En este artículo concluyo con que las relaciones establecidas en el siglo XX en las pirámides de Heinrich y Bird sobre el número de víctimas mortales en relación con el número de accidentes e incidentes no son de aplicación en el siglo XXI.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 27 de abril de 2026
En el artículo anterior ya manifestaba que las correlaciones entre accidentes mortales, graves, leves e incidentes no responden a una regla universal, sino que deberían ser estudiados y establecidos para cada sector, actividad y gremio. La accidentología nos debe exigir rigor en los análisis y resulta evidente que, por poner un par de ejemplos, habría que elaborar una pirámide para cada uno de los accidentes con sus distintos tipos, pues con mucha probabilidad no vamos a obtener la misma pirámide para los ahogamientos que para las caídas. Debido a la especificidad del riesgo, la pirámide para las caídas accidentales en un edificio de oficinas no va a ser la misma que en una residencia geriátrica.
El contexto temporal
Pero, al margen de esa necesaria segregación nos encontramos con que los resultados de Heinrich y Bird respondían a la letalidad de los accidentes que estudiaron en un determinado contexto temporal que ha variado mucho. Superado el primer cuarto del siglo XXI, la accidentología tiene que tener presente los cambios sociales entre los que destaco: los desarrollos legislativos, la modernización de los servicios públicos y los avances de la medicina, sin olvidar las variaciones demográficas, que también tienen su efecto sobre los resultados.
Estos elementos mencionados son determinantes en el número de muertes de las personas y que poco o nada tienen que ver con la causa de producción del accidente.
Los cambios sociales han intervenido sobre la producción de accidentes pues se han creado nuevos peligros como el desarrollo de la automoción y aumento del tráfico rodado, o la moda del baño recreativo en espacios acuáticos.
Desarrollos legislativos
La legislación ha influido sobre los peligros estableciendo normas y reglas obligatorias para la prevención y reducción de accidentes, como las normas de prevención de incendios en edificios, los códigos de circulación, o las leyes de prevención de riesgos laborales.
Servicios públicos
Los servicios públicos han evolucionado ofreciendo una respuesta organizada para atender a los accidentados tras la producción del accidente. El despliegue territorial de los servicios de bomberos y de rescate y de protección civil, así como la red hospitalaria, los servicios de urgencias médicas y las ambulancias de emergencia extrahospitalaria, proporcionan a las personas accidentadas una atención rápida, inexistente hace 100 años.
La medicina
Los avances de la medicina han modificado la mortalidad de los accidentes. Ni los conocimientos sanitarios, ni las técnicas, ni los tratamientos médicos para dar respuesta a las lesiones de los accidentados son los mismos, ni parecidos que hace 50 años.
Conclusión
Teniendo todo esto en cuenta se puede concluir que los recursos y conocimientos para dar respuesta a los accidentes y accidentados hace un siglo no pueden compararse con los existentes hoy en día, por lo que se podría afirmar, con base en lo anterior, que muchos de los accidentes mortales registrados por Heinrich o Bird, hoy no habrían tenido ese desenlace mortal.

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