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Así lo pienso y así lo he vivido. No cuiden a nuestros mandos ahora y lo lamentarán en el futuro, que por cierto ya ha llegado.
Así lo pienso y así lo he vivido. No cuiden a nuestros mandos ahora y lo lamentarán en el futuro, que por cierto ya ha llegado.
Nuestra sociedad conoce un caso de auténtico éxito en la reducción de accidentes. Los avances y las mejoras se producen por acciones acertadas, no por casualidad. Te los cuento en este artículo.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 24 de mayo de 2026
Algunas causas externas de mortalidad han visto reducir sus números en los últimos años. La que más destaca en este aspecto es la reducción de las víctimas de accidentes de tráfico que han pasado de 9.344 en 1989 a 1.853 en el año 2024. Otro caso a tener en cuenta podría ser la reducción de accidentes de trabajo que también puede servir de ejemplo, aunque no ha producido una reducción tan importante.
La reducción de los accidentes de tráfico en España
La reducción de los accidentes de tráfico con víctimas mortales es el primer caso que podemos poner como ejemplo de un caso de éxito: una positiva evolución en la reducción de accidentes mortales. El resultado es que como se ha visto desde la década de los 90 del siglo XX se han reducido los fallecimientos desde más de 9.000 hasta estar por debajo de 2.000 en la última década. Una reducción del 80% de las muertes puede considerarse un resultado envidiable para todos los demás tipos de accidente.
Este avance en la reducción de los accidentes de tráfico en España siguiendo las medidas adoptadas en otros países se ha traducido en unos excelentes resultados desde finales del siglo XX, que sin embargo no se han mantenido en los años posteriores a la era covid pues desde el año 2019 estamos viviendo un repunte en los accidentes de tráfico.
Este caso que considero de éxito ha sido expuesto en el libro “Del Infinito al Cero”, de Jesús Monclús y Pere Navarro (2021)[1] con la participación de los muchos agentes involucrados en la seguridad vial.
Miguel María Muñoz, exdirector general de Tráfico en el Gobierno de España y a mi juicio protagonista de las innovaciones gubernativas en materia de seguridad vial y promotor de los cambios necesarios en España, manifestaba que «Probablemente todos los que me habían precedido en el cargo, al ser interpelados en relación con las cifras de accidentes y sus consecuencias, solían adoptar una actitud de tipo apologético tratando de defender una realidad indefendible. Su discurso era algo así como “Sí, es verdad que los datos son peores que los del año pasado, pero si tenemos en cuenta que esta Semana Santa ha habido un x por ciento más de desplazamientos…”»[2].
Este testimonio supone una revelación de cómo los responsables políticos y administrativos de la gestión del tráfico y de la seguridad vial utilizaban los datos estadísticos de crecimiento de alguna de las variables que interviene en los accidentes para explicar los malos resultados (racionalización política). Este argumento de inseguridad vial ya no sirve y no debería estar vigente. La experiencia ha demostrado que cuando se actúa con convicción y se invierte en materia de seguridad se obtienen buenos resultados o al menos no se empeora.
Estadísticamente puede ser correcto atribuir mayor siniestrabilidad en función de un mayor número de unidades expuestas a un peligro, pero ya sabemos que la gestión del riesgo consiste en actuar sobre las variables presentes en los peligros y los factores que participan en los accidentes. Quizás no podremos intervenir en la manía de desplazarnos todos a la vez cada vez que tenemos varios días libres desde los mismos puntos de origen a los mismos o parecidos destinos, pero hay otros factores sobre los que intervenir como se ha demostrado en otros países[3]. En parte, a mayor número de coches más accidentes, a mayor número de kilómetros recorridos más muertes, pero los accidentes pueden depender de nuestro comportamiento social, hay factores sobre los que se puede influir para reducir los accidentes, tanto sobre el conductor como sobre el peatón, es decir sobre las potenciales víctimas, disminuyendo su vulnerabilidad como la limitación de la velocidad, atención, concentración, consumo de alcohol y drogas, etc., sobre las condiciones de la vía, aumentando visibilidad, mejoras en su trazado, señalización, calzada, asfalto, etc., y sobre el vehículo, como ayudas a la conducción, adherencia de las ruedas al firme, elementos de protección pasiva, airbag, etc.
Agentes clave en la reducción de accidentes
Pueden resultar esclarecedoras las declaraciones de Filomeno Mira, un referente de la Seguridad Vial en España, que resumen sencillamente cómo se han ido logrando los objetivos en la reducción de los accidentes de tráfico: «Las altas cotas alcanzadas de seguridad en España son fruto de una acción concertada de instituciones públicas y privadas, entidades aseguradoras, asociaciones, grupos sociales y otros actores bajo una decidida acción gubernamental. Filomeno Mira (2021)[4]». Parece indicar una buena estrategia, un camino adecuado a seguir; el problema es cuando no hay ninguna institución pública ni privada, ni entidad aseguradora, ni gubernativa, ni asociación que puedan unir sus esfuerzos simplemente porque no existen.
No obstante, a pesar de los buenos resultados no puede decirse que se pueda estar eufórico con un balance de casi 2.000 muertes al año, por lo que no debe caerse en esa autosatisfacción actual y hay que adoptar nuevas medidas que lleven a lograr el objetivo (prácticamente inalcanzable) de reducir las muertes de 2019 al 50% para 2030.
Una buena medida podría ser parcelar cada uno de los tipos de accidentes y de cada tipo de vehículo pues en los accidentes de vehículos podemos distinguir varios tipos de accidentes como salida de la vía o calzada, colisión con otro vehículo, atropello de personas o animales, vuelco del vehículo, etc. Y cada uno de ellos puede y debe ser objeto de estudio por separado de forma más especializada para dar con las claves para su prevención. Y eso sin olvidar el estudio de las características de las victima que están siendo muy poco estudiadas.
Los accidentes no los tienen los vehículos, los tienen las personas.
Una vez visto y analizado el éxito en la reducción de accidentes de tráfico en España y conocidos las pautas y los pasos que se han ido dando en las últimas cuatro décadas cabe preguntarse si es posible seguir un camino similar con otros accidentes. Hay que mirar qué similitudes pueden encontrarse con el riesgo de los accidentes por caídas y cuáles son los actores que tienen algún papel sustancial o accesorio en el juego de la prevención.
Si nos damos cuenta de que hay mucho que mejorar, ¿por qué no empezamos ya?
¿A qué hay que esperar?
[1] Jesús Monclús y Pere Navarro (2021). De Infinito al Cero (Así lo hicimos). Fundación Mapfre y DGT.
[2] Medina, M (2021) La sociedad civil como protagonista. Del Infinito al Cero. Fundación Mapfre. DGT. Pág. 20.
[3] Por ejemplo, en países de Centro Europa se ha desarrollado el hábito de mantener la distancia de seguridad con otros vehículos.
[4] Mira, Filomeno (2021). Los agonistas de la Seguridad Vial. De Infinito al Cero (Así lo hicimos). Fundación Mapfre y DGT. Pág. 16.
Atragantamientos por edad y sexo
En el gráfico de víctimas mortales por atragantamiento por sexo y edad elaborado por el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes con los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2024 se advierte que se produce un notable ascenso de las muertes por atragantamiento con el aumento de la edad.
Se produce un gran impacto social cuando un niño pequeño muere por un atragantamiento accidental pero afortunadamente son escasas las muertes por esta causa entre los más pequeños.
Como se puede apreciar a simple vista son muy pocos los fallecimientos en la primera etapa de la vida; en 2024 se produjeron 7 muertes entre 0 y 5 años (4 de ellos de 1 año). Un dato curioso es que, de estas 7 víctimas, 6 fueron varones. En la adolescencia apenas hay víctimas por esta causa.
Después, en la juventud y en la madurez van aumentando las muertes por atragantamiento hasta que a partir de los 75 años se inicia una escalada que dispara las muertes por esta causa. Una curiosidad apreciable que nos ofrece esta estadística es que el número de varones muertos en la edad adulta (columna azul) es notablemente mayor que el de mujeres muertas (columna rosa), pero esa proporción se invierte a partir de los 85 años en que mueren más mujeres que hombres por esta causa, debido a que a partir de los 85 años, la proporción de hombres es de aproximadamente un 38% frente a un 62% de mujeres. Esta tendencia se mantiene regular los últimos años.
Aunque exista la creencia errónea de que los más vulnerables a estos accidentes son los menores de edad nos encontramos con que el pico de muertes se encuentra a partir de los 80 años; de hecho, en 2024 han perdido la vida 2.733 mayores de 64 años, lo que supone el 88,5% de todas las muertes por esta causa; un dato interesante que habrá que tener en cuenta para poner en marcha acciones preventivas si se quiere reducir este escandaloso número de víctimas mortales de nuestras personas longevas.
Evolución al alza
En el siguiente gráfico de evolución de las víctimas mortales por atragantamiento que recoge las víctimas habidas en los últimos 25 años se observa la tendencia creciente al alza. En lo que va de siglo se ha multiplicado por seis el número de muertes por atragantamiento y esto va a seguir así si no se produce algún cambio o innovación, lo que no parece que esté en la voluntad política de nadie.
El descenso de defunciones que se advirtió durante la época covid (años 2020 y 2021) se ha compensado con el rebote de los tres últimos años en los que tenemos registros superando las 3.000 muertes anuales. Se trata de un dato alarmante para alguien que tuviese la responsabilidad de estar pendiente de estas estadísticas.
Tipos de muerte por atragantamiento
Analizando con más detalle los accidentes mortales que el INE recoge bajo el epígrafe de “Inhalaciones y obstrucciones respiratorias” se observa que la mayor parte de las muertes se corresponde con el atragantamiento por la ingestión de alimentos y por la obstrucción respiratoria de otros objetos. Este accidente se conoce medicamente como OVACE que son las iniciales de Obstrucción de las Vías Respiratorias por Cuerpo Extraño. La otra obstrucción que ocasiona la muerte es la de los contenidos gástricos (2,6%). Otras obstrucciones como los hundimientos y caídas de tierra (4), los ahorcamientos accidentales (4) o el confinamiento en espacios sin oxígeno (2) no alcanzan ni el 0,5% de las víctimas mortales por esta causa. Así pues, es la OVACE la auténtica causa de muerte por atragantamiento y a la que habrá que prestar atención desde un punto de vista preventivo.
Un problema con el que nos encontramos es la falta de información sobre estos accidentes. De los atragantamientos que se producen a lo largo de un año en España no sabemos cuántos casos son atendidos en urgencias, ni tan siquiera sabemos la distribución de las causas que han producido estos accidentes cuando llegan a urgencias porque no se recoge adecuadamente el dato. Cuando la muerte se produce por un cuerpo extraño tampoco sabemos cuál ha sido el objeto o alimento que lo ha provocado pues el INE no publica ese dato porque no se conoce. Y en pocos casos se recoge en las estadísticas el lugar en que ha ocurrido. Como ejemplo, en 1.786 casos de los 2.463 casos de fallecimiento por OVACE, que recoge el INE en 2024, figuran “en lugar no especificado”. Harían falta estadísticas más pormenorizadas para tener pleno conocimiento de este grave fenómeno accidental y adoptar medidas para prevenirlo.
Como ya he apuntado otras veces, no hay ningún gobierno, ni administración, ni organización encargada de recoger estos datos ni de poner en marcha medidas de prevención. Para ello, habría que crear un Centro de Prevención de Accidentes que tuviese esta función o bien deberían ser las comunidades autónomas con mayor sensibilidad quienes los creasen.
Intervención en caso de atragantamiento
La medida más eficaz para intervenir en una OVACE es la maniobra de Heimlich, de la que ya hemos escrito otras veces y que hemos tratado en otros artículos.
Todo el mundo debería saber realizar la maniobra de Heimlich que puede aprenderse en unos pocos minutos, es fácil de realizar y una vez aprendida no se olvida nunca, no se olvida en toda la vida.
Esta maniobra debería ser enseñada en los colegios a todo el personal, profesorado y escolares, y muy especialmente al personal de comedor.
En un próximo artículo analizaremos los dispositivos existentes en el mercado español para intervenir en casos de atragantamiento.
Mi visión en resumen
Sinceramente, me resulta llamativo que una operación que, por lo que he observado, se ha desarrollado con niveles técnicos y organizativos razonablemente adecuados genere, en la opinión pública, un desconcierto tan grande como para provocar incluso manifestaciones en la calle con pancartas.
La discrepancia política me parece legítima; forma parte de la vida democrática. Pero, durante la emergencia, debería prevalecer un principio básico: primero resolver, después depurar responsabilidades. Si ha habido, y seguramente las ha habido, deficiencias en la comunicación, en la información o en la gestión, deben analizarse y corregirse, y, en su caso, exponerse públicamente una vez finalizado el episodio.
Todo lo anterior puede aplicarse a muchas otras situaciones recientes en las que han coincidido esos tres ámbitos del caos con sus correspondientes espacios de responsabilidad para evitarlo. Los resumo:
1.- Es posible, que en una primera fase haya que dar más importancia a los ejercicios prácticos de cada organización por separado que a los ejercicios conjuntos de colaboración entre varias entidades.
2.- Puede ser recomendable que no exista presencia de medios de comunicación para que no desvirtúen el objetivo del ensayo: poner en práctica un método de trabajo interno.
3.- A veces, los planes de emergencia han sido diseñados con escasa o ninguna participación de los servicios de emergencia que deberán actuar el día que ocurra un incidente, por lo que no siempre son de total utilidad y tienen una dudosa operatividad. Esto mismo puede ocurrir con los simulacros, es decir, que se planifiquen de espaldas a los servicios de emergencia o sin tener en cuenta sus sugerencias.
4.- De cualquier manera, hay que desarrollar con celo el sentido autocrítico. No hay que mostrar reparos a señalar lo que hemos hecho mal y lo que no ha salido bien. Los simulacros son una ficción, pero, sus conclusiones no deben serlo.
Para simulacros de actividades y entidades privadas Las empresas o industrias que deban realizar un simulacro deben tener presentes los Peligros que acechan a los simulacros.1.- Hay que identificar bien la emergencia que queremos simular, el escenario y los objetivos del simulacro.
2.- Si no se ha explicado a toda la plantilla la existencia del Plan de autoprotección y sus objetivos y en qué consiste el simulacro que se va a realizar es muy posible que su implicación sea mínima. Hay que lograr que todas las personas colaboren proactivamente.
3.- Hay que evitar que los simulacros sean repetitivos y que no se conviertan en rutina pues dejará de prestárseles la atención requerida. No se trata solo de realizar los simulacros para cumplir con la ley o aparentar seguridad, sino de testar nuestra capacidad de respuesta ante las emergencias.
4.- La ley de Murphy nos indica que si algo puede salir mal saldrá mal, y hay quien piensa que Murphy era un optimista. Bromas aparte, los simulacros pueden darnos la falsa impresión de que estamos perfectamente preparados para todo tipo de emergencias cuando en realidad tan solo estamos medio entrenados para la situación que se ha simulado.
5.- Hay que tener en cuenta que hay muchas situaciones que no están contempladas en los planes de emergencia, por lo que conviene ampliar el catálogo de peligros a los que se está expuesto.
En ambos tipos de simulacros, públicos o privados, grandes o pequeños, hay que dar mucha importancia a la evaluación final o posterior para detectar los imprevistos y los errores para la rectificación en la actualización del Plan de Autoprotección.

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La iniciativa de celebrar el Día Internacional del Bombero el 4 de mayo fue propuesta por J.J. Edmondson, bombero australiano, quien envió un correo internacional proponiendo honrar en esta fecha a los cinco bomberos voluntarios fallecidos en un incendio en Linton, en el estado de Victoria (Australia) en 1998 mientras combatían el fuego y así fomentar el apoyo internacional al colectivo.
El Día Internacional del Bombero introdujo también la simbología del lazo o cinta roja y azul identificando el color rojo con el fuego y el azul con el agua.
La propuesta se difundió rápidamente por internet y fue adoptada globalmente pues coincide que esa fecha ya está vinculada al fuego y la protección contra incendios al ser la festividad de San Florián, patrón de los bomberos en Austria, Alemania y Polonia, con gran repercusión en Chequia, Eslovaquia, Hungría y con presencia en algunos países de América Latina, como en Panamá, Ecuador, Brasil y Chile. Poco a poco esta celebración se va extendiendo.
El término “bombero” tiene matices, por lo que también hay otras celebraciones parciales como el “Día del bombero voluntario” que se celebra el 2 de junio en Argentina, Chile y otros países, como fiesta nacional. Los cuerpos de bomberos voluntarios también celebran el día 5 de diciembre el “Día internacional de los voluntarios” de las Naciones Unidas.
Otros países
Unos cuantos países de América Latina han optado por señalar la fecha de celebración del día del Cuerpo de Bomberos o Día del bombero coincidiendo con la creación o fundación del primer cuerpo de bomberos de su nación. Es el caso de Colombia (11 de noviembre), Cuba (13 de noviembre), Chile (30 de junio), México (22 de agosto), Perú (5 de diciembre) y Uruguay (27 de octubre). Otros países han fijado esta celebración coincidiendo con la fecha de un gran siniestro u otro acontecimiento, e incluso algunos no tienen fecha fija en el calendario, como República Dominicana donde se celebra el segundo domingo de marzo. Algunos cuerpos de bomberos americanos celebran también la festividad de su patrona la Virgen de la Merced, como Nicaragua, República Dominicana y Chile.
En los países europeos también hay variadas celebraciones en función de su tradición religiosa. En Francia festejan el 4 de diciembre a Santa Bárbara, que también es patrona de algunos otros países sudamericanos como Costa Rica y Honduras.
En España
En España se celebra desde hace más de 70 años la festividad de San Juan de Dios como patrón de los Cuerpos de bomberos. San Juan de Dios fue una imposición franquista como Patrón de todos los Cuerpos de bomberos españoles por decreto del gobierno de Franco en 1953. En el BOE nº183, con fecha 2 de Julio de 1953, se publicó la oficialidad de SAN JUAN DE DIOS como patrón de los Cuerpos de Bomberos.

A partir de ese momento el 8 de marzo fue el patrón oficial, sin discusión: la fiesta, como dice el BOE, para honrar a su patrón. Algunos, además del patrón oficial, tienen patrona religiosa como Bomberos de Madrid que honra a la Virgen de la Paloma.
En una España cada vez más laica se debería reflexionar sobre la celebración de la fiesta anual y el patronazgo de los servicios de bomberos.
Una propuesta alternativa
Teniendo en cuenta el avance de la laicidad de la sociedad española, quizás se debería revisar la celebración de San Juan de Dios como patrón religioso de un servicio público. Aunque la presión de los gobiernos, poderes y partidos políticos de corte demócrata cristiano es muy fuerte, cada vez se expresan con más fuerza las voces de los defensores de un estado laico y aconfesional para que su derecho a la laicidad no se vea sometido por las tradiciones religiosas inmutables.
Aunque se van produciendo algunos avances en laicidad, todavía hoy, muchas celebraciones incluyen misas católicas en el interior de las instalaciones públicas vulnerando la neutralidad y no adscripción religiosa de los poderes públicos.
Quizás lo correcto fuese encontrar una fecha de consenso, no para celebrar tal o cual santo, sino el Día de los servicios de bomberos y puede resultar oportuno sumarse al Día Internacional del Bombero, el 4 de mayo.
Ventajas del día del bombero el 4 de mayo
Es muy probable, que este cambio sea positivo para todos y que algún día se haga realidad, aunque modificar tradiciones suele ser una tarea ardua. A ver quién da el paso y es el primer servicio que lo celebra. Una opción podría ser empezar a celebrar oficial e institucionalmente el día 4 de mayo, y que los católicos y los nostálgicos mantengan sus ritos religiosos el 8 de marzo en honor a su patrón.
La iniciativa de celebrar el Día Internacional del Bombero el 4 de mayo fue propuesta por J.J. Edmondson, bombero australiano, quien envió un correo internacional proponiendo honrar en esta fecha a los cinco bomberos voluntarios fallecidos en un incendio en Linton, en el estado de Victoria (Australia) en 1998 mientras combatían el fuego y así fomentar el apoyo internacional al colectivo.
El Día Internacional del Bombero introdujo también la simbología del lazo o cinta roja y azul identificando el color rojo con el fuego y el azul con el agua.
La propuesta se difundió rápidamente por internet y fue adoptada globalmente pues coincide que esa fecha ya está vinculada al fuego y la protección contra incendios al ser la festividad de San Florián, patrón de los bomberos en Austria, Alemania y Polonia, con gran repercusión en Chequia, Eslovaquia, Hungría y con presencia en algunos países de América Latina, como en Panamá, Ecuador, Brasil y Chile. Poco a poco esta celebración se va extendiendo.
El término “bombero” tiene matices, por lo que también hay otras celebraciones parciales como el “Día del bombero voluntario” que se celebra el 2 de junio en Argentina, Chile y otros países, como fiesta nacional. Los cuerpos de bomberos voluntarios también celebran el día 5 de diciembre el “Día internacional de los voluntarios” de las Naciones Unidas.
Otros países
Unos cuantos países de América Latina han optado por señalar la fecha de celebración del día del Cuerpo de Bomberos o Día del bombero coincidiendo con la creación o fundación del primer cuerpo de bomberos de su nación. Es el caso de Colombia (11 de noviembre), Cuba (13 de noviembre), Chile (30 de junio), México (22 de agosto), Perú (5 de diciembre) y Uruguay (27 de octubre). Otros países han fijado esta celebración coincidiendo con la fecha de un gran siniestro u otro acontecimiento, e incluso algunos no tienen fecha fija en el calendario, como República Dominicana donde se celebra el segundo domingo de marzo. Algunos cuerpos de bomberos americanos celebran también la festividad de su patrona la Virgen de la Merced, como Nicaragua, República Dominicana y Chile.
En los países europeos también hay variadas celebraciones en función de su tradición religiosa. En Francia festejan el 4 de diciembre a Santa Bárbara, que también es patrona de algunos otros países sudamericanos como Costa Rica y Honduras.
En España
En España se celebra desde hace más de 70 años la festividad de San Juan de Dios como patrón de los Cuerpos de bomberos. San Juan de Dios fue una imposición franquista como Patrón de todos los Cuerpos de bomberos españoles por decreto del gobierno de Franco en 1953. En el BOE nº183, con fecha 2 de Julio de 1953, se publicó la oficialidad de SAN JUAN DE DIOS como patrón de los Cuerpos de Bomberos.

A partir de ese momento el 8 de marzo fue el patrón oficial, sin discusión: la fiesta, como dice el BOE, para honrar a su patrón. Algunos, además del patrón oficial, tienen patrona religiosa como Bomberos de Madrid que honra a la Virgen de la Paloma.
En una España cada vez más laica se debería reflexionar sobre la celebración de la fiesta anual y el patronazgo de los servicios de bomberos.
Una propuesta alternativa
Teniendo en cuenta el avance de la laicidad de la sociedad española, quizás se debería revisar la celebración de San Juan de Dios como patrón religioso de un servicio público. Aunque la presión de los gobiernos, poderes y partidos políticos de corte demócrata cristiano es muy fuerte, cada vez se expresan con más fuerza las voces de los defensores de un estado laico y aconfesional para que su derecho a la laicidad no se vea sometido por las tradiciones religiosas inmutables.
Aunque se van produciendo algunos avances en laicidad, todavía hoy, muchas celebraciones incluyen misas católicas en el interior de las instalaciones públicas vulnerando la neutralidad y no adscripción religiosa de los poderes públicos.
Quizás lo correcto fuese encontrar una fecha de consenso, no para celebrar tal o cual santo, sino el Día de los servicios de bomberos y puede resultar oportuno sumarse al Día Internacional del Bombero, el 4 de mayo.
Ventajas del día del bombero el 4 de mayo
Es muy probable, que este cambio sea positivo para todos y que algún día se haga realidad, aunque modificar tradiciones suele ser una tarea ardua. A ver quién da el paso y es el primer servicio que lo celebra. Una opción podría ser empezar a celebrar oficial e institucionalmente el día 4 de mayo, y que los católicos y los nostálgicos mantengan sus ritos religiosos el 8 de marzo en honor a su patrón.