Por lo general, los adultos de edad avanzada que se pierden lo hacen por problemas de memoria o como consecuencia de una enfermedad como puede ser alguna demencia o por problemas cognitivos. Los familiares y cuidadores tienen que ser conscientes de ello.
Resulta conveniente adoptar algunas medidas de prevención antes de que ocurra la primera desaparición.
Recomendaciones para los cuidadores
Hay que saber si la persona tiene problemas mentales o de memoria y estar atentos a la evolución de la enfermedad.
Hay que tener una fotografía y descripción actualizada de la persona, especialmente si la persona se ha perdido con anterioridad.
Conviene tener preparada por escrito una pequeña historia de la persona: lugares donde ha vivido, lugares que le traen especiales recuerdos, lugares donde viven o han vivido buenos amigos, lugares donde ha trabajado o donde practica o practicaba hobbies.
Hay que saber cuáles son las rutas y caminos por los que se ha movido últimamente.
Hay que tener un listado de las personas con las que se relacionaba y saber cómo localizarlas.
Elaborar un listado actualizado de los medicamentos que necesita y cuándo tiene que tomarlos.
Hay que tener las puertas cerradas y las llaves ligeramente escondidas (en una caja o similar); esto no evitará que la persona abra la puerta, pero sí dará tiempo al cuidador de percatarse de las intenciones de la persona.
Si la persona repite últimamente una idea o intención de ir a algún lugar, conocerlo. Especialmente si la persona es insistente con la idea.
Si la persona ya se ha perdido alguna otra vez, registrar todo lo concerniente a esa pérdida. Cuando ocurrió, por dónde estuvo y dónde se le encontró.
Enseñar a la persona de riesgo que, si se encuentra sola, pida ayuda. Esto es muy difícil en personas de avanzada edad, pero hay que intentarlo.
Educar a la persona para que cada vez que salga explique qué quiere hacer y a dónde va a ir; y preguntarle por el camino que pretende seguir, y si lo explica, mejor.
Si la persona tiene problemas de memoria o comunicación, ha de salir siempre con una información consistente en un teléfono de contacto y la dirección de su lugar de residencia. Por ejemplo: tela escrita cosida a la ropa o similar.
Todas estas recomendaciones deben cumplirse antes de que una persona de riesgo se haya perdido para no tener que ponerse a pensar lo que hay que hacer el día que se pierda por primera vez.
Estos consejos pueden ayudar mucho a facilitar la búsqueda.
Otro día hablaremos de las acciones a realizar cuando una persona mayor se ha perdido.
