Automaniobra de Heimlich ¿Es posible?
Según las estadísticas publicadas por el INE, los atragantamientos (que incluyen tanto los atragantamientos como los ahogamientos) son la segunda causa de muerte por causas accidentales en España, con 2.913 víctimas mortales en 2020. Desglosando esta cifra, excluyendo los ahogamientos, los atragantamientos accidentales ocasionaron 2.511 muertes.
La maniobra de Heimlich, publicada en 1974, es un procedimiento rápido de primeros auxilios para desobstruir las vías aéreas superiores, bloqueadas por un cuerpo extraño (normalmente un trozo de alimento u otro objeto). También conocida como “compresiones abdominales”, es una técnica efectiva para salvar vidas en caso de asfixia por atragantamiento.
Normalmente esta maniobra la realiza una persona para ayudar a otra, pero en caso de que una persona se atragante y se encuentre sola, es posible autorrealizarse dicha maniobra; el procedimiento es muy parecido.
¿Qué hacer cuando no hay nadie contigo?
Para ello hay que colocar un puño cerrado sobre la zona del ombligo (entre el ombligo y el esternón), sujetarlo con la otra mano; y realizar compresiones fuertes, empujando el puño hacia dentro con fuerza y presionando hacia arriba, hasta que el objeto salga. Si es posible, es recomendable apoyarse sobre algún borde (silla, mesa, sofá, encimera…) para poder hacer las compresiones con más fuerza.
Al hacerse esta maniobra a uno mismo, la fuerza que se puede realizar es menor que si se le hiciese a otra persona, por lo que habrá que repetir las compresiones varias veces hasta conseguir expulsar el objeto.
¿Conoces algún caso?
Si sabes de algún caso en el que se haya producido la auto-maniobra de Heimlich con éxito nos gustaría que nos lo contases.
Enlaces: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001983.htm
https://ssl.adam.com/content.aspx?productid=118&pid=6&gid=1100&site=welldynerxse3.adam.com&login=WELL7387
¿Una nueva protección civil?
Con la publicación de la Ley 2/85 (derogada) la protección civil se ha identificado doctrinalmente como la protección física de las personas y de los bienes, en situación de grave riesgo colectivo, catástrofe o calamidad pública en la que la seguridad y la vida de las personas pueden peligrar y sucumbir masivamente, pero desde que se promulgó la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, para la autoridades del Estado, todo lo que no sea ese sistema nacional, nada es protección civil. Pero hay otra protección civil, que es la protección civil municipal, que es de la que trata este artículo.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 10 de octubre de 2022
Aunque la Ley de 1985 expresaba que sería equivocado que la organización de la protección civil pretendiese crear ex novo unos servicios específicos, suplantar o ejercer directamente los servicios públicos, la realidad es que tanto las CCAA como las corporaciones locales desarrollaron nuevos departamentos y organizaciones de protección civil, en muchas ocasiones basadas en agrupaciones de voluntarios de protección civil. Esto ha puesto en escena cientos de organizaciones heterogéneas que de muy diversa manera han pretendido cumplir una labor tanto en auxilio de los servicios de emergencia como en acciones directas de atención a los ciudadanos y de intervención en situaciones de emergencia.
La protección civil municipal
No es de extrañar que el Alcalde de un pequeño municipio (y de los no tan pequeños) prefiera contar con una agrupación de voluntarios de protección civil que con un cuerpo de bomberos voluntarios; la versatilidad y la disponibilidad absoluta de las personas voluntarias de protección civil resulta sumamente atractiva pues este voluntariado de protección civil ofrece un amplísimo abanico de actuaciones atendiendo casi todas las necesidades de los ciudadanos en todo tipo de emergencias: prestan asistencia sanitaria en todo tipo de accidentes; servicios de orden en la celebración de espectáculos, en acontecimientos culturales de participación masiva; realizan vigilancias; extinción de incendios, rescates en la montaña, búsquedas de personas desaparecidas, socorrismo y salvamento en las playas, ríos y pantanos; regulan el tráfico; participan en la divulgación a la sociedad de medidas de prevención; en las emergencias catastróficas han demostrado su utilidad atendiendo a la población salvando a los ciudadanos, trasladando damnificados, repartiendo alimentos, atendiendo albergues, limpiando, barriendo, etc., etc., etc. Y además colaboran con todos los demás servicios públicos. En definitiva, haciendo lo que haga falta hacer. ¡Con entusiasmo!
Por esta razón auguro una larga vida a estas organizaciones.
Debido a la amplitud de esta carta de servicios del voluntariado, las corporaciones locales han ido descubriendo la conveniencia de invertir recursos en el voluntariado social y entre este voluntariado se encuentran las agrupaciones de protección civil. Son inversiones muy rentables para la sociedad a corto plazo.
Cambio de paradigma
Pero, pienso que ha llegado el momento de ir más lejos, creo que es necesario un cambio de paradigma. Creo que se puede hacer más. Proteger a los ciudadanos de las grandes catástrofes que casi nunca tenemos está bien, pero quizás pueda ser más útil protegerles de los riesgos que causan muertes cada día.
Los servicios públicos de emergencia surgen para atender los principales riesgos que amenazan a las sociedades, así aparecieron los servicios de bomberos cuando los incendios destruían ciudades enteras, así se crearon los servicios de salvamento marítimo para intervenir en los naufragios, así se implantaron los servicios de socorrismo en las playas, por eso se transformaron los servicios de extinción de incendios en servicios de salvamento y se pusieron a atender los accidentes de tráfico cuando los accidentes de vehículos eran la primera causa de muerte accidental (más de 20 veces que los incendios). Cuando las sociedades adquieren conciencia de que es necesario atender una nueva parcela de protección se crean nuevos servicios o se transforman debido a esa nueva sensibilidad, por eso se creó la Cruz Roja para atender a los soldados presos en las guerras, así nacieron los servicios de ambulancias de emergencia, y hoy deberíamos preguntarnos cuáles son los nuevos riesgos que pueden ser atendidos.
La clave puede estar en observar las estadísticas de la mortalidad por causas externas y quizás nos sorprendamos en que estamos invirtiendo muchos, quizás demasiados recursos, en cubrir algunos riesgos que apenas producen víctimas mientras que otros riesgos los ignoramos, probablemente por desconocimiento.
A la vista de este gráfico no voy a comentar nada, las curvas de evolución de la mortalidad accidental hablan por sí mismas, lo suficiente para que cualquier lector se dé cuenta de que en aquellas causas de mortalidad en los que se invierten muchos recursos, se reducen las muertes o bien hay pocas víctimas mortales y en aquellas causas sobre las que los gobiernos y las administraciones no intervienen ocupan los primeros lugares entre las causas de mortalidad. (Nota: en el epígrafe de Atragantamiento el INE incluye conjuntamente las muertes por Ahogamientos y Atragantamientos).
Mi reflexión es que es precisamente en esos riesgos, en los que las organizaciones de protección civil local pueden encontrar un gran campo para desarrollar sus actividades de protección, pues la sociedad lo necesita, aunque aún no se haya suscitado esa sensibilidad.
La prevención
Pero hay otras formas de proteger a la sociedad de los riesgos, de forma anticipada; es la prevención.
Las organizaciones municipales de protección civil, especialmente las que se nutren de voluntariado están muy imbricadas en su sociedad, no ocurre como en los profesionales que en ocasiones residen a muchos kilómetros de distancia, los voluntarios viven en la localidad en que prestan su servicio por lo que tienen una capacidad de detección de los riesgos de su población como nadie tiene.
Acabo con un ejemplo práctico: el mes de junio publicamos en este portal un artículo de Jon Ojanguren, fruto de la preocupación de un responsable de protección civil municipal que realizó un Análisis de la seguridad vial en los pasos de peatones para reducir el riesgo de atropello de sus vecinos.
Por esta razón auguro una larga vida a estas organizaciones.
Debido a la amplitud de esta carta de servicios del voluntariado, las corporaciones locales han ido descubriendo la conveniencia de invertir recursos en el voluntariado social y entre este voluntariado se encuentran las agrupaciones de protección civil. Son inversiones muy rentables para la sociedad a corto plazo.
Cambio de paradigma
Pero, pienso que ha llegado el momento de ir más lejos, creo que es necesario un cambio de paradigma. Creo que se puede hacer más. Proteger a los ciudadanos de las grandes catástrofes que casi nunca tenemos está bien, pero quizás pueda ser más útil protegerles de los riesgos que causan muertes cada día.
Los servicios públicos de emergencia surgen para atender los principales riesgos que amenazan a las sociedades, así aparecieron los servicios de bomberos cuando los incendios destruían ciudades enteras, así se crearon los servicios de salvamento marítimo para intervenir en los naufragios, así se implantaron los servicios de socorrismo en las playas, por eso se transformaron los servicios de extinción de incendios en servicios de salvamento y se pusieron a atender los accidentes de tráfico cuando los accidentes de vehículos eran la primera causa de muerte accidental (más de 20 veces que los incendios). Cuando las sociedades adquieren conciencia de que es necesario atender una nueva parcela de protección se crean nuevos servicios o se transforman debido a esa nueva sensibilidad, por eso se creó la Cruz Roja para atender a los soldados presos en las guerras, así nacieron los servicios de ambulancias de emergencia, y hoy deberíamos preguntarnos cuáles son los nuevos riesgos que pueden ser atendidos.
La clave puede estar en observar las estadísticas de la mortalidad por causas externas y quizás nos sorprendamos en que estamos invirtiendo muchos, quizás demasiados recursos, en cubrir algunos riesgos que apenas producen víctimas mientras que otros riesgos los ignoramos, probablemente por desconocimiento.
A la vista de este gráfico no voy a comentar nada, las curvas de evolución de la mortalidad accidental hablan por sí mismas, lo suficiente para que cualquier lector se dé cuenta de que en aquellas causas de mortalidad en los que se invierten muchos recursos, se reducen las muertes o bien hay pocas víctimas mortales y en aquellas causas sobre las que los gobiernos y las administraciones no intervienen ocupan los primeros lugares entre las causas de mortalidad. (Nota: en el epígrafe de Atragantamiento el INE incluye conjuntamente las muertes por Ahogamientos y Atragantamientos).
Mi reflexión es que es precisamente en esos riesgos, en los que las organizaciones de protección civil local pueden encontrar un gran campo para desarrollar sus actividades de protección, pues la sociedad lo necesita, aunque aún no se haya suscitado esa sensibilidad.
La prevención
Pero hay otras formas de proteger a la sociedad de los riesgos, de forma anticipada; es la prevención.
Las organizaciones municipales de protección civil, especialmente las que se nutren de voluntariado están muy imbricadas en su sociedad, no ocurre como en los profesionales que en ocasiones residen a muchos kilómetros de distancia, los voluntarios viven en la localidad en que prestan su servicio por lo que tienen una capacidad de detección de los riesgos de su población como nadie tiene.
Acabo con un ejemplo práctico: el mes de junio publicamos en este portal un artículo de Jon Ojanguren, fruto de la preocupación de un responsable de protección civil municipal que realizó un Análisis de la seguridad vial en los pasos de peatones para reducir el riesgo de atropello de sus vecinos. Máquinas para enseñar a hacer RCP
Navegando por Internet nos hemos encontrado con varias imágenes de máquinas para aprender a hacer RCP (Reanimación Cardiopulmonar) colocadas en espacios públicos de alta concurrencia, como por ejemplo aeropuertos.
Estas máquinas, tipo “máquinas recreativas”, son unos puntos de entrenamiento para aprender o practicar la maniobra de RCP.
Estos “quioscos” disponen de una pantalla táctil y de un muñeco de RCP. En primer lugar muestran un video en el que explican cómo realizar la RCP utilizando solamente las manos, y a continuación el usuario pondrá en práctica lo aprendido con el maniquí. La máquina realizará una evaluación analizando la profundidad y la frecuencia de las presiones realizadas. Cada sesión tiene una duración de aproximadamente 5 minutos.
Una extraordinaria idea que sin duda ayudará a llevar a la población la formación en RCP. ¿Las veremos pronto por aquí?
Guía de prevención de caídas. “Llevas mucho andando… ¡No te caigas ahora!”
Programa de prevención de caídas dirigido a personas mayores, que explica cómo se puede aprender a evitar las caídas cuidando nuestro cuerpo, identificando riesgos y modificando los elementos que pueden ser peligrosos.
Edita: Departamento de Asuntos Sociales y Personas Mayores del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
Fecha: 2022
Enlace: https://www.vitoria-gasteiz.org/docs/wb021/contenidosEstaticos/adjuntos/es/61/59/86159.pdf
El fútbol mata
El día 2 de octubre de 2022 nos golpeaba la terrible noticia de que al finalizar un partido de fútbol en un estadio de Indonesia se producía el segundo peor siniestro de la historia ocurrido en un campo de fútbol, con un balance provisional de algo más de 170 personas fallecidas.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 3 de octubre de 2022
La cadena de los hechos es la siguiente:
En esta tabla se recogen las peores tragedias del mundo en partidos de fútbol del siglo XX y XXI que han resultado con un balance superior a 10 víctimas.
Las mayores discrepancias aparecen en el número de fallecidos pues distintas fuentes informan de distintos números de víctimas. Muchas veces las fuentes oficiales minimizan las muertes. Como ejemplo, en el siniestro ocurrido en Mogadiscio en Somalia, las autoridades tan solo reconocieron tres muertes oficiales, mientras los hospitales informaban de un número multiplicado por 20, y no es este el único caso de ocultación de información.
Aunque podamos pensar que hechos como estos son los que han llevado a muchos campos de fútbol a mejorar sus instalaciones y sus medidas de seguridad para evitar más catástrofes y que el fútbol siga siendo un deporte pacífico, lo cierto es que, como se demuestra una y otra vez, no siempre, ni en todos los lugares es así.
Vigila tu seguridad
Casi todos los aficionados a este deporte dan por sentado que las autoridades de su nación y de su ciudad, al igual que los propietarios de los estadios, son muy responsables y suponen que los campos de fútbol, a los que acuden muchos días del año, están bien construidos y diseñados para que estos accidentes no pasen. Pero no siempre es así, por lo que es conveniente hacerse algunas preguntas de autoprotección.
- Acaba el partido con un resultado desfavorable para el equipo local.
- Los aficionados invaden el campo.
- La policía intenta desalojar el campo de juego y gradas con gases lacrimógenos. Es posible que también se lanzasen estos gases en el exterior del estadio.
- Los espectadores en su huida provocan una avalancha en las puertas de salida.
- Más de cien muertos y centenares de heridos.
En esta tabla se recogen las peores tragedias del mundo en partidos de fútbol del siglo XX y XXI que han resultado con un balance superior a 10 víctimas.
Las mayores discrepancias aparecen en el número de fallecidos pues distintas fuentes informan de distintos números de víctimas. Muchas veces las fuentes oficiales minimizan las muertes. Como ejemplo, en el siniestro ocurrido en Mogadiscio en Somalia, las autoridades tan solo reconocieron tres muertes oficiales, mientras los hospitales informaban de un número multiplicado por 20, y no es este el único caso de ocultación de información.
Aunque podamos pensar que hechos como estos son los que han llevado a muchos campos de fútbol a mejorar sus instalaciones y sus medidas de seguridad para evitar más catástrofes y que el fútbol siga siendo un deporte pacífico, lo cierto es que, como se demuestra una y otra vez, no siempre, ni en todos los lugares es así.
Vigila tu seguridad
Casi todos los aficionados a este deporte dan por sentado que las autoridades de su nación y de su ciudad, al igual que los propietarios de los estadios, son muy responsables y suponen que los campos de fútbol, a los que acuden muchos días del año, están bien construidos y diseñados para que estos accidentes no pasen. Pero no siempre es así, por lo que es conveniente hacerse algunas preguntas de autoprotección.
- ¿Es tu estadio seguro?
- ¿Sabes que los incendios provocan avalanchas que ocasionan muertes y por eso se prohíbe fumar y lanzar bengalas?
- ¿Sabes que algunas de estas tragedias han empezado por el lanzamiento de objetos al campo?
- ¿Sabes que si alguien salta al campo se puede producir un problema de seguridad que acabe en una tragedia? Estate atento si eso ocurre.
- ¿Conoces bien por dónde tienes que salir del estadio?
- ¿Si tu salida habitual estuviese bloqueada, sabes cuál es tu salida alternativa?
Artículo relacionado: Planes de Autoprotección I: “Algo estamos haciendo mal”
Artículo relacionado: Planes de Autoprotección II: “Reflexiones”
Publicado el boletín OPRA.INFO 9 (septiembre 2022)
Ya está disponible el boletín OPRA.INFO nº9 (septiembre 2022) con las últimas actualizaciones de la web de OPRA en: https://opra.info/wp-content/uploads/OPRA-INFO-9.pdf
Si quieres suscribirte para recibir cada mes el boletín en tu correo electrónico, puedes hacerlo en: https://opra.info/boletin/
También tienes la posibilidad de registrarte para recibir un email de aviso cada vez que publiquemos un nuevo artículo en la web.
Programa de prevención de caídas en Vitoria-Gasteiz para mayores de 70 años
El departamento de Asuntos Sociales y Personas Mayores del ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (Araba) ha puesto en marcha para el curso 2022-2023 un programa de prevención de caídas dirigido a personas de 70 y más años y, en especial, a aquellas con riesgo de caídas o que hayan tenido una caída en el último año.
El programa consiste en talleres que duran 4 meses (de octubre a enero y de febrero a mayo), de treinta sesiones, con una frecuencia de dos días a la semana y una duración de hora y cuarto. Bajo la premisa de que el ejercicio es bueno para la salud, se trata de unos talleres de entrenamiento físico a partir de ejercicios de flexibilidad, fuerza y equilibrio; con el objetivo de reducir el riesgo de caídas.
Como parte del Programa de Prevención de Caídas, han elaborado también una guía titulada «Llevas mucho andando… ¡No te caigas ahora!» que se puede descargar en: https://www.vitoria-gasteiz.org/docs/wb021/contenidosEstaticos/adjuntos/es/61/59/86159.pdf
Enlace: https://www.vitoria-gasteiz.org/wb021/was/contenidoAction.do?idioma=es&uid=u2abbbfcd_16c6a527089__7f88
¿Se puede prevenir con las noticias sobre accidentes y sucesos?
Desgraciadamente, cada día es más frecuente que la noticia publicada en los medios escritos sobre un suceso o un accidente proceda de una agencia de noticias que ha solicitado los datos de la intervención a un servicio público de emergencia. Lamentablemente, en estos casos la información suministrada es de muy baja calidad.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 27 de septiembre de 2022
Podemos observar dos tipos diferentes de publicación de noticias sobre sucesos: la reseña de agencia; y la elaborada por un o una periodista que recaba información sobre el accidente y la persona accidentada.
Reseña de agencia
Con frecuencia la información recogida en las notas de agencia sobre un accidente se limita a reproducir de forma sintética el parte de intervención de un servicio de emergencia, ya sea policía, bomberos o ambulancias. Pero, estos partes no suelen tener contenido de interés periodístico, resultando tener un sesgo corporativo que se reduce a hablar de ellos mismos y casi nunca de las circunstancias del accidente ni de la persona accidentada. Por esta razón a veces las noticias de accidentes suelen resultar de escaso interés, no conteniendo mayor información que la de su titular. Para ilustrar esto que digo, veamos un par de ejemplos de unas noticias publicadas en prensa.
La primera es de una intervención de Bomberos de León que solo hablan de ellos mismos.
La segunda, es de un atropello en la capital de España.
Esta redacción aporta poco más que la información de que en una calle de esa ciudad un autobús atropelló a un ciudadano que sufrió lesiones graves y está hospitalizado. Pero, eso sí, la noticia lleva una buena carga de propaganda institucional sobre los servicios públicos que han intervenido: el SAMUR, el Hospital y la Policía municipal. Pero nada dice sobre el accidente en sí que debería ser el hecho noticiable. No nos cuenta las circunstancias que han concurrido en la producción del accidente ni mucho menos de las posibles causas por las que ha ocurrido. En esta noticia no sabemos si el autobús atropelló al accidentado en la acera o en la calzada, en la parada, o en una paso cebra, si fue marcha alante o marcha atrás. Si el accidentado estaba solo o con más gente, si pasaba por un paso de peatones o si se saltó un semáforo en rojo o iba despistado mirando el móvil o qué.
Como se ve en ambos ejemplos, las noticias son muy mejorables.
Noticia elaborada por un reportero
Por lo general las noticias más completas están siendo elaboradas por los reporteros de la prensa local. Su proximidad les permite recabar una información más completa de los servicios de emergencia locales e incluso visitar el lugar del accidente y a veces entrevistar a la persona accidentada o a los testigos. Y a veces cuentan con un reportaje gráfico obtenido de un fotógrafo de sucesos. En estos casos el o la periodista o fabricante de la noticia nos cuenta todo lo que ha sido capaz de averiguar sobre un determinado suceso, pero no siempre con un enfoque preventivo de utilidad social.
Por supuesto hay muchos buenos reporteros que realizan buenas crónicas de sucesos, pero no abundan. Y también he de decir que parte de la responsabilidad es de los servicios de emergencia que realizan sus partes e informes de forma absolutamente endogámica poniendo su actuación en el centro del universo en vez de centrarse más en las personas a la que prestan sus servicios.
Noticias para la prevención
Por ejemplo, en el caso de un incendio en una vivienda, por poner un tipo de suceso frecuente, estaría bien que además de la dirección del incendio nos dijesen cuáles han sido las posibles causas por las que se ha producido, y en el caso de un accidente con una persona fallecida en una caída por una escalera, que nos contasen algún dato más de las circunstancias que han concurrido para que se produzca ese suceso mortal.
Estas son las informaciones que de verdad tendrían interés desde un punto de vista preventivo. La verdadera utilidad desde una perspectiva preventiva es la detección de los fallos que han ocurrido para que el accidente se produzca, advertir a los ciudadanos de las actitudes y comportamientos inadecuados o incorrectos y que se han de evitar para no verse envuelto en un accidente.
Otro día hablaremos de cómo los medios de comunicación deshumanizan los accidentes ocultando la identidad de las personas accidentadas, lo que no hacen cuando la persona es conocida o famosa.
La segunda, es de un atropello en la capital de España.
Esta redacción aporta poco más que la información de que en una calle de esa ciudad un autobús atropelló a un ciudadano que sufrió lesiones graves y está hospitalizado. Pero, eso sí, la noticia lleva una buena carga de propaganda institucional sobre los servicios públicos que han intervenido: el SAMUR, el Hospital y la Policía municipal. Pero nada dice sobre el accidente en sí que debería ser el hecho noticiable. No nos cuenta las circunstancias que han concurrido en la producción del accidente ni mucho menos de las posibles causas por las que ha ocurrido. En esta noticia no sabemos si el autobús atropelló al accidentado en la acera o en la calzada, en la parada, o en una paso cebra, si fue marcha alante o marcha atrás. Si el accidentado estaba solo o con más gente, si pasaba por un paso de peatones o si se saltó un semáforo en rojo o iba despistado mirando el móvil o qué.
Como se ve en ambos ejemplos, las noticias son muy mejorables.
Noticia elaborada por un reportero
Por lo general las noticias más completas están siendo elaboradas por los reporteros de la prensa local. Su proximidad les permite recabar una información más completa de los servicios de emergencia locales e incluso visitar el lugar del accidente y a veces entrevistar a la persona accidentada o a los testigos. Y a veces cuentan con un reportaje gráfico obtenido de un fotógrafo de sucesos. En estos casos el o la periodista o fabricante de la noticia nos cuenta todo lo que ha sido capaz de averiguar sobre un determinado suceso, pero no siempre con un enfoque preventivo de utilidad social.
Por supuesto hay muchos buenos reporteros que realizan buenas crónicas de sucesos, pero no abundan. Y también he de decir que parte de la responsabilidad es de los servicios de emergencia que realizan sus partes e informes de forma absolutamente endogámica poniendo su actuación en el centro del universo en vez de centrarse más en las personas a la que prestan sus servicios.
Noticias para la prevención
Por ejemplo, en el caso de un incendio en una vivienda, por poner un tipo de suceso frecuente, estaría bien que además de la dirección del incendio nos dijesen cuáles han sido las posibles causas por las que se ha producido, y en el caso de un accidente con una persona fallecida en una caída por una escalera, que nos contasen algún dato más de las circunstancias que han concurrido para que se produzca ese suceso mortal.
Estas son las informaciones que de verdad tendrían interés desde un punto de vista preventivo. La verdadera utilidad desde una perspectiva preventiva es la detección de los fallos que han ocurrido para que el accidente se produzca, advertir a los ciudadanos de las actitudes y comportamientos inadecuados o incorrectos y que se han de evitar para no verse envuelto en un accidente.
Otro día hablaremos de cómo los medios de comunicación deshumanizan los accidentes ocultando la identidad de las personas accidentadas, lo que no hacen cuando la persona es conocida o famosa. Balance de las cifras de siniestralidad vial 2021. Anexo estadístico agosto 2022
Balance definitivo de la Dirección General de Tráfico de la siniestralidad vial del año 2021.
Autor: Observatorio Nacional de Seguridad Vial
Edita: DGT Dirección General de Tráfico
Fecha: Agosto de 2022
Enlace: https://www.dgt.es/export/sites/web-DGT/.galleries/downloads/nota_prensa/descienden-un-20-los-fallecidos-por-siniestro-de-trafico-en-las-ciudades/anexo-estadistico-vf-nuevos-terminos-rev.pdf
Manual de Prevención de Caídas en el Adulto Mayor
El Manual de Prevención de Caídas del Adulto Mayor, es consecuencia de la cada vez más profunda preocupación por el cuidado adecuado del adulto mayor en los establecimientos de atención primaria.
El Examen Anual de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (EMPAM) evalúa el riesgo de caídas. El Manual viene a responder la pregunta: ¿Qué hacer con las personas que presentan riesgo de caídas?, ya que es la herramienta que permitirá el desarrollo del taller en cada centro de atención primaria.
Durante el largo transcurrir del posicionamiento del tema de la vejez en la agenda pública y en particular en el sector salud, se constata que muchos síntomas que se expresan en las patologías, son mirados como simples partes constitutivas de la vejez. Dentro de esos síntomas están las caídas.
La caída es un síndrome común entre las personas mayores y no es constitutiva de la edad, sino que es un síntoma de que “algo anda mal”, es decir, constituye una señal de alerta que nos está avisando por un lado que debemos inquirir más en los exámenes y por otro lado, debemos prevenir que las caídas sigan ocurriendo.
Las caídas, con su cascada de efectos, pueden rápidamente llevar a un adulto mayor a la dependencia y a la postración. Y es esa dependencia y postración la que tenemos que evitar, dentro de lo posible.
Al llevar adelante estos talleres de prevención de caídas estaremos actuando anticipatoriamente en la dependencia y postración.
Autores: Rubén López L., Kinesiólogo, Especialista en Gerontología y Geriatría; Eladio Mancilla S., Doctor Gerontología Social; Alicia Villalobos C., Enfermera, Especialista en Gerontología y Geriatría, y Patricio Herrera V., Médico Geriatra, Instituto Nacional de Geriatría.
Edita: Ministerio de Salud del Gobierno de Chile
Enlace: https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2015/05/manual-de-caida1.pdf



