El miércoles 9 de noviembre el presidente del Observatorio OPRA, Javier Larrea, impartió una charla sobre Prevención de Caídas en la Asociación de Jubilados “Gaur dala bihar” del municipio costero de Mundaka.
Durante una hora y cuarto, ofreció a los participantes diferentes consejos para prevenir y evitar las caídas accidentales, tanto dentro del hogar como en el exterior, ya que las caídas son la primera causa de muerte accidental en España, muy especialmente en las personas mayores de 60 años. El 85% de las muertes por caídas ocurren en mayores de 65 años.
Los 50 asistentes (43 mujeres y 7 hombres), atendieron con gran interés durante toda la charla.
Venimos de una temporada convulsa, que ha propiciado multitud de sucesos de gran envergadura (Covid, erupción en La Palma, incendios forestales, inundaciones, vientos, etc.), en los que la capacidad de adaptación, el conocimiento y la pericia han sido puestos a prueba a multitud de servicios y administraciones. Seguro que no se hizo todo mal pero seguro que no se hizo todo bien. No seré yo el que critique nada sin el conocimiento preciso de en qué condiciones se tomaron cada una de las decisiones y por ello me caen fatal los y las que, después de visto el resultado, despellejan a alguno sobre lo que debía de haberse hecho.
Análisis de las actuaciones y aprendizaje
El gran problema de este tipo de sucesos es la diversidad de actuantes que intervienen y los distintos niveles de decisión que tiene cada uno de ellos. Unas personas no son técnicos en la materia, pero tienen que decidir, otros son especialistas de una cosa, otros de otra, en fin, ya conocéis la cuestión. Pero como de todo se aprende, especialmente de los errores, siempre se sacan conclusiones positivas para las siguientes ocasiones. ¿Siempre? Bueno no, no siempre se hacen reuniones para un análisis profundo y completo para sacar “lecciones aprendidas”. Va a ser que no. Se cierran los sucesos con algunas conclusiones parciales, pero sin realizar el análisis del conjunto. ¿Siempre? No, en ocasiones se hace bien. ¿En todos los sitios? Bueno, esto va en la naturaleza humana. Por ello quien afirme aquello de “en mi servicio, ciudad o Comunidad se hace siempre bien” debe hacérselo mirar y preguntar a alguno de confianza de su alrededor y confirmar que lo hecho era mejorable. Cuidado, no nos vaya a pasar como en el cuento de Andersen, “El traje nuevo del Emperador”, habitualmente denominado “El Rey desnudo”. Pero tampoco hay que pasarse con ser “Pepito Grillo” no vaya a querer alguien pisar al grillo. Todo tiene su medida y su momento.
A mi juicio la no realización de verdaderos análisis críticos se debe a cuatro razones, aunque seguro que se os ocurren algunas más. Son las siguientes:
El miedo escénico a que alguien utilice el análisis para aprovecharse de los errores en beneficio propio o para el desgaste ajeno. Los medios de comunicación y la política suelen estar de por medio en estos casos. En esas ocasiones siempre hay alguien que dice que “lo mejor es no revolver”, por si acaso.
El intento corporativo en que nadie quede especialmente mal y por ello se huye de realizar los análisis. Es curioso cómo se justifica a veces una mala coordinación, planificación o falta de prevención con el “se ha dado todo, han arriesgado su vida, etc.”. El heroísmo en la intervención a veces lo tapa todo.
La falta de contacto y práctica con otros servicios sobre la gestión del análisis a posteriori, que muchas veces se convierte en un cruce de acusaciones entre los intervinientes, que hace que las reuniones fracasen.
El desánimo entre quienes, sabiendo la importancia que tienen estos análisis, han renunciado a ello por haberse estrellado en alguno de los casos anteriores.
No, no voy a seguir con el artículo explicando sobre cómo se hace bien un análisis crítico. Quienes estáis compartiendo ahora esta reflexión lo sabéis. ¿Entonces a qué viene el comentario? Lo explico.
Un ejemplo
Veía la semana pasada una serie en Netflix titulada “La Gran Inundación”, que trata sobre las grandes inundaciones de Polonia en 1997, con el duro balance de 56 personas fallecidas y donde más de 40.000 personas lo perdieron todo. Las pérdidas económicas globales se cifran en algunos medios en 4.500 millones de dólares. Según leo, fue el mayor desastre ocurrido en Polonia tras la segunda guerra mundial.
¿Y?
Pues, tras finalizar el último de sus seis capítulos me quedé absolutamente perplejo. Me quedé perplejo porque es una serie que tiene una característica curiosa, no hay héroes ni heroínas, todo el mundo que sale, con alguna responsabilidad, hace algo mal. Perdón, algunas personas lo hacen muy mal.
Recomendación
Antes de seguir diré que no tengo comisión ni me hacen descuentos, pero la recomiendo para todas aquellas personas que están o hemos estado en este mundo de las grandes emergencias. Pero si no puedes verla o simplemente no te apetece, me vale con que recuerdes que, en dicha serie:
“Todos los personajes con alguna responsabilidad, técnica o política, hacen algo mal”.
Un suceso cercano
Hace pocos días veíamos con horror cómo morían aplastadas más de 150 personas en una avalancha humana en Seúl. No ha pasado mucho tiempo para que la policía reconozca públicamente “fallos en el dispositivo de seguridad” y ha lamentado que “no pudieran anticipar la tragedia”. Así mismo el presidente surcoreano destacaba que lo más importante era determinar las causas y prevenir incidentes similares.
Por mi parte sólo puedo añadir eso de que “a ver si es verdad”.
Poco más tengo que decir sobre Seúl ya que “no he caminado con sus mocasines”, pero creo que debemos reconsiderar con mayor frecuencia el aprendizaje y el reconocimiento de aciertos y errores en todo tipo de incidentes, ya que ayudan a mejorar.
Por ello simplemente quiero recordar que:
Venga, ánimo, el esfuerzo merece la pena. Este es un trabajo que se aprende al caminar.
Este libro, además de hacer un diagnóstico de la situación de la salud en el trabajo, busca ayudar en la gestión de la prevención en los ámbitos en los que los cambios de edad tienen más repercusión. Los capítulos se orientan a la ergonomía, a la psicosociología y a la vigilancia y promoción de la salud. Además, se ofrecen herramientas prácticas para evaluar los riesgos considerando la edad. Esta gestión de la prevención de riesgos debe someterse a una permanente revisión de las características, exigencias, modificaciones o actualizaciones de los puestos de trabajo, de los riesgos que de ellos se derivan y de las particularidades y capacidades funcionales de las personas que realizan las tareas de dichos puestos de trabajo.
Autores: Bahillo del Río, María Teresa; Bokos Zárraga, Alberto; Calvo Sotomayor, Iñigo; Crespo Millán, Mari Mar; Echebarría Yarza, Yolanda; Enales Hernández, Esther; Fernández Arias, Juan Carlos; Ferreras Remesal, Alberto; Gurbindo Mediavilla, Elena; Ibarra Talledo, Aitor; Martín Díez, María Jesús; Mazas González, Narciso; Otero Aparicio, María Jesús; Rosal López, Gustavo Adolfo; Sanchís Almenara, Mercedes; Sellares Cusido, Raquel; Tena Minguillán, Juan Carlos, y Velázquez Fernández, Manuel.
Edita: OSALAN. Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales
Fecha: Septiembre de 2022
ISBN: 978-84-19165-08-4
Nº páginas: 297
Precio: Gratuito
Enlace:https://www.osalan.euskadi.eus/contenidos/libro/medicina_202205/es_def/adjuntos/gestion_edad_prl.pdf
Investigadores de EEUU han desarrollado unos calcetines inteligentes que detectan y alertan de los intentos de levantarse, pudiendo así reducir y prevenir las caídas en los pacientes de alto riesgo hospitalizados.
Los calcetines contienen sensores de presión que alertan cuando el paciente intenta ponerse de pie, de forma inalámbrica, a las tres enfermeras que se encuentran más cerca de la habitación de la alarma, para que puedan llegar y ayudar lo antes posible.
Cuando una enfermera entra en la habitación la alerta se desactiva automáticamente. Si ninguna de esas enfermeras entra en la habitación en los primeros 60 segundos, la alarma pasa a las tres siguientes más cercanas. Si nadie responde en 90 segundos, el sistema procede a realizar una «llamada general» a todas las tarjetas inteligentes registradas en la unidad que emite la alarma.
Estos calcetines, llamados “Palarum PUP”, se utilizan en el servicio de enfermería del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), donde su uso ya fue previamente probado, y los resultados arrojaron que “con este sistema no se detectaron caídas y solo el 0,2% de las alertas fueron falsas alarmas. Los tiempos de respuesta de las enfermeras que oscilaban entre 1 segundo y casi 10 minutos bajaron la media a 24 segundos”.
Enlace:https://www.consalud.es/saludigital/316/tecnologia-prevencion-calcetines-evitar-caidas_120173_102.html
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El sábado 29 de octubre de 2022 se cumplían diez años de la desgracia de la fiesta de Halloween de 2012 en el Madrid Arena en la que murieron 5 chicas jóvenes de entre 17 y 20 años.Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 30 de octubre de 2022
Y en esa misma fecha, diez años después, a diez mil km. de distancia, pero celebrando la misma fiesta de Halloween, han encontrado la muerte más de 150 jóvenes de alrededor de 20 años (aún no se conoce el balance final de fallecidos).
El origen de la estampida humana se desconoce, aunque se apunta que podría ser motivado por que se había visto a un famoso, muy famoso, y motivó que un gran número de jóvenes se desplazasen corriendo para ir a verlo. Una calle estrecha de cuatro metros de anchura, y con bastante pendiente hacia abajo, lo que pudo agravar el aplastamiento de los que se encontraban más abajo y que los que llegaban de arriba no pudiesen frenar su marcha. Pero, lo que ha producido la muerte no es la fiesta de Halloween, la causa no es la celebración de una fiesta. La causa clínica de la muerte de cada uno de los fallecidos es la parada respiratoria por aplastamiento: tanto da que te caiga encima media tonelada de tierra como ocho personas, el resultado es el mismo, tu caja torácica se comprimirá y no podrás respirar falleciendo en pocos minutos.
En España tenemos aún en la memoria la muerte de dos chicas españolas el 24 de julio de 2010 en Duisburg (Alemania) en el concierto Love Parade. Se concentró un millón de personas en un lugar que solo tenía capacidad para 250.000. Veinte personas murieron en una avalancha en un túnel de acceso al festival. Y, además, tenemos aún reciente el caso del Madrid Arena citado.
Muertes por avalanchas
Los accidentes más numerosos han ocurrido en conciertos musicales, a veces por comprimirse la gente contra el escenario, otras por el exceso de aforo o por la venta excesiva de entradas.
También han ocurrido unas cuantas tragedias en estadios de fútbol, como este mismo mes en Indonesia con un balance final de 125 muertos en una avalancha en las puertas de salida de un estadio.
Pero, los sucesos que han ocasionado más muertes por estampidas o avalanchas han ocurrido en la peregrinación a La Meca, alcanzando su máximo número en 2015, año en el que murieron 1.459 personas, siendo esta la tragedia ocasionada por una avalancha humana con mayor número de víctimas mortales.
Riesgo de avalancha en las concentraciones humanas
Curiosamente, se encuentra la muerte en lugares de ocio y esparcimiento donde la gente asiste a disfrutar y pasárselo bien sin pensar que puede ser víctima de una tragedia. Es esta inconsciencia la que produce que no haya una adecuada percepción del riesgo y casi nadie se da cuenta de los riesgos que existen en las concentraciones humanas multitudinarias.
Una buena medida de prevención sería no participar en esos acontecimientos tan multitudinarios que no se pueda estar a gusto o que se sienta algún temor por no poder salir si ocurre algo. Por extraño que nos parezca hay personas que tienen esa intuición y detectan estas situaciones de peligro.
Los expertos en prevención de riesgos ya saben que las concentraciones humanas suponen riesgos, pero se prefiere no tener presentes esos riesgos porque se cree que la posibilidad de que ocurra la fatalidad es una probabilidad muy baja y se desprecia y por otra parte es un hecho que no aplicamos bien nuestros conocimientos sobre los riesgos, a todos los escenarios.
El concepto de aforo lo aplicamos con mayor o menor rigor en espacios o recintos cerrados. El Código Técnico de la Edificación (CTE) exige una ocupación máxima de 4 personas por m2 en zonas de espectadores de pie en recintos de pública concurrencia y de dos personas por m2 en zonas de público de discotecas. Pero claro, este código regula los edificios y estas disposiciones están pensadas para favorecer la evacuación en caso de incendio. Nada está regulado para las aglomeraciones humanas en las calles, no se han regulado normas para las calles, plazas o espacios públicos abiertos cuando nadie es el organizador y las concentraciones son espontáneas, y creo que nadie está pensando en cómo evitar las avalanchas.
Grandes concentraciones en las Fiestas patronales¿Se puede hacer algo para evitar estas situaciones?
Pues se debería, sí.
Hasta ahora se ha avanzado en la regulación de los recintos cerrados, pero poco se hace, y en mi opinión no se previenen estos accidentes en espacios abiertos. Tenemos por delante un reto regulatorio para prevenir estas situaciones que pueden darse en cualquier lugar de la geografía.
En el pregón de las fiestas patronales de cualquier ciudad se dan situaciones que ponen los pelos de punta a cualquier analista de riesgos. Y no es el único caso en que una aglomeración humana puede desembocar en tragedia. Cualquier circunstancia que provoque una situación de pánico en unos pocos que se contagie al resto y desencadene un desalojo rápido y desordenado del espacio ocupado puede dirigir la multitud hacia una salida o calle estrecha por la que no quepan todos los que se dirigen a ella; la caída al suelo de una sola persona, hará que se vayan tropezando todos lo que vayan llegando y aplastando a los que están delante y debajo. La tragedia está servida.
El síndrome ranking
En lo que se refiere a reunir público, se ha puesto de moda, lo que llamo el síndrome ranking, que consiste en el intento permanente de superación del número de personas que participaron en cualquier acontecimiento en la edición anterior. Las frases: “Hemos superado con creces la participación de las ediciones anteriores”, o “Este año hemos obtenido el récord de participación”, o “Hemos vendido más entradas que nunca”, o “Año tras año tenemos más asistentes”, son ejemplos representativos de este síndrome.
El síndrome ranking nos obnubila la razón y nos hace olvidar las más elementales normas de seguridad y de prevención de riesgos, pero siendo optimistas debemos esperar de nuestras autoridades que a la vista de lo que ha ocurrido en Corea, el primer día de labor después de esta tragedia todos los alcaldes convoquen a sus jefes de emergencia, de bomberos, de policía y de protección civil y les pregunten: ¿Qué debemos hacer para que esto no ocurra nunca en nuestra ciudad?
Aunque la fiesta de Halloween en España no ha alcanzado la popularidad que tiene en Estados Unidos, cada vez está más extendida y no está de más que reflexionemos sobre algunos consejos para disfrutar de un Halloween seguro.Autora:Naiara Larrea. Directora del Observatorio de Prevención de Riesgos y AccidentesPublicación:Web OPRA www.opra.info • 26 de octubre de 2022
Nos hacemos eco de unas cuantas recomendaciones de seguridad de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), así como de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) y otros expertos, para la fiesta de Halloween, tanto para los asistentes a la fiesta, como para los organizadores.
Muchos no dejan de ser los mismos consejos que hay que tener en cuenta en cualquier otra fiesta de disfraces o celebración, en la que participarán tanto niños, como adolescentes y adultos. Pero hay que tener presente que una de las características principales de Halloween es que se celebra por la noche.
Estos son algunos de los riesgos más “aterradores” de la noche del truco o trato:
Disfraces
Los disfraces, bien sean caseros o comprados, deberán estar realizados con tejidos resistentes al fuego. Esto es aplicable también a los complementos.
Que no tengan cordones en el cuello, que están prohibidos en disfraces para los más pequeños.
Si el disfraz no es brillante o reflectante (algo habitual en Halloween, ya que suelen ser oscuros o negros), se recomienda poner tiras reflectantes para que sea visible.
El disfraz no tiene que ser tan largo que pueda provocar tropiezos con la tela o caídas, ni tan ajustado que impida moverse con comodidad. Es importante elegir la talla adecuada.
No se debe montar en bicicleta, patines o patinetes cuando se lleve puesto un disfraz.
Complementos
Es preferible no utilizar máscaras o caretas, que dificultan la visión. En su lugar se pueden utilizar maquillaje, o sombreros.
Cuidado con el uso de lentillas de colores, que pueden provocar lesiones oculares o contener sustancias químicas dañinas para los ojos. Al tratarse de un producto sanitario, deben cumplir unos requisitos de calidad y han de adquirirse en un establecimiento sanitario (óptica). Deben ser tratadas con cuidado e higiene y hay que asegurarse de que se saben utilizar.
Las pelucas están hechas normalmente con materiales muy inflamables, suponiendo un riesgo muy alto en caso de que prendan fuego.
Los complementos puntiagudos como palos, espadas, lanzas y varitas pueden ser un peligro en según qué manos, ya que un niño jugando, podría hacer daño a otra persona en un ojo o en otra parte del cuerpo. Es preferible sustituir estos accesorios por otras versiones más flexibles y suaves.
Maquillajes
Utilizar siempre maquillajes seguros para la piel (es recomendable probarlos un par de días antes en una zona del brazo por si provoca alguna reacción). Cuidado con los maquillajes muy brillantes, o las brillantinas, por si no estuvieran aprobados para uso cutáneo, lo que hay que tener en consideración especialmente en la zona de alrededor de los ojos, nariz y boca.
No aplicar pinturas o maquillajes destinados a una zona del cuerpo en otras (colorantes para el pelo o pintauñas por ejemplo pueden no ser buenos para la piel).
Caramelos y dulces
Las golosinas son unas de las grandes protagonistas de la fiesta. Por eso hay que tener mucho cuidado con los caramelos que pueden conseguir los niños, especialmente cuando se trate de niños con alguna intolerancia. Las precauciones para los niños con alguna alergia alimentaria han de ser las mismas que el resto de los días. Si vas a repartir “chuches” en tu casa en la noche de Halloween, tienes que ser consciente de que es posible que alguno de los niños que te pidan caramelos sea alérgico.
También hay que asegurarse de que los menores de 3 años no tengan acceso a pequeños objetos con los que puedan atragantarse como pequeños juguetes, o chicles, frutos secos enteros, o caramelos duros. Siempre hay que tener presente el riesgo de atragantamiento.
Hay que asegurarse de que todas las golosinas sean de una procedencia “de confianza”.
Decoración con calabazas
Otra de las costumbres anglosajonas que se va extendiendo en nuestra sociedad es la talla de calabazas. Al parecer, esta actividad es la principal causa de lesiones por cortes durante los días de Halloween en Estados Unidos. No hay que dejar a los niños pequeños utilizar los cuchillos de cocina, es preferible que utilicen otro tipo de herramientas más pequeñas que son más apropiadas para tallar calabazas y que suponen un riesgo menor. Y por supuesto, siempre bajo la supervisión de un adulto.
También hay que tener mucha precaución (o evitar utilizar) velas para decorar las calabazas. Se debe extremar la precaución con las velas en cualquier otro espacio o uso.
Noche, coches y alcohol
Halloween se celebra de noche. Y se pueden juntar en las mismas calles grupos de niños disfrazados de colores oscuros, yendo de casa en casa pidiendo caramelos, con personas adultas conduciendo sus vehículos, algunas de las cuales pueden estar también de fiesta, y pueden haber consumido alcohol u otras drogas. Esta conjunción resulta muy peligrosa. Por lo que hay que tener muchísimo cuidado con mantenerse en las aceras y no andar por la calzada ese día (personas de todas las edades). Y por supuesto que nadie conduzca bajo los efectos de ninguna droga.
Caídas
Halloween también multiplica el número de caídas. Además de las caídas en la calle, provocadas por los disfraces y la falta de visibilidad, muchas otras ocurren durante la instalación y retirada de las decoraciones en las casas, especialmente al utilizar escaleras.
Como curiosidad, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos dedica una página entera a los conceptos básicos de seguridad al usar escaleras.
Otros consejos
Los niños deberían llevar una linterna o varita fluorescente.
Los niños deberían ir a hacer truco o trato acompañados y supervisados por un adulto.
Estadísticas de accidentes
Aunque en España no se hace un análisis estadístico de los accidentes que se producen durante la celebración de Halloween, podemos fijarnos en algunas estadísticas de Estados Unidos.
Al parecer, los accidentes más comunes durante Halloween son los accidentes por tropezarse y caer, los accidentes peatonales, los daños por envenenamiento, las lesiones por quemaduras y los accidentes de coche por conducir bajo los efectos del alcohol.
Según diferentes estudios, Halloween resulta ser un día letal, especialmente para los niños. Las probabilidades de que un niño muera atropellado en esa fecha se multiplican por más de dos (entre dos veces más y cuatro veces más, según el estudio) respecto a cualquier otro día del año.
Tengamos todos en cuenta estos consejos para evitar exponernos a posibles riesgos en Halloween.
Tal y como anunció en julio del año 2021, el Gobierno de España estaba trabajando en un sistema de Alerta Pública Nacional de Protección Civil (ES-Alert) para alertar de forma masiva a la ciudadanía en caso de desastre o emergencia, ya fuese natural o de otra naturaleza.
El sistema, que ya está implantado en numerosos países, permite enviar avisos masivos e inmediatos a la población en caso de grandes catástrofes y emergencias inminentes; a través de SMSs y notificaciones en “ventanas emergentes”. El envío se realiza por zonas a través de la red móvil, utilizando la ubicación de las antenas. A este sistema también se le llama “112 inverso”.
El sistema también se refuerza con avisos en páginas webs, televisiones, radios y a través de redes sociales y correos electrónicos.
El lunes 24 de octubre de 2022 la Dirección general de Protección Civil del Ministerio del Interior ha iniciado las pruebas para comprobar el buen funcionamiento de este protocolo ES-Alert; e irá enviando pruebas de alertas a los dispositivos móviles de distintas comunidades autónomas según el siguiente calendario:
24 de octubre: Cantabria, Andalucía y Asturias.
27 de octubre: Extremadura, Comunidad Valenciana y Galicia.
2 de noviembre: Murcia, Baleares, Madrid, Aragón, Navarra y Cataluña.
10 de noviembre: Euskadi, Castilla y León, Canarias y Ceuta.
16 de noviembre: Castilla-La Mancha, La Rioja y Melilla.
«No es posible avanzar en prevención de incendios si no se realiza una buena investigación de las causas que producen los incendios, y aunque la legislación es muy clara atribuyendo las competencias de la investigación a los servicios de bomberos, parece que se está produciendo una seria intromisión en estas funciones».
Esta es la base del artículo ¿Qué pasa con la investigación de los incendios? publicado en la web el 18 de octubre.
Pero, ¿qué opinan los lectores sobre este tema? Para conocer su opinión hemos publicado una nueva encuesta en la web del Observatorio, en la que te animamos a participar:
¿Quién debería realizar la investigación de los incendios?
Bomberos
Policías
Los resultados de la anterior encuesta, que ya está cerrada, fueron:
Puedes encontrar todas las encuestas de la web en: https://opra.info/encuesta/
Observo perplejo que, en la mayoría de las noticias que se publican sobre incendios y sobre víctimas mortales de incendio, se menciona que los cuerpos policiales se hacen cargo de la investigación del incendio para esclarecer las causas que lo han producido. ¿Qué está pasando?Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 18 de octubre de 2022
Aclaremos en primer lugar qué se entiende por “investigación de incendios». Si investigar incendios tiene el propósito de intentar averiguar cómo y por qué se ha producido el incendio, dónde se ha producido, cuál ha sido el punto de origen del incendio, cuál ha sido la fuente de ignición, qué aparato lo ha producido, qué material combustible ha participado en la combustión, cómo y por qué se ha propagado el fuego, y cuál ha sido la afectación al edificio o instalación, y a las personas, qué equipos de protección contra incendio del edificio han sido utilizados y cuáles han funcionado bien y cuáles no han funcionado, e incluso indagar si se han producido comportamientos inseguros, eso, todo eso debe ser una obligación del servicio de bomberos, y no porque lo diga yo, sino porque hay un mandato legal. Analicemos de dónde viene esa obligación.
Legislación del Estado sobre investigación de incendios
La competencia y la responsabilidad de la elaboración de las estadísticas nacionales sobre los incendios en España corresponden a la Dirección General de Protección Civil y Emergencias -DGPCE-, en función de las atribuciones conferidas por el Real Decreto 1053/1985 de 25 de mayo sobre la ordenación de la estadística de los servicios contra incendios y de salvamento, más conocidos como “servicios de bomberos”. El legislador encomendó esta tarea a la entonces Dirección General de Protección Civil –hoy reforzada con el segundo nombre «Emergencias»–, por lo que se decide integrarla en el Plan General de Estadística del Ministerio del Interior (art. 1).
El artículo 2 de este Decreto, que reproduzco íntegro y textualmente es rotundo:
Art. 2º La recogida de información relativa a cada actuación será efectuada por el Servicio contra incendios y de Salvamento al que corresponda la competencia en el lugar de la actuación. A tal fin este Servicio podrá recabar la colaboración de otros Servicios contra Incendios y de Salvamento, Servicios de Bomberos privados, equipos de autoprotección de empresas, particulares y otros servicios públicos o privados, que hayan participado en la actuación.
Así pues, el procedimiento legalmente establecido atribuye la función de la recogida de los datos del siniestro o intervención al servicio de bomberos competente en el lugar de actuación y le otorga la autoridad a este para recabar la información de otros servicios públicos y privados que hubieren participado en la actuación (art. 2). Está claro.
Además, como parece lógico, para el éxito de la misión, mediante este Decreto, se crea un documento normalizado denominado “Parte Unificado de Actuación de los servicios contra incendios y de salvamento -PUA-” en el que hay que hacer constar la información recogida (art. 3); y por último, se concreta la obligación de la Dirección General de procesar la información, publicarla y divulgarla (art. 4). El 12 de diciembre de 1985 se publicó en el BOE la ORDEN Ministerial de 31 de octubre de 1985 por la que se establece el parte unificado de actuación de los Servicios contra Incendios y de Salvamento. En este parte -no del todo malo para la época y por tratarse del primer intento (y último) de unificación-, se exige que se cumplimenten datos que casi ningún servicio de bomberos lo había hecho hasta la fecha, como la descripción del número de las víctimas por sexo y tramos de edad. En el anverso del parte figura un parte específico de incendios, en que debe recogerse información tal como “causas de la iniciación y de la propagación del incendio e incluso sobre la evacuación”.
El Real Decreto 1053/1985 y la ORDEN de 31 de octubre de 1985 y el PUA siguen vigentes, no han sido derogados, por lo cual son de plena aplicación. La única excusa para no cumplimentar el PUA sería elaborar uno mejor y más completo que lo amplíe y supere, lo que habitualmente no ocurre.
Es cierto que la Dirección general de protección civil y emergencias del Estado solo elaboró la estadística anual desde el año 1987 hasta el año 1992, y que esta dejación produjo bastante cabreo en los servicios de bomberos y en el sector de protección contra incendios en general, pero esta inhibición por parte del Ministerio del interior, no es óbice para que los servicios de bomberos no cumplan con su deber de elaborar este parte. Mal está que la DGPCE no cumpla con su obligación de elaborar y publicar la estadística anual, pero es aún peor que los servicios de bomberos no cumplan su deber de recoger todos los datos posibles de los siniestros.
Legislación de las CCAA sobre la investigación de incendios
Por si no hubiese quedado claro con lo expuesto hasta aquí, o esto fuera poco, todas la Leyes de las CCAA recogen entre las funciones de los servicios de bomberos la investigación de incendios. Así que está muy claro, meridianamente claro. Un servicio de bomberos profesional no debe inhibirse de estas obligaciones ni eludir esta responsabilidad. La investigación de incendios debe formar parte del ADN de Bomberos. En vez de “apaga y vámonos” hay que aplicar “apaga e investiga” para rellenar el parte con todos los datos necesarios. No es de recibo que el periódico local publique datos sobre el incendio que le ha contado un bombero de la intervención y que luego esos datos no estén en el parte de actuación. No es admisible que un periódico publique información más detallada, sobre el incendio y sus causas y consecuencias, que la que se recoge en el parte de intervención. No se debería aceptar esto como algo normal, cuando pasa esto hemos de preguntarnos qué está fallando.
La investigación de los incendios, una moda policial
Llama mucho la atención que la mayoría de las noticias de víctimas mortales de incendio publicadas recientemente en los medios acaben con frases como estas que he recogido de la prensa en lo que va de año en 2022:
“la Benemérita instruye diligencias de lo ocurrido”
“Mossos investiga el caso”
«la Guardia Civilla inspeccione para confirmar las causas del siniestro”
“la Policía tiene a técnicos en incendios de Policía Científica investigándolo”
“Policía Nacional, que investigan las causas del fuego”
“la Guardia Civil instruyó diligencias de lo ocurrido y, de las pruebas e indicios que se hallen en la inspección técnico-ocular informarán al juez”
“fuentes policiales han detallado que todo apunta a que el incendio tuvo una causa accidental”
“Agentes especialistas en Investigación de Incendios de la Guardia Civil van a realizar una minuciosa inspección ocular para establecer el origen y causas del fuego”
“Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para determinar las causas del suceso”
Resulta bastante inconcebible que los mayores conocedores de la dinámica y evolución del fuego y por lo tanto expertos en incendios, que son los miembros de los servicios de bomberos, y que además conocen la realidad de ese incendio como nadie puesto que han llegado al principio, lo han olido, han visto cómo se estaba desarrollando y lo han extinguido, no sean quienes realicen la investigación de los incendios en los que han intervenido. ¡Alucinante!
Creo que esto que podemos leer todos los días en los medios es un indicador de que se está haciendo dejación de las obligaciones y responsabilidades de los servicios de bomberos.
Desde la perspectiva del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes no podemos estar más disconformes con esta moda; las policías buscan culpables y los bomberos buscan causas y este último es un deber irrenunciable si se quiere avanzar en la prevención de incendios.
Distintas investigaciones
Por otra parte, no se ha de confundir la investigación judicial encomendada por el juez a la policía, encaminada a la determinación de las responsabilidades culposas de acciones negligentes o delictivas, con la investigación de incendios que deben realizar los servicios de bomberos. La investigación judicial busca administrar justicia, culpabilizar y condenar o exonerar. Nada que ver con la investigación que corresponde a los servicios de bomberos. Por supuesto, si el servicio de bomberos advierte cualquier indicio de intencionalidad, deberá ponerlo en conocimiento del cuerpo policial que corresponda, que para esa investigación sí son los competentes.
Bueno, el propósito de este artículo no es echar culpa a los culpables, que la tienen, sino intentar enmendar la situación actual, dejar de lado la inhibición de muchos servicios de bomberos y ponerse manos a la obra para hacer el trabajo de rellenar los partes de manera minuciosa y profesional: investigar para obtener conocimiento, investigar para prevenir. Y por cierto, los partes de actuación deberían ser públicos y trasparentes.
La conclusión inevitable es que la investigación de incendios es una competencia de los servicios de bomberos o dicho al revés: los servicios de bomberos son los competentes para realizar la investigación de incendios. Si todavía queda alguien reticente para cumplir esta misión, que no lo llame investigación, que simplemente realice una inspección meticulosa al escenario del incendio, para saber bien lo que ha pasado, y obtenga la información necesaria, de quien corresponda, para rellenar con precisión y veracidad todas las casillas del parte de actuación. ¡Con eso bastaría!
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