Hemos entrado en el verano astronómico, aunque el calor lleva semanas instalado entre nosotros, y la pregunta ya no admite demasiados rodeos, y es si este año se van a gestionar mejor las emergencias o volveremos al “que si tú, que si yo”, tan habitual últimamente.
Como sabe todo el que me conoce, tengo suspendido el curso de adivino, pero intuyo que este verano va a ser diferente. Más nos vale. La DANA de Valencia, Adamuz, el Gran Apagón, los incendios forestales de 2025 y el Hantavirus, aunque oficialmente no conozcamos todavía sus “lecciones aprendidas”, han dejado huella, profunda huella, y nos han puesto delante de toda una evidencia incómoda, y es que así no se puede seguir.
Es posible que siga sin declararse ninguna emergencia de interés nacional, aunque se caiga el mundo, pero tanto las comunidades autónomas como el Estado han tomado buena nota. Sin cooperación, esto no marcha. Con la disputa inútil en plena emergencia, esto no marcha. Con el querer marcar perfil cuando lo que toca es arrimar el hombro, esto no marcha. Y conviene decirlo claro, porque en una emergencia la bronca no salva vidas ni protege nada.
Por otro lado, la solidaridad interterritorial no se demuestra solo con actos de apoyo después de las catástrofes, aunque también, sino con ayuda rápida cuando hace falta, con medios preparados y con decisiones tomadas antes de que el agua o el fuego llamen a la puerta. Cualquier otra solución llegará tarde. Y llegar tarde, en protección civil, no es un matiz, sino un fracaso.
El calentamiento global se hace notar
Este año nos enfrentamos a un empeoramiento paulatino de las condiciones meteorológicas, en las que seguimos batiendo marcas que antes parecían impensables, con récords de temperatura, récords de precipitación en distintas escalas temporales y un mayor riesgo de incendios forestales. El calentamiento global se está haciendo notar, y fingir sorpresa cada vez que ocurre algo empieza a ser un deporte de riesgo.
Esto último, el calentamiento global y sus efectos, no podemos remediarlo en el corto plazo. Lo que sí podemos, aunque nos resistamos, es acordarnos de Darwin y adaptarnos al medio. Y adaptarse no es convocar reuniones cuando ya vemos humo por la ventana, sino anticipar, planificar, entrenar, coordinar y asumir que la improvisación permanente sale cara. Muy cara.
La bronca política
Hemos visto la transición entre lo ocurrido en la DANA de Valencia y la insólita bronca política del Hantavirus de Canarias. Y la ciudadanía sigue perpleja, sin entender nada. Este verano, que ya aprieta, ¿pasará lo mismo? Quiero creer que no; incluso es posible que ocurra lo contrario. “¡Ale, todos al PMA*!”, pero en el caso de que así suceda, que no sea para la foto sino para apoyar y resolver. Dejemos el mando operativo a quienes saben.
Igual soy un iluso, pero quiero pensar que, en algún momento, en algún lugar y en alguna circunstancia, aunque sea por error, alguien recordará que la protección civil es un servicio público y que “el Sistema” de protección civil exige coordinación y cohesión de las políticas públicas. No es una recomendación amable ni una frase para decorar preámbulos legales, sino la base del asunto. En algunas legislaciones autonómicas se añade, además, el principio de “lealtad institucional”. Me gusta ese añadido, tan citado como olvidado en la práctica. Pues quizá va siendo hora de estrenarlo.
Después del verano veremos si me he equivocado y la bronca continúa, o si por fin nos hemos dedicado a lo que toca, que es proteger a la población, sus bienes, el patrimonio cultural y el medio ambiente. Ni más ni menos. Porque en esto no hablamos de quedar bien, sino de llegar a tiempo. Veremos. Y eso, este verano, ya no debería ser opcional.
*PMA: Puesto de Mando avanzado.

Yo de cara al verano queria mencionar un tema de vital importancia. Los socorristas acuaticos y su competencia en el país vasco. Es increible la desfachatez de un gobierno vasco que justo cuando va a iniciarse la temporada de playas y piscinas , ponga en jaque a un gran numero de profesionales del socorrismo acuatico. Y todo porque se le ha puesto en las punta de las narices algo, como exigir unas condiciones y requisitos especiales, justo cuando va a empezar la temporada. Pero ojo, para ser politico no se exigen requisitos , ni siquiera la honestidad en el cargo. Podria hablar mucho, pero ahi lo dejo para una verdadera reflexion.