Investigadores de EEUU han desarrollado unos calcetines inteligentes que detectan y alertan de los intentos de levantarse, pudiendo así reducir y prevenir las caídas en los pacientes de alto riesgo hospitalizados.
Los calcetines contienen sensores de presión que alertan cuando el paciente intenta ponerse de pie, de forma inalámbrica, a las tres enfermeras que se encuentran más cerca de la habitación de la alarma, para que puedan llegar y ayudar lo antes posible.
Cuando una enfermera entra en la habitación la alerta se desactiva automáticamente. Si ninguna de esas enfermeras entra en la habitación en los primeros 60 segundos, la alarma pasa a las tres siguientes más cercanas. Si nadie responde en 90 segundos, el sistema procede a realizar una «llamada general» a todas las tarjetas inteligentes registradas en la unidad que emite la alarma.
Estos calcetines, llamados “Palarum PUP”, se utilizan en el servicio de enfermería del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), donde su uso ya fue previamente probado, y los resultados arrojaron que “con este sistema no se detectaron caídas y solo el 0,2% de las alertas fueron falsas alarmas. Los tiempos de respuesta de las enfermeras que oscilaban entre 1 segundo y casi 10 minutos bajaron la media a 24 segundos”.
Enlace:https://www.consalud.es/saludigital/316/tecnologia-prevencion-calcetines-evitar-caidas_120173_102.html
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El sábado 29 de octubre de 2022 se cumplían diez años de la desgracia de la fiesta de Halloween de 2012 en el Madrid Arena en la que murieron 5 chicas jóvenes de entre 17 y 20 años.Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 30 de octubre de 2022
Y en esa misma fecha, diez años después, a diez mil km. de distancia, pero celebrando la misma fiesta de Halloween, han encontrado la muerte más de 150 jóvenes de alrededor de 20 años (aún no se conoce el balance final de fallecidos).
El origen de la estampida humana se desconoce, aunque se apunta que podría ser motivado por que se había visto a un famoso, muy famoso, y motivó que un gran número de jóvenes se desplazasen corriendo para ir a verlo. Una calle estrecha de cuatro metros de anchura, y con bastante pendiente hacia abajo, lo que pudo agravar el aplastamiento de los que se encontraban más abajo y que los que llegaban de arriba no pudiesen frenar su marcha. Pero, lo que ha producido la muerte no es la fiesta de Halloween, la causa no es la celebración de una fiesta. La causa clínica de la muerte de cada uno de los fallecidos es la parada respiratoria por aplastamiento: tanto da que te caiga encima media tonelada de tierra como ocho personas, el resultado es el mismo, tu caja torácica se comprimirá y no podrás respirar falleciendo en pocos minutos.
En España tenemos aún en la memoria la muerte de dos chicas españolas el 24 de julio de 2010 en Duisburg (Alemania) en el concierto Love Parade. Se concentró un millón de personas en un lugar que solo tenía capacidad para 250.000. Veinte personas murieron en una avalancha en un túnel de acceso al festival. Y, además, tenemos aún reciente el caso del Madrid Arena citado.
Muertes por avalanchas
Los accidentes más numerosos han ocurrido en conciertos musicales, a veces por comprimirse la gente contra el escenario, otras por el exceso de aforo o por la venta excesiva de entradas.
También han ocurrido unas cuantas tragedias en estadios de fútbol, como este mismo mes en Indonesia con un balance final de 125 muertos en una avalancha en las puertas de salida de un estadio.
Pero, los sucesos que han ocasionado más muertes por estampidas o avalanchas han ocurrido en la peregrinación a La Meca, alcanzando su máximo número en 2015, año en el que murieron 1.459 personas, siendo esta la tragedia ocasionada por una avalancha humana con mayor número de víctimas mortales.
Riesgo de avalancha en las concentraciones humanas
Curiosamente, se encuentra la muerte en lugares de ocio y esparcimiento donde la gente asiste a disfrutar y pasárselo bien sin pensar que puede ser víctima de una tragedia. Es esta inconsciencia la que produce que no haya una adecuada percepción del riesgo y casi nadie se da cuenta de los riesgos que existen en las concentraciones humanas multitudinarias.
Una buena medida de prevención sería no participar en esos acontecimientos tan multitudinarios que no se pueda estar a gusto o que se sienta algún temor por no poder salir si ocurre algo. Por extraño que nos parezca hay personas que tienen esa intuición y detectan estas situaciones de peligro.
Los expertos en prevención de riesgos ya saben que las concentraciones humanas suponen riesgos, pero se prefiere no tener presentes esos riesgos porque se cree que la posibilidad de que ocurra la fatalidad es una probabilidad muy baja y se desprecia y por otra parte es un hecho que no aplicamos bien nuestros conocimientos sobre los riesgos, a todos los escenarios.
El concepto de aforo lo aplicamos con mayor o menor rigor en espacios o recintos cerrados. El Código Técnico de la Edificación (CTE) exige una ocupación máxima de 4 personas por m2 en zonas de espectadores de pie en recintos de pública concurrencia y de dos personas por m2 en zonas de público de discotecas. Pero claro, este código regula los edificios y estas disposiciones están pensadas para favorecer la evacuación en caso de incendio. Nada está regulado para las aglomeraciones humanas en las calles, no se han regulado normas para las calles, plazas o espacios públicos abiertos cuando nadie es el organizador y las concentraciones son espontáneas, y creo que nadie está pensando en cómo evitar las avalanchas.
Grandes concentraciones en las Fiestas patronales¿Se puede hacer algo para evitar estas situaciones?
Pues se debería, sí.
Hasta ahora se ha avanzado en la regulación de los recintos cerrados, pero poco se hace, y en mi opinión no se previenen estos accidentes en espacios abiertos. Tenemos por delante un reto regulatorio para prevenir estas situaciones que pueden darse en cualquier lugar de la geografía.
En el pregón de las fiestas patronales de cualquier ciudad se dan situaciones que ponen los pelos de punta a cualquier analista de riesgos. Y no es el único caso en que una aglomeración humana puede desembocar en tragedia. Cualquier circunstancia que provoque una situación de pánico en unos pocos que se contagie al resto y desencadene un desalojo rápido y desordenado del espacio ocupado puede dirigir la multitud hacia una salida o calle estrecha por la que no quepan todos los que se dirigen a ella; la caída al suelo de una sola persona, hará que se vayan tropezando todos lo que vayan llegando y aplastando a los que están delante y debajo. La tragedia está servida.
El síndrome ranking
En lo que se refiere a reunir público, se ha puesto de moda, lo que llamo el síndrome ranking, que consiste en el intento permanente de superación del número de personas que participaron en cualquier acontecimiento en la edición anterior. Las frases: “Hemos superado con creces la participación de las ediciones anteriores”, o “Este año hemos obtenido el récord de participación”, o “Hemos vendido más entradas que nunca”, o “Año tras año tenemos más asistentes”, son ejemplos representativos de este síndrome.
El síndrome ranking nos obnubila la razón y nos hace olvidar las más elementales normas de seguridad y de prevención de riesgos, pero siendo optimistas debemos esperar de nuestras autoridades que a la vista de lo que ha ocurrido en Corea, el primer día de labor después de esta tragedia todos los alcaldes convoquen a sus jefes de emergencia, de bomberos, de policía y de protección civil y les pregunten: ¿Qué debemos hacer para que esto no ocurra nunca en nuestra ciudad?
Aunque la fiesta de Halloween en España no ha alcanzado la popularidad que tiene en Estados Unidos, cada vez está más extendida y no está de más que reflexionemos sobre algunos consejos para disfrutar de un Halloween seguro.Autora:Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y AccidentesPublicación:Web OPRA www.opra.info • 26 de octubre de 2022
Nos hacemos eco de unas cuantas recomendaciones de seguridad de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), así como de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) y otros expertos, para la fiesta de Halloween, tanto para los asistentes a la fiesta, como para los organizadores.
Muchos no dejan de ser los mismos consejos que hay que tener en cuenta en cualquier otra fiesta de disfraces o celebración, en la que participarán tanto niños, como adolescentes y adultos. Pero hay que tener presente que una de las características principales de Halloween es que se celebra por la noche.
Estos son algunos de los riesgos más “aterradores” de la noche del truco o trato:
Disfraces
Los disfraces, bien sean caseros o comprados, deberán estar realizados con tejidos resistentes al fuego. Esto es aplicable también a los complementos.
Que no tengan cordones en el cuello, que están prohibidos en disfraces para los más pequeños.
Si el disfraz no es brillante o reflectante (algo habitual en Halloween, ya que suelen ser oscuros o negros), se recomienda poner tiras reflectantes para que sea visible.
El disfraz no tiene que ser tan largo que pueda provocar tropiezos con la tela o caídas, ni tan ajustado que impida moverse con comodidad. Es importante elegir la talla adecuada.
No se debe montar en bicicleta, patines o patinetes cuando se lleve puesto un disfraz.
Complementos
Es preferible no utilizar máscaras o caretas, que dificultan la visión. En su lugar se pueden utilizar maquillaje, o sombreros.
Cuidado con el uso de lentillas de colores, que pueden provocar lesiones oculares o contener sustancias químicas dañinas para los ojos. Al tratarse de un producto sanitario, deben cumplir unos requisitos de calidad y han de adquirirse en un establecimiento sanitario (óptica). Deben ser tratadas con cuidado e higiene y hay que asegurarse de que se saben utilizar.
Las pelucas están hechas normalmente con materiales muy inflamables, suponiendo un riesgo muy alto en caso de que prendan fuego.
Los complementos puntiagudos como palos, espadas, lanzas y varitas pueden ser un peligro en según qué manos, ya que un niño jugando, podría hacer daño a otra persona en un ojo o en otra parte del cuerpo. Es preferible sustituir estos accesorios por otras versiones más flexibles y suaves.
Maquillajes
Utilizar siempre maquillajes seguros para la piel (es recomendable probarlos un par de días antes en una zona del brazo por si provoca alguna reacción). Cuidado con los maquillajes muy brillantes, o las brillantinas, por si no estuvieran aprobados para uso cutáneo, lo que hay que tener en consideración especialmente en la zona de alrededor de los ojos, nariz y boca.
No aplicar pinturas o maquillajes destinados a una zona del cuerpo en otras (colorantes para el pelo o pintauñas por ejemplo pueden no ser buenos para la piel).
Caramelos y dulces
Las golosinas son unas de las grandes protagonistas de la fiesta. Por eso hay que tener mucho cuidado con los caramelos que pueden conseguir los niños, especialmente cuando se trate de niños con alguna intolerancia. Las precauciones para los niños con alguna alergia alimentaria han de ser las mismas que el resto de los días. Si vas a repartir “chuches” en tu casa en la noche de Halloween, tienes que ser consciente de que es posible que alguno de los niños que te pidan caramelos sea alérgico.
También hay que asegurarse de que los menores de 3 años no tengan acceso a pequeños objetos con los que puedan atragantarse como pequeños juguetes, o chicles, frutos secos enteros, o caramelos duros. Siempre hay que tener presente el riesgo de atragantamiento.
Hay que asegurarse de que todas las golosinas sean de una procedencia “de confianza”.
Decoración con calabazas
Otra de las costumbres anglosajonas que se va extendiendo en nuestra sociedad es la talla de calabazas. Al parecer, esta actividad es la principal causa de lesiones por cortes durante los días de Halloween en Estados Unidos. No hay que dejar a los niños pequeños utilizar los cuchillos de cocina, es preferible que utilicen otro tipo de herramientas más pequeñas que son más apropiadas para tallar calabazas y que suponen un riesgo menor. Y por supuesto, siempre bajo la supervisión de un adulto.
También hay que tener mucha precaución (o evitar utilizar) velas para decorar las calabazas. Se debe extremar la precaución con las velas en cualquier otro espacio o uso.
Noche, coches y alcohol
Halloween se celebra de noche. Y se pueden juntar en las mismas calles grupos de niños disfrazados de colores oscuros, yendo de casa en casa pidiendo caramelos, con personas adultas conduciendo sus vehículos, algunas de las cuales pueden estar también de fiesta, y pueden haber consumido alcohol u otras drogas. Esta conjunción resulta muy peligrosa. Por lo que hay que tener muchísimo cuidado con mantenerse en las aceras y no andar por la calzada ese día (personas de todas las edades). Y por supuesto que nadie conduzca bajo los efectos de ninguna droga.
Caídas
Halloween también multiplica el número de caídas. Además de las caídas en la calle, provocadas por los disfraces y la falta de visibilidad, muchas otras ocurren durante la instalación y retirada de las decoraciones en las casas, especialmente al utilizar escaleras.
Como curiosidad, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos dedica una página entera a los conceptos básicos de seguridad al usar escaleras.
Otros consejos
Los niños deberían llevar una linterna o varita fluorescente.
Los niños deberían ir a hacer truco o trato acompañados y supervisados por un adulto.
Estadísticas de accidentes
Aunque en España no se hace un análisis estadístico de los accidentes que se producen durante la celebración de Halloween, podemos fijarnos en algunas estadísticas de Estados Unidos.
Al parecer, los accidentes más comunes durante Halloween son los accidentes por tropezarse y caer, los accidentes peatonales, los daños por envenenamiento, las lesiones por quemaduras y los accidentes de coche por conducir bajo los efectos del alcohol.
Según diferentes estudios, Halloween resulta ser un día letal, especialmente para los niños. Las probabilidades de que un niño muera atropellado en esa fecha se multiplican por más de dos (entre dos veces más y cuatro veces más, según el estudio) respecto a cualquier otro día del año.
Tengamos todos en cuenta estos consejos para evitar exponernos a posibles riesgos en Halloween.
Tal y como anunció en julio del año 2021, el Gobierno de España estaba trabajando en un sistema de Alerta Pública Nacional de Protección Civil (ES-Alert) para alertar de forma masiva a la ciudadanía en caso de desastre o emergencia, ya fuese natural o de otra naturaleza.
El sistema, que ya está implantado en numerosos países, permite enviar avisos masivos e inmediatos a la población en caso de grandes catástrofes y emergencias inminentes; a través de SMSs y notificaciones en “ventanas emergentes”. El envío se realiza por zonas a través de la red móvil, utilizando la ubicación de las antenas. A este sistema también se le llama “112 inverso”.
El sistema también se refuerza con avisos en páginas webs, televisiones, radios y a través de redes sociales y correos electrónicos.
El lunes 24 de octubre de 2022 la Dirección general de Protección Civil del Ministerio del Interior ha iniciado las pruebas para comprobar el buen funcionamiento de este protocolo ES-Alert; e irá enviando pruebas de alertas a los dispositivos móviles de distintas comunidades autónomas según el siguiente calendario:
24 de octubre: Cantabria, Andalucía y Asturias.
27 de octubre: Extremadura, Comunidad Valenciana y Galicia.
2 de noviembre: Murcia, Baleares, Madrid, Aragón, Navarra y Cataluña.
10 de noviembre: Euskadi, Castilla y León, Canarias y Ceuta.
16 de noviembre: Castilla-La Mancha, La Rioja y Melilla.
«No es posible avanzar en prevención de incendios si no se realiza una buena investigación de las causas que producen los incendios, y aunque la legislación es muy clara atribuyendo las competencias de la investigación a los servicios de bomberos, parece que se está produciendo una seria intromisión en estas funciones».
Esta es la base del artículo ¿Qué pasa con la investigación de los incendios? publicado en la web el 18 de octubre.
Pero, ¿qué opinan los lectores sobre este tema? Para conocer su opinión hemos publicado una nueva encuesta en la web del Observatorio, en la que te animamos a participar:
¿Quién debería realizar la investigación de los incendios?
Bomberos
Policías
Los resultados de la anterior encuesta, que ya está cerrada, fueron:
Puedes encontrar todas las encuestas de la web en: https://opra.info/encuesta/
Observo perplejo que, en la mayoría de las noticias que se publican sobre incendios y sobre víctimas mortales de incendio, se menciona que los cuerpos policiales se hacen cargo de la investigación del incendio para esclarecer las causas que lo han producido. ¿Qué está pasando?Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 18 de octubre de 2022
Aclaremos en primer lugar qué se entiende por “investigación de incendios». Si investigar incendios tiene el propósito de intentar averiguar cómo y por qué se ha producido el incendio, dónde se ha producido, cuál ha sido el punto de origen del incendio, cuál ha sido la fuente de ignición, qué aparato lo ha producido, qué material combustible ha participado en la combustión, cómo y por qué se ha propagado el fuego, y cuál ha sido la afectación al edificio o instalación, y a las personas, qué equipos de protección contra incendio del edificio han sido utilizados y cuáles han funcionado bien y cuáles no han funcionado, e incluso indagar si se han producido comportamientos inseguros, eso, todo eso debe ser una obligación del servicio de bomberos, y no porque lo diga yo, sino porque hay un mandato legal. Analicemos de dónde viene esa obligación.
Legislación del Estado sobre investigación de incendios
La competencia y la responsabilidad de la elaboración de las estadísticas nacionales sobre los incendios en España corresponden a la Dirección General de Protección Civil y Emergencias -DGPCE-, en función de las atribuciones conferidas por el Real Decreto 1053/1985 de 25 de mayo sobre la ordenación de la estadística de los servicios contra incendios y de salvamento, más conocidos como “servicios de bomberos”. El legislador encomendó esta tarea a la entonces Dirección General de Protección Civil –hoy reforzada con el segundo nombre «Emergencias»–, por lo que se decide integrarla en el Plan General de Estadística del Ministerio del Interior (art. 1).
El artículo 2 de este Decreto, que reproduzco íntegro y textualmente es rotundo:
Art. 2º La recogida de información relativa a cada actuación será efectuada por el Servicio contra incendios y de Salvamento al que corresponda la competencia en el lugar de la actuación. A tal fin este Servicio podrá recabar la colaboración de otros Servicios contra Incendios y de Salvamento, Servicios de Bomberos privados, equipos de autoprotección de empresas, particulares y otros servicios públicos o privados, que hayan participado en la actuación.
Así pues, el procedimiento legalmente establecido atribuye la función de la recogida de los datos del siniestro o intervención al servicio de bomberos competente en el lugar de actuación y le otorga la autoridad a este para recabar la información de otros servicios públicos y privados que hubieren participado en la actuación (art. 2). Está claro.
Además, como parece lógico, para el éxito de la misión, mediante este Decreto, se crea un documento normalizado denominado “Parte Unificado de Actuación de los servicios contra incendios y de salvamento -PUA-” en el que hay que hacer constar la información recogida (art. 3); y por último, se concreta la obligación de la Dirección General de procesar la información, publicarla y divulgarla (art. 4). El 12 de diciembre de 1985 se publicó en el BOE la ORDEN Ministerial de 31 de octubre de 1985 por la que se establece el parte unificado de actuación de los Servicios contra Incendios y de Salvamento. En este parte -no del todo malo para la época y por tratarse del primer intento (y último) de unificación-, se exige que se cumplimenten datos que casi ningún servicio de bomberos lo había hecho hasta la fecha, como la descripción del número de las víctimas por sexo y tramos de edad. En el anverso del parte figura un parte específico de incendios, en que debe recogerse información tal como “causas de la iniciación y de la propagación del incendio e incluso sobre la evacuación”.
El Real Decreto 1053/1985 y la ORDEN de 31 de octubre de 1985 y el PUA siguen vigentes, no han sido derogados, por lo cual son de plena aplicación. La única excusa para no cumplimentar el PUA sería elaborar uno mejor y más completo que lo amplíe y supere, lo que habitualmente no ocurre.
Es cierto que la Dirección general de protección civil y emergencias del Estado solo elaboró la estadística anual desde el año 1987 hasta el año 1992, y que esta dejación produjo bastante cabreo en los servicios de bomberos y en el sector de protección contra incendios en general, pero esta inhibición por parte del Ministerio del interior, no es óbice para que los servicios de bomberos no cumplan con su deber de elaborar este parte. Mal está que la DGPCE no cumpla con su obligación de elaborar y publicar la estadística anual, pero es aún peor que los servicios de bomberos no cumplan su deber de recoger todos los datos posibles de los siniestros.
Legislación de las CCAA sobre la investigación de incendios
Por si no hubiese quedado claro con lo expuesto hasta aquí, o esto fuera poco, todas la Leyes de las CCAA recogen entre las funciones de los servicios de bomberos la investigación de incendios. Así que está muy claro, meridianamente claro. Un servicio de bomberos profesional no debe inhibirse de estas obligaciones ni eludir esta responsabilidad. La investigación de incendios debe formar parte del ADN de Bomberos. En vez de “apaga y vámonos” hay que aplicar “apaga e investiga” para rellenar el parte con todos los datos necesarios. No es de recibo que el periódico local publique datos sobre el incendio que le ha contado un bombero de la intervención y que luego esos datos no estén en el parte de actuación. No es admisible que un periódico publique información más detallada, sobre el incendio y sus causas y consecuencias, que la que se recoge en el parte de intervención. No se debería aceptar esto como algo normal, cuando pasa esto hemos de preguntarnos qué está fallando.
La investigación de los incendios, una moda policial
Llama mucho la atención que la mayoría de las noticias de víctimas mortales de incendio publicadas recientemente en los medios acaben con frases como estas que he recogido de la prensa en lo que va de año en 2022:
“la Benemérita instruye diligencias de lo ocurrido”
“Mossos investiga el caso”
«la Guardia Civilla inspeccione para confirmar las causas del siniestro”
“la Policía tiene a técnicos en incendios de Policía Científica investigándolo”
“Policía Nacional, que investigan las causas del fuego”
“la Guardia Civil instruyó diligencias de lo ocurrido y, de las pruebas e indicios que se hallen en la inspección técnico-ocular informarán al juez”
“fuentes policiales han detallado que todo apunta a que el incendio tuvo una causa accidental”
“Agentes especialistas en Investigación de Incendios de la Guardia Civil van a realizar una minuciosa inspección ocular para establecer el origen y causas del fuego”
“Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para determinar las causas del suceso”
Resulta bastante inconcebible que los mayores conocedores de la dinámica y evolución del fuego y por lo tanto expertos en incendios, que son los miembros de los servicios de bomberos, y que además conocen la realidad de ese incendio como nadie puesto que han llegado al principio, lo han olido, han visto cómo se estaba desarrollando y lo han extinguido, no sean quienes realicen la investigación de los incendios en los que han intervenido. ¡Alucinante!
Creo que esto que podemos leer todos los días en los medios es un indicador de que se está haciendo dejación de las obligaciones y responsabilidades de los servicios de bomberos.
Desde la perspectiva del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes no podemos estar más disconformes con esta moda; las policías buscan culpables y los bomberos buscan causas y este último es un deber irrenunciable si se quiere avanzar en la prevención de incendios.
Distintas investigaciones
Por otra parte, no se ha de confundir la investigación judicial encomendada por el juez a la policía, encaminada a la determinación de las responsabilidades culposas de acciones negligentes o delictivas, con la investigación de incendios que deben realizar los servicios de bomberos. La investigación judicial busca administrar justicia, culpabilizar y condenar o exonerar. Nada que ver con la investigación que corresponde a los servicios de bomberos. Por supuesto, si el servicio de bomberos advierte cualquier indicio de intencionalidad, deberá ponerlo en conocimiento del cuerpo policial que corresponda, que para esa investigación sí son los competentes.
Bueno, el propósito de este artículo no es echar culpa a los culpables, que la tienen, sino intentar enmendar la situación actual, dejar de lado la inhibición de muchos servicios de bomberos y ponerse manos a la obra para hacer el trabajo de rellenar los partes de manera minuciosa y profesional: investigar para obtener conocimiento, investigar para prevenir. Y por cierto, los partes de actuación deberían ser públicos y trasparentes.
La conclusión inevitable es que la investigación de incendios es una competencia de los servicios de bomberos o dicho al revés: los servicios de bomberos son los competentes para realizar la investigación de incendios. Si todavía queda alguien reticente para cumplir esta misión, que no lo llame investigación, que simplemente realice una inspección meticulosa al escenario del incendio, para saber bien lo que ha pasado, y obtenga la información necesaria, de quien corresponda, para rellenar con precisión y veracidad todas las casillas del parte de actuación. ¡Con eso bastaría!
Según las estadísticas publicadas por el INE, los atragantamientos (que incluyen tanto los atragantamientos como los ahogamientos) son la segunda causa de muerte por causas accidentales en España, con 2.913 víctimas mortales en 2020. Desglosando esta cifra, excluyendo los ahogamientos, los atragantamientos accidentales ocasionaron 2.511 muertes.
La maniobra de Heimlich, publicada en 1974, es un procedimiento rápido de primeros auxilios para desobstruir las vías aéreas superiores, bloqueadas por un cuerpo extraño (normalmente un trozo de alimento u otro objeto). También conocida como “compresiones abdominales”, es una técnica efectiva para salvar vidas en caso de asfixia por atragantamiento.
Normalmente esta maniobra la realiza una persona para ayudar a otra, pero en caso de que una persona se atragante y se encuentre sola, es posible autorrealizarse dicha maniobra; el procedimiento es muy parecido.
¿Qué hacer cuando no hay nadie contigo?
Para ello hay que colocar un puño cerrado sobre la zona del ombligo (entre el ombligo y el esternón), sujetarlo con la otra mano; y realizar compresiones fuertes, empujando el puño hacia dentro con fuerza y presionando hacia arriba, hasta que el objeto salga. Si es posible, es recomendable apoyarse sobre algún borde (silla, mesa, sofá, encimera…) para poder hacer las compresiones con más fuerza.
Al hacerse esta maniobra a uno mismo, la fuerza que se puede realizar es menor que si se le hiciese a otra persona, por lo que habrá que repetir las compresiones varias veces hasta conseguir expulsar el objeto.
¿Conoces algún caso?
Si sabes de algún caso en el que se haya producido la auto-maniobra de Heimlich con éxito nos gustaría que nos lo contases.
Enlaces:https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001983.htmhttps://ssl.adam.com/content.aspx?productid=118&pid=6&gid=1100&site=welldynerxse3.adam.com&login=WELL7387
Con la publicación de la Ley 2/85(derogada) la protección civil se ha identificado doctrinalmente como la protección física de las personas y de los bienes, en situación de grave riesgo colectivo, catástrofe o calamidad pública en la que la seguridad y la vida de las personas pueden peligrar y sucumbir masivamente, pero desde que se promulgó la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, para la autoridades del Estado, todo lo que no sea ese sistema nacional, nada es protección civil. Pero hay otra protección civil, que es la protección civil municipal, que es de la que trata este artículo.Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 10 de octubre de 2022
Aunque la Ley de 1985 expresaba que sería equivocado que la organización de la protección civil pretendiese crear ex novo unos servicios específicos, suplantar o ejercer directamente los servicios públicos, la realidad es que tanto las CCAA como las corporaciones locales desarrollaron nuevos departamentos y organizaciones de protección civil, en muchas ocasiones basadas en agrupaciones de voluntarios de protección civil. Esto ha puesto en escena cientos de organizaciones heterogéneas que de muy diversa manera han pretendido cumplir una labor tanto en auxilio de los servicios de emergencia como en acciones directas de atención a los ciudadanos y de intervención en situaciones de emergencia.
La protección civil municipal
No es de extrañar que el Alcalde de un pequeño municipio (y de los no tan pequeños) prefiera contar con una agrupación de voluntarios de protección civil que con un cuerpo de bomberos voluntarios; la versatilidad y la disponibilidad absoluta de las personas voluntarias de protección civil resulta sumamente atractiva pues este voluntariado de protección civil ofrece un amplísimo abanico de actuaciones atendiendo casi todas las necesidades de los ciudadanos en todo tipo de emergencias: prestan asistencia sanitaria en todo tipo de accidentes; servicios de orden en la celebración de espectáculos, en acontecimientos culturales de participación masiva; realizan vigilancias; extinción de incendios, rescates en la montaña, búsquedas de personas desaparecidas, socorrismo y salvamento en las playas, ríos y pantanos; regulan el tráfico; participan en la divulgación a la sociedad de medidas de prevención; en las emergencias catastróficas han demostrado su utilidad atendiendo a la población salvando a los ciudadanos, trasladando damnificados, repartiendo alimentos, atendiendo albergues, limpiando, barriendo, etc., etc., etc. Y además colaboran con todos los demás servicios públicos. En definitiva, haciendo lo que haga falta hacer. ¡Con entusiasmo!
Por esta razón auguro una larga vida a estas organizaciones.
Debido a la amplitud de esta carta de servicios del voluntariado, las corporaciones locales han ido descubriendo la conveniencia de invertir recursos en el voluntariado social y entre este voluntariado se encuentran las agrupaciones de protección civil. Son inversiones muy rentables para la sociedad a corto plazo.
Cambio de paradigma
Pero, pienso que ha llegado el momento de ir más lejos, creo que es necesario un cambio de paradigma. Creo que se puede hacer más. Proteger a los ciudadanos de las grandes catástrofes que casi nunca tenemos está bien, pero quizás pueda ser más útil protegerles de los riesgos que causan muertes cada día.
Los servicios públicos de emergencia surgen para atender los principales riesgos que amenazan a las sociedades, así aparecieron los servicios de bomberos cuando los incendios destruían ciudades enteras, así se crearon los servicios de salvamento marítimo para intervenir en los naufragios, así se implantaron los servicios de socorrismo en las playas, por eso se transformaron los servicios de extinción de incendios en servicios de salvamento y se pusieron a atender los accidentes de tráfico cuando los accidentes de vehículos eran la primera causa de muerte accidental (más de 20 veces que los incendios). Cuando las sociedades adquieren conciencia de que es necesario atender una nueva parcela de protección se crean nuevos servicios o se transforman debido a esa nueva sensibilidad, por eso se creó la Cruz Roja para atender a los soldados presos en las guerras, así nacieron los servicios de ambulancias de emergencia, y hoy deberíamos preguntarnos cuáles son los nuevos riesgos que pueden ser atendidos.
La clave puede estar en observar las estadísticas de la mortalidad por causas externas y quizás nos sorprendamos en que estamos invirtiendo muchos, quizás demasiados recursos, en cubrir algunos riesgos que apenas producen víctimas mientras que otros riesgos los ignoramos, probablemente por desconocimiento.
A la vista de este gráfico no voy a comentar nada, las curvas de evolución de la mortalidad accidental hablan por sí mismas, lo suficiente para que cualquier lector se dé cuenta de que en aquellas causas de mortalidad en los que se invierten muchos recursos, se reducen las muertes o bien hay pocas víctimas mortales y en aquellas causas sobre las que los gobiernos y las administraciones no intervienen ocupan los primeros lugares entre las causas de mortalidad. (Nota: en el epígrafe de Atragantamiento el INE incluye conjuntamente las muertes por Ahogamientos y Atragantamientos).
Mi reflexión es que es precisamente en esos riesgos, en los que las organizaciones de protección civil local pueden encontrar un gran campo para desarrollar sus actividades de protección, pues la sociedad lo necesita, aunque aún no se haya suscitado esa sensibilidad.
La prevención
Pero hay otras formas de proteger a la sociedad de los riesgos, de forma anticipada; es la prevención.
Las organizaciones municipales de protección civil, especialmente las que se nutren de voluntariado están muy imbricadas en su sociedad, no ocurre como en los profesionales que en ocasiones residen a muchos kilómetros de distancia, los voluntarios viven en la localidad en que prestan su servicio por lo que tienen una capacidad de detección de los riesgos de su población como nadie tiene.
Acabo con un ejemplo práctico: el mes de junio publicamos en este portal un artículo de Jon Ojanguren, fruto de la preocupación de un responsable de protección civil municipal que realizó un Análisis de la seguridad vial en los pasos de peatones para reducir el riesgo de atropello de sus vecinos.
Navegando por Internet nos hemos encontrado con varias imágenes de máquinas para aprender a hacer RCP (Reanimación Cardiopulmonar) colocadas en espacios públicos de alta concurrencia, como por ejemplo aeropuertos.
Estas máquinas, tipo “máquinas recreativas”, son unos puntos de entrenamiento para aprender o practicar la maniobra de RCP.
Estos “quioscos” disponen de una pantalla táctil y de un muñeco de RCP. En primer lugar muestran un video en el que explican cómo realizar la RCP utilizando solamente las manos, y a continuación el usuario pondrá en práctica lo aprendido con el maniquí. La máquina realizará una evaluación analizando la profundidad y la frecuencia de las presiones realizadas. Cada sesión tiene una duración de aproximadamente 5 minutos.
Una extraordinaria idea que sin duda ayudará a llevar a la población la formación en RCP. ¿Las veremos pronto por aquí?
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