Mi respuesta a la pregunta ¿Políticos como directores de planes de emergencia? es “yo creo que sí”. Para mí, la cuestión no es quién dirige las emergencias, sino cómo se entienden los roles de dirección técnica y política en la gestión de emergencias.
Sí, ya sé que me estoy metiendo en un jardín. Lo sé. Pero me estoy cansando de mirar al techo para no ver el “elefante que está en la habitación”. Sí, ese problema evidente que todo el mundo conoce, pero nadie quiere abordar.
Esta semana leía en internet un titular que decía referido a la DANA de Valencia: “El subdirector de Emergencias asegura que ‘está encima de la mesa’ el debate sobre ‘un modelo absolutamente técnico’ del CECOPI”. Y es cierto: hay un debate intenso —y no es nuevo— sobre si quien manda en el CECOPI debe ser un/a técnico en vez de un/a político.
Pero, si no es nuevo, ¿cuándo aparece con fuerza la discusión? Esta respuesta es fácil. Aparece cada vez que algo sale mal. Corrijo, muy mal. Entonces se buscan responsabilidades y todo el mundo mira a los lados y comienzan a ver a ese “elefante” al que nadie había aludido antes. Comienza aquello tan conocido de: “yo no sé de eso”, “hice lo que me dijeron”, “había varias opiniones” o “yo ya lo dije”, “la competencia la tiene otro”, etc.
¿A que os suena? Sí, es una reacción conocida y recurrente.
En mi opinión no debe haber debate porque la cuestión no es elegir entre dirección política o técnica, sino entender que ambas son necesarias si sus roles están bien definidos y las personas que ocupan los puestos clave lo saben. Es un equipo. Basta con distinguir bien entre el papel de la Potestas y la Auctoritas, y que cada cual haga lo que le corresponde.
Potestas y Auctoritas
Quienes nos dedicamos a esto tenemos claros los conceptos, pero puede que en otros foros no se entienda. Así que lo explico.
En la antigua Roma se distinguían dos figuras de mando:
Potestas: poder legal y coercitivo del cargo. Es poder político y jurídico: permite imponer decisiones con respaldo de la ley. Emana del puesto, no de la persona.
Auctoritas: poder moral y reputacional. No es vinculante, pero se respeta. Emana de la sabiduría, el mérito y la experiencia.
Este esquema clásico, lejos de ser una reliquia histórica, sigue siendo plenamente vigente en la gestión moderna de las emergencias.
Dicho de forma simple:
- Dirección del Plan equivale a Potestas.
- Dirección Operativa del Plan equivale a Auctoritas.
Y sus papeles son distintos.
La Dirección del Plan es la autoridad y la ejerce. Es el ‘mando único’, toma las decisiones estratégico-políticas, y puede, entre otras muchas, hacer cosas que un técnico no podría hacer, como exigir prestaciones personales, requisar equipos y materiales o ejercer la potestad sancionadora.
Todo eso es Potestas en sentido estricto. Y no hay aspectos técnicos en esas atribuciones: son potestades legales.
¿Y la Dirección Operativa? La Dirección Operativa es quien resuelve técnicamente la situación. Lo hace bajo el soporte de la Dirección del Plan y, especialmente, cuando hay ámbitos que se le escapan por ser, precisamente, legales o de autoridad.
Entonces… ¿dónde está el “elefante en el CECOPI”?
Si todo está tan claro y parece tan fácil, esa es la pregunta ¿dónde está el problema?
Está donde todos y todas sabían que estaba, pero nadie dijo nunca nada. Está en los perfiles de las personas que dirigen el CECOPI.
El problema más habitual es que la Potestas, él o ella, y ni entienda ni acierte con el papel del cargo. Se dan dos casos, por exceso o por defecto. Así, la Potestas puede que intente hacer de Auctoritas en asuntos que desconoce -porque el cargo es mío- y la líe, o el contrario: que la Potestas tema a las consecuencias de las decisiones y no tome ninguna. Esta última situación, es la más frecuente. Si no hago nada, no me equivoco. Sobre esto hay una frase de Paulo Coelho que me gusta.
“El barco está más seguro cuando está en el puerto; pero para eso no se construyen los barcos”
Las emergencias exigen respuestas rápidas, pero para ello debe haber gente capaz de darlas. Si no hay equipo, todo el mundo lo sabe y nadie dice nada hasta el día en que la cosa se complica, estamos perdidos. El día de la emergencia no puede ser el día en el que todos y todas empiecen a ver al “elefante” que ignoraron.
Pero no sólo falla la Potestas, también es cierto que entre los profesionales técnicos hay algunos/as que no están a la altura de ejercer la Auctoritas y se escapan de las decisiones. También se sabe, pero tampoco se hace nada.
¿Y la solución?
La solución no parece complicada: que la Potestas tome decisiones en la línea que le señala la Auctoritas de su Consejo Asesor y deje que la dirección operativa a quien sabe, que para eso está.
Esto es, la política decide, la técnica resuelve. La responsabilidad nunca se delega, se asume, cada uno en su nivel.
¿Y si..? Menos mal que aparece el “y si”, ya estaba preocupado. ¿Y si en el Consejo Asesor hay discrepancias, qué?
Ese es el papel de la “autoridad”, tomar decisiones y elegir, tras escuchar a todos y todas. Esto no va de mayorías, aunque si hay unanimidades, mejor.
Porque, al final, no hay peor decisión que no tomar ninguna decisión.
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Buenos días. Muy de acuerdo con Pedro. Sólo una reflexión mas. Mientras potestas sea responsable de la aprobación de presupuestos también debe ser el director del plan y el mando único. Imaginemos el hipotético caso de que potestas no aprueba lo que propone auctoritas, el primero no puede pretender después del desastre que el segundo sea responsable o vaya a serlo en el futuro, obvio, no?.
Así de claro, pero no sólo por eso. La representación de la autoridad que les confiere la ciudadanía, es la que es.
Gracias por el comentario
Buenas tardes, mi respuesta es desde la experiencia, contrastada con compañeros en identica situación. El político núnca asume los problemas, o consecuencias, la culpa siempre es de «los técnicos». Los políticos, a la política; son un estorbo y un gasto que sobra, o deveria dedicarse a medios, investigació y formación.
Jose Luis, si en vuestra experiencia, el político «nunca» ha asumido responsabilidades, evidentemente ha sido un desastre. En la mía he tenido de todo, pero muchos más de los buenos que de los malos, pero sí, de todo.
Gracias por el comentario
El CEO de una refinería no necesariamente necesita conocer cómo se fracciona el petróleo. Debe tomar decisiones para que el petróleo llegue, para que existan los medios materiales y humanos – lo que incluye técnicos – y debe garantizar que los productos sean entregados a terceros generando un beneficio para su empresa. No lo logrará si no escucha, si no invierte y si no gestiona.
El responsable político tiene exactamente el mismo trabajo y, exactamente, la misma responsabilidad ante la sociedad que le ha puesto ahí, indirectamente, mediante las urnas.
El problema, generalmente, viene cuando los equipos no responden a una cierta idoneidad o capacidad sino a la cuerda a la que sirven, cosa muy mezquina dado que las personas expuestas en una emergencia no lo están por pertenecer o no a un cierto color político. Tomar una decisión complaciente, no oponerse a la cacicada de turno, no revelar la incompetencia no solo compromete a «los otros» sino también a los votantes que han puesto ahí a quien tomó la mala decisión y a quienes la toleraron.
Creo que, en general, hay estúpidos que no comprenden las consecuencias de sus actos o de sus omisiones. Liderar un ente sin saber que dispone de un servicio de alarmas o ni siquiera conocer cómo funciona la escala de mando es algo que me resulta repugnante en contraste con el sueldo público recibido precisamente para que eso no se diera, llegado el caso. Solo un ejemplo de tantos.
Carlos, muy de acuerdo en los dos primeros párrafos y parcialmente en el tercero, ya que creo que hay más factores para que «no haya equipo», además de las referentes a la política. Los motivos por los que no hay equipo afectan también a la personalidad de los actores. Y por último, creo que la formación en gestión es imprescindible para ostentar un cargo de responsabilidad en cualquier área, ¿o el CEO de la refinería a la que te refieres accede al cargo sin saber nada? 🤔
Gracias por la opinión.
La formación no tiene oor qué ser reglada, me vale experiencia, bagaje, capacitación, etc.