Del desarrollo de la DANA no voy a hablar; algún día tendré que hacerlo con un análisis, pero exclusivamente técnico, de lo acontecido, hecho y dicho. La gente afectada se lo merece. Pero sí estamos viendo ya algunos de los efectos colaterales y diferidos de un suceso que conmocionó a toda la sociedad y que todavía lo sigue haciendo.
Uno de esos efectos es el aumento de presión a la que están siendo sometidas las personas que tienen que tomar decisiones y, en consecuencia, el sesgo al alza que están tomando algunas de ellas. Resaltaré dos ejemplos muy llamativos de esa presión: uno más o menos inocuo pero con mucho impacto visual y otro claramente negativo, de mayor calado técnico.
El relativamente inocuo es la exigencia de que las más altas autoridades vinculadas al área de gestión del suceso se personen inmediatamente en los PMA (Puestos de Mando Avanzados). Lo que hasta no hace mucho era algo excepcional, ver a un/a ministro/a, presidente/a de la Comunidad o delegado/a del Gobierno en el PMA, empieza ahora no solo a ser habitual, sino a convertirse en una exigencia ineludible. No está mal que nuestras autoridades vean in situ cómo es este extraño trabajo de luchar contra lo que nos amenaza. No está mal siempre que el objetivo sea ponerse a disposición del sistema operativo y aportar colaboración institucional, porque si van al PMA a mandar, corrijo lo de “inocuo” y pongo “peligroso”. Y allí, oye, tienen que estar todos y todas desde el principio; y, por supuesto, tienen que hablar sobre el suceso y contarlo todos y todas de forma secuencial, respondiendo uno tras otro a preguntas absolutamente técnico-operativas que, creo, no les corresponden. Lo que cuento no hay que demostrarlo con datos: enciende la televisión, en cualquier canal, menos en los deportivos, y lo ves.
El negativo es el siguiente, y lo hemos visto con especial claridad en el eclipse. En mi opinión, se está elevando la gestión ordinaria del riesgo a niveles propios de la emergencia extraordinaria o de la protección civil. Conviene recordar que la Ley 17/2015, del Sistema Nacional de Protección Civil, establece en su artículo 2 de definiciones lo siguiente: “Emergencia de protección civil: Situación de riesgo colectivo sobrevenida por un evento que pone en peligro inminente a personas o bienes y exige una gestión rápida por parte de los poderes públicos para atenderlas y mitigar los daños y tratar de evitar que se convierta en una catástrofe. Se corresponde con otras denominaciones como emergencia extraordinaria, por contraposición a emergencia ordinaria que no tiene afectación colectiva”.
¿Dónde estaba el peligro inminente a personas y bienes en el eclipse?
Se trataba de un acontecimiento natural previsible, no lesivo por sí mismo y abordable mediante medidas reforzadas de información y prevención debidamente coordinadas. La correspondiente evaluación de riesgos podía concluir que la eventual concurrencia masiva de personas en determinados puntos de observación exigía planificación, mucha información para la autoprotección, refuerzo y coordinación de servicios así como otras medidas preventivas proporcionadas; pero esa necesidad organizativa no convertía automáticamente el acontecimiento en una emergencia extraordinaria ni, por tanto, en la terminología de la legislación aplicable, en una emergencia de protección civil.
Principios básicos de la protección civil
En mi opinión no se cumplieron tres principios básicos del funcionamiento ordenado de la protección civil:
- Principio de proporcionalidad: La respuesta con medidas de emergencia extraordinaria no se correspondía con el riesgo real analizado y en ningún caso en el de emergencia extraordinaria o de protección civil en situaciones de emergencia 1 y 2.
- Principio de coherencia: Parece obvio que, dentro del Sistema Nacional de Protección Civil, un mismo riesgo, cuando presenta condiciones sustancialmente homogéneas, no debería recibir calificaciones operativas distintas según el territorio. La realidad nos indica que las comunidades autónomas quedaron divididas al 40 % entre quienes optaron por una medida mesurada, activar la fase de preemergencia o alerta, y al 60 % quienes optaron por declarar fases de emergencia en situaciones 1 o 2.
- Principio de sucesión ordenada: Tal y como indica el artículo 24 de la Norma Básica de Protección Civil, cuando en una situación de emergencia la evolución de esta conlleve la activación de diferentes situaciones operativas, se dispondrá su activación y desactivación de forma ordenada y sucesiva. Es decir, no podemos activar la situación más extrema cuando todavía no ha pasado nada. ¿Qué tal si se empieza por el principio?
Por otro lado, y no menos importante, vimos cómo se utilizó ES-Alert para enviar consejos preventivos, ya reiterados en la campaña de información. En mi opinión, los instrumentos de comunicación propios de la emergencia extraordinaria, como ES-Alert, deben conservar siempre su carácter excepcional. Su uso regular para recomendaciones preventivas generales debilita la necesaria diferencia entre información pública ordinaria, alerta preventiva y aviso de emergencia. Y esa diferencia no es menor: de ella depende que la ciudadanía siga distinguiendo entre una recomendación, una alerta y una llamada urgente a actuar.
El resultado
¿Y el resultado, cómo fue? ¿Fue perfecto porque salió todo bien y no hubo ningún daño colectivo relevante, en una situación casi ordinaria pero declarada de emergencia extraordinaria?
Evidentemente no, porque debemos tomar nota de hacia dónde nos está llevando la ola. Los poderes públicos se enfrentan a entornos cada vez más complejos, sometidos a elevados niveles de exposición político-mediática y a una intensa demanda social de seguridad. La presión sobre quienes tienen que tomar decisiones es muy grande, y por lo que se ve, a veces difícilmente gestionable. Por todo ello, ante acontecimientos capaces de generar incertidumbre o riesgos potenciales difíciles de cuantificar, se está buscando el refugio en la activación de las estructuras de protección civil, que permiten ofrecer una potente imagen de anticipación, coordinación y capacidad de respuesta, aunque sea innecesaria. Así, desde una perspectiva de imagen institucional y de presión humana, la tentación de recurrir a estas herramientas extraordinarias pudiera ser explicable. Dicho de otra manera: se puede entender desde el punto de vista humano, pero no lo comparto desde el punto de vista técnico porque me parece muy perjudicial y con consecuencias a corto plazo.
Alternativa
Por eso, quizás, pero solamente quizás, en este caso concreto, si todas las comunidades autónomas hubieran coincidido en fijar la posible emergencia en el mismo nivel, que era claramente, en mi opinión, el de seguimiento y coordinación en fase de preemergencia o de alerta, esa presión, al ser compartida, se habría diluido al primar lo técnico sobre otros aspectos. Y esa debería ser, precisamente, una de las funciones silenciosas del sistema de protección civil: ordenar la respuesta, contener la presión y reservar la palabra emergencia para cuando la emergencia realmente exista. Porque si todo se convierte en emergencia, la emergencia deja de significar lo que debe significar. Y sí, si no se sabe qué hacer, siempre es mejor aplicar el principio de precaución y subir el nivel a emergencia cuando no la hay, que no hacerlo a tiempo cuando es necesario. Pero oye, he puesto, “si no se sabe qué hacer”, pero siempre hay alguien que sepa y más cuando hay tiempo para la planificación serena y técnica, ¿no?




Comparto el conjunto de las opinions expuestas en el articulo, excelentemente redactadado y perfectament asumible tanto por los técnicos como por los políticos de turno però difícilment comprendido por los mèdios de informació, que en muchos casos han sido parte activa y potencialment negativa a la hora de su exposició pública.
Gracias Carles. Totalmente de acuerdo con lo que dices
El tema de la presencia de los Directores, del plan de protección civil activado, en el PMA me parece relevante para analizar en unas lecciones aprendidas, ya que la definición previa de la organización básica que va a ser necesaria para la respuesta, incluida la responsabilidad, funciones y órgano de pertenencia de cada miembro, así como la capacidad de mantenimiento permanente de esta organización a lo largo de toda la fase de emergencia, es el primer escalón de la preparación.
La potente imagen de anticipación, coordinación y capacidad de respuesta en el caso del eclipse solar, fue todavía ayer fue utilizada para unirlo a la actuación en Ceuta, que tras muchos días de no decidir como catalogar la situación ocasionada en la Ciudad se acuerda, finalmente, definirla como una «crisis» que requiere la declaración de situación de interés para la seguridad nacional.
Un saludo
Sonia, e en primer lugar gracias por la aportación. Está claro que no coincidimos en la opinión, lo cual nunca es malo porque permite volver a analizar los puntos de vista y afinar los convencimientos. Mi opinión sobre tus precisiones es la siguiente:
1. Podría estar parcialmente de acuerdo contigo sobre la presencia de las direcciones de los planes, en los PMA, para analizar las lecciones aprendidas si ello formara parte del apoyo al desarrollo técnico de las operaciones y luego continuara con más reuniones finalizado el suceso. ¿Pero la realidad actual, es esa en la mayoría de las situaciones? Antes de la DANA también había direcciones que iban a los sucesos pero no en el número actual. Consulta los datos de emrrgencias anteriores y verás que es así, que es un dato objetivo.
2. Es cierto que con el eclipse hubo una, aparente » potente imagen de anticipación, coordinación y capacidad de respuesta», que es lo que se buscaba. Y efectivamente «la imagen fue esa». El problema es que se está transmitiendo una realidad que no es así. El eclipse no es una emergencia. Precisamente se está confundiendo a la gente por lo que no me extraña que lo comparen con Ceuta o cualquier otro suceso catastrófico como ejemplo de éxito. El eclipse siempre ganará. En una emergencia de protección civil siempre o casi siempre habŕá pérdidas. En el eclipse lo probable es lo contrario. Vayamos por partes:
a) Imagen de anticipación: faltaría más, el eclipse se conocía desde hace años con una precisión increíble. En 2027 tendremos otro el 2 de agosto. El eclipse comenzará con fases parciales alrededor de las 9:40 h en España y alcanzará la totalidad cerca de las 10:45 h (CEST) en Cádiz. ¿Sabemos para el 2027 de alguna otra situación de emergencia de protección civil con fecha y hora?. La anticipación se construye, por ejemplo en inundaciones, con estudios, estaciones meteorológicas en tiempo real, modelos hidraúlicos de simulación, mejora de predicciones, formación de analistas de impacto, etc. Y eso lleva tiempo e inversiones. El eclipse no. Ya sabemos lo que hay.
b) Imagen de coordinación: Coordinación previa si la hubo, pero para poder afirmar que hubo coordinación operativa habrá que ver si los datos lo reflejan. Si haces la tabla de activaciones de las Comunidades Autónomas, si quieres te la pongo, verás que no hubo coordinación en la determinación de la Fase o Situación y que, a excepción de la situación 3 de Interés Nacional, dependiendo del criterio de cada CCAA se activó toda la lista que figura en la Norma Básica de Protección Civil (Preemergencia, Alerta, Situación 0, Emergencia 1 y Emergencia 2). ¡impresionante!
c) Generación de confianza en el Sistema: yo me pregunto ¿cuantas personas que pararon su coche en la cuneta al recibir el ES-Alert pensando que había una situación de riesgo real e inminente para su integridad física, lo volverán a hacer, tras recibir por ese medio las recomendaciones del eclipse?. Pues eso. La mala utilización de un medo puede llevar a generar falta de confianza en vez de al revés.
Buenos días Pedro, creo que me expresé mal.
Mis comentarios iban en el sentido de que estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo explico mejor y disculpas a ti y al resto, porque he dado la sensación de que quería decir otra cosa.
1-Presencia del Director o Directora del plan activado en el PMA durante la fase de emergencia: Estoy en total desacuerdo porque su puesto durante la emergencia está en CECOD, CECOP o CECOPI, al menos es lo que está escrito, si no debe ser así, que se cambie en la planificación. Considero que lo que está planificado previamente es lo que se debe seguir y luego mejorarlo con la evaluación posterior. Por eso, decía, que este aspecto concreto, de este cambio de función subjetiva, debería incluirse en la evaluación sobre lecciones aprendidas.
Siempre he opinado, que si se tienen planes para actuar en emergencia y luego se hace otra cosa: planes ¿para qué?. Sin embargo la planificación previa de las actuaciones era uno de los pilares fundamentales de la ley de 1985 y, la herramienta más potente del SNPC. Y creo, por supuesto, además, según indicas, lo has analizado (yo también hice un seguimiento de las activaciones) y me pareció lo mismo que a ti, una falta de coherencia. Estoy de acuerdo, que este comportamiento tiene su punto crítico tras la DANA de Valencia.
2-Con respecto a cómo se consideró y se gestionó el Eclipse, como emergencia de protección civil (y en este caso, no, de interés para la seguridad nacional), también, estoy totalmente de acuerdo contigo. Después se calificó de rotundo éxito y, por eso, decía yo que, se trata de extrapolar «el modelo» al caso de Ceuta para que se tenga una imagen de que los problemas no son, en este caso, de gestión. También, dejaba caer el tema de la improvisación en la catalogación sobre la marcha de las «crisis», palabra más común y genérica que la de «emergencia».
La razón en los pasillos, que yo escuché, sobre el Eclipse, era la preocupación de algunos Directores Generales de Comunidades Autónomas del agravamiento de la situación si se produjese un incendio forestal. Esto obedece al mismo comportamiento que lo de de asistir al PMA tras la DANA, de inseguridad, en mi opinión. No obstante, considero que un plan especial debe estar preparado para responder a sucesos previsibles y menos previsibles y gestionarse mediante este mismo plan.
Un saludo
Aclarado Sonia, mis disculpas por haber interpretado mal tu apunte. Un saludo