De un tiempo a esta parte, estoy detectando una clara tendencia anti regulatoria y de divulgación de despropósitos (cuando no directamente embustes) cuidadosamente envasados, al refugio de la aparición de nuevos riesgos y tecnologías de Protección Contra Incendios.

Hay una partida particularmente irritante de impostores que pululan por el mundo de la PCI, en áreas tan dispares como la ingeniería, la fabricación de equipos, la instalación, el mantenimiento e incluso la inspección. No llevan parche en el ojo ni sable al cinto, pero comparten con los peores corsarios la misma vocación de engaño y daño: abordaje con jerga técnica, humo semántico (o se aferran a las tablas de la ley con un literalismo litúrgico, rígido y sin criterio) y una sonrisa de catálogo mientras tratan de vender no seguridad, sino mercancía, ego y a veces indisimulado revanchismo.

Esta viscosa llovizna de “influencers” de saldo, habla de Normativa como quien recita conjuros, encadenan siglas -NFPA, UNE, EN, CE, ISO, AWWA, IMO-, mezclan conceptos y dibujan escenarios con la precisión del mediocre dramaturgo. Pero bajo esa fachada no hay conocimiento profundo, ni experiencia válida, ni rigor, ni ética, ni respeto por lo que está en juego, especialmente vidas humanas. Hay, en cambio, un cálculo frío y perfectamente afinado para colocar su producto, aunque no sea el adecuado, aunque no cumpla el propósito, aunque falle cuando más importa, se den por válidas vergonzosas justificaciones y aunque en ocasiones genere más peligro del que promete y garantiza combatir.

El problema no es la ignorancia, esa se cura estudiando. El problema es la impostura consciente, el disfraz deliberado de experto para manipular decisiones críticas. Porque en este oficio, cada rociador mal elegido, cada detector mal ubicado, cada invención desatinada no es un error inocente, es una trampa silenciosa que espera el momento de cobrarse su deuda.

Y creo que es conveniente decirlo sin rodeos. Estos mercaderes de humo con barniz técnico no solo merecen el descrédito profesional, sino un escrutinio legal. Cuando se juega con la seguridad contra incendios, la frontera entre la negligencia y la responsabilidad penal es tan delgada como una capa de pintura intumescente mal aplicada. Denunciar sus prácticas no es una opción moral secundaria, es una obligación cívica. Que respondan ante la justicia no es exceso, es profilaxis del oficio.

Pero conviene no olvidar que todo mercader necesita comprador. Y en no pocas ocasiones, el engaño no se impone: se acepta. Hay quien, por comodidad, por ahorro o por simple voluntad de no mirar de frente al riesgo, encuentra en estos mercaderes de humo la coartada perfecta para engañarse a sí mismo.

Cómo reconocer el humo

La cuestión, naturalmente, es cómo desenmascararlos. De forma resumida deberemos atender a las siguientes señales (igualmente válidas para muchas otras disciplinas):

  1. Supresión instantánea. Si afirman que su sistema “elimina el fuego al instante”, “previene cualquier incendio” o “funciona sin mantenimiento”, están mintiendo. Ninguna tecnología real garantiza riesgo cero.
  2. Tecnología sin base científica. Si no pueden explicar el principio físico (detección, control, supresión, inertización, etc.) de forma clara y verificable, es pseudotecnología.
  3. No encaja en normativas de diseño. Si su “innovación” no puede integrarse en NFPA, UNE, EN, FM, CTE DBSI, RSCIEI o guías de ingeniería reconocidas como SFPE, no es válida para proyectos reales.
  4. Ausencia de certificaciones oficiales. En España y la UE, cualquier sistema debe tener certificaciones y marcas de conformidad o equivalentes. Si no las muestran, es impostura. Ojo especialmente a los certificados que pueden mostrar, de laboratorios misteriosos o recónditos, crípticos y de dudosa letra pequeña.
  5. Demostraciones manipuladas. Videos propios o demostraciones en condiciones irreales (fuegos minúsculos, combustibles no representativos, sin ventilación, etc.) indican fraude. Uso de vídeos editados o “experimentos” sin testigos independientes, son señales claras de engaño por parte de estos (presuntos) prestidigitadores.
  6. Lenguaje excesivamente técnico pero vacío. Palabras como “nanotecnología cuántica”, “inteligencia térmica holográfica”, “supresión por resonancia molecular” o “sensores bioenergéticos”, sin explicación concreta, son humo.
  7. Falta de historial verificable. Empresas sin clientes reales, sin casos de éxito comprobables o sin presencia profesional sólida suelen ser fraudulentas.
  8. Presión para comprar rápido. “Si no lo instalas ya, estás en riesgo”. La urgencia es una táctica clásica de impostores.
  9. Incompatibilidad con normativas locales. Si su “Tecnología Revolucionaria” no encaja con la Reglamentación Nacional o regional (RIPCI, RSCIEI) no es válida.
  10. Evasión ante preguntas técnicas. Un proveedor legítimo responde con claridad. Un impostor se molesta, cambia de tema o responde con frases vagas.
  11. Ausencia de mantenimiento documentado. Todo sistema real requiere revisiones periódicas. Si alguien dice que “no necesita mantenimiento”, simplemente es falso.
  12. No permiten auditorías externas. Si rechazan que un técnico independiente evalúe su producto, están ocultando algo.
  13. Casos de éxito imposibles de verificar. Testimonios sin nombres, empresas inexistentes o referencias que no responden, son señales de estafa.

¿Cómo protegerse de estos vendedores?

Llegados aquí, si detectas:

  • Una señal = Mantén cautela.
  • Dos o tres señales = No avances sin verificación profesional externa.
  • Cuatro o más señales = Estás claramente ante un impostor.

El presente artículo en absoluto pretende ser una defensa del inmovilismo técnico; antes, al contrario. Mantener los pies en el suelo no significa quedarse quieto, sino avanzar con fundamento. Por ejemplo y no es el único: está en marcha el desarrollo de una Norma Provisional que se publicará previsiblemente a finales de este año y que llegará a ser un nuevo estándar con el tiempo. La esperada NFPA 800, que tratará sobre los riesgos asociados al almacenamiento de energía mediante baterías. Desarrollada de forma seria y rigurosa con la participación de decenas de expertos, se espera que incluya todas las tecnologías de baterías, no solo las de ion de litio, teniendo un alcance realmente ambicioso y realista como son la identificación de peligros, la prevención, el control y la supresión de incendios, explosiones y peligros relacionados con las celdas de batería y las baterías durante su fase de vida:

  1. La manipulación de materias primas
  2. La fabricación y el montaje
  3. El transporte
  4. El almacenamiento
  5. La instalación
  6. El funcionamiento
  7. El reciclaje
  8. La eliminación
  9. La reutilización

He ahí la diferencia entre la innovación genuina y el artificio comercial.

Mientras tanto, los profesionales honestos disponemos de herramientas sobradamente contrastadas para ejercer el oficio sin entregarse a la charlatanería ni caer en los errores mencionados al principio.

En el próximo capítulo de este blog (siempre que me permitan continuar) trataremos de analizar dos casos de incendios recientes y reconocibles desde la perspectiva del Ecosistema de Seguridad de NFPA, uno de éxito y otro de fallo.

Porque cuando llegue el fuego -y siempre llega- no hay relato, ni marca, ni catálogo que absuelva lo que nunca debió concebirse así.

Redacción OPRA
Author: Redacción OPRA

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4 comentarios en «Mercaderes de Humo»

  1. Con el permiso del director quisiera felicitar al Sr. Javier Larrea la excelencia de los artoculos que se publican. Asi como articulos de otros autores desconocidos para mi y que nos enseñan articulo tras articulo la excelencia y el gran aporte de informacion para personas que desconocemos muchos de los campos que se comentan aqui.Es muy instructivo y sobre tpodo pedagogico adquirir conocimientos y sobre todo de forma gratuita de expertos de gran nivel como los que escriben aqui.
    Cada nueva publicacion es una entrada de aire fresco y conocimiento que hace que cada dia seamos menos ignorantes en muchos campos de la seguridad,
    muchicimas gracias Sr, Larrea , y mi consideración y respetos más sinceros.

    1. Gracias, Ángel, las felicitaciones y agradecimientos sinceros son bienvenidos, especialmente cuando vienen de personas desconocidas que manifiestasn que la información que publicamos les resulta de utilidad. Eso nos compensa del desinterés de otras personas del sector de la seguridad, emergencia y protección civl que nos escriben de mala manera manifestando que no les interesa lo que publicamos. Tranfiero la felicitación al extraordinario grupo de blogueros con el que contamos y que aporta mucha calidad a este portal. Saludos.

  2. Buenos días, magnifica forma de expresar, lo que vivimos muchos a diario.

    También es correcto añadir, que en este campo hay mucha costumbre heredada, mucha forma de hacer, por costumbre si así se entiende mejor, que suele llevar a la incultura o desconocimiento generalizado. Y ya sabemos que las costumbres se hacen leyes.

    Sin formación no hay solución.

    Muchas gracias, por decir elegantemente lo que has dicho.

    Un cordial saludo.

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