Nuevos socios de OPRA en 2026

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Durante 2026, diversas empresas y entidades han decidido incorporarse como Socios Patrocinadores de OPRA, apoyándonos con la promoción de la cultura de la prevención y la reducción de los accidentes. En lo que va de año, se han sumado al proyecto: ROCKWOOL, ENGINEERED FIRE PIPING, SCI Soluciones Contra Incendios, PRODEIN, AIN Asociación de la Industria Navarra, EI Electronics, DETNOV, MARIOFF, Grupo Komtes y Seguros Lagun Aro. Estos nuevos socios patrocinadores se suman a ONDOANTASCRKL, EUROSPRINKLER, SOLEXIN, OKATEK, SODECA y DAISALUX. Desde OPRA queremos agradecer a todas estas organizaciones por su confianza y por su apoyo a los fines del Observatorio, lo que nos permitirá continuar con las acciones que realizamos relacionadas con la prevención de riesgos y accidentes que seguro contribuirá a reducir el número de accidentes y víctimas. ¡Muchas gracias a todos por su inestimable colaboración! Aprovechamos también para dar las gracias a las personas que también se han asociado a OPRA a nivel particular y que, gracias a ellos, poco a poco estamos construyendo una comunidad de personas interesadas en la prevención de riesgos y accidentes. Animamos a otras organizaciones y particulares que se sumen a OPRA. La información sobre cómo asociarse está disponible en: https://opra.info/socios/

Evitar ahogamientos: consejos de prevención

Ahora que pasamos más tiempo en playas, piscinas, ríos y otros entornos acuáticos, hacemos un repaso de las principales medidas de prevención para concienciar y evitar ahogamientos. Aunque la mayoría de estos consejos son conocidos, merece la pena repasarlos y asegurarnos de que todos nuestros familiares y amigos también son conscientes de estos riesgos. Autora: Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 7 de julio de 2026 Prevención de ahogamientos en niños En España en 2023, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), la principal causa de muerte accidental entre los 0 y 14 años fueron los ahogamientos, con 39 víctimas mortales. Por eso es tan importante seguir siempre estos consejos:
  • Vigilancia continua de los niños, sin distracciones (ni móviles, ni lectura, ni ninguna otra).
  • Cuando los niños pequeños o bebés estén dentro o cerca del agua, el adulto debe estar a una distancia máxima de un brazo.
  • Nunca se debe dejar a un niño solo al cuidado de otro niño.
  • El hecho de saber nadar no implica que un niño no se pueda ahogar.
  • Los flotadores e hinchables no son elementos de seguridad (son juguetes), solo lo son los chalecos salvavidas homologados.
  • No dejar objetos (juguetes o hinchables) flotando en la piscina que atraigan a los niños.
  • Instalar vallas de seguridad que rodeen completamente las piscinas, de al menos 1,22 metros de altura con cierre automático, para evitar que los niños puedan acceder a ellas cuando no haya supervisión adulta.
  • Después de utilizarlos, vaciar cubos, barreños, piscinas infantiles y cualquier otro recipiente que pueda tener agua.
  • Si un niño se pierde de vista en una zona con piscina, el primer lugar donde hay que mirar es en la piscina.
Los niños pequeños no son responsables de su propia seguridad en el agua. Esa responsabilidad recae siempre en los adultos que están a su cargo.
Consejos generales para todas las edades
  • Aprender a nadar (lo antes posible).
  • Nunca bañarse solo. Es más seguro hacerlo acompañado (así otra persona podrá ayudar o pedir ayuda en caso de emergencia).
  • Priorizar bañarse en zonas y horarios en los que haya servicio de socorrismo.
  • Respetar las banderas (verde, amarillo, rojo) de las zonas de baño, así como las indicaciones del personal de salvamento.
  • Conocer las características y la profundidad de la zona de baño antes de bañarse o zambullirse.
  • Conocer los límites propios y no cometer actos imprudentes.
  • Nunca bañarse bajo el efecto del alcohol u otras drogas.
  • Aprender a salir de una corriente de retorno (resaca): Mantener la calma, pedir ayuda y esperar el rescate, guardar fuerzas para seguir flotando y, si se es capaz de salir, nadar paralelo a la playa, hacia la orilla.
Aprende a hacer la maniobra de RCP (Reanimación Cardiopulmonar) ya que los primeros minutos tras un ahogamiento son vitales. En caso de emergencia, llama cuanto antes al 112.
  Artículo relacionado: Prevención del ahogamiento de niñas y niños Artículo relacionado: Corrientes de retorno (resaca) Artículo relacionado: Ahogamiento a gritos y otras atrocidades

Colaboración con Lagun Aro y CAF Bizkaia

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OPRA (Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes) ha firmado recientemente dos acuerdos de colaboración con Seguros Lagun Aro y con CAF Bizkaia (Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Bizkaia), con el objetivo de seguir impulsando la cultura de la prevención y desarrollar iniciativas que contribuyan a reducir los accidentes. El acuerdo con Seguros Lagun Aro contempla la realización de acciones de divulgación, como la publicación de artículos e informes, la organización de jornadas técnicas y charlas sobre prevención de accidentes en el hogar, así como otras iniciativas de sensibilización. Por su parte, el acuerdo con CAF Bizkaia permitirá la creación de una Comisión de Prevención de Accidentes, cuyo primer proyecto será la elaboración de un Protocolo de Actuación ante Incendios en Viviendas, una guía práctica que busca reforzar el papel del administrador de fincas como profesional comprometido con la seguridad, la prevención y la protección de los edificios y de las personas que viven en ellos. Desde OPRA agradecemos el apoyo y la confianza de ambas entidades, con las que compartimos el objetivo de promover una sociedad más segura a través de la prevención.

Empieza el verano y… ¿hemos aprendido algo?

Hemos entrado en el verano astronómico, aunque el calor lleva semanas instalado entre nosotros, y la pregunta ya no admite demasiados rodeos, y es si este año se van a gestionar mejor las emergencias o volveremos al “que si tú, que si yo”, tan habitual últimamente. Como sabe todo el que me conoce, tengo suspendido el curso de adivino, pero intuyo que este verano va a ser diferente. Más nos vale. La DANA de Valencia, Adamuz, el Gran Apagón, los incendios forestales de 2025 y el Hantavirus, aunque oficialmente no conozcamos todavía sus “lecciones aprendidas”, han dejado huella, profunda huella, y nos han puesto delante de toda una evidencia incómoda, y es que así no se puede seguir. Es posible que siga sin declararse ninguna emergencia de interés nacional, aunque se caiga el mundo, pero tanto las comunidades autónomas como el Estado han tomado buena nota. Sin cooperación, esto no marcha. Con la disputa inútil en plena emergencia, esto no marcha. Con el querer marcar perfil cuando lo que toca es arrimar el hombro, esto no marcha. Y conviene decirlo claro, porque en una emergencia la bronca no salva vidas ni protege nada. Por otro lado, la solidaridad interterritorial no se demuestra solo con actos de apoyo después de las catástrofes, aunque también, sino con ayuda rápida cuando hace falta, con medios preparados y con decisiones tomadas antes de que el agua o el fuego llamen a la puerta. Cualquier otra solución llegará tarde. Y llegar tarde, en protección civil, no es un matiz, sino un fracaso. El calentamiento global se hace notar Este año nos enfrentamos a un empeoramiento paulatino de las condiciones meteorológicas, en las que seguimos batiendo marcas que antes parecían impensables, con récords de temperatura, récords de precipitación en distintas escalas temporales y un mayor riesgo de incendios forestales. El calentamiento global se está haciendo notar, y fingir sorpresa cada vez que ocurre algo empieza a ser un deporte de riesgo. Esto último, el calentamiento global y sus efectos, no podemos remediarlo en el corto plazo. Lo que sí podemos, aunque nos resistamos, es acordarnos de Darwin y adaptarnos al medio. Y adaptarse no es convocar reuniones cuando ya vemos humo por la ventana, sino anticipar, planificar, entrenar, coordinar y asumir que la improvisación permanente sale cara. Muy cara. La bronca política Hemos visto la transición entre lo ocurrido en la DANA de Valencia y la insólita bronca política del Hantavirus de Canarias. Y la ciudadanía sigue perpleja, sin entender nada. Este verano, que ya aprieta, ¿pasará lo mismo? Quiero creer que no; incluso es posible que ocurra lo contrario. “¡Ale, todos al PMA*!”, pero en el caso de que así suceda, que no sea para la foto sino para apoyar y resolver. Dejemos el mando operativo a quienes saben. Igual soy un iluso, pero quiero pensar que, en algún momento, en algún lugar y en alguna circunstancia, aunque sea por error, alguien recordará que la protección civil es un servicio público y que “el Sistema” de protección civil exige coordinación y cohesión de las políticas públicas. No es una recomendación amable ni una frase para decorar preámbulos legales, sino la base del asunto. En algunas legislaciones autonómicas se añade, además, el principio de “lealtad institucional”. Me gusta ese añadido, tan citado como olvidado en la práctica. Pues quizá va siendo hora de estrenarlo. Después del verano veremos si me he equivocado y la bronca continúa, o si por fin nos hemos dedicado a lo que toca, que es proteger a la población, sus bienes, el patrimonio cultural y el medio ambiente. Ni más ni menos. Porque en esto no hablamos de quedar bien, sino de llegar a tiempo. Veremos. Y eso, este verano, ya no debería ser opcional. *PMA: Puesto de Mando avanzado.
Artículo relacionado: ¿Fue un caos la crisis del hantavirus? Sí [17/05/2026]
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Noche de San Juan: consejos de prevención

Os recordamos las principales medidas de prevención que proponemos adoptar desde OPRA durante las sanjuanadas que se celebran el 23 de junio. Autora: Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 22 de junio de 2026 Antes de encender las hogueras
  • No montar las hogueras cerca de las casas, coches, árboles o vegetación. Situarlas al menos a 15 metros respecto a cualquier edificación, tendido eléctrico, instalación u objeto fijo o móvil o vehículo de cualquier tipo.
  • Establecer un perímetro de seguridad alrededor de la hoguera (recomendable una distancia de cinco veces la altura de la hoguera).
  • La hoguera, antes del inicio de la combustión, no debe tener más de tres metros de altura.
  • No colocar las hogueras sobre pavimento urbanizado (asfalto o embaldosado); el calor del fuego produce graves daños que luego hay que reparar.
  • Los materiales combustibles destinados a arder en la hoguera deberán ser sólidos, no debiendo usarse ningún tipo de explosivo o líquido inflamable.
  • Nunca hay que encender la hoguera con gasolina o productos inflamables.
Disfrutando de la hoguera con cabeza
  • El mejor lugar para situarse es a barlovento, es decir, la dirección de donde viene el viento para que no nos alcancen el calor ni los gases ni pavesas (partículas pequeñas y ligeras de material inflamable).
  • Permanecer a una distancia prudencial.
  • No echar al fuego:
    • Papeles ni tejidos, porque el viento los puede hacer volar y propagar el incendio a grandes distancias.
    • Sprays, porque explotan y pueden salir proyectados hiriendo a quienes estén por los alrededores.
    • Productos pirotécnicos.
    • Neumáticos ni productos de plástico ni de goma, ni aceites, porque contaminan y de su combustión se emanan gases muy tóxicos.
  • No saltar por encima.
  • No jugar con el fuego sacando de la hoguera materiales ardiendo o incandescentes.
  • Tener a los niños vigilados en todo momento.
La hora del apagado
  • Asegurarse de que la hoguera esté completamente apagada antes de abandonarla.
Otras precauciones a tomar por los organizadores
  • No deben encender la hoguera si soplan vientos superiores a 20 km/hora.
  • Avisar a quienes vivan cerca de las hogueras que cierren las ventanas y que retiren de los balcones o terrazas cualquier producto que pueda arder.
  • Deben disponer de elementos de extinción de incendios como manguera con agua, batefuegos, y un buen número de extintores portátiles hídricos (de agua y espuma), y lo más importante, personas que sepan manejarlos.
Ya sabéis: más vale prevenir que lamentar.

Kit de primeros auxilios: contenido

Tras analizar qué es un kit de primeros auxilios, su finalidad y los factores a tener en cuenta para diseñarlo según nuestras necesidades, la actividad prevista y el entorno en el que nos movamos, mostramos un ejemplo de kit de primeros auxilios para actividades al aire libre, que puede servir de punto de partida para que cada persona o grupo configure el suyo propio.

Ejemplo de kit de primeros auxilios para actividades al aire libre

Descripción de una posibilidad de kit de primeros auxilios. Lo indicado en el contenido es una recomendación general; es necesario adecuar su contenido según el tipo de actividad a realizar y/o necesidades específicas de quien lo prepare, como necesidad de medicamentos, antialérgenos, etcétera.

El kit se distribuye en dos partes generales: “A” y “B”.

  • Parte “A”: destinada a solucionar los problemas habituales o menores.
  • Parte “B”: destinada a heridas severas.

Nota: La distribución dependerá del tipo de bolsa o elemento que se utilice para contenerlo. Medidas exteriores de los botiquines del ejemplo (alto x ancho x fondo). Parte A: 25cm. x 21cm. x 11cm. / Parte B: 20cm. x 14cm. x 8cm.

Utilidades exteriores generales:

  • “C” máscara RCP
  • “D” Mini brújula
  • “E” Silbato

Contenido de la parte “A”

La siguiente presentación general es una mera sugerencia, siendo su contenido lo importante.

Vista general de una mitad del botiquín, parte A
  • 1. Iodo
  •  2. Suero fisiológico
  • 3. Vendaje triangular, para cabestrillos
  • 4. Gasa estéril
  • 5. Tiritas grandes
  • 6. Gasas, diversos tamaños
  • 7. Gasas, diversos tamaños
  • 8. Tiritas pequeñas, diversos tamaños
  • 9. Guantes
  • 10. Tiritas medianas
  • 11. Instrucciones de primeros auxilios
  • 12. Tijeras
  • 13. Mascarilla
  • 14. Manta térmica

  • 15. Instrucciones ante quemaduras
  • 16. Vendaje grande para quemaduras
  • 17. Crema solar
  • 18. Crema contra quemaduras
  • 19. Vendaje pequeño contra quemaduras
  • 20. Mini multiherramienta
  • 21. Luz química
  • 22. Gasas estériles grandes
  • 23. Gasas medianas
  • 24. Vendas grandes
  • 25. Gasas grandes
  • 26. Esparadrapo de papel
  • 27. Toallitas de manos desinfectantes
  • 28. Esparadrapo de tela

Vista general de la otra mitad del botiquín, parte A

Contenido de la parte “B”

Para grandes sangrados o heridas:

  • 29. Vendaje torácico ventilado
  • 30. Vendaje de emergencia ante traumatismos-grandes sangrados, mediano
  • 31. Instrucciones ante grandes sangrados
  • 32. Gasas estériles grandes
  • 33. Vendaje de emergencia ante traumatismos-grandes sangrados, pequeño
  • 34. Torniquete

Artículo relacionado: Kit de primeros auxilios

Kit de primeros auxilios

La primera pregunta que puede surgir cuando nos paramos a pensar en un kit de primeros auxilios puede ser: ¿Para qué sirve un kit de primeros auxilios? Las respuestas pueden ser múltiples y muy variadas; pero en todas y cada una de ellas una parte de la misma es siempre la misma: por si ocurre algo inesperado. Lo ideal, obviamente, es que nunca necesitemos usarlo. Pero como bien sabemos, en la vida no hay nada seguro y continuamente nos enfrentamos a pequeños o grandes sucesos inesperados; y para aquellos en los que nuestra integridad física se vea afectada, el kit nos será de ayuda. Hemos de ser conscientes que la finalidad primordial del kit es poder lidiar con situaciones como heridas o lesiones. Concretamente, poder contener sus consecuencias en el caso de afecciones leves o que nos permitan aguantar hasta la llegada de ayuda especializada en el caso de sufrir situaciones graves o incluso de riesgo vital. Sin poder nunca olvidar que el kit no nos puede garantizar nada, pero si puede marcar la diferencia en la posibilidad de supervivencia. ¿Qué kit de primeros auxilios escogemos? Esa es la pregunta más difícil de responder. Es muy difícil prever todo lo que nos puede ocurrir, y más aún llevar algo encima que nos pueda ayudar en cualquier situación. Por ello hay que encontrar el equilibrio entre lo que estamos dispuestos a llevar cómodamente y que pueda responder a nuestras necesidades. En el mercado existen diversidad de productos comerciales que son de utilidad en muchas ocasiones. Pero también es cierto que al analizarlos con atención podemos descubrir que no cubre todo lo que consideramos necesario. Por ello, lo habitual es personalizarlo según el criterio particular de cada persona o grupo. Si bien, independientemente del kit de primeros auxilios que escojamos, es necesario comprender que necesitamos realizar una fase previa a disponer y usar el mismo. Esta fase imprescindible previa consiste en: aprender primeros auxilios. Existen diversas organizaciones que imparten este tipo de conocimiento, y es algo que nos puede ser de gran utilidad en el momento más inesperado. Así que desde aquí la primera recomendación es: aprende primeros auxilios. Contenido Y ya centrándonos en el Kit, lo que contenga, pasa a depender de nuestro criterio, pero siempre dependiendo de varios factores comunes:
  • Nuestras necesidades personales o del grupo. Hemos de analizar la realidad individual, o del grupo, para el que queremos preparar el kit de primeros auxilios. Hemos de conocer si alguien tiene necesidades especiales que pueden ser un problema si no se tratan adecuadamente. Así como cualquier otra circunstancia relevante que pueda afectar a la supervivencia de la persona o alguna de las componentes del grupo. Ejemplos de ello son: que alguna persona necesite una medicina especial en ciertas circunstancias (alergias, problemas cardíacos, etcétera), estado de salud de la persona (como por ejemplo la facilidad para lesionarse o herirse). Y toda aquella situación o circunstancia que conozcamos y sea relevante. El kit deberá contener aquello que nos permita afrontar, al menos de forma inicial, ese tipo de circunstancias y permitir que podamos aguantar hasta conseguir ayuda adecuada.
  • El tipo de actividad que vayamos a realizar. No es lo mismo dar un paseo por el parque que por una zona de bosque escarpado. O si vamos a realizar una actividad peligrosa. En ese caso hemos de analizar los posibles daños que podamos sufrir, especialmente los más previsibles, todos sería imposible, y añadir los elementos que nos permitan afrontarlos. Por ejemplo, si pensamos que podemos sufrir heridas, añadir material de curas. Y así con lo que consideremos relevante.
  • Y el entorno en el que se va a realizar. Entendiendo por entorno, no solo el tipo de peligros que puedan existir directamente como por ejemplo ser una zona de difícil acceso o con peligros como de caída, de resbalarse, etcétera. Sino que también hemos de pensar en la presencia de animales, insectos o plantas peligrosas, sin olvidar la climatología y la cercanía o disponibilidad de lugares donde buscar refugio y/o conseguir ayuda. Todo ello ha de ser analizado y adecuar el kit de primeros auxilios a dichas circunstancias.
Así que el kit ha de crearse según aquello que necesitemos y preveamos nos pueda suceder si algo no va bien. Es imprescindible dedicar tiempo para pensar lo que necesitamos y para conseguir los materiales adecuados. Así como adaptarlo para cada actividad que vayamos a realizar, especialmente si conocemos previamente los peligros que nos van a rodear durante la actividad. Precauciones de equipamiento También hay que ser totalmente conscientes de que el kit de primeros auxilios no nos será de ayuda si no nos equipamos adecuadamente para realizar la actividad que hayamos planeado, es decir: calzado y vestuario adecuado, hidratación y alimentación, así como elementos que vayamos a necesitar en perfecto estado, como bastones, linternas, etcétera. Como resumen, un adecuado kit de primeros auxilios nos permite superar pequeños sustos en el entorno sin más complicaciones. Y puede marcar la diferencia entre sufrir consecuencias recuperables o secuelas graves o fatales, ante situaciones más complicadas; permitiendo que podamos esperar a la llegada de ayuda especializada.
Aprende primeros auxilios y prepárate adecuadamente.
En el siguiente artículo mostramos un ejemplo de un kit básico de primeros auxilios para actividades al aire libre, con sugerencias del contenido que puede tener. Puedes consultarlo aquí: Kit de primeros auxilios: contenido  

El peligro del radón

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El radón no puede relacionarse con los “accidentes”, porque sus efectos no ocurren de forma súbita; la exposición al radón es un peligro ambiental que puede presentar como principal consecuencia el cáncer de pulmón. Pero merece la pena explorar su peligro y conocer la forma de prevenir el riesgo. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 11 de junio de 2026 No obstante, desde la perspectiva de la prevención y la gestión del riesgo, sí puede integrarse dentro de una visión amplia de la accidentología y la seguridad. La exposición al radón puede entenderse como un peligro identificable debido a la exposición humana con consecuencias dañinas evitables. Conoce el radón El radón es un gas radiactivo natural que procede de la descomposición del uranio y del radio y está presente en ciertos suelos y rocas. Es un gas invisible, inodoro e insípido cuyos problemas de salud pública residen en haber sido identificado como un agente carcinógeno, por lo que resulta un riesgo ambiental. La principal vía de exposición es la inhalación. Desde la OMS está considerado como la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco. Puede acumularse en minas o edificios mal ventilados ya sean viviendas, sótanos, garajes o centros de trabajo. Estamos ante un riesgo invisible que produce un daño diferido y que puede ser abordado desde una perspectiva preventiva. Mapa del radón En este mapa se ve la distribución de la exposición al radón en el territorio. A un color más oscuro le corresponde una mayor emisión de radiación. Mapa del cáncer de pulmón en España El Centro Nacional de Epidemiología ha realizado el mayor mapa de la mortalidad por cáncer que se ha hecho nunca en España. Las dos imágenes muestran las regiones en las que se han producido más muertes por cáncer exclusivamente de pulmón entre hombres y mujeres en el período analizado (entre 1989 y 2008; 340.000 se achacan al cáncer de pulmón). Las zonas geográficas con mayor riesgo de mortalidad por cáncer de pulmón en los hombres se localizan en Extremadura, Andalucía occidental (Huelva, Sevilla y Cádiz), Asturias y Cantabria. En las mujeres, los mayores riesgos se encuentran en algunos pueblos de Pontevedra y Ourense.
Aunque la distribución del cáncer de pulmón se relaciona con el número de fumadores, los investigadores también apuntan a la contaminación atmosférica. Y, en el caso de los pueblos gallegos, los científicos señalan al radón.
No obstante, hay otros estudios que asocian una mayor incidencia de cáncer de pulmón relacionado más directamente con el mapa del radón. En España, desde el año 2019 según el DB-HS6 del Código Técnico de la Edificación es obligatoria la medición in situ del radón en todas las viviendas construidas en los municipios de riesgo. También en los centros de trabajo (que incluyen sótanos y plantas bajas) el Real Decreto 1029/2022 establece la obligación de realizar mediciones en estos espacios. Pero, parece que estas disposiciones no se están cumpliendo por lo que el conocimiento del territorio no es tan completo como debería ser. Se han realizado 12.000 mediciones en el Estado español mientras que en el Reino Unido ya llevan más de 600.000. Exposición y dosis recibida en España por el radón (1) En España, la dosis media efectiva estimada recibida procedente del gas radón es de aproximadamente 1,15 mSv al año. Existe una notable diferencia regional debido a la geología del subsuelo (abundancia de granito). Según datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la exposición varía significativamente:
  • Pontevedra: Es una de las provincias más expuestas, alcanzando una dosis media de radón de 1,45 mSv/año.
  • Murcia: Es la provincia con los niveles más bajos registrando una media de 0,39 mSv/año.
Prevención Como el radón es un gas, en espacios abiertos no hay mucho riesgo pues el gas se dispersa en la atmósfera. El principal peligro reside en la concentración del gas en las estancias cerradas. La principal medida de prevención consiste en evitar o reducir la acumulación de radón en los espacios cerrados donde vayan a permanecer personas.
La mejor medida de prevención es la ventilación y renovación continua de aire en los lugares dedicados a la estancia de personas y especialmente aquellos espacios o lugares que permanezcan mucho tiempo cerrados.

(1) Un mSv es la abreviatura de milisievert. Es la unidad de medida que calcula cómo la radiación ionizante afecta a los tejidos humanos y el riesgo biológico asociado a esa exposición. Equivale a una milésima parte de un Sievert.

El promedio global de dosis natural es de unos 2,4 mSv al año.

Comparando distintas situaciones con los mSv que representan tenemos:

    • Una radiografía de tórax, 0,02 mSv.
    • Una radiografía dental o un vuelo largo en avión, 0,1 mSv.
    • El límite anual permitido para el público general, 1 mSv.
    • Un TAC de abdomen o tórax, 8 a 10 mSv.

Ascenso de muertes por caídas, fracaso de la seguridad pública

Con este título, el Diario Vasco y El Correo (cuya suma de lectores sitúa a estas cabeceras como cuarto periódico de información general en el Estado, tras El País, El Mundo y La Vanguardia), han publicado mi artículo, que reproduzco a continuación, denunciando la apatía de los gobiernos autonómicos, provinciales y municipales para afrontar una tragedia social que está desatendida: las muertes por caídas. En el debate sobre la seguridad pública, la atención suele centrarse en los peligros que generan una gran repercusión mediática: catástrofes, incendios, accidentes de tráfico o grandes emergencias. Sin embargo, mientras estos fenómenos ocupan titulares, existe una causa de mortalidad accidental que crece de forma constante y silenciosa: las caídas.

Un problema al alza

La evolución en las últimas décadas muestra una tendencia preocupante que debe plantearnos una pregunta incómoda para los sistemas públicos de seguridad y prevención de accidentes: ¿estamos prestando atención a los riesgos que realmente generan más víctimas? En la CAE, según el EUSTAT, se produjeron 278 víctimas mortales por caídas en 2024, cinco veces más que por accidentes de tráfico (59) y cincuenta veces más muertes que por incendios (5), sí, 50 veces más. ¿Puede comparar alguien los recursos económicos que dedicamos a la prevención y extinción de incendios y los que dedicamos a prevenir las caídas? Ahí está la diferencia. Las estadísticas de mortalidad de accidentes evidencian que las caídas se han convertido en una de las principales causas de muerte accidental en las sociedades desarrolladas. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la longevidad de la población y quizás con el mayor número de personas de edad avanzada que viven solas. Pero no deberíamos reducir el problema a un simple efecto demográfico, estamos ante una realidad compleja. Podemos asegurar que la evolución trágica de la mortalidad por caídas refleja una insuficiente integración de la prevención en las políticas públicas de seguridad. Durante décadas, las estrategias de seguridad han estado dominadas por una lógica reactiva: invertir recursos en responder a emergencias, intervenir en incidentes y mitigar daños cuando el accidente ya se ha producido. Este enfoque ha permitido desarrollar servicios de emergencia altamente especializados y eficaces, pero al mismo tiempo ha relegado a un segundo plano las políticas orientadas a evitar que los accidentes ocurran. Si bien, en algunos accidentes como los de tráfico o los incendios se ha avanzado en políticas preventivas en su acepción de reducir las causas que los provocan, en otros accidentes como las caídas, los atragantamientos, las intoxicaciones o los ahogamientos apenas se está interviniendo en su prevención. Las caídas representan un ejemplo paradigmático de ello. A pesar de su elevada incidencia y de su impacto social, las caídas accidentales no están siendo percibidas. Las muertes por caídas son las muertes silenciosas, consideradas como sucesos inevitables, como una consecuencia natural del envejecimiento o de la vida cotidiana y en consecuencia no se actúa. En primer lugar, la falta de percepción de este fenómeno invisibiliza el problema social existente e impide el desarrollo de estrategias preventivas ambiciosas.

Las caídas pueden prevenirse

Una parte significativa de las caídas podría prevenirse. Factores como el diseño de los espacios públicos, las condiciones de las viviendas, la insuficiente iluminación, la presencia de obstáculos o la ausencia de elementos de apoyo, falta de atención al realizar acciones peligrosas como subir o bajar escaleras pueden aumentar considerablemente el riesgo. En el ámbito doméstico, cuestiones aparentemente menores como alfombras mal fijadas, suelos resbaladizos, escaleras sin pasamanos, cables sueltos, utilizar calzado inadecuado o acciones inseguras, pueden convertirse en desencadenantes de accidentes con consecuencias graves. Responsabilidad social En lo que va de siglo las muertes por caídas en nuestra comunidad se han multiplicado por 3. De 90 muertes por caídas en el año 2000 hemos pasado al récord de 278 y cada año batimos un nuevo récord sin que desde gobiernos y administraciones se esté adoptando ninguna medida. ¿Quién va a ser el primero en hacer algo? La prevención de las caídas requiere de entrada la existencia de un organismo que estudie el problema y proponga soluciones, no desde el ámbito sanitario, pues las caídas no son una enfermedad, sino desde nuevos entes de la administración especializados en la prevención de accidentes con un enfoque multidisciplinar que combine urbanismo, servicios sociales, salud pública y seguridad. El objetivo ha de ser intervenir sobre los factores que hacen más probables los accidentes. Esto implica desarrollar programas completos de prevención, investigación de los escenarios y las causas más probables, ofrecer información sobre estos accidentes, formación para las personas más vulnerables, y mejoras en el diseño de los entornos urbanos y espacios domésticos. Además, se deberían poner en marcha campañas de sensibilización orientadas a reducir accidentes domésticos y programas de prevención domiciliaria por parte de algún servicio público.
El objetivo tiene que ser que los accidentes no lleguen a producirse y reducir su número
NOTA: Aunque el artículo se ha elaborado con los datos referidos a la Comunidad autónoma vasca se puede hacer extensible a todo el Estado y a cualquiera de las CCAA.

Mercaderes de Humo

De un tiempo a esta parte, estoy detectando una clara tendencia anti regulatoria y de divulgación de despropósitos (cuando no directamente embustes) cuidadosamente envasados, al refugio de la aparición de nuevos riesgos y tecnologías de Protección Contra Incendios. Hay una partida particularmente irritante de impostores que pululan por el mundo de la PCI, en áreas tan dispares como la ingeniería, la fabricación de equipos, la instalación, el mantenimiento e incluso la inspección. No llevan parche en el ojo ni sable al cinto, pero comparten con los peores corsarios la misma vocación de engaño y daño: abordaje con jerga técnica, humo semántico (o se aferran a las tablas de la ley con un literalismo litúrgico, rígido y sin criterio) y una sonrisa de catálogo mientras tratan de vender no seguridad, sino mercancía, ego y a veces indisimulado revanchismo. Esta viscosa llovizna de “influencers” de saldo, habla de Normativa como quien recita conjuros, encadenan siglas -NFPA, UNE, EN, CE, ISO, AWWA, IMO-, mezclan conceptos y dibujan escenarios con la precisión del mediocre dramaturgo. Pero bajo esa fachada no hay conocimiento profundo, ni experiencia válida, ni rigor, ni ética, ni respeto por lo que está en juego, especialmente vidas humanas. Hay, en cambio, un cálculo frío y perfectamente afinado para colocar su producto, aunque no sea el adecuado, aunque no cumpla el propósito, aunque falle cuando más importa, se den por válidas vergonzosas justificaciones y aunque en ocasiones genere más peligro del que promete y garantiza combatir. El problema no es la ignorancia, esa se cura estudiando. El problema es la impostura consciente, el disfraz deliberado de experto para manipular decisiones críticas. Porque en este oficio, cada rociador mal elegido, cada detector mal ubicado, cada invención desatinada no es un error inocente, es una trampa silenciosa que espera el momento de cobrarse su deuda. Y creo que es conveniente decirlo sin rodeos. Estos mercaderes de humo con barniz técnico no solo merecen el descrédito profesional, sino un escrutinio legal. Cuando se juega con la seguridad contra incendios, la frontera entre la negligencia y la responsabilidad penal es tan delgada como una capa de pintura intumescente mal aplicada. Denunciar sus prácticas no es una opción moral secundaria, es una obligación cívica. Que respondan ante la justicia no es exceso, es profilaxis del oficio. Pero conviene no olvidar que todo mercader necesita comprador. Y en no pocas ocasiones, el engaño no se impone: se acepta. Hay quien, por comodidad, por ahorro o por simple voluntad de no mirar de frente al riesgo, encuentra en estos mercaderes de humo la coartada perfecta para engañarse a sí mismo. Cómo reconocer el humo La cuestión, naturalmente, es cómo desenmascararlos. De forma resumida deberemos atender a las siguientes señales (igualmente válidas para muchas otras disciplinas):
  1. Supresión instantánea. Si afirman que su sistema “elimina el fuego al instante”, “previene cualquier incendio” o “funciona sin mantenimiento”, están mintiendo. Ninguna tecnología real garantiza riesgo cero.
  2. Tecnología sin base científica. Si no pueden explicar el principio físico (detección, control, supresión, inertización, etc.) de forma clara y verificable, es pseudotecnología.
  3. No encaja en normativas de diseño. Si su “innovación” no puede integrarse en NFPA, UNE, EN, FM, CTE DBSI, RSCIEI o guías de ingeniería reconocidas como SFPE, no es válida para proyectos reales.
  4. Ausencia de certificaciones oficiales. En España y la UE, cualquier sistema debe tener certificaciones y marcas de conformidad o equivalentes. Si no las muestran, es impostura. Ojo especialmente a los certificados que pueden mostrar, de laboratorios misteriosos o recónditos, crípticos y de dudosa letra pequeña.
  5. Demostraciones manipuladas. Videos propios o demostraciones en condiciones irreales (fuegos minúsculos, combustibles no representativos, sin ventilación, etc.) indican fraude. Uso de vídeos editados o “experimentos” sin testigos independientes, son señales claras de engaño por parte de estos (presuntos) prestidigitadores.
  6. Lenguaje excesivamente técnico pero vacío. Palabras como “nanotecnología cuántica”, “inteligencia térmica holográfica”, “supresión por resonancia molecular” o “sensores bioenergéticos”, sin explicación concreta, son humo.
  7. Falta de historial verificable. Empresas sin clientes reales, sin casos de éxito comprobables o sin presencia profesional sólida suelen ser fraudulentas.
  8. Presión para comprar rápido. “Si no lo instalas ya, estás en riesgo”. La urgencia es una táctica clásica de impostores.
  9. Incompatibilidad con normativas locales. Si su “Tecnología Revolucionaria” no encaja con la Reglamentación Nacional o regional (RIPCI, RSCIEI) no es válida.
  10. Evasión ante preguntas técnicas. Un proveedor legítimo responde con claridad. Un impostor se molesta, cambia de tema o responde con frases vagas.
  11. Ausencia de mantenimiento documentado. Todo sistema real requiere revisiones periódicas. Si alguien dice que “no necesita mantenimiento”, simplemente es falso.
  12. No permiten auditorías externas. Si rechazan que un técnico independiente evalúe su producto, están ocultando algo.
  13. Casos de éxito imposibles de verificar. Testimonios sin nombres, empresas inexistentes o referencias que no responden, son señales de estafa.
¿Cómo protegerse de estos vendedores? Llegados aquí, si detectas:
  • Una señal = Mantén cautela.
  • Dos o tres señales = No avances sin verificación profesional externa.
  • Cuatro o más señales = Estás claramente ante un impostor.
El presente artículo en absoluto pretende ser una defensa del inmovilismo técnico; antes, al contrario. Mantener los pies en el suelo no significa quedarse quieto, sino avanzar con fundamento. Por ejemplo y no es el único: está en marcha el desarrollo de una Norma Provisional que se publicará previsiblemente a finales de este año y que llegará a ser un nuevo estándar con el tiempo. La esperada NFPA 800, que tratará sobre los riesgos asociados al almacenamiento de energía mediante baterías. Desarrollada de forma seria y rigurosa con la participación de decenas de expertos, se espera que incluya todas las tecnologías de baterías, no solo las de ion de litio, teniendo un alcance realmente ambicioso y realista como son la identificación de peligros, la prevención, el control y la supresión de incendios, explosiones y peligros relacionados con las celdas de batería y las baterías durante su fase de vida:
  1. La manipulación de materias primas
  2. La fabricación y el montaje
  3. El transporte
  4. El almacenamiento
  5. La instalación
  6. El funcionamiento
  7. El reciclaje
  8. La eliminación
  9. La reutilización
He ahí la diferencia entre la innovación genuina y el artificio comercial. Mientras tanto, los profesionales honestos disponemos de herramientas sobradamente contrastadas para ejercer el oficio sin entregarse a la charlatanería ni caer en los errores mencionados al principio. En el próximo capítulo de este blog (siempre que me permitan continuar) trataremos de analizar dos casos de incendios recientes y reconocibles desde la perspectiva del Ecosistema de Seguridad de NFPA, uno de éxito y otro de fallo.
Porque cuando llegue el fuego -y siempre llega- no hay relato, ni marca, ni catálogo que absuelva lo que nunca debió concebirse así.