Este artículo contiene una introducción básica y un argumento elemental que explica por qué las interesantes y bien elaboradas propuestas del Libro blanco de la prevención de incendios recientemente presentado por la Fundación Mapfre y APTB no van a llegar muy lejos.
Como contaba en el artículo anterior, unas cuantas de esas propuestas ya las presenté hace 30 años y voy con la explicación de por qué no se han alcanzado y por qué es difícil que se logren pronto.
El poder ejecutivo del Estado se ejerce a través del sector o administración pública del Estado que se encarga de realizar las actividades socioeconómicas de interés público, ejecutar las obras de las infraestructuras públicas, y de gestionar las áreas y servicios públicos, como la educación, la sanidad y la seguridad, entre otros. Hay diferentes maneras de entender el gobierno de la res pública y en función de los distintos modelos de gobierno se construye una determinada arquitectura de la administración para lograr los fines de Estado.
Safety, Security y el Ministerio del Interior
El citado Libro Blanco trata de la prevención de incendios, y el incendio es un accidente que provoca daños en las personas y bienes. Parece por tanto que la prevención de incendios debemos encajarla en el ámbito de la seguridad. El primer asunto que habría que aclarar es qué es seguridad, qué se entiende por seguridad y qué órganos de la administración han de encargarse de la seguridad. La definición del concepto de seguridad es un asunto complejo que prometo abordar en otro artículo.
Lo que voy a explicar a continuación es que la arquitectura de la Administración del Estado no es la adecuada para dar respuesta a los problemas de la seguridad de los ciudadanos. Tengo que aclarar necesariamente que en otros idiomas y culturas se distingue entre “safety (protección ante accidentes y emergencias)” y “security (la seguridad relacionada con la policía y con la comisión de delitos)”.
En España no existe esa distinción y por lo tanto la arquitectura del Estado se construye desde esta confusión. El principal ministerio que debería ser el competente de la seguridad ciudadana (la de los accidentes y emergencias, no la del Código Penal) debería ser el Ministerio del Interior.
La Seguridad para los gobiernos españoles
Una ojeada al Organigrama del Ministerio de Interior del Estado español produce zozobra a cualquier persona que se considere un profesional de la seguridad no policial.

Resulta que la Dirección General de Tráfico y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias no están dentro de lo que llaman Secretaría de Estado de Seguridad. ¿A qué le llaman seguridad en Madrid?
Tuve ocasión de asistir hace bastantes años a una conferencia del exministro Martín Villa, a la sazón ministro de Interior del primer gobierno de la llamada transición democrática (ministerio heredero del régimen franquista y como tal constituido a su imagen y semejanza) y transmitió a la audiencia que su sensación diaria siendo ministro es que estaba al frente del ministerio del terrorismo. Manifestó en público que la única seguridad que le importaba era la que tenía que ver con el terrorismo, con la policía, que el resto ni le preocupaba ni le ocupaba. Y eso poco ha cambiado en esta España cuyo presupuesto del Ministerio del Interior es revelador.
El Ministerio de la Policía
En vez del Ministerio del Interior se debería llamar Ministerio de la Policía. No me lo estoy inventando, en el Presupuesto del Estado prorrogado de 2024 figuran los siguientes datos:

He solido decir y creo que alguna vez he escrito que la seguridad civil, la no policial del Ministerio del Interior no llegaba al 10% del presupuesto dedicado a la policía, pero nunca había accedido a los datos reales. La trágica realidad es que el presupuesto de la seguridad no policial no llega ni al 0,2%. Lo escribo en letras para que se entienda mejor: lo que el Estado español dedica a la seguridad civil de los ciudadanos es menos del cero coma dos por ciento de lo que se dedica a la seguridad policial.
No nos extrañemos, la realidad es que el Ministerio del Interior es heredero de la estructura de un golpe de Estado militar, que aún no se ha democratizado del todo y que no ha copiado las estructuras de los Ministerios de Interior de los países democráticos europeos.
El Ministerio del Interior no ha abordado sus obligatorias competencias de seguridad de los ciudadanos, no se ha ocupado de sus asuntos y por eso otros Ministerios han ido invadiendo sus competencias porque quien debía hacerlo no las ha ejercido.
Por la abulia del Ministerio del Interior, nadie se ocupa de preservar la seguridad de las personas en cualquier tipo de accidente. Por eso no hay normas nacionales de organización de los servicios de bomberos y protección civil como las hay en todos los países de Europa, por eso no está regulado en España el voluntariado de emergencia, por eso las normas de seguridad de las personas en los edificios (incluyendo los incendios) las promulgan los ministerios de vivienda y de industria, por eso la seguridad contra incendios de los trabajadores en los centros de trabajo depende del ministerio de trabajo, por eso en el hundimiento negligentemente intencionado del Prestige, la Dirección general de protección civil no pintó nada, por eso en la mayor emergencia social que ha ocurrido en España que ha sido la pandemia del covid con el Estado de Alarma la Dirección general de protección civil y emergencias no apareció, por eso en la DANA de octubre del 2024, mayor catástrofe natural reciente en España a la directora general de protección civil y emergencias nadie la echó en falta (me dijeron que no estaba en España) ni se habló de esa dirección que debería haber sido protagonista en ese trágico escenario. Por eso no hay normas ni protocolos nacionales para el rescate en montaña; ni se ocupa de los ahogamientos ni del salvamento de personas en las playas y espacios acuáticos; por eso las normas de seguridad en las piscinas están emanando del Ministerio de Sanidad; por eso los colegios de ingenieros forestales se han montado los servicios de extinción de incendios forestales en la mayoría de las CCAA; por eso, de las caídas (principal causa de muerte accidental en España) se están empezando a hacer cargo las profesionales de la enfermería; por eso de las emergencias del transporte, ferroviario, aéreo o marítimo se está encargando cada ministerio y el del Interior ni está ni se le espera.
Y ahora, con el nuevo RSCIEI, las industrias en vez de tener que reportar al Ministerio de Interior o al servicio bomberos de que han tenido un incendio van a tener que avisar al Ministerio de Industria. ¿Habrase visto tamaño disparate?
Y todo esto tiene un pecado original, que no es ni más ni menos que un mal diseño del Gobierno y de la estructura de la Administración del Estado. Con la desgracia añadida de que las CCAA en vez de ir a distintos países europeos a ver cómo lo hacen, han ido a Madrid a copiar las ruinas burocráticas de un Estado postfranquista y han replicado el modelo.
Mientras el Ministerio del Interior sea el ministerio de la policía nunca habrá prevención de nada
Y mientras esto siga así, ya podemos hacer muy bienintencionados planes plasmados en Libros blancos, rojos o negros, que se quedarán en agua de borrajas, o sea en algo insignificante, aunque en un principio parecía importante.




Mientras que las dos primeras soluciones permiten la entrada del humo en la escalera antes de evacuarlo, la presurización se basa en evitar que el humo penetre en ningún momento en la zona protegida. La presión positiva en el recinto de la escalera evita que los humos y gases puedan entrar en la escalera permitiendo en todo momento que la escalera sea practicable.
Limitaciones de las soluciones tradicionales
En edificios altos, la capacidad de los sistemas de presurización de evitar que el humo llegue a penetrar en la escalera cobra especial importancia, teniendo en cuenta que la ventilación natural depende de factores como la altura de la escalera, la temperatura, la presión atmosférica y la velocidad del viento en las descargas de humo o entradas de aire. A su vez, la instalación de conductos también puede presentar problemas técnicos, como trazados con múltiples codos o longitudes excesivas, que reducen su efectividad.
Ante estas limitaciones, algunas normativas regionales han impuesto restricciones adicionales. Por ejemplo, en Cataluña, la Instrucción Técnica Complementaria SP-138 exige que en edificios con altura de evacuación superior a 50 metros se instalen exclusivamente sistemas de presurización, descartando las soluciones de ventilación natural.
Estrategia de evacuación y seguridad
Fruto de la posibilidad de que en un edificio exista cualquiera de estas tres soluciones, la recomendación general de los servicios de extinción, para los ocupantes de viviendas distintas a la incendiada, es la de permanecer en la vivienda y autoprotegerse hasta esperar a ser rescatados, ante el elevado riesgo de que el humo que escapa de la vivienda incendiada invada completamente la escalera. Sin embargo, en casos de propagación rápida del fuego, como en fachadas inflamables, podría ser necesario reconsiderar la estrategia de evacuación.
La norma UNE EN 12101-6 clasifica los sistemas de presurización en diferentes clases según la estrategia de evacuación y la necesidad de acceso de los bomberos:
En esta imagen se representa un edificio con una escalera especialmente protegida con un sistema de presión positiva tanto en la escalera como en vestíbulo de independencia al que dan acceso las puertas de las viviendas. Se garantiza la evacuación segura.
Medidas complementarias para mejorar la seguridad
Para que dicha evacuación se pueda llevar a cabo de forma rápida y segura es necesario que los sistemas de presurización de escaleras vayan acompañados de:

El cumplimiento de la LPRL, en cuanto al tratamiento del riesgo de incendio en los lugares de trabajo se refiere, obliga al empresario a garantizar la protección eficaz a través de la implantación de cuantas medidas de protección sean necesarias para ello, mediante la siguiente acción preventiva:




