con la gestión de emergencias.

Autor: Rubén Bélmez Orellana. Data Scientist. RKL Integral
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 3 de marzo de 2025

Incluso hoy día, en pleno siglo XXI, en el auge de las redes sociales, la inteligencia artificial, la computación en nube y el 5G (incluso abriendo las puertas a mundos más exóticos como la computación cuántica), el sector de la seguridad por lo general sigue funcionando bajo las reglas del mundo analógico.

Si bien es cierto que poco a poco la digitalización va entrando en la seguridad (por poner un ejemplo, a través de IoT -Internet of Things- que facilita la identificación de incidentes), parece comprensible que aquello que tiene que garantizar nuestra seguridad evolucione con pies de plomo.

Pero debemos tener en cuenta que hoy en día el mundo es digital y, por tanto, la seguridad necesita dar un paso hacia la digitalización para poder mejorar su capacidad protectora.

El eslabón más lento

Entrando un poco más en materia, el eslabón más “analógico”, también podríamos llamarlo lento, de la cadena es el ser humano ya que es la componente que tiene que identificar en última instancia un incidente, transmitir la información, poner en marcha y ejecutar las contramedidas y asegurarse de la vuelta a la normalidad.

Bajo esta perspectiva, parece intuitivo sugerir que el comienzo de la automatización del sector seguridad deba centrarse en mejorar la capacidad de actuación del ser humano en la cadena, ya sea quitándole responsabilidades críticas y/o repetitivas que puedan automatizarse o facilitándole realizar ciertas acciones como comunicar información. De esta forma, podrían no solo acelerarse las acciones sino mejorar la respuesta ya que se actuaría de forma más rápida y eficiente.

Un ejemplo práctico

Pongamos un pequeño ejemplo práctico de lo expuesto hasta ahora, supongamos una planta industrial en la que, por un fallo eléctrico, se corta el suministro de energía. La dependencia del factor humano para identificar la incidencia, “buscar” el procedimiento de respuesta y comenzar a transmitir las tareas e información al personal involucrado hace que se invierta mucho tiempo, tiempo que puede ser crítico en la producción de dicha planta ya que podría repercutir en los beneficios de la compañía. En este escenario, poder llegar a automatizar o simplificar acciones del personal podría ayudar a ganar minutos importantes, pero… ¿cómo podría lograrse esto?

Por ejemplo, digitalizando el plan de respuesta y notificando información masivamente de forma sencilla. Si la persona responsable tuviera accesible de forma digital y más ágil el plan de respuesta podría ahorrarse el tiempo de buscarlo (o recordarlo) y, a su vez, poder enviar de forma sencilla información a cualquiera, se podría ganar el tiempo necesario en hacer múltiples llamadas telefónicas.

Estos minutos de diferencia entre una actuación más y menos digital podrían tener consecuencias muy diferentes para la compañía, como la pérdida material, de reputación o incluso de personal en el peor de los casos.

Solución inevitable

Cerrando la brecha entre lo analógico y lo digital en seguridad, la evolución es inevitable. En un mundo que demanda agilidad y eficiencia, la digitalización no es solo una opción, sino la clave para fortalecer la protección, reducir tiempos de respuesta y salvaguardar la continuidad de manera significativa.

Prevención de Incendios en la web de OPRA en 2024

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Selección de publicaciones sobre Prevención de Incendios de la página web de OPRA durante 2024:
Artículos Fecha
Las muertes por brasero 04/01/2024
Hay que cambiar la legislación de incendios en RESIDENCIAS 21/02/2024
¿Por qué el edificio de Valencia no cumplía la normativa de incendios? 26/02/2024
El edificio de Valencia no cumplía las condiciones exigibles para su evacuación 04/03/2024
Actualización de la legislación de PCI en España 18/03/2024
¿Cuántas vidas salvan los detectores de incendio en los hogares? 12/04/2024
La importancia de las puertas en un incendio 13/06/2024
¡Basta ya! 10 muertes más en una residencia de Zaragoza 15/11/2024
Preguntas sin respuestas sobre seguridad en residencias de mayores 21/11/2024
Blogs Fecha
¿Quién comprueba que se cumpla la legislación de incendios? 18/01/2024
Incendio en Valencia ¿tomar medidas en caliente? 23/02/2024
Medidas de PCI en España. Marcos legislativos: constructivo y laboral 26/03/2024
Incendio de Valencia. Y ahora ¿Qué? 04/04/2024
Buen ejemplo de noticia de incendio mortal 14/05/2024
¿Una vida por cerrar una puerta? 04/06/2024
Los ayuntamientos ante los riesgos de las hogueras 18/06/2024
Incendio en Bermeo: La puerta abierta 19/07/2024
Informe del incendio de la Torre Grenfell en Londres (72 muertes) 05/09/2024
Noticias Fecha
Los consejos de bomberos aprendidos por un niño de 15 años salvan la vida a su familia en un incendio en Bermeo (Bizkaia) 15/05/2024
Nace la Asociación Nacional de Bomberos Voluntarios 02/10/2024
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Exitosa jornada de debate sobre SCI en Bilbao

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La empresa SODECA ha reunido a numerosas personalidades de los servicios de bomberos y expertos en seguridad contra incendios en una exitosa jornada de debate celebrada el 20 de febrero de 2025 en el Museo Marítimo de Bilbao, en la que se ha hablado sobre la importancia de las escaleras protegidas en caso de incendio. La extraordinaria acogida del evento, con el aforo completo, demuestra el interés de los profesionales del sector por mejorar la seguridad en los edificios y profundizar en el conocimiento de los sistemas más avanzados de protección contra incendios. El acto central de la jornada ha consistido en una mesa redonda, moderada por Javier Larrea, presidente de OPRA, donde se ha debatido sobre las opciones que existen para mejorar la seguridad en las escaleras. En la mesa, han participado Javier Elorza, ex Subinspector de Bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia y presidente de AGECOB; Santos Bendicho, coordinador CTN 23/SC5 GT8, coordinador del Comité Sectorial de Control de Humos de Tecnifuego y Director de proyectos de Control de Humos en SODECA; Ignacio García Urquizo, Jefe de Operaciones de Bomberos de Bilbao; y Francisco Javier Martín, responsable de Protección contra Incendios de ONDOAN.
“No todos los sistemas previstos en la reglamentación permiten disponer del mismo nivel de seguridad”
Los expertos han coincidido en la necesidad de integrar los distintos sistemas de protección frente al humo en caso de incendio, para que funcionen de manera coordinada, y en tratar de alcanzar la excelencia en la evacuación. En este sentido, Javier Elorza e Ignacio García Urquizo han recalcado la importancia de formar a los ocupantes de los edificios para que conozcan los riesgos y las estrategias de evacuación. “No solo en edificios de gran altura de pública concurrencia, sino también en viviendas, y que la comunidad sepa cómo evacuar en caso de incendio en aquellos edificios que dispongan de sistemas que permitan dicha evacuación segura“, ha explicado García Urquizo, a lo que Elorza ha añadido que “también es necesario que dicha información esté en mano de los SPEIS para que puedan afrontar las situaciones de incendio conociendo previamente de qué sistemas dispone el edificio”. Sin embargo, como ha aclarado Santos Bendicho, “no todos los sistemas previstos en la reglamentación permiten disponer del mismo nivel de seguridad. Dos de ellos se basan en la evacuación del humo del espacio que, teóricamente, se pretende proteger, mientras que el tercero, los sistemas de presurización diferencial, son los únicos que se diseñan para evitar la entrada de humo en el espacio protegido”. En la misma línea, el ingeniero ha añadido que “el objetivo del proyectista debería ser el de proponer las soluciones de protección que aporten el mayor nivel de seguridad posible”, porque “la reglamentación presenta unos requisitos de mínimos”. A su vez, Francisco Javier Martín ha insistido en la importancia de “realizar un buen mantenimiento periódico para que los distintos sistemas mantengan sus prestaciones durante toda la vida del edificio” y puedan funcionar “conjuntamente de manera coordinada”. De este modo, la mesa redonda ha evidenciado la urgencia de promover estrategias integradas que combinen formación, mantenimiento y soluciones avanzadas para garantizar la seguridad en los edificios. Ponencias de gran autoridad Antes de la celebración de la mesa redonda, la apertura de la jornada ha corrido a cargo de Pedro Izaga, Director de Emergencias y Protección Civil de la Diputación Foral de Bizkaia, quien ha remarcado la necesidad de acometer los cambios reglamentarios necesarios para adaptar los requisitos de protección contra incendios a la nueva realidad de los edificios, y ha puesto en consideración “la necesidad de plantear si todos los sistemas de protección frente al humo descritos en la reglamentación se pueden aplicar en todos los edificios”. Acto seguido, Patxi Berreteaga, Jefe de la Sección de Prevención y Protección Civil del Servicio de Bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia, ha introducido el turno de ponencias centradas en la ventilación en la protección contra incendios. Tras las intervenciones de Javier Elorza y Santos Bendicho, el bloque de presentaciones lo ha cerrado Oriol Raduà, ingeniero de Protección Contra Incendios y Control de Humos en SODECA, quien ha explicado detalladamente el funcionamiento y los beneficios de los sistemas de protección frente al humo mediante presurización. Al cierre de la jornada, los asistentes han tenido la oportunidad de compartir sus experiencias y fortalecer sus relaciones profesionales en el ambiente distendido de un cóctel.

Gestión del voluntariado en emergencias

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La gestión de voluntarios en situaciones de emergencia es un desafío que requiere una planificación meticulosa y una formación adecuada. Autora: Alicia Álvarez, PhD. Director of Clinical and Research Services at UTCCB Publicación: Web OPRA www.opra.info • 18 de febrero de 2025 A nivel internacional, países como Estados Unidos y Japón han desarrollado sistemas robustos para integrar a los voluntarios en sus protocolos de respuesta ante desastres. Por ejemplo, en Estados Unidos, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) colabora estrechamente con organizaciones como la Cruz Roja Americana para coordinar y capacitar a los voluntarios, asegurando una respuesta eficiente y cohesionada. Ya veremos si esto cambia a partir de ahora. Formación de la población Por otro lado, es esencial que la población general adquiera conocimientos básicos sobre cómo actuar en situaciones de emergencia. Esta preparación no solo aumenta la eficacia de la respuesta inicial, sino que también minimiza el riesgo de acciones contraproducentes que puedan obstaculizar las labores de los equipos especializados. La educación en primeros auxilios, evacuación y comunicación efectiva puede marcar una diferencia significativa en momentos críticos. Para lograrlo, es fundamental ofrecer formación accesible y gratuita en diversos aspectos de la respuesta a emergencias. Esta capacitación debe estar al alcance de todos los ciudadanos, independientemente de su ubicación geográfica o situación socioeconómica. Iniciativas comunitarias, programas educativos y recursos en línea pueden ser herramientas valiosas para empoderar a la sociedad en este ámbito. Gestión de crisis La gestión de crisis requiere de planes meticulosamente elaborados y de profesionales especializados que puedan liderar con eficacia. Sin embargo, la participación ciudadana, cuando está bien organizada, se convierte en un recurso invaluable. Una adecuada gestión de voluntarios es crucial para evitar malgastar recursos y para prevenir la frustración y el malestar tanto entre los voluntarios como entre los afectados. La creación de registros de voluntarios, la asignación de roles claros y la comunicación constante son elementos clave para una colaboración efectiva. Las catástrofes nos recuerdan nuestra vulnerabilidad, pero también nuestra capacidad de actuar. Contar con una sociedad preparada y con voluntarios bien gestionados no solo mejora la respuesta ante emergencias, sino que también reduce el sufrimiento y acelera la recuperación.
¿Estamos como población preparados para responder eficazmente ante los desastres?

Jornada Técnica sobre escaleras protegidas en caso de incendio

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El próximo 20 de febrero, jueves, se celebrará en Bilbao una jornada técnica sobre «La importancia de las escaleras protegidas para la evacuación de los ocupantes y la intervención de los bomberos». Objetivo Proteger las escaleras del humo de un incendio es esencial para la seguridad de los ocupantes y la intervención de los bomberos. En esta jornada técnica con formato de debate se reflexionará sobre las posibles mejoras de seguridad en caso de incendio. Dirigida a: La jornada está dirigida a los siguientes profesionales:
  • Jefaturas de servicios de bomberos y emergencias.
  • Jefaturas de seguridad de empresas e industrias.
  • Profesionales de seguridad en la edificación.
  • Arquitectos e ingenieros especialistas en seguridad contra incendios.
  • Empresas instaladoras de protección contra incendios.
  • Entidades reguladoras de las condiciones de protección contra incendios.
  • Departamentos de licencias de edificación.
Más información, programa e inscripción en este enlace JORNADA PRESENCIAL GRATUITA | AFORO LIMITADO | ÚLTIMAS PLAZAS

Vigésimo aniversario del incendio del Edificio Windsor [12/02/2025]

En estos días, veinte años después, se ha emitido por la TV Cuatro, un programa sobre este incendio que, con el fondo de diversas imágenes grabadas del incendio real, aporta las particulares opiniones del cómo y por qué se produjo aquel incendio, de periodistas, bomberos, peritos, familiares relacionados, investigadores, autoridades, parapsicólogos, e incluso la de un supuesto incendiario. Afortunadamente el que el día del incendio fuera sábado y la hora cerca de la medianoche, propició que el edificio estuviese desocupado. Pero no resulta difícil intuir lo que podría haber pasado, si tenemos en cuenta que algunos bomberos, perfectamente equipados, resultaron heridos. El incendio El sábado 12 de febrero de 2005, cerca de la medianoche, se inició un incendio en el Edificio Windsor de Madrid. El incendio tuvo un desarrollo vertiginoso que en pocas horas dejó reducido a cenizas al edificio y a su contenido, con la excepción del núcleo central del edificio, construido en hormigón armado. Los bomberos, que fueron llamados a las 23:19 horas, se demoraron escasos minutos en llegar al Windsor ya que el Parque de Bomberos N.º 1 se encuentra situado a un kilómetro escaso de donde se ubicaba el edificio Windsor. Se enviaron, con intervalos de 5 minutos, dotaciones de bomberos de 3 parques. Las mangueras interiores y columnas secas del edificio se encontraban inoperativas. Comenzaron a caer falsos techos y cableados, con el resultado del desprendimiento de los equipos de respiración autónomos y de la desorientación de los bomberos. Varios bomberos resultaron lesionados. Rápidamente el incendio ocupó las plantas 21, 22 y 23. A las 1:15 horas se produjo el primer colapso con el hundimiento de la planta que los bomberos acababan de abandonar. Ante la situación de un edificio desocupado y del estado de gran peligrosidad para la vida de los bomberos, se decide atacar el incendio desde el exterior y abandonar el interior. El incendio quedó controlado a las 11:00 horas del domingo día 13, y se dio por extinguido oficialmente a las 01:00 del lunes día 14. Yo fui uno de los peritos que investigó el incendio del Windsor para un grupo de compañías aseguradoras. Y mis conclusiones, completamente documentadas, fueron que el Edificio Windsor, el día 12 de enero de 2005, carecía de las mínimas medidas de protección de incendios que, de forma eficaz, hubiesen podido detectar rápidamente el inicio del incendio, impedido su rápida propagación, y haber facilitado la evacuación segura de sus ocupantes. Además, la situación se vio agravada por las obras de remodelación que se estaban llevando a cabo dentro del edificio. La Policía Científica estableció que el incendio había sido de origen fortuito sin establecer de forma cierta el lugar de origen. En mi opinión profesional, la situación en que se encontraba, en cuanto a carencia de medidas de PCI, el Edificio Windsor, hacía que cualquier conato de incendio producido por cualquier fuente de ignición de carácter fortuito, chispa, colilla, cortocircuito, etc., tuviese las consecuencias finales que tuvo. El Windsor y la normativa española sobre PCI El edificio Windsor fue proyectado y construido en los años 70´s. En aquel tiempo no existía, en España, prácticamente ningún reglamento, ordenanza o normativa de protección contra incendios, que le fuese aplicable, por lo que los proyectistas no dotaron al edificio de sistemas de PCI mínimamente adecuados al riesgo de incendio que presentaba, muy especialmente para la seguridad de sus ocupantes en caso de incendio. Posteriormente se publicaron diversas normas estatales y locales sobre PCI, (OPPI, Reglamento de Prevención de Incendios de la Comunidad de Madrid, NBEs, etc.), pero de acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico, las nuevas normas de PCI que se publican, no son de obligado cumplimiento para los edificios o industrias ya existentes, por lo que el Edificio Windsor había llegado al año 2005 en una situación de precariedad absoluta de medios de PCI. Con independencia de la legislación española mencionada sobre PCI, que afecta al diseño, proyecto, construcción y puesta en marcha de los edificios e industrias, en España se encontraba promulgada desde el 8 de noviembre de 1995, casi diez años antes de que se produjese el incendio del Windsor, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), Ley 31/95, trasposición de la Directiva Europea 89/391/CEE, de aplicación inmediata a todos los lugares de trabajo, con independencia de su fecha de construcción o apertura. Esta Ley 31/95 obliga a los empresarios a garantizar la protección eficaz ante todos los riesgos que puedan afectar a la seguridad y salud de los trabajadores y otros ocupantes, en los lugares de trabajo y obviamente el riesgo de incendio es uno de los riesgos que afectan a la seguridad y salud de los trabajadores en los edificios en los que desarrollan su trabajo y que afectaba, y gravemente, a los trabajadores del Edificio Windsor aquel 12 de febrero de 2005.
Flagrante incumplimiento de la legislación laboral (LPRL) sobre seguridad contra incendios
De esta somera exposición podemos concluir que, si bien no le era exigible al Windsor ninguna norma constructiva o de protección contra incendios del edificio, sí debería haber cumplido con la exigencia básica y elemental de la protección eficaz que pretende garantizar la LPRL para los trabajadores en sus centros de trabajo. Que sepamos no hubo ninguna actuación sancionadora después del incendio, por incumplimiento de la LPRL para ninguno de los responsables de las empresas que ocupaban el edificio Windsor. Al día de hoy, muchos edificios e industrias en nuestro país, como resultado del marco legal aplicable en cuanto a PCI en la construcción y aparente ignorancia social del mandato de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, se pueden encontrar en situaciones similares o peores, en cuanto a PCI, a las que se encontraba el Edificio Windsor aquel 12 de febrero de 2005. Cabe esperar que responsables de empresas y autoridades laborales sean conscientes de esta terrible situación y tomen las medidas oportunas para el futuro, comenzando por el presente. 12 de febrero de 2025

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Muertos por incendio en los pueblos [10/02/2025]

En los estudios sobre “Víctimas mortales de incendio» es habitual analizar una nueva variable que no había sido considerada nunca anteriormente en España. Me refiero al tamaño de las ciudades en que ocurren las muertes por incendio y explosión.

Se realizó por primera vez en 2011(1). Para eso se clasificaron las poblaciones españolas en función del número de habitantes. Se establecieron los siguientes siete rangos: menos de 1.000 habitantes, de 1.000 a 5.000 hab., de 5.000 a 20.000 hab., de 20.000 a 50.000 hab., de 50.000 a 100.000, hab., de 100.000 a 500.000 hab. y más de 500.000 habitantes. Una vez realizado esto y asignado el número de víctimas mortales por incendio a cada tramo de población se obtuvieron los resultados que se recogen en el gráfico siguiente, observándose que estos datos absolutos no aportaban ninguna información relevante.

Víctimas incendios por población

Por tanto, se consideró que para obtener un indicador adecuado y útil habría que calcular el índice de muertos por millón de habitantes para cada rango poblacional. Esto se presentaba un poco más laborioso y para ello hubo que conseguir los datos del número de habitantes que tenía cada uno de los tramos y correlacionarlo con el número de muertes. Los resultados, que se muestran en el siguiente gráfico del “Índice de muertos por millón de habitantes según el tamaño de la población”, fueron reveladores.

Tasa de muertes en incendios por población

Pueblo pequeño riesgo grande

Resulta curioso observar en el gráfico cómo el índice de muertos por millón de habitantes aumenta de forma progresiva según disminuye el tamaño de la población. Aunque quizás alguien pudiese haber intuido este fenómeno, nunca antes habíamos tenido esta certeza de forma estadística.

A la vista de los resultados expuestos se pudo afirmar con rotundidad que desde el punto de vista de la seguridad contra incendios vivir en una pequeña población, menor de 1.000 habitantes, es mucho más peligroso que vivir en una gran ciudad. En ese año se tenía cinco veces mayor riesgo de morir en un incendio en un pueblo que en una gran capital. Como se aprecia claramente, ya en las ciudades de menos de 20.000 habitantes aumenta este riesgo, pero en las de menos de 5.000 habitantes el riesgo se duplica y en las poblaciones de menos de 1.000 habitantes se dispara. Esta circunstancia se mantiene en el tiempo y sigue vigente.

Más prevención para los más vulnerables

Este hallazgo debería tener una gran repercusión en los servicios de bomberos, especialmente en los más sensibles a la sociedad que protegen, que cuentan con departamentos de prevención de incendios o desarrollan campañas de prevención para la población. También para las agrupaciones de voluntarios de protección civil muy arraigadas en el ámbito rural que suplen con su actividad altruista lo que no hacen muchos bomberos profesionales: prevención. Todos aquellos que, entre sus tareas, desarrollen campañas de información a los ciudadanos habrán de tener esto presente. La divulgación en materia de prevención de incendios se debe dirigir en primera instancia hacia los sectores de población más vulnerables, pues ahí es donde obtendremos la mayor eficiencia de nuestras acciones preventivas. Y aquí hemos identificado un gran sector de población que tienen mayor riesgo: los habitantes de las poblaciones de menos de 1.000 habitantes. Así que cuando se planifiquen las campañas de divulgación tengamos esto en cuenta: empecemos por los pueblos.

Con campañas de prevención en los pueblos y ciudades más pequeñas para educar a sus habitantes en cuestiones relacionadas con los riesgos de incendio, no solo conseguiremos que haya menos incendios sino reducir sus efectos. Este es el cambio de paradigma necesario para transformar un modelo de bomberos reactivos en un modelo de bomberos preventivos al servicio de la comunidad.

Hay que dirigir las campañas de prevención a los más vulnerables

(1) Esta variable la analicé por primera vez en el «Estudio de Víctimas mortales de Incendio en 2011» que elaboré como secretario general de la APTB para la Fundación Mapfre siendo Antonio Guzmán el director general del Instituto de Prevención de la Fundación Mapfre un gran impulsor de estos estudios.

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