Hipótesis sobre la causa del Fuego del Edificio Campanar

“Una fuga del gas refrigerante de la nevera del piso 86 propició el inicio del incendio de Campanar”. Así comienza la publicación del diario Levante de Valencia del día 3 de mayo de 2024.  Este artículo analiza la información ofrecida por la prensa sobre el resultado de la investigación. (Ver infografía de la investigación)

Autor: Heriberto Moreira Cornejo. Investigador de Incendios y Explosiones, CFEI, CFII y CVFI / NAFI, Instructor Internacional, Profesor Universitario, Divulgador Científico, Especializado en Seguros
Publicación:
 Web OPRA www.opra.info • 26 de mayo de 2024

La publicación expone 3 criterios, a los que se supone ha llegado la investigación pericial del fuego, e indica lo siguiente:

  • Los técnicos de la Policía Científica concluyen que el fuego se originó en la parte trasera del frigorífico, pero no detectan ninguna anomalía eléctrica: descartan el cortocircuito y el mal funcionamiento, y sospechan de la falta de ventilación.
  • El isobutano con el que funcionaba el condensador del frigorífico es extremadamente inflamable -arde a temperatura ambiente- y pudo prender por el recalentamiento o por electricidad estática.
  • Rachas de poniente a alta temperatura de hasta 60 km/h dieron alas al fuego.

Cualificación de los investigadores

Lo primero que quiero indicar es que no me cabe la menor duda, de que los técnicos que realizaron esta investigación son profesionales idóneos, en consecuencia, parto por dar por sentado que las personas que realizaron esta investigación son técnicos habilitados, que tienen la experiencia y la formación adecuada, esto independiente a la organización a la que pertenezcan. Como ya bien sabemos un informe de investigación de incendios no pesa más o tiene más certeza porque es de tal o cual institución, ciertamente un informe solo se puede evaluar desde lo que expresa o desde lo que está escrito, pero por sobre todo lo que en él se puede demostrar.

Posibilidades y certezas. Causas y pruebas

Los últimos años me he especializado en metapericia para el rubro seguros, industrial y penal. Con este fuego, desde un principio supuse que sería un incendio complicado, no por el tipo de investigación, sino por el impacto social y mediático relacionado, ya que finalmente, con relación a su origen, es un incendio de departamento como cualquier otro. Hasta ahora veo afirmaciones que jamás he escuchado en una investigación de incendios, al leer el contenido de las publicaciones se hablan de posibilidades y no de certezas.

Creo que es importante entender que no tenemos una investigación de incendios, completamente establecida y científicamente aceptada, si es que no ha pasado por una revisión de pares rigurosa e idealmente un metaperitaje. Sin duda, el hecho de indicar un origen tan específico es porque se puede defender más allá de cualquier duda razonable en un entorno legal o técnico. Si no fuese así, avanzar en líneas tan específicas sin tener el respaldo es prácticamente renunciar a las bases científicas de la investigación, y tomar el camino de supuestos, o sea corpus negativo.

Sinceramente, creo que la causa relacionada sobre el gas refrigerante es posible, pero no se ha probado, al menos, no he tenido acceso a la evidencia que lo indique de manera clara y definitiva.

Acá un investigador de incendios con experiencia podría tratar de ahondar sobre los efectos de fuego anteriores y posteriores en este mecanismo. Cuando investigamos incendios tenemos a disposición las mismas evidencias, indicios, reglas técnicas y bases científicas para llegar a las conclusiones que llegamos. Nosotros somos los que decidimos en avanzar sobre criterios que serían indiscutibles y aceptados por todos, o tomar un camino de conjeturas y opiniones donde seríamos cuestionados severamente si no podemos comprobarlo.

Aclaración

Lo último que quiero indicar, es que no me atrevería a hacer una crítica a esta investigación o al equipo investigador. La idea de estos comentarios es hacer una crítica general a este tipo de investigaciones e hipótesis, que finalmente encuentran una caja de resonancia en la prensa, y muchas veces no se basa en conceptos técnicos o científicos.

Protección Civil Municipal también asiste en las caídas [23/05/2024]

Como las caídas son el principal accidente que tienen los vecinos de nuestros municipios, desde nuestra organización de protección civil Bermeoko Herri Babesa (Protección Civil de Bermeo) no podemos mantenernos al margen de asistir a los ciudadanos también en estos incidentes. El pasado día 21 de abril que se celebraban elecciones autonómicas en Euskadi tuvimos que intervenir en un par de sucesos por caídas.
  • Hacia las 10:50 horas, nos comenta la Udaltzaingoa (Policía Municipal) cómo un varón mayor, que pretendía ir a votar en la zona de Atalde (donde tenemos nuestro local) se tropezó con unos adoquines sueltos. Nuestro local está a poca distancia, por lo que nos presentamos rápidamente y comprobamos que la persona estaba un poco aturdida. Se le hizo un pequeño chequeo y se comprobó que aparentemente no presentaba daño alguno.
La persona caída nos dijo que no había perdido el conocimiento, pero no obstante le apreciábamos que estaba un poco confusa, que podría ser por el golpe y quizás por la gente que estaba por la zona, por lo que decidimos introducirlo en el vehículo todo terreno y trasladarlo a Urgencias del Ambulatorio de Bermeo, en donde le realizaron una revisión más completa y tras más de dos horas, le dieron el alta.
  • Sobre las 12:40 horas, justamente frente a nuestra sede sentimos un movimiento de personas corriendo hacia un punto y cuando nos acercamos comprobamos que una mujer se había caído y golpeado con la cabeza en el bordillo. Al llegar, encontramos a la persona aturdida y estaba perdiendo mucha sangre por las heridas de la cabeza. Se intentó controlar la pérdida de sangre y la inmovilización, dado que se desconocía el alcance, por lo indicado de que estaba aturdida y desconocíamos si había perdido el conocimiento o incluso si tenía movilidad en la zona afectada.
La Udaltzaingoa (Policía municipal) gestionó la llamada a la ambulancia que llegó en pocos minutos. Una vez los sanitarios en el lugar, decidieron el traslado a un centro hospitalario. Nuestra organización de voluntarios y nuestros efectivos están para dar servicio al vecindario en cualquier situación en que se nos necesite.

El Hospital Puerta del Mar (Cádiz) no ha escarmentado [21/05/2024]

Hace 33 años, el Hospital Puerta del Mar sufrió un incendio que obligó a desalojar en plena noche a la totalidad de sus ocupantes, entre ellos más de 700 pacientes que fueron trasladados a otros centros hospitalarios. El hospital tuvo que permanecer cerrado durante varias semanas. Parece que no aprendieron mucho. Autor: Fernando Bermejo Martín. Inspector-jefe de Bomberos de Badajoz, jubilado. Expresidente de la Asociación de Profesionales de Ingeniería de Incendios, APICI Publicación: Web OPRA www.opra.info • 21 de mayo de 2024 El incendio se inició en una pequeña zona de servicios técnicos del sótano, pero el humo se propagó a plantas superiores poniendo en peligro a los pacientes. Los bomberos se apercibieron del riesgo extremo si el fuego se propagaba a zonas de alto riesgo próximas, como el archivo de historias clínicas, un almacenamiento de aceite o a las instalaciones de medicina nuclear colindantes con la zona inicialmente afectada, lo que habría hecho extraordinariamente tóxico el humo provocando una catástrofe. Por ello se decretó la necesidad de la evacuación total del establecimiento. Se requirieron más de 200 vehículos para esa evacuación masiva. Las imágenes de los pacientes en sus camas en plena calle fueron llamativas, más aún teniendo en cuenta que era una noche lluviosa. Mi trabajo como Jefe de Bomberos en Badajoz hizo que prestase especial atención a aquel incendio ya que el principal hospital de mi ciudad tenía serias carencias de seguridad que no habían sido resueltas pese a mis reiteradas denuncias. Lo que ocurrió en el Hospital Puerta del Mar, aunque aún no tenía ese nombre en 1991, era algo previsible, y resultó muy grave, aunque se saldase sin víctimas mortales a consecuencia del incendio. No obstante, a pesar de ello, los hospitales españoles, incluyendo el de Badajoz no aprendieron aquella lección. Lo primero que me llamó la atención fue que las autoridades calificaron la actuación de exitosa, como si tener que evacuar a todo el hospital no fuese suficiente demostración de que las medidas de seguridad eran inadecuadas, y que la respuesta había sido, cuando menos, muy deficiente. En una situación ideal, el sistema de detección habría dado una alarma temprana y un equipo preparado de empleados del hospital habría controlado el fuego en su fase inicial con los extintores y equipos de mangueras disponibles, algo que no ocurrió, por lo que los bomberos se encontraron con un incendio desarrollado en una situación muy complicada de manejar. Veinte años después Veinte años después el Diario de Cádiz entrevistó a José Dorronsoro, que antes del incendio había sido subdirector del hospital, dos años después su director y que siendo, por entonces director provincial de Atención Sanitaria, se constituyó en responsable de aquella emergencia. En aquella entrevista decía que sí había plan de emergencia, que él lo conocía, pero que no estaba bien implantado. Desde su puesto debería saber que un plan de emergencia no bien implantado no sirve, y que seguramente lo que ocurrió entonces se debió, justamente, a esa falta de implantación. Reconocía en la entrevista que a aquel incendio le faltó poco para ser catastrófico por el alto riesgo que había habido de que el fuego alcanzase el almacén de radiografías o Medicina Nuclear, aunque, reconoció, eso se ocultó a la población para no crear alarma, contribuyendo con ello a que no se tomasen inmediatamente medidas para evitar algo similar en el futuro en ese o en otros hospitales. Me he preguntado si hoy en día el Plan de Emergencia seguramente existente está bien implantado y todo el personal del hospital sabe qué hacer en caso de incendio. Puedo afirmar rotundamente que no es así por lo que razonaré más adelante. El responsable sanitario decía sentirse orgulloso de aquella evacuación, seguramente ejemplar, pero no hacía ninguna autocrítica de los errores que llevaron a que la misma hubiese sido necesaria. Por razones familiares he visitado frecuentemente el hospital Puerta del Mar en los últimos tiempos y, por deformación profesional, no he podido por menos que evaluar lo que he estado viendo en él. Eso me ha hecho tomar la decisión de escribir este artículo y ponerle un título tan llamativo. El hospital, en la actualidad tiene numerosas puertas cortafuegos. Se supone que así hay una compartimentación entre plantas y zonas que evitaría la propagación del humo como ocurrió en 1991. Pero eso no es cierto porque, con ocasión de algunos trabajos de mantenimiento que he presenciado en mis visitas, he podido observar que hay conductos verticales para pasos de tuberías que no están compartimentados salvo por unos paneles de aglomerado sin ninguna resistencia al fuego ni estanqueidad al humo. Por tanto, el enorme gasto en puertas cortafuego está inutilizado por esos pasos de instalaciones no compartimentados. Viendo eso, me pregunto también, si las compartimentaciones no estarán asimismo puenteadas sobre los falsos techos por encima de tales puertas. ¿Y el Plan de Emergencia? Pero hay otro aspecto que me hace concluir que no se ha implantado el plan de emergencia, o que la implantación no ha sido correcta. Todas las puertas cortafuego citadas tienen unos retenedores magnéticos cuya misión es mantenerlas abiertas si no hay incendio; en caso de que lo haya y el sistema de detección dé una alarma, esos retenedores magnéticos dejarían de tener alimentación eléctrica y liberarían las puertas, que se cerrarían automáticamente compartimentando las diversas zonas y confinando así el fuego a la zona de origen (si no hubiera los errores citados en el párrafo anterior). Los citados retenedores tienen un botón para su accionamiento manual de modo que si el sistema automático falla, los trabajadores puedan hacer que las puertas cortafuego se cierren manualmente, aislando así la zona del incendio. Por todo el hospital hay paneles informativos sobre cómo actuar en caso de incendio. Una de sus instrucciones es “Abandone su habitación cerrando la ventana y puerta”, lo que es la medida básica para la compartimentación necesaria en caso de incendio. Sin embargo, me llamó la atención el contraste de las instrucciones adheridas a las puertas cortafuegos: “POR SEGURIDAD MANTENER LA PUERTA ABIERTA”. Es sorprendente esa rotulación en unas puertas cuya función es estar cerradas en caso de incendio y que solo se mantienen abiertas para no interrumpir sin necesidad la circulación a través de ella. Pero hay más. El mismo rótulo sobre la puerta dice “Pulsar para cerrar” con un pictograma de una mano pulsando el botón del retenedor que hace que la puerta se cierre. Lo sorprendente es que algunos retenedores están puestos al revés, de modo que el botón citado es de imposible acceso para ningún usuario. Y, en algunos casos, las puertas están tan empotradas en las paredes que ni siquiera cabe un dedo para acceder al retenedor y desactivarlo. Un absoluto despropósito. ¿Cómo son posibles esos errores que pueden poner en peligro la vida de pacientes y trabajadores? ¿Qué tipo de técnico puede montar esas puertas de modo que no puedan cumplir su función? ¿A quién se le ha ocurrido poner sobre las puertas tal rótulo completamente contradictorio con su misión? ¿Cómo es posible que los responsables de la seguridad y el mantenimiento del hospital, o los responsables de supervisar el trabajo del contratista que montó las puertas no se hayan dado cuenta de semejantes errores? Yo solo soy un visitante ocasional y de solo algunas zonas, entre ellas el hospital de día de Oncología, aunque mi especial cualificación profesional me ha permitido detectar los errores citados. Pero en el centro hay muchos que en su sueldo llevan implícito asegurarse de que pacientes y empleados están seguros. Obviamente no se ha implantado el plan de emergencia o se ha hecho mal y eso es una negligencia. Porque lo primero que tal implantación exige es revisar las instalaciones de seguridad para que cumplan su función. Tras ello, formar a los trabajadores, lo que, si se hubiera realizado, habría permitido que ellos mismos detectasen los errores citados en las puertas de su zona. Lecciones no aprendidas En 2023 el Hospital dio a conocer la realización de un simulacro parcial en la octava planta, utilizando varios figurantes. Y se felicitaba por ello. Ese tipo de simulacros están bien, pero solo tienen una función estética si todas las demás fases de la implantación del plan de emergencia no se han realizado bien. A pesar de lo ocurrido en 1991 parece que no se aprendió de aquella terrible lección. Ojalá no tengamos que arrepentirnos de ello.

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Jornada Técnica Incendios en baterías

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El martes 11 de junio se celebrará en Bilbao una jornada técnica sobre “Incendios en Baterías” organizada por la Dirección General de Emergencias de la Diputación Foral de Bizkaia. La jornada será de asistencia gratuita (previa inscripción) y en modo presencial.  La presencia de las baterías en nuestra sociedad y el número creciente de incendios que se vienen produciendo están generando una cierta alarma social, ante la que se está intentando dar respuesta de muy diversas maneras. El primer paso consiste en adquirir el conocimiento sobre este nuevo riesgo en los escenarios donde se manifiesta y cuáles son los mejores métodos existentes para prevenir, controlar y actuar contra este tipo de incendios. Esta jornada pretende abordar los nuevos riesgos asociados a los incendios ocasionados por las baterías, que, por su actualidad, son del mayor interés y especialmente para aquellas personas relacionadas con la Protección Contra Incendios. OBJETIVOS El principal objetivo de la Jornada es transmitir conocimiento, abordándolo desde diferentes puntos de vista como son la prevención, las instalaciones de protección contra incendios y la forma de realizar las intervenciones de los servicios de emergencia de forma eficiente y segura. Un equipo de personas expertas multidisciplinar, procedente de diversos sectores de la protección contra incendios ofrecerá respuestas a este asunto candente. Con esta Jornada la Dirección General de Emergencias de la Diputación Foral de Bizkaia muestra su preocupación y sensibilidad ante un problema incipiente en nuestra sociedad que nos genera riesgos emergentes a los que debemos enfrentarnos. Plazas limitadas y asistencia gratuita, pero es necesario inscribirse antes del 7 de junio en: https://opra.info/jornadaincendiosbaterias/

Los consejos de bomberos aprendidos por un niño de 15 años salvan la vida a su familia en un incendio en Bermeo (Bizkaia)

El martes 14 de mayo de 2024, a las 8 de la mañana, Unatz, un adolescente de 15 años, dio las instrucciones necesarias para salvar a su madre y a su hermana de 14 meses de un gran incendio en la planta inferior de su vivienda que amenazaba su vida. Gracias a las pautas de prevención aprendidas de un póster de Bomberos de Bizkaia y de un vídeo. En la noticia publicada en los medios de comunicación (ver aquí), se cuenta lo ocurrido y la actuación del adolescente. Acababa de desayunar y vio que subía un humo muy negro por la ventana, llamó al 1-1-2 advirtiendo del incendio y dirección y confinó a su madre y su hermana en la habitación más lejana del incendio cerrando las puertas. Fue a por las mascotas que también las llevó a la habitación. Por teléfono orientó al servicio de bomberos sobre el incendio y dónde se encontraban para poder ser rescatados. Lo que pudo ser una tragedia acabó con final feliz, gracias a que según contó Unatz había aprendido qué había que hacer fijándose en el póster que habían repartido a las comunidades de vecinos desde Bomberos de Bizkaia y que había visto un vídeo en que aprendió la diferencia de propagación de un incendio cuando se dejan las puertas abiertas y cuando se cierran las puertas al fuego. En este póster, que ha distribuido el Servicio de bomberos de la Diputación de Bizkaia a los edificios de vivienda de Bizkaia para colocar en los portales, es de donde el joven aprendió cómo hay que comportarse en caso de incendio en tu edificio.

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Buen ejemplo de noticia de incendio mortal [14/05/2024]

Este artículo es para felicitar al periodista del Diario de Mallorca Lorenzo Marina. El suceso ocurrió hace unas semanas en Inca, Mallorca, y el periodista además de la redacción es también autor de las fotos. El reportaje sobre el incendio y la víctima tiene el valor del periodismo de proximidad por encima de las noticias enlatadas de las agencias. (Enlace a la noticia) Ya el titular nos lo presenta muy completo: Un vecino de la mujer muerta en el incendio de Inca: «Un bombero la sacó en brazos de la casa y ya no se movía«, en el que nos informa del suceso; la ciudad en la que ocurrió; el desenlace, o sea que la víctima fallecida era una mujer; que hubo un intento de rescatarla por parte del servicio de bomberos; y que había un vecino que fue testigo de lo ocurrido y que da testimonio de ello. No se puede contar más con menos. En el cuerpo de la noticia nos cuenta el nombre de la mujer y su edad, y la dirección donde vivía para que las personas de su ciudad, de su barrio, sus amistades y conocidos sepan ubicar los hechos y qué le ocurrió a la mujer y dónde le pasó. Es de agradecer esta manera de contar las noticias en un mundo periodístico en el que algunos quieren poner de moda la frialdad del anonimato con una absoluta deshumanización de las víctimas. Además, nos da detalles de qué día de la semana era, la hora a la que se produjo el incendio y en qué planta se inició y que tuvo su origen en un dormitorio e incluso nos apunta la probable causa del incendio y que tuvo un desarrollo muy rápido. Nos cuenta la participación de los vecinos (sus sensaciones y pensamientos), quiénes fueron los que dieron aviso del incendio y la situación de las otras personas que compartían el edificio en una vivienda contigua, y qué lesiones padecieron. Y finalmente nos cuenta la intervención de los servicios públicos y el orden en que fueron llegando, Policía Local, Guardia Civil, Bombers de Mallorca, e IB-Salut con una ambulancia UVI-móvil, y nos relata las labores extenuantes, la coordinación y los infructuosos esfuerzos para salvar la vida a María. ¡Gracias Lorenzo! Los datos de las personas fallecidas no están protegidos por la Ley de Protección de Datos Sé que hay quien no está de acuerdo conmigo en esta manera de entender el periodismo de sucesos, pero a quienes consideran que no hay que identificar ni dar el nombre de las víctimas les recordaré que la Ley Orgánica de Protección de Datos expone expresamente de una forma clarísima en su artículo segundo que los datos de las personas fallecidas no son objeto de protección de la Ley, así que no puedo estar de acuerdo con quien se arroga a sí mismo la función de protección de un derecho inexistente y mucho menos aún, cuando alegan falsamente que la ley lo prohíbe. En todo caso, a quienes prefieran ocultar los nombres de las víctimas mortales les pido que se pregunten por qué no lo hacen siempre, es decir, también cuando hay víctimas de violencia de género, situaciones en que nos cuentan profusamente toda la vida de las víctimas, o cuando el suceso luctuoso atañe a un famoso cuando nos detallan lo que han comido y hasta con quién habían dormido. Un consejo para la prevención Me gustaría poder trasladar a todos los informadores de los medios de comunicación el importante papel que juegan en la prevención de accidentes. Para que una noticia trágica como es un incendio mortal tenga un efecto preventivo, lo mejor es ayudar al lector a situarse en el escenario del siniestro y contarle aspectos humanos de las víctimas. Cuantos más datos le ofrezcan al lector, oyente o televidente, más fácil le resultará la identificación con la víctima (que se dé cuenta que las víctimas son personas iguales que ella, que viven en casas como la de ella), y que indaguen y publiquen la causa probable del incendio para que el público se de cuenta de que su brasero, su caldera, su cocina o su calefacción, o fumar en la cama, pueden producir un incendio exactamente igual que acabe con su vida. Eso se llama generar percepción del riesgo que es el primer paso para promover cualquier actitud preventiva.

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Las caídas siguen siendo la primera causa de ingreso en el Hospital Nacional de Parapléjicos

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El Hospital Nacional de Parapléjicos acaba de hacer público su balance de 2023 en el que las caídas se mantienen como la primera causa de ingreso por causa traumática. En 2023 han atendido 260 nuevos pacientes con lesión medular procedentes de hospitales de diferentes puntos de España. Ha habido 106 por causas traumáticas de los cuales la mayoría, 84 han sido hombres, y 22 mujeres. Lesiones medulares por causa traumática. Caídas De 106 casos, 49 fueron caídas, 40 accidentes de seguridad vial, 18 accidentes deportivos, 6 intentos de suicidio, 4 golpes con un objeto y 3 agresiones. Como se ve en el gráfico, los traumatismos con afectación de la médula espinal por caídas encabezan la lista, manteniendo la tónica de los últimos años, según la cual las caídas son la principal causa de ingreso traumático en el HNP. De las 49 caídas, 25 sucedieron desde la propia altura y 23 desde diferentes alturas, entre las que se incluye un accidente deportivo. La edad media de este grupo de caídas alcanzó los 52 años, la más elevada de los ingresos por motivo traumático. Accidentes de Tráfico El segundo lugar lo ocupan los accidentes de seguridad vial, con un total de 40 casos (29 hombres y 11 mujeres). En relación con el vehículo implicado, en 20 casos fue el coche, 7 de motos y en 4 casos fue la bicicleta. Además, hubo 9 accidentes deportivos sobre ruedas (bicicleta, moto o quad). El promedio de edad fue de 50 años. El deporte De los 18 casos de accidentes deportivos con resultado de lesión medular, 7 ocurrieron practicando ciclismo, 7 zambullidas, 1 caída por altura, 1 caída desde el caballo, 1 accidente de motocicleta y 1 de quad. Sólo hubo 2 casos de mujeres y la edad media de los afectados ha sido de 46 años. Observaciones de la directora Según la directora Mónica Alcobendas, “de entre los eventos y cambios más significativos en estos 50 años, con repercusión en las causas de  ingresos cabe destacar las mejoras en los distintos aspectos que determinan la seguridad vial: vehículos dotados de mejores sistemas de seguridad (cinturón, airbag, refuerzos en la estructura del vehículo, mejores cascos y espalderas en motos, etc.); la mejora del estado de las carreteras y autovías, con una mejor señalización y límites de velocidad; la mayor educación y sensibilidad social en el tema de la seguridad vial, así como los avances legislativos como el carné por puntos, entre otros. También nos advierte que “el aumento de la esperanza de vida en la población nos lleva a contar con un mayor número de personas mayores, activas físicamente durante más años y con frecuencia portadoras de patología crónica, lo que condiciona un mayor riesgo de caídas”. Parece observarse una tendencia al aumento de accidentes deportivos, especialmente relacionados con la práctica de ciclismo, lo que sugiere la necesidad de ser más cuidadosos para prevenir estos accidentes. Por último, Mónica Alcobendas lamenta que se produzcan lesiones por zambullidas, ”algo que puede prevenirse con prudencia antes de saltar al agua”. El Hospital Nacional de Parapléjicos promueve de manera muy proactiva campañas de prevención de lesión medular por zambullidas y la campaña #NoCaigasHNP de prevención de caídas. Enlace: https://hnparaplejicos.sanidad.castillalamancha.es/ Noticia relacionada: Los ingresos por caída superan a los de accidente de tráfico en el Hospital Nacional de Parapléjicos

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La muerte de los necios (en las carreteras) [05/05/2024]

De entre todas las cosas que pueden provocar sorpresa quizás, la que me deja más estupefacto es la estupidez humana. En enero de este año, 2024, de 46 fallecidos en accidentes de tráfico en vías interurbanas, hubo 15 fallecidos que no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Cuesta imaginar que un policía se niegue a usar el chaleco antibalas ante el riesgo de ser disparado o que alguien ante un naufragio rechace ponerse el salvavidas. La cifra es alarmante, uno de cada tres víctimas podría haberse salvado si hubiese querido. No me cabe en mi entendimiento que todavía haya alguien en este país que no conozca los riesgos de la circulación, ni la seguridad que ofrece el cinturón de seguridad en caso de accidente. De 597 personas fallecidas en turismos y furgonetas en el año 2023 en vías interurbanas en España, 138 de ellas que viajaban en turismo y furgoneta no hacían uso del cinturón de seguridad, o sea el 23%. ¿Te lo puedes creer? Casi uno de cada 4 muertos no llevaba el cinturón abrochado. Uno no sabe si pensar que se trata de la lógica de la selección natural o preguntarse qué sistema tan ineficaz de comunicación tenemos en la sociedad para no haber convencido a estas víctimas que el cinturón de seguridad te salva la vida casi siempre. ¿Por qué no ponerse el cinturón? Algunas de las excusas que pueden ponerse para no abrocharse el cinturón son como estas:
  • Es que es incómodo.
  • Es que iba con prisa.
  • Es que voy aquí cerca.
  • Ya me lo pondré cuando salga a la carretera.
  • Si tengo un accidente puedo quedarme atrapado.
  • A mí nadie me tiene que decir lo que tengo que hacer.
  • Mi seguridad solo me atañe a mí.
Estos son los extraordinarios argumentos que llevan a la tumba a los necios (eso también vale para el casco de protección).
Los accidentes no los tienen los vehículos, los tienen las personas
Según la Dirección General de Tráfico (DGT) los usuarios de turismos que no llevaban puesto el cinturón presentan las cifras más altas de fallecidos y heridos hospitalizados, por encima de otros vehículos como camiones o furgonetas. También que el porcentaje de víctimas que no usan este dispositivo en el momento del siniestro aumenta conforme también lo hace la edad del vehículo en el que viajan. Y que los hombres tienen más probabilidades de no ponérselo que las mujeres. Además, y en consonancia con lo detectado por las investigaciones estadounidenses, en 2022 dos de cada tres conductores fallecidos en vías interurbanas que no llevaban el cinturón abrochado también presentaron, al menos, uno de estos factores de riesgo: velocidad, alcohol y drogas. Para acabar Cada vez se echa más en falta esa inexistente asignatura de seguridad que debería impartirse en los colegios con contenidos de seguridad vial, prevención de incendios, primeros auxilios, RCP, manejo del desfibrilador y maniobra de Heimlich, entre otras materias que conviertan a las futuras generaciones en auténticos militantes de la cultura de la seguridad. ¡Ah! Y para terminar, una información importante para que la tengas en cuenta: los accidentes no los tienen los vehículos, los tienen las personas; cuando uno conduce en un vehículo el accidente no lo tiene el coche lo tiene el conductor. Nota: Imagen de cabecera de la Revista Tráfico y Seguridad Vial de la DGT.

La pérdida o desaparición de una persona, también la prevención es una opción [03/05/2024]

En el mundo actual hay innumerables situaciones que le pueden pasar a una persona, buenas y malas. Y la pérdida o desaparición, propia o de una persona conocida o familiar, es una realidad que se puede producir. Es una situación muy dura, sobre todo para quienes quieren y rodean a la persona afectada. Y para evitar ese sufrimiento, una actitud de prevención es siempre la mejor opción. La desaparición de una persona está influenciada por una gran cantidad de factores, como por ejemplo: dónde se produce la desaparición, las características de la persona que la sufre, la situación climatológica, etcétera. Si nos centramos en dónde se produce una desaparición, si atendemos a los datos recogidos por el ISRID (International Search & Rescue Incident Database) a lo largo de años recogiendo datos de desapariciones sucedidas por todo el planeta: el 68% de las desapariciones se dan en áreas despobladas. El 14% en áreas rurales. El 9% en áreas urbanas. El 2% en áreas suburbanas. Y el 7% en el agua. Estos datos son una muestra de la variedad de entornos en los que se producen las desapariciones. Si bien esa diferenciación no siempre es fácil marcarla si nos acercamos al entorno en que queramos aplicarlos; y un buen ejemplo de ello es lo que sucede en los entornos poblacionales como los que tenemos en el País Vasco; la diferencia entre zona urbana y zona rural no es siempre fácil identificarla con claridad en este tipo de emergencias. Otro de los factores en una desaparición son las características de las personas que sufren una desaparición. Si volvemos a acudir a los datos internacionales que nos muestra el ISRID y nos centramos en los incidentes urbanos; en este caso nos indica que: el 44% de estos incidentes están protagonizados por personas que sufren algún tipo de demencia. El 16% le sucede a personas abatidas, tristes o suicidas. Otro 16% a menores de entre 1 y 12 años. Un 6% corresponde a personas con alguna discapacidad intelectual. Un 4% son personas como caminantes, senderistas o excursionistas. Otro 4% corresponde a personas que sufren alguna enfermedad mental, con efectos psicóticos. Un 3% son situaciones de secuestro, incluyendo el homicidio. Un 2% son protagonizados por jóvenes entre 13 y 15 años. Otro 2% corresponde a personas con algún tipo de autismo. Un 1% son situaciones de fuga de menores. El otro 1% corresponde a abuso de algún tipo de sustancia. Y el 1% final corresponde a situaciones que no se han podido catalogar. Estas estadísticas pueden no corresponder exactamente a lo que sucede a nuestro alrededor actualmente, pero sí nos sirve para mostrarnos la gran variedad de situaciones que se pueden producir. De estos datos podemos intuir la gran variedad de circunstancias que pueden rodear a una desaparición, ya que no hay dos desapariciones iguales. Si bien, sí hay un denominador común en muchas de ellas; y es que si se toman una serie de medidas previas es posible reducir considerablemente el riesgo de desaparición; y si tristemente se da esta situación, una serie de recomendaciones puede ayudar a minimizar sus efectos negativos y/o ayudar a los equipos de búsqueda. Por ello, en próximos artículos iremos hablando sobre ciertos tipos de desapariciones y daremos recomendaciones tanto para prevenirlas como para actuar si se da esta situación.

Edificios inseguros, legales y sin ayudas [28/04/2024]

Hemos visto que hay incendios de vivienda que, una vez declarados, son imparables y también sabemos que algunos edificios son muy posiblemente inevacuables. Hemos visto que, si el edificio no colabora, los bomberos poco pueden hacer más allá de jugarse la vida para obtener pocos o nulos resultados. Hemos visto que el conocimiento y la tecnología puede dar soluciones al problema, pero al parecer algo misterioso impide que esto suceda. Me resisto a pensar que las cosas puedan ser como expongo a continuación, pero todo me indica que igual no es exactamente como lo planteo, pero se lo parece. Supongamos que la situación general es la siguiente:
  • Se construye un edificio residencial, viviendas, aplicando la normativa vigente en ese momento o con la falta de ella.
  • Evidentemente se le dan las licencias de habitabilidad que correspondan, de por vida, mientras no cambie el uso.
  • La experiencia de los SPEIS (Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos), dura experiencia en muchos casos, va indicando que ese tipo de edificios son MUY peligrosos para los usuarios ya que por ejemplo no permiten evacuar con seguridad, hay falta de compartimentación, no tienen accesibilidad, pueden tener una propagación del incendio imposible de parar, etc.
  • Pero la normativa nueva, cambiada al ver que efectivamente deben tomarse medidas de prevención, no tiene carácter retroactivo y no puede aplicarse nada nuevo de forma obligatoria.
  • Vemos cómo la seguridad no se incluye en ninguna de las ayudas de la administración para otras actuaciones de mejora del edificio como son la colocación de ascensores, mejoras de la eficiencia térmica, rehabilitación estructural, etc.
  • Los/as usuarios/as del edificio no pueden abordar en solitario el coste que supone dotar a dicho edificio de un mínimo deseable de seguridad contra incendios y en ocasiones también desconocen el verdadero riesgo que corren.
  • Parece que no se puede hacer nada más que esperar a que un gran incendio mueva conciencias y la opinión pública presione para que se tomen medidas a posteriori.
Y la pregunta que me hago es ¿de verdad que esto es así?
No, seguro que no, seguro que me equivoco. En un país en el que hay ayudas para las cosas más inverosímiles y para todo tipo de elementos del mundo animal y vegetal, seguro que la seguridad contra incendios de las personas en sus viviendas tiene un papel relevante y cuenta con dotaciones públicas para su mejora. Bueno, así creo que debiera ser, porque no me puedo creer que las lecciones aprendidas tras cada gran incendio sean las de exclusivamente cambiar la normativa para que los nuevos edificios sean más seguros y dejemos abandonados a los existentes. Los SPEIS seguro que cambian o adaptan sus procedimientos de actuación tras un gran incendio, pero seguro que no serán muy eficientes si el edificio sigue sin colaborar. No sé, pero igual sí se pueden tomar algunas medidas si se les ayuda a implantarlas, no sé.