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Las agencias de emergencias en España

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Este artículo muestra la evolución histórica, la transformación del riesgo y ofrece la propuesta de un nuevo modelo de gobernanza supraterritorial: un sistema convergente para el siglo XXI.

Autores: José Julián Isturitz. Doctor en derecho público global por la UAB. Profesor Universidad Isabel 1ª en materia de seguridad y emergencias y Eduardo Montero Viñuales. Doctor en seguridad humana por la UAB. Investigador colaborador del Grupo de Investigación en Asistencia Prehospitalaria y Desastres (GIAPREDE) del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA)
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 5 de agosto de 2026

Introducción: un sistema en transición

La gestión de emergencias en España ha experimentado, en las últimas décadas, una transformación profunda condicionada por factores históricos, políticos, sociales y tecnológicos. Desde los primeros intentos de organización en el siglo XIX hasta la consolidación de un sistema nacional en el siglo XXI, el país ha transitado desde modelos centralizados y reactivos hacia estructuras descentralizadas, complejas y crecientemente colaborativas. Sin embargo, esta evolución no ha sido lineal ni plenamente coherente: persisten tensiones competenciales, fragmentación operativa y una cultura de seguridad insuficientemente asentada.

El cambio en la naturaleza de los riesgos -de emergencias industriales imprevisibles a fenómenos naturales y socioambientales recurrentes y prolongados- obliga a repensar el modelo vigente. En este contexto, surge la propuesta de avanzar hacia agencias de emergencias con autoridad única, gobernanza dual y capacidad supraterritorial, capaces de integrar recursos civiles y militares bajo estándares comunes y plataformas tecnológicas compartidas. Este artículo analiza la evolución del sistema español, sus debilidades estructurales y las claves para un nuevo modelo organizativo orientado a la anticipación, la resiliencia y la participación ciudadana.

Evolución histórica y marco normativo: de la centralización a la complejidad

·     Raíces históricas y primeras estructuras

El antecedente más remoto de la protección civil española se encuentra en la Constitución de Cádiz de 1812, que mencionaba las Milicias Nacionales como fuerza cívico-militar. Aunque rudimentario, este marco reflejaba la preocupación por la seguridad colectiva en un contexto de inestabilidad política. La Constitución de 1978 supuso un punto de inflexión al reconocer el derecho a la seguridad y atribuir al Estado la competencia en seguridad pública, si bien con matices interpretados por el Tribunal Constitucional.

Dos sentencias resultaron decisivas:

  • STC 123/1984, que reconoció la capacidad autonómica para organizar servicios de emergencia (caso SOS Deiak).
  • STC 1990, que clarificó el reparto competencial entre la Administración General del Estado (AGE) y las comunidades autónomas (CCAA).

·     Desarrollo legislativo y profesionalización

La Ley de Protección Civil de 1985 introdujo los planes de protección civil y la Comisión Nacional. La Norma Básica de Protección Civil (1992, actualizada en 2023) consolidó el marco operativo, mientras que la Norma Básica de Autoprotección (2007) extendió obligaciones al sector privado. La Ley del Sistema Nacional de Protección Civil (2015) supuso un salto cualitativo al crear un sistema integrado, regular el voluntariado, establecer un régimen sancionador y crear un centro nacional de seguimiento y coordinación.

La profesionalización del sector se reforzó con:

  • la Escuela Nacional de Protección Civil (1990),
  • la creación del 1-1-2 como teléfono único europeo (1998),
  • la implantación de Formación Profesional específica (2013),
  • y los Grados Universitarios en Emergencias y Seguridad (2015).

La creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en 2005 añadió una capacidad logística y operativa excepcional, especialmente relevante en emergencias de gran escala.

·     Un sistema descentralizado, pero no convergente

El resultado de esta evolución es un sistema complejo, con múltiples actores y competencias distribuidas territorialmente. Aunque la descentralización ha permitido una mayor proximidad operativa, también ha generado fragmentación, duplicidades y falta de interoperabilidad. La coordinación entre AGE y CCAA sigue siendo un desafío estructural, especialmente en emergencias supraterritoriales.

Transformación del riesgo: de lo imprevisible a lo recurrente

·     Emergencias industriales del siglo XX

Durante los años ochenta, las emergencias predominantes eran de carácter industrial: incendios, explosiones, accidentes aéreos y derrames químicos. Eran eventos imprevisibles, infrecuentes y de corta duración.

La respuesta se basaba en la reacción inmediata, con escasa planificación preventiva. Este enfoque generó una cultura operativa muy técnica, pero centrada en la gestión del impacto más que en la reducción del riesgo.

·     Emergencias naturales y socioambientales del siglo XXI

A partir de los años 2000, emergencias como lluvias torrenciales, megaincendios forestales, erupciones volcánicas, pandemias o apagones han adquirido protagonismo. A diferencia de las industriales, estas emergencias son mas previsibles, recurrentes y prolongadas.

Requieren un enfoque basado en la prevención, la resiliencia y la planificación a medio y largo plazo.

·     Nuevos riesgos emergentes

El siglo XXI incorpora amenazas adicionales, tales como: contaminación marina, calima persistente, nubes de insectos, contaminación del agua, sequías extremas, fenómenos de guerra híbrida.

Estos escenarios exigen capacidades analíticas avanzadas, tecnología predictiva y una gobernanza flexible y supraterritorial.

·     Cambio de paradigma internacional

La Estrategia de Yokohama (1994) y el Marco de Sendai (2015-2030) establecen que la reducción del riesgo es más eficaz que la mera reacción. Los desastres no son solo fenómenos naturales, sino el resultado de vulnerabilidades sociales, económicas y políticas. España ha incorporado estos principios en su Estrategia Nacional de Protección Civil (2019), aunque su implementación sigue siendo desigual.

La respuesta actual: avances, límites y desafíos estructurales

·     Distribución de competencias y capacidades

Las Comunidades Autónomas gestionan la mayoría de los recursos operativos y planes de situación operativa 2 (conocida como nivel 2), mientras que la Administración General del Estado (AGE) mantiene funciones estratégicas, pero su capacidad operativa supraterritorial es limitada. Esta asimetría dificulta la respuesta coordinada ante emergencias de gran escala.

·     Innovación tecnológica

La incorporación de inteligencia artificial, enjambres de drones, gemelos digitales y software avanzado ha mejorado la detección y el análisis. Sin embargo, la integración real de estas herramientas en los sistemas autonómicos y estatales es todavía incipiente y desigual.

·     Debilidades institucionales y culturales

En el sistema, persisten: (i) baja cultura de seguridad en la ciudadanía; (ii) una normativa dispersa, (iii) múltiples puestos de mando sin convergencia real, (iv) formación fragmentada por sectores y (v) una reactividad estructural del sistema. Además, la falta de alineamiento entre actores perpetúa vulnerabilidades y limita la eficacia de la respuesta.

Hacia un nuevo modelo: agencias de emergencias con autoridad única

·     Características del nuevo modelo

Se propone la creación de agencias de emergencias como organismos autónomos, de carácter ejecutivo, profesionales, con autoridad única y gobernanza dual (civil–militar y Estado–CCAA).

Este modelo busca superar la fragmentación actual y garantizar una respuesta coherente, estandarizada y supraterritorial.

·     Respuesta dual colaborativa

Para ello, la gestión de grandes emergencias debe integrar recursos civiles ordinarios (bomberos, policía, sanitarios, salvamento), así como los excepcionales (UME) todo ello mediante una interoperabilidad con protocolos comunes, plataformas compartidas y estándares unificados.

Todo ello con un pensamiento “glocal”, es decir, pensando en global y ejecutando en local, de forma que exista una base común en todo en Estado y una formación específica cercana al territorio y gestionada por cada Comunidad Autonoma/Diputación/ Ayuntamiento.

·     Talento, profesionalización y liderazgo

La agencia debe contar con mandos directivos altamente formados, una acreditación y evaluación continua común y un liderazgo técnico y estratégico.

La autoridad única debe decidir sobre medidas de prevención y protección, apoyándose en la información técnica de otros organismos, pero sin subordinación operativa

·     Ciencia, conocimiento y participación experta

La gestión del riesgo exige evidencia científica y datos fiables por lo que las Universidades, grupos de investigación y colegios profesionales deben integrarse en el análisis de riesgos, la evaluación de políticas, la innovación metodológica y la transferencia de conocimiento.

·     Plataformas tecnológicas supraterritoriales

La interoperabilidad tecnológica es esencial para garantizar una interoperabilidad mediante plataformas comunes de datos, IA para anticipación, gemelos digitales para simulación y sistemas compartidos entre CCAA y AGE.

La ciudadanía como eje del sistema

La protección civil moderna debe situar a la población en el centro por lo que la ciudadanía debe conocer los riesgos, participar en la prevención y estar preparada para actuar.

La digitalización no puede sustituir la participación democrática. Las tecnologías deben reforzar la equidad, la transparencia y la corresponsabilidad social. La protección civil debe garantizar derechos antes del desastre, no solo después.

Conclusión: hacia un sistema convergente, profesional y resiliente

España se encuentra en un punto de inflexión. La complejidad creciente de los riesgos exige abandonar definitivamente el modelo reactivo y avanzar hacia un sistema basado en una convergencia supraterritorial, mayor profesionalización, integración tecnológica interoperable, participación ciudadana, gobernanza dual y anticipación y resiliencia.

La creación de agencias de emergencias constituye la pieza central de este nuevo modelo, capaz de mitigar, prevenir, responder y rehabilitar con eficacia y legitimidad social. Solo mediante una estructura coherente, interoperable y orientada a la ciudadanía será posible afrontar los desafíos del siglo XXI.

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Recomendaciones sanitarias ante incendios forestales

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En un contexto marcado por el incremento de fenómenos climáticos extremos, el Ministerio de Sanidad presentó el pasado mes de junio de 2026 una guía titulada “Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales” para abordar los riesgos sanitarios asociados a estos episodios. El documento técnico reúne pautas de prevención y actuación frente a los incendios forestales y pone el foco en los efectos del humo sobre la salud. Según un estudio europeo recogido en el informe, las partículas finas PM2,5 procedentes de los incendios forestales pueden presentar una toxicidad superior a la de otras fuentes de contaminación (como el tráfico rodado). Pequeños incrementos en la concentración de estas partículas se asocian con un aumento de la mortalidad general del 0,7%, porcentaje que alcanza el 1,3% en el caso de las enfermedades respiratorias. El documento también analiza cómo el humo puede influir en el sistema nervioso, debido a que las partículas más pequeñas tienen capacidad para alcanzar el tejido cerebral. Según la evidencia científica analizada, esta exposición se estudia como un factor que podría afectar a la salud neurológica con el paso de los años, además de poder influir puntualmente en la concentración y la atención en personas adultas. El documento destaca también la existencia de evidencia consolidada sobre el aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer en mujeres gestantes expuestas al humo de incendios forestales. Por este motivo, se insiste en la importancia de protegerse adecuadamente. Entre las principales recomendaciones figuran permanecer en interiores con las ventanas cerradas y utilizar mascarillas FFP2 o N95 en caso de exposición, dado que las mascarillas quirúrgicas, pañuelos o bufandas no ofrecen una protección segura frente a las partículas del humo. Entre las principales medidas de protección en interiores, se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas, evitar actividades como fumar o utilizar aspiradoras, y limpiar las cenizas con paños húmedos, evitando barrer. La guía incluye además pautas básicas de primeros auxilios ante quemaduras. Asimismo, Sanidad subraya la importancia de consultar de forma habitual el Índice de Calidad del Aire (ICA) y las webs específicas de las comunidades autónomas para tomar decisiones informadas sobre la ventilación del hogar o la actividad física. Puedes ver el informe en: https://opra.info/guia-sanitaria-recomendaciones-sanitarias-en-situaciones-de-incendios-forestales-2026/

Rettungsgasse, carril de emergencias

Rettungsgasse es la palabra que en alemán define el pasillo o carril de paso que se debe dejar en las carreteras cuando se aproxima un vehículo de emergencias. Hace más de 50 años Alemania fue un país pionero introduciendo en su código de circulación esta medida cuya finalidad es la de facilitar, en situaciones de retención o de tráfico muy lento, el desplazamiento de los vehículos de emergencia abriendo para ello una vía de paso.
Situación a evitar
Han sido muchos los países que tras la estela de Alemania han implementado esta medida en sus respectivas reglamentaciones, y es ahora cuando España procede a ello. Era junio de 2025 cuando en la revista de la Dirección General de Tráfico 274 (página 32), encontramos el artículo titulado “Carril de emergencias obligatorio y “conectado”” donde se mencionaba que “la próxima reforma del Reglamento General de Circulación (RGC) -prevista para 2026- detallará cómo se debe actuar en este tipo de emergencias”.
Carril de emergencia en ciudad
¿Qué es un pasillo o carril de emergencia? Se trata de crear un pasillo, reservado exclusivamente a vehículos de emergencia -policía, bomberos, ambulancias e incluso quitanieves-, destinado a favorecer su avance rápido en vías congestionadas de tráfico evitando que deban hacerlo por el arcén. No se trata de una cuestión de cortesía, sino de una obligación legal penalizada con multas de elevado valor. Quienes conducen o circulan en vehículos de emergencia bien conocen la situación de impotencia que se genera cuando al desplazarse por vías saturadas de tráfico de más de un carril hay conductores que no saben cómo reaccionar correctamente para cederles el paso. No se trata de “irse a un lado”, se trata de hacerlo de forma regulada y ordenada. Cómo proceder En los países donde esta situación está regulada se establece que, en carreteras de doble sentido, es decir, un carril por cada lado, la forma de actuar es echarse lo máximo posible hacia el lado derecho ocupando el arcén dejando de esta manera el centro de la calzada expedito al vehículo de emergencia.
Formación de carril de emergencia en vía bidireccional
En vías de dos carriles por sentido, los vehículos situados en el carril izquierdo deben arrimarse al extremo izquierdo pegándose a la mediana, y los del carril derecho al extremo derecho, al arcén, abriendo de esta forma un pasillo central entre ambos carriles evitando de esta manera el caos que se genera cuando los conductores no tienen claro cómo reaccionar.  
Formación de carril de emergencia en vía doble de un sentido
Si la vía tiene más de dos carriles por sentido, el carril de emergencia debe formarse siempre entre el carril izquierdo y el inmediatamente a su derecha, por lo que siguen siendo los conductores que circulan por el carril izquierdo quienes deben arrimarse al extremo izquierdo, pegándose a la mediana, y los vehículos que circulen por el resto de carriles hacerlo hacia su extremo derecho de tal manera que el carril de seguridad se establezca siempre entre los dos carriles más cercanos a la mediana de la carretera.     En todo momento debe tenerse en cuenta que al acercarse al atasco no se debe frenar bruscamente ni acercarse demasiado al vehículo precedente, así como no inclinar el vehículo de manera que la parte trasera sobresalga hacia el carril. Del mismo modo, una vez que un vehículo de emergencia haya pasado por el carril de emergencia, y antes de eliminarlo, hay que contemplar la posibilidad de que otros vehículos de emergencia puedan sucederle y necesitar hacer uso del mismo. Carril de emergencia en España Ahora, en España, se acaba de aprobar esta disposición sobre el carril de emergencia mediante una modificación del Reglamento General de Circulación publicada en el BOE el pasado 26 de junio de 2026. La medida aprobada es similar a la existente en los países en que ya estaban reguladas estas medidas siguiendo las pautas detalladas en el punto anterior. En autopistas y autovías, en las nevadas, también será obligatorio dejar paso a vehículos de emergencia y quitanieves.    
Carril de emergencias en vía de 2 carriles por sentido
Carril de emergencias en vía de más de 2 carriles por sentido
Conclusión A la vista del buen resultado que ha tenido en otros países el establecimiento de “carriles de emergencia” para favorecer el desplazamiento de vehículos de emergencia en vías colapsadas de tráfico, falta saber cómo se dará a conocer en España su implantación y cómo se informará sobre la forma de actuar por parte de los conductores una vez que la norma entre en vigor el próximo 1 de octubre. Remarcar que la última modificación del Reglamento General de Circulación trae consigo otras actualizaciones de gran trascendencia, por lo que se recomienda su lectura para conocimiento y correspondiente aplicación. VEREMOS.
* Las imágenes del artículo han sido creadas con IA

Por si vas a ver el eclipse

Ante el inminente acontecimiento de un eclipse total de sol el miércoles 12 de agosto de 2026, que los humanos vivimos una o dos veces en la vida, se han divulgado ya casi todas las medidas de prevención para no sufrir lesiones oculares.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 10 de agosto de 2026

El riesgo individual de sufrir una lesión ocular durante la observación segura del eclipse es muy bajo. Sin embargo, debido a la enorme población potencialmente expuesta, una incidencia baja puede traducirse en un número relevante de lesiones. Es esta sobre exposición lo que puede provocar aumentar la frecuencia de lesiones. Se espera una gran afluencia de público para contemplar el eclipse en directo. Todos los establecimientos hoteleros de las zonas del eclipse están al 100% de ocupación con mucha afluencia de extranjeros. Por ejemplo, en A Coruña se esperan 25.000 personas adicionales procedentes de nueve cruceros.

¿De verdad es peligroso para nuestros ojos?

La lesión principal por la observación del sol de forma directa se produce en la retina (retinopatía solar). Los principales síntomas son notar una mancha o zona ciega en el centro de la visión, tener visión borrosa, ver deformadas las líneas rectas, fotofobia o pérdida de agudeza visual. Es particularmente peligroso que la retina no tiene receptores del dolor por lo que el daño puede producirse sin que se note dolor en el momento.

En los eclipses producidos en otros países se han realizado estudios epidemiológicos de las lesiones producidas y se tiene la certeza de que la retinopatía solar asociada a eclipses es un evento real y prevenible. Tras el eclipse de 1999 se registraron 70 casos de pérdida visual en el Reino Unido y 253 lesiones relacionadas en Francia. También se observó una mayor incidencia de lesiones oculares en Estados Unidos en el eclipse de 2017.

Los principales consejos de prevención

La NASA, los observatorios astronómicos y todas las autoridades sanitarias nos alertan para que adoptemos las precauciones necesarias para evitar lesiones oculares. Estas son las principales:

  • No mirar nunca directamente al Sol ni siquiera durante el eclipse (ni un segundo), salvo con protección solar específicamente homologada y en las condiciones adecuadas de uso. Ya se ha repetido suficientemente que las gafas certificadas deben cumplir la norma EN ISO 12312-2:2015 que establece que las gafas o visores homologados deben atenuar la luz visible a un máximo de 0,0032% y bloquear la radiación ultravioleta e infrarroja.
  • De cualquier modo, aun con la protección adecuada, no se debe dirigir la mirada al sol de forma continua más de 30 segundos. En cuanto haya un rayo de sol, por pequeño que sea, hay que tener las gafas puestas.
  • Elegir métodos de observación indirecta (por ejemplo, a través de la televisión) o simplemente disfrutar de la oclusión solar y apreciar los cambios de luz y ambiente.
  • Asegurar la protección de los menores. Es recomendable mantener a los menores bajo supervisión continua y en actividades que impidan que miren al Sol. Se les puede mostrar por televisión. Es imposible garantizar absolutamente que un menor no mire a sol directamente, aunque se les haya equipado con las mejores gafas del mundo, mientras los adultos están contemplando el eclipse.
  • No usar cámaras, prismáticos o telescopios sin filtros solares certificados y correctamente instalados; es preferible abstenerse de hacer fotografías improvisadas.
  • Tener especial cuidado al tomar fotografías con el teléfono móvil sin las gafas de protección. Sin gafas es recomendable no hacerlo, pues tenemos el hábito de dirigir la vista directamente hacia el objeto que vamos a fotografiar para encuadrarlo y enfocar en cuyo momento se puede producir la lesión.
  • Si notas dolor ocular, visión borrosa o manchas en la visión tras el eclipse, busca atención oftalmológica sin demora.

El mensaje preventivo principal es claro: comprender el fenómeno y experimentarlo de forma segura.

Se podrá percibir que la luz se vuelve extraña, que se atenúan los colores y que bajará la temperatura. Los pájaros se comportarán de manera inusual y algunos animales pueden sentir desorientación o extrañeza por la rápida pérdida de luz. Otra curiosidad es que, en el eclipse solar, los pequeños espacios entre las hojas de los árboles proyectan sobre el suelo o las paredes múltiples imágenes en miniatura del Sol con forma de media luna.

Otros riesgos

Un riesgo colateral es el de los accidentes de tráfico que se producen por desplazamientos masivos hacia las zonas donde se observa el eclipse total. El Ministerio del Interior ha previsto hasta casi 3 millones de desplazamientos hacia y desde los más de 350 puntos de observación identificados en la franja geográfica desde la que será posible observar el eclipse en su totalidad. Aunque se han fijado 123 zonas de exclusión a las que el acceso está limitado o prohibido. En el eclipse de EE.UU. de 2024, que produjo el desplazamiento de 20 millones de personas se atribuyeron 46 fallecimientos a los accidentes de tráfico relacionados con el fenómeno.

Ante el peligro de incendio coincidiendo con altas temperaturas, varias comunidades autónomas y ayuntamientos están prohibiendo la celebración de eventos y restringiendo el acceso y el tránsito en zonas rurales de especial riesgo de incendio.

Se podría producir la caída de redes móviles e internet en zonas rurales por saturación de antenas cuando cientos de miles de personas intenten retransmitir o subir contenido al mismo tiempo y quedarse sin cobertura.

También se considera la posibilidad de la existencia de atascos de varias horas por rutas de salida colapsadas en autopistas y vías secundarias tras la finalización del fenómeno.

La Dirección General de la Marina Mercante prevé una elevada salida de embarcaciones de recreo en las aguas costeras donde el fenómeno se verá mejor, y ha emitido una resolución sobre seguridad marítima para las embarcaciones.

Esperemos que se tengan en cuenta los buenos consejos y nadie tenga que sufrir lesiones. Y si alguien se pierde el eclipse que sepa que dentro de un año habrá otro en el sur de Andalucía.

Incendios forestales en España y California

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California y España comparten un clima muy similar y afrontan un riesgo creciente de grandes incendios forestales. Comparar ambos Estados permite comprender mejor los desafíos a los que España se enfrenta.

Autor: Mario Antuña. Jefe de Servicio de Emergencia del Concello de Cervo
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 28 de julio de 2026

En los últimos días con los últimos incendios forestales, y la cantidad de información de los medios de comunicación, redes sociales, dimes y diretes, he llegado a la triste conclusión de que pocos están siendo » justo» por decirle suave, con un análisis racional de lo que pasa y pasará, el porqué y el motivo.

Por todo ello, me he pasado unas horas analizando y comparando dos situaciones que, aunque muy dispares, tienen un punto en común, que no es otro que los grandes incendios forestales en los últimos años, por no decir siglo. California (tiene una superficie total de 423,967 kilómetros cuadrados) el 83,7% de todo el territorio nacional de España (505.992 km²). California tiene 39 millones de habitantes y España 48 millones por lo que tienen una densidad de población similar. La diferencia en cuanto a la distribución del territorio es que en California hay millones de viviendas unifamiliares construidas dentro o junto al bosque, mientras que en España se vive mayoritariamente en núcleos urbanos compactos.

España cuenta con 28 millones de hectáreas de superficie forestal (alrededor del 55% de su territorio nacional). Esto sitúa al país como el segundo de la Unión Europea con mayor masa forestal, solo por detrás de Suecia. De este total, unos 18,5 millones de hectáreas son de
superficie arbolada (bosques cerrados) y el resto corresponde a matorrales y monte desarbolado, mientras California: Posee 13,3 millones de hectáreas de tierras forestales (forest land), lo que equivale al 33% de la superficie total del estado.

Equivalencias climáticas regionales

En el aspecto climático son muy parecidos, ya que ambos territorios comparten el clima mediterráneo como su rasgo principal. Esta coincidencia es tan exacta que las variaciones regionales de norte a sur en California se replican de forma casi idéntica en la geografía de
España. A pesar de estar separados por un océano, ambos comparten veranos secos y cálidos junto a inviernos húmedos y templados debido a su posición en la fachada occidental de sus respectivos continentes. La distribución del clima funciona como un «espejo» entre ambas regiones.

El norte húmedo: El norte de California (Humboldt, Mendocino) es frío, boscoso y lluvioso. Equivale perfectamente a la cornisa cantábrica de España (Galicia, Asturias, Cantabria).

La costa central y mediterránea: Ciudades como San Francisco y Los Ángeles experimentan veranos templados o cálidos con noches frescas debido a la corriente marina. Tienen un clima prácticamente idéntico al de la costa mediterránea española (Barcelona, Valencia o Málaga).

El interior caluroso: El Valle Central de California (Sacramento, Fresno) registra máximas extremas en verano y noches frescas en invierno. Es el equivalente climático de la depresión del Guadalquivir (Sevilla, Córdoba) o el Valle del Ebro.

El sureste desértico: Las zonas áridas del sureste californiano (desierto de Mojave, Valle de la Muerte) guardan una estrecha relación térmica y de paisaje con las zonas más áridas del sureste español, como el desierto de Tabernas en Almería.

Es evidente, y con toda la idiosincrasia de cada territorio, que hay muchos factores coincidentes, pero… vayamos a los otros datos, los que sí evidencian grandes diferencias.

Diferencias presupuestarias

En California el presupuesto anual de la agencia estatal CAL FIRE y los planes de resiliencia forestal supera los 3.000 millones de dólares (más de 2.700 millones de euros). A esto se suman miles de millones invertidos de forma obligatoria por empresas eléctricas privadas para la limpieza de vegetación bajo sus tendidos.

En España la inversión global estimada para la prevención y extinción de incendios ronda los 1.000 a 1.200 millones de euros anuales en todo el país. Esta cuantía se divide de forma fragmentada: las Comunidades Autónomas (que tienen las competencias directas) aportan la mayor parte con presupuestos individuales de entre 50 y 130 millones de euros cada una (como la Comunidad Valenciana o Castilla-La Mancha), mientras que el Gobierno central complementa con la flota estatal.

Diferencias en superficie quemada

En California se quema una media de entre 300.000 y 500.000 hectáreas al año (entre 750.000 y 1,2 millones de acres). En años catastróficos recientes (como 2020 o 2021), el estado llegó a superar la descomunal cifra de 1,7 millones de hectáreas calcinadas en una sola temporada.

En España, el promedio histórico en el último decenio (según los datos oficiales del MITECO) ronda las 100.000 hectáreas anuales quemadas. En los peores años del siglo XXI en España (como 2022 o el año actual), la cifra se ha movido entre las 250.000 y 300.000 hectáreas.

El futuro
En conclusión, me temo que estamos tan solo iniciando un fenómeno de grandes incendios forestales, que no será controlable, y que tan solo es cuestión de tiempo que vaya a más. Más pronto que tarde, habrá que asumir que el clima, el abandono rural y la gran superficie forestal de este país, no hará posible que minimicemos estos datos, sino todo lo contrario y ni la prevención estacional, ni la intervención directa, acabará con un fenómeno natural/antrópico que veremos crecer.

Olas de calor: consejos de prevención

España afronta estos días su tercera ola de calor oficial del año, donde ya se habla de más de 1.000 muertes atribuibles a las altas temperaturas en lo que va de año. Estos episodios también se están registrando en otras regiones europeas, donde se estima que solo en el mes de junio las altas temperaturas podrían haber causado más de 10.000 fallecimientos en el continente. Autora: Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 22 de julio de 2026 Ante este panorama, en el que los veranos cada vez son más calurosos, no debemos ignorar los riesgos asociados al calor y recordamos cuáles son las principales medidas de prevención que debemos adoptar. Recomendaciones generales
  • Beber agua y otros líquidos (infusiones, zumos…), sin esperar a tener sed, para permanecer hidratados. No tomar bebidas alcohólicas, con cafeína o refrescos azucarados.
  • Alimentarse con frutas y verduras ricas en agua, evitando las comidas calientes, copiosas, muy grasas y de digestión pesada.
  • Utilizar ropa ligera y holgada, de tejidos transpirables y colores claros; cubrirse la cabeza con sombreros o gorras y utilizar gafas de sol. Evitando que el sol alcance la piel, se evitan quemaduras.
  • Evitar permanecer al sol en las 12:00 y las 18:00 (las horas de mayor radiación y temperatura).
  • Reducir la actividad física y evitar las tareas que exijan mucho esfuerzo físico en las horas de más calor.
  • En la medida de lo posible, permanecer en compañía de otra persona para poder ayudarse mutuamente en caso de necesidad.
  • Proteger especialmente a las personas vulnerables, como bebés, menores, mujeres embarazadas, y personas mayores con enfermedades que puedan agravarse con el calor (cardíacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, demencia, etc.)
En el exterior
  • Conocer las condiciones climáticas antes de salir de casa.
  • Aplicarse crema de alta protección solar antes de salir de casa.
  • Permanecer a la sombra todo el tiempo posible, y en lugares protegidos de las altas temperaturas.
  • Llevar agua para hidratarse y beber con regularidad, aunque no se tenga sed.
  • Si se va a realizar deporte o ejercicio físico al aire libre, evitar las horas de más calor, llevar sombrero y gafas de sol, hacer paradas a la sombra a intervalos regulares e hidratarse continuamente.
  • Mucho cuidado con los vehículos al sol pues pueden alcanzar temperaturas muy elevadas. Ventilar bien los coches antes de entrar. No dejar nunca a nadie (ni mascotas) en el interior del vehículo, ni al sol, ni a la sombra. Un vehículo a la sombra puede pasar a estar al sol en unos minutos sin que nos demos cuenta.
Dentro del hogar
  • Bajar persianas y toldos y cerrar cortinas en las fachadas que den al sol durante el día.
  • Ventilar la vivienda por la noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior sea más fresco.
  • Utilizar ventiladores o aire acondicionado cuando sea posible.
  • Ducharse con agua templada o fresca (evitar el agua helada o muy fría).
Durante la exposición voluntaria al sol
  • Aplicarse cremas de protección solar antes de la exposición al sol y después de cada baño, y reaplicar cada 2 horas.
  • Cubrirse la cabeza con sombrero o gorra todo el tiempo y utilizar gafas de sol.
  • No quedarse dormido al sol.
  • Limitar la exposición a los rayos directos del sol a periodos cortos de tiempo.
  • Situarse a la sombra cada poco tiempo.
  • Permanecer hidratado bebiendo agua.
  • Bañarse, mojarse o refrescarse con frecuencia.

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Guía Sanitaria Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026

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El informe “Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026”, es una guía específica para abordar los riesgos sanitarios asociados a los incendios forestales que reúne pautas de prevención y actuación y pone el foco en los efectos del humo de los incendios forestales sobre la salud. Autores: Laura Gómez González, Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral; Marina Morales Ibor, Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral; Salvador Giménez Bru, TRAGSATEC y Matilde García Marino, TRAGSATEC. Edita: Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad. Fecha: Junio de 2026 Enlace: https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/incendios/docs/RECOMENDACIONES_SANITARIAS_INCENDIOS.pdf

Nuevos socios de OPRA en 2026

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Durante 2026, diversas empresas y entidades han decidido incorporarse como Socios Patrocinadores de OPRA, apoyándonos con la promoción de la cultura de la prevención y la reducción de los accidentes. En lo que va de año, se han sumado al proyecto: ROCKWOOL, ENGINEERED FIRE PIPING, SCI Soluciones Contra Incendios, PRODEIN, AIN Asociación de la Industria Navarra, EI Electronics, DETNOV, MARIOFF, Grupo Komtes y Seguros Lagun Aro. Estos nuevos socios patrocinadores se suman a ONDOANTASCRKL, EUROSPRINKLER, SOLEXIN, OKATEK, SODECA y DAISALUX. Desde OPRA queremos agradecer a todas estas organizaciones por su confianza y por su apoyo a los fines del Observatorio, lo que nos permitirá continuar con las acciones que realizamos relacionadas con la prevención de riesgos y accidentes que seguro contribuirá a reducir el número de accidentes y víctimas. ¡Muchas gracias a todos por su inestimable colaboración! Aprovechamos también para dar las gracias a las personas que también se han asociado a OPRA a nivel particular y que, gracias a ellos, poco a poco estamos construyendo una comunidad de personas interesadas en la prevención de riesgos y accidentes. Animamos a otras organizaciones y particulares que se sumen a OPRA. La información sobre cómo asociarse está disponible en: https://opra.info/socios/

Evitar ahogamientos: consejos de prevención

Ahora que pasamos más tiempo en playas, piscinas, ríos y otros entornos acuáticos, hacemos un repaso de las principales medidas de prevención para concienciar y evitar ahogamientos. Aunque la mayoría de estos consejos son conocidos, merece la pena repasarlos y asegurarnos de que todos nuestros familiares y amigos también son conscientes de estos riesgos. Autora: Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 7 de julio de 2026 Prevención de ahogamientos en niños En España en 2023, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), la principal causa de muerte accidental entre los 0 y 14 años fueron los ahogamientos, con 39 víctimas mortales. Por eso es tan importante seguir siempre estos consejos:
  • Vigilancia continua de los niños, sin distracciones (ni móviles, ni lectura, ni ninguna otra).
  • Cuando los niños pequeños o bebés estén dentro o cerca del agua, el adulto debe estar a una distancia máxima de un brazo.
  • Nunca se debe dejar a un niño solo al cuidado de otro niño.
  • El hecho de saber nadar no implica que un niño no se pueda ahogar.
  • Los flotadores e hinchables no son elementos de seguridad (son juguetes), solo lo son los chalecos salvavidas homologados.
  • No dejar objetos (juguetes o hinchables) flotando en la piscina que atraigan a los niños.
  • Instalar vallas de seguridad que rodeen completamente las piscinas, de al menos 1,22 metros de altura con cierre automático, para evitar que los niños puedan acceder a ellas cuando no haya supervisión adulta.
  • Después de utilizarlos, vaciar cubos, barreños, piscinas infantiles y cualquier otro recipiente que pueda tener agua.
  • Si un niño se pierde de vista en una zona con piscina, el primer lugar donde hay que mirar es en la piscina.
Los niños pequeños no son responsables de su propia seguridad en el agua. Esa responsabilidad recae siempre en los adultos que están a su cargo.
Consejos generales para todas las edades
  • Aprender a nadar (lo antes posible).
  • Nunca bañarse solo. Es más seguro hacerlo acompañado (así otra persona podrá ayudar o pedir ayuda en caso de emergencia).
  • Priorizar bañarse en zonas y horarios en los que haya servicio de socorrismo.
  • Respetar las banderas (verde, amarillo, rojo) de las zonas de baño, así como las indicaciones del personal de salvamento.
  • Conocer las características y la profundidad de la zona de baño antes de bañarse o zambullirse.
  • Conocer los límites propios y no cometer actos imprudentes.
  • Nunca bañarse bajo el efecto del alcohol u otras drogas.
  • Aprender a salir de una corriente de retorno (resaca): Mantener la calma, pedir ayuda y esperar el rescate, guardar fuerzas para seguir flotando y, si se es capaz de salir, nadar paralelo a la playa, hacia la orilla.
Aprende a hacer la maniobra de RCP (Reanimación Cardiopulmonar) ya que los primeros minutos tras un ahogamiento son vitales. En caso de emergencia, llama cuanto antes al 112.
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Colaboración con Lagun Aro y CAF Bizkaia

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OPRA (Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes) ha firmado recientemente dos acuerdos de colaboración con Seguros Lagun Aro y con CAF Bizkaia (Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Bizkaia), con el objetivo de seguir impulsando la cultura de la prevención y desarrollar iniciativas que contribuyan a reducir los accidentes. El acuerdo con Seguros Lagun Aro contempla la realización de acciones de divulgación, como la publicación de artículos e informes, la organización de jornadas técnicas y charlas sobre prevención de accidentes en el hogar, así como otras iniciativas de sensibilización. Por su parte, el acuerdo con CAF Bizkaia permitirá la creación de una Comisión de Prevención de Accidentes, cuyo primer proyecto será la elaboración de un Protocolo de Actuación ante Incendios en Viviendas, una guía práctica que busca reforzar el papel del administrador de fincas como profesional comprometido con la seguridad, la prevención y la protección de los edificios y de las personas que viven en ellos. Desde OPRA agradecemos el apoyo y la confianza de ambas entidades, con las que compartimos el objetivo de promover una sociedad más segura a través de la prevención.