En el artículo anterior “Muertos por incendio en los pueblos” informaba que el pequeño tamaño de la población supone un mayor riesgo de morir en un incendio. En esta primera parte se analizan los aspectos geográficos y demográficos como posibles causas que expliquen este hecho.
Como consecuencia de los estudios de víctimas de incendio sabemos, y así lo exponía en el artículo anterior, que las posibilidades de morir en un incendio de vivienda, en una población de menos de 1.000 habitantes es cuatro veces superior que en las ciudades mayores de 1.000 habitantes. Este fenómeno que se ha observado en los últimos años ha de tener alguna explicación y es objeto de este artículo, que divido en dos partes, encontrar algunas de las causas que lo provocan.
¿Qué es un municipio rural?
Si vamos a hablar de riesgo rural, lo primero que hemos de dirimir, para poner hablar con propiedad, es a qué nos estamos refiriendo cuando mencionamos dicho término. Son varios los conceptos que incluyen el término “rural” como medio rural, zona rural, y municipio rural y no en todos los casos las clasificaciones son coincidentes y su definición político administrativa es diferente según se mire en textos de la ONU, de la Unión Europea, de la Legislación Española o del INE. Este último considera población rural a aquella que está empadronada en municipios de 2.000 habitantes o menos.
No obstante, aunque lo rural en contraposición a lo urbano es un concepto cada vez más difuso, podemos encontrar algunos rasgos que caracterizan la ruralidad, o sea lo que habitualmente denominamos entorno rural:
- Una densidad de población baja (por lo general por debajo de los 100 hab/km2).
- Tradicionalmente dedicada a la explotación de recursos cercanos, con predominancia de la actividad agraria.
- Fuerte relación de los habitantes con el medio natural que en lo que determina la forma de los materiales utilizados en la construcción y los combustibles utilizados para obtener energía (importante para el riesgo de incendio).
Aspectos geográficos
- Las áreas rurales suelen estar situadas en zonas geográficas de más difícil accesibilidad por lo que los tiempos de respuesta por parte de los servicios públicos a las situaciones de emergencia son más largos que en las zonas urbanas.
- Sabemos que las bajas temperaturas tienen relación directa con las víctimas de incendio pues se producen más muertes por incendio en los meses invernales. Aunque no he obtenido datos de la altitud media de los pequeños municipios rurales creo que hay una correspondencia directa entre la altitud de los municipios y una temperatura media más baja y de ahí que los municipios estén menos poblados. Nos sirve como ejemplo que Ávila, Segovia y Soria, las tres capitales de provincia que están por encima de 1.000 metros se encuentran entre las cuatro menos pobladas de España, a las que podemos añadir a Teruel (la menos poblada) y Cuenca, ambas por encima de los 900 m. de altitud. Así pues, podríamos conjeturar que la altitud podría ser otro factor de riesgo.
- Las zonas de montaña, además de estar poco pobladas añaden el inconveniente de que sus accesos presentan mayores dificultades a los servicios públicos de emergencia.
Aspectos demográficos
- En los pueblos menores, la pequeña concentración humana y muy dispersa es la causa por la que no se generan suficientes ingresos tributarios que hagan sostenibles muchos servicios públicos.
- Los municipios pequeños siguen perdiendo población por la que el gregarismo se debilita y la solidaridad entre vecinos cada vez es más difícil.
- Una población menos numerosa y más dispersa dificulta la ejecución de campañas de prevención de incendios y la atención a las personas más vulnerables en el ámbito rural.
En una segunda parte se analizará cómo los aspectos administrativos y sociales influyen en el riesgo de incendios en el ámbito rural.

Posiblemente, la existencia de elementos constructivos de madera tenga también algo que ver. Es rara, salvo en pavimentos, en zonas urbanas, pero muy extendida en viviendas centenarias habituales en ámbitos rurales donde, incluso, las entreplantas y cubiertas cuentan con estructura y suelos totalmente de madera.
Es muy posible que la combinación de hogares abiertos, con su tiro cargado de hollín y muchas veces construidos con un conducto que incorpora materiales combustibles, junto con la presencia de madera en la edificación y apilamientos de leña disponible tenga algo que ver. Asimismo, es muy frecuente que en el ámbito rural se tire de bombonas de butano y con una gran cantidad almacenada por la dificultad en obtenerlas.
También que son viviendas de mucho mayor tamaño sin una compartimentación eficiente ni siquiera con otras dependencias tales como graneros, porquerizas, etc. que suelen incorporar maquinaria agrícola que puede aportar carga de fuego y con instalaciones eléctricas que, muchas veces, son aéreas y carecen de la intervención de un instalador autorizado.
Finalmente, el orden y limpieza no siempre es adecuado y no solo en las dependencias anejas, sino también en la parcela circundante a la vivienda, donde los rastrojos, chatarra, materiales de muy diversa índole y vertidos de todo tipo se acumulan por falta de medios y cultura de reciclaje controlado.
Creo que estamos ante un cúmulo de variables en las que hay posibilidad de actuación por parte del usuario en un cierto número. En otras, por el contrario, está condicionado a convivir con un riesgo agravado.