Conducir bajo los efectos de las drogas, causa de despido

Esto es lo que ha establecido la Sala de lo Social del Tribunal Supremo (TS) en una interesante sentencia en un caso de despido disciplinario del conductor de un autobús que dio positivo en consumo de cocaína en un control rutinario de la Guardia Civil. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 6 de junio de 2023 Según esta sentencia el TS establece que la conducción bajo los efectos de las drogas, si se acredita mediante análisis, es causa de despido disciplinario en el transporte de viajeros por carretera. Acreditada la persistencia de tales sustancias, no es necesario que haya maniobras extrañas o siniestro circulatorio. La infracción El tribunal considera que se trata de una conducta constitutiva de causa de despido disciplinario recogido en el Estatuto de los Trabajadores, artículo 54.2.d): La transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo.  Tras la inmovilización del vehículo por los agentes, dos conductores tuvieron que desplazarse a la zona para terminar el servicio. Estos hechos provocaron retrasos en el trayecto por los que reclamaron los viajeros a los que la empresa devolvió el importe de los billetes. Un juzgado de Cuenca consideró procedente su despido al considerar que los hechos eran muy graves, puesto que no solo se había incumplido un deber laboral, sino que además se había cometido una infracción administrativa en materia vial. También entendió que esta conducta ponía en peligro la vida de los viajeros y de quienes circulaban por vía pública, además de perjudicar la imagen de la empresa. Recurso El Tribunal Superior de Justicia de Castilla la Mancha, por su parte, sentenció que como no se había acreditado que la conducción se viese influenciada por el consumo de sustancias tóxicas, esa conducta no bastaba para justificar el despido. Con esos argumentos, dio la razón al conductor y declaró improcedente su despido. La empresa presentó recurso ante el Tribunal Supremo que sí considera procedente el despido. Infracción de peligro, no de resultado La sentencia del TS explica que se trata de una «infracción de peligro, no de resultado« y que en la norma sectorial queda claro que “superar la tasa de alcoholemia, en sí mismo, es lo que constituye el incumplimiento considerado como muy grave. No su exteriorización o percepción subjetiva por parte de terceros». Para la Sala, la conducción bajo los efectos de drogas, por tanto, no requiere que haya pruebas que acrediten esa conducta irregular, “del mismo modo que la alcoholemia no constatada externamente se configura, sin género de dudas, como situación sancionable, estar afectado por sustancias estupefacientes integra el tipo sancionador». Riesgos para las personas En el sector de transporte por carretera se debe abordar la presencia de sustancias alcohólicas o estupefacientes con un rasero y enfoque diversos al propio de otros ámbitos. «Las obligaciones contractuales de quien se pone al frente de un vehículo (…) han de ser, por lógica y ejemplificativamente, diversas a las de quien desarrolla una actividad sedentaria y sin riesgo para terceras personas«. La integridad física como el derecho a la vida aparecen comprometidos por el mero hecho de utilizar un transporte público terrestre, por lo tanto, «su mejor protección concuerda con la consideración de que quien conduce el vehículo está sujeto a severas exigencias para conseguir que se encuentre en adecuadas condiciones«. Perjuicios a la empresa Agrega que también debe valorarse que la conducta del conductor “incidió negativamente en la regularidad del servicio», lo que resulta evidente, pues debieron esperar a que llegaran los conductores que se hicieran cargo del autobús y, además, se constata con la reclamación de clientes por el retraso. Y que «resulta nítida la afectación y vinculación de la conducta imputada con la relación laboral, puesto que incide sobre la reputación del propio empleador, redundando en definitiva en su perjuicio por el descrédito que conlleva la noticia sobre lo acaecido y la eventual desconfianza que de la misma pueda derivarse». Efectos preventivos de la sentencia En la sentencia se expresa que la finalidad de la previsión parece clara: evitar riesgos y garantizar la seguridad vial. Se subraya la relevancia que el transporte público posee en una sociedad avanzada e indica que las expectativas de quienes lo utilizan apuntan a la “necesaria confianza” en que las personas que manejan los vehículos “no solo poseen los conocimientos precisos, sino que también están en las condiciones adecuadas”. Considera que la profesión de conductor de un transporte público exige un especial cuidado a la hora de cumplir con las exigencias de seguridad vial. Jurisprudencia Si bien la Sentencia se refiere a un caso concreto y específico en el transporte de viajeros, atentos a la jurisprudencia que pueda sentar basándose en algunas de las consideraciones:
  • Infracción de peligro, no de resultado.
  • Se produce un perjuicio que incide sobre la reputación del propio empleador, redundando en definitiva en su perjuicio.
  • El derecho a la vida de terceras personas que dependan de la adecuada condición del conductor.
  • La necesaria confianza en que las personas que manejan los vehículos no solo poseen los conocimientos precisos, sino que también están en las condiciones adecuadas.
Es posible que los mismos argumentos puedan ser utilizados razonablemente en otros accidentes.

Voluntarios salvan una vida en Bermeo

Jon Ojanguren Torrontegi, Coordinador General de Bermeoko Herri Babesa (Protección Civil del Ayuntamiento de Bermeo -Bizkaia-) nos cuenta una intervención real de su servicio en un incendio en su municipio exponiendo interesantes detalles y reflexiones del siniestro y de una actuación que por su rapidez salvó una vida. Autor: Jon Ojanguren Torrontegi. Coordinador de Protección Civil de Bermeo Publicación: Web OPRA www.opra.info • 29 de mayo de 2023 El incidente A las 19:50 horas del pasado miércoles día 17 de mayo de 2023, recibimos una llamada de un vecino informando de un posible incendio en la calle Talako Andramari nº15, no especificando la mano. El aviso era que estaba saliendo mucho humo. En ese mismo momento, nos pusimos en contacto con la central del 1-1-2, para ponerlo en conocimiento. Hacia las 19:51 horas, recibimos el aviso de la Udaltzaingoa (policía local) y a las 19:52 horas, de la Central de Bomberos de la Diputación de Bizkaia. Una vez en el lugar coincidimos con la Udaltzaingoa (policía local) y con la ambulancia de Osakidetza (Servicio Vasco de Salud). Mientras la Udaltzaingoa (policía local) golpeaba la puerta y tocaba el timbre, nosotros preparábamos la escalera de cuernos de cabra, por si hubiera que acceder a través de las ventanas, pues nos habían informado que había una persona en el interior. Después de varios minutos, la persona que estaba en el interior de la vivienda abrió la puerta. SI SE HUBIERAN TARDADO CINCO MINUTOS MAS, HOY ESTARÍAMOS CONTANDO CON UNA VÍCTIMA MORTAL MÁS. Este comentario sobre la posible víctima mortal, es porque la mujer que ocupaba la vivienda estaba dormida y no se enteró de que toda la vivienda estaba llena de humo y le pudo salvar que, al estar tumbada en la cama, el humo más intenso aún no había bajado hasta la altura en la que se encontraba la persona. Al acceder a la vivienda, vimos que el humo era intenso y lo primero que se hizo fue sacar a la persona de la vivienda y acceder hasta la cocina, que es donde había depositado un puchero, que se retiró inmediatamente del fuego y se cerró la llave de paso del butano. En la fotografía puede verse el estado en que quedó la cocina y cómo se retiró el puchero. A continuación, se hizo un barrido con la cámara térmica para detectar zonas calientes y tras comprobar que no existían más riesgos de incendio oculto, se procedió a abrir todas las ventanas y puertas, para eliminar el humo. Dado que la cantidad de humo era muy importante, procedimos a colocar el ventilador a la puerta de la vivienda y así forzar la eliminación total del humo.
Estado en que quedó el quemador de la cocina
Como a pesar de colocar el ventilador y eliminar el humo, aún quedaba el olor a quemado, se les recomendó que esa noche permaneciesen las ventanas abiertas. La vecina de la vivienda tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios, por inhalación de humo. Conclusión En este caso, sí se puede asegurar que, gracias a la rapidez en la intervención, se pudo evitar un desenlace fatal. Nota de OPRA Bermeo, importante ciudad portuaria y pesquera de Bizkaia, tiene 16.755 habitantes y tiene el parque de bomberos profesional más cercano a 21 km, en Gernika, a unos 20 minutos. Gracias a que Bermeo dispone de un servicio de voluntarios de protección civil, pues desagraciadamente no existe un parque de bomberos voluntarios, pueden realizar actuaciones de proximidad con rapidez y salvar vidas como en este caso. Ojalá todos los pequeños ayuntamientos contasen con voluntariado de protección civil para poder complementar la importante actuación de los servicios de bomberos profesionales.

Woody Allen salva la vida a un amigo en un restaurante de Nueva York

Mientras disfrutaban de una cena en un famoso restaurante italiano de Nueva York, el productor cinematográfico y político Andrew Stein se atragantó con un trozo de carne de cerdo. Los hechos ocurrieron la noche del 16 de mayo de 2023 cuando durante la cena Stein, de 87 años, comenzó a asfixiarse al atragantarse con un pedazo de carne. El actor y director Woody Allen se lanzó rápidamente a realizar a su amigo la maniobra de Heimlich. La agilidad mental de Allen, la rápida decisión de actuar y su conocimiento de la maniobra de Heimlich salvaron la vida de su amigo. Aprovechando este suceso, desde el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA) queremos reiterar alguno de nuestros mensajes habituales. La maniobra de Heimlich debe ser universalmente conocida por toda la ciudadanía. Todos deben haber recibido esta formación. Para ello ha de plantearse la necesidad de que se establezca una asignatura de prevención de riesgos y accidentes en general, seguridad vial, prevención de incendios, y primeros auxilios, incluyendo la maniobra de Heimlich, la reanimación cardiopulmonar y el manejo de desfibriladores. Uno de los lugares donde existe mayor riesgo de atragantamiento es en los restaurantes, por eso hay grupos de trabajadores que deben ser especial y urgentemente formados en la maniobra de Heimlich como:
  • Todos los trabajadores de Hostelería. Debería impartirse esta práctica de forma obligatoria, junto con la formación de manipulador de alimentos.
  • Todas las personas que trabajen en la docencia de colegios y especialmente las que trabajen en comedores escolares.
  • Los trabajadores de las residencias de personas mayores y centros de día.
  • Las tripulaciones de los transportes de pasajeros (barcos, aviones, trenes…).
Enlace: https://www.infobae.com/entretenimiento/2023/05/22/woody-allen-salvo-la-vida-de-un-amigo-mientras-comian-en-un-famoso-restaurante-de-nueva-york/

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Las principales cifras de la Siniestralidad de los Peatones. España 2021

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Los peatones son los usuarios más vulnerables de las vías, y en el año 2021 estuvo implicado al menos un peatón en 10.461 accidentes de tráfico con víctimas, esto es, el 12% del total de accidentes en España en el año 2021, pero suponiendo el 20% del total de fallecidos (301 peatones fallecidos). A su vez, los peatones representan el 18% de los heridos hospitalizados (1.397) y el 9% de los heridos no hospitalizados (9.446). Autor: Observatorio Nacional de Seguridad Vial Edita: DGT Dirección General de Tráfico NIPO: 128-19-017-8 Enlace: https://www.dgt.es/export/sites/web-DGT/.galleries/downloads/dgt-en-cifras/publicaciones/Informes_monograficos/Las-principales-cifras-de-la-siniestralidad-de-los-peatones-Espana-2021.pdf

La prevención no vende [24/05/2023]

Y lo malo de esto es que el título es totalmente cierto. La prevención no vende nada. –R: Hombre, algo sí vende ¿no? –P: Pues no, pero si quieres lo ajusto un poco más y lo dejo en “casi nada”. –R: ¿Y eso? ¿pero si es la que más vidas salva? –P: Pues la realidad es así de triste, no vende casi nada, porque casi nadie la compra. –R: A ver explícate. –P: Ahí va. En primer lugar, indicaré que me estoy refiriendo a la prevención de incendios y otros sucesos similares relacionados con las emergencias. No me estoy refiriendo a la prevención de riesgos laborales ni a la prevención de enfermedades en general. Y no quiero entrar en casos concretos porque enseguida hay alguien que se siente aludido/a y se enfada, pero la triste realidad es que el reconocimiento social va en una dirección totalmente diferente al reconocimiento de la prevención como elemento básico a promover. Y para confirmar lo anterior no hay que hacer muchos esfuerzos, no hay nada más que ver hacia dónde van la mayoría de los reconocimientos oficiales en esta materia o qué es noticia recurrente en los medios de comunicación. Y ¡cuidado! que no estoy en contra de que se reconozca a aquellas personas que han realizado actos heroicos, poniendo en grave riesgo su integridad física e incluso la vida, para salvar a otros. Para nada estoy en contra de esto, lo que estoy en contra es que no se reconozca a quienes, con su día a día metódico y riguroso, consiguen que los accidentes sean menos o que, si ocurren, sean menores sus consecuencias. –R: ¿Podemos decir entonces que la prevención está fracasando? –P: Vaya. Si te pones tan radical es difícil posicionarse. Creo que como toda actividad su valoración no está en el blanco o en el negro, pero la verdad es que este gris es bastante oscuro. No digo que no se hagan cosas, digo que no vende. –R: Pues a mí me dicen que se hace mucha prevención por parte de los servicios de emergencia. –P: Sí, pero no. ¿No, pero sí? No, definitivamente no. Se hacen cosas, especialmente en seguridad vial, en la que se hacen muchas cosas, pero en el resto de actividades la prevención es más bien escasa, porque no me digas que en algunas fiestas populares priman las medidas de prevención sobre el festejo ¿o no? –R: Pero bueno, vale, ¿qué se puede hacer? –P: Para vender no sé, pero para hacer, ahí van algunas ideas. Prevención de actividades y eventos en fase de proyecto y seguimiento de cumplimiento: Esto es, un control administrativo por parte de profesionales de la administración, que comprueban que la actividad a realizar cumple la normativa del Código Técnico de la Edificación, Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales, Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas, Planificación de la Autoprotección, Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios, etc. Todo lo anterior no sirve para mucho si luego no hay un seguimiento continuo de su cumplimiento. ¿Cuántos servicios de bomberos tienen asumida como propia esta función y la desarrollan con técnicos propios especialistas en la materia? No, no te he preguntado cuál es el argumento para que tu servicio no lo tenga. He preguntado cuántos lo tienen. No muchos, ¿verdad? Prevención de control: En actividades puntuales, los servicios comprueban previamente la documentación del evento para ver si todo es correcto y está autorizado. Comprueban las vías de evacuación, dotaciones de equipos, situación del público (distancias), control de aforos, etc. Esto no es muy popular que lo hagan los SPEIS (Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento) y lo realiza habitualmente la policía. ¡Cuánto mérito tienen las policías en la prevención y qué poco se reconoce! ¿Sabes de algún servicio policial al que le hayan dado un reconocimiento por suspender un concierto, o por evacuar un local con exceso de aforo o no permitir el lanzamiento de fuegos artificiales por no cumplir con las medidas de seguridad? Porque, en mi opinión, tiene un mérito espectacular el meterse en ese lío, nada popular por cierto. ¿Por qué no se reconoce esa labor? Prevención in situ: Todo se arregla con dotaciones de personal operativo que se sitúa en el propio evento o en sus inmediaciones para actuar en el caso de que ocurra un incidente. En algunos casos, sí que es verdad que estas dotaciones hacen inspecciones de salidas, los equipamientos, etc., y requieren a la organización si hay aspectos que no se cumplen, es cierto, pero no tienes nada más que ver las fotos o los vídeos de algunos festejos para deducir que la diversión prima muchas veces sobre la seguridad. ¿Que por qué? Alguno dirá que porque somos así, y con esa frase ya está todo arreglado. Esta prevención, la presencial, la que se visualiza uniformes, sí vende. Ésta prevención sí que vende, y hay casi unanimidad en su realización entre la gente que acude a estas actividades. ¿Y qué opinan los servicios operativos? Aquí todo el mundo está de acuerdo, más si, para no disminuir las dotaciones de servicios de emergencia ordinarios, las dotaciones presentes cobran horas extras. (Y no, no te rasgues las vestiduras en un ataque de dignidad, sabes que, con alguna excepción, es así). Las preguntas que me hago continuamente y todavía no he encontrado una respuesta es la de ¿por qué quien hace lo anterior no lo cuenta y por lo tanto la gente no visualiza que su seguridad tiene muchas connotaciones y precisa de muchos esfuerzos, pero si se arriesga la vida, para intentar resolver lo que otros no han hecho, todo el mundo se apresura a reconocerlo de inmediato? ¿Por qué? ¿Quién tiene que promover la prevención? ¿Quién tiene que trasladar a la población el mensaje de que su colaboración es imprescindible? ¿Por qué, con algunas excepciones, no “vendemos” prevención? Evidentemente hablo de Servicios, no de personas, porque cada uno tiene el trabajo que tiene.

¿Deben participar los funcionarios en actos religiosos? [22/05/2023]

Hace unos años un sindicato asturiano denunciaba al Ayuntamiento de Oviedo (Asturias) por el pago de horas extras a unos bomberos por participar en una procesión religiosa. Este año los medios de comunicación se han hecho eco de que Bomberos de Madrid enviaba bomberos de guardia a sacar al “cristo de los niños” en procesión pagando 800 euros a cada participante. Habiendo pasado ya la Semana Santa y la Semana de Pascua traigo a este blog, sin acritud, el asunto de la participación de los servicios públicos en las ceremonias religiosas.
Acompañamiento de Bomberos en Semana Santa en Ronda (Málaga)
La Semana Santa, para la mayoría de la sociedad actual es una semana festivo-vacacional, pero en su origen es una celebración religiosa católica de gran implantación social en el Reino de España. Para muchas comunidades, y ciudades trasciende lo religioso para convertirse en un reclamo turístico. El arraigo social de algunas tradiciones religiosas como las procesiones de la Semana Santa y la herencia política recibida del régimen predemocrático de alineación ideológica del Estado con la Iglesia Católica ha provocado que se siga manteniendo la participación de las instituciones (del Estado, de las CCAA, de la Diputaciones, Comarcas, Ayuntamientos, Cabildos, Consejos insulares, y de otras instancias de la administración pública) en eventos y celebraciones religiosas. Aconfesionalidad del Estado A pesar de la aconfesionalidad del Estado declarada en la Constitución Española, aún es frecuente ver cómo las administraciones españolas hacen suyas muchas de las celebraciones religiosas y no solo subvencionan económicamente la celebración de dichos eventos, sino que dedican grandes recursos públicos (incluyendo el trabajo de muchos de sus funcionarios) a facilitar el adecuado desarrollo de los actos en la vía pública y a garantizar su seguridad. Pero, en ocasiones se va aún más lejos y son los propios funcionarios los que forman parte y son protagonistas en la celebración religiosa en nombre y representación de la institución pública a la que pertenecen. Por ejemplo en Málaga, “algo característico de esta ciudad es la escolta de los cuerpos militares y de seguridad del Estado a los Sagrados Titulares que veneran, como la Brigada Paracaidista, la Legión, la Marina, los Regulares, los Infantes de Marina, la Policía Local o la Guardia Civil”(1).
Soldados de la Legión española desfilando con el Cristo de la Buena Muerte
En muchas ciudades los pasos, tronos, de las procesiones de Semana Santa son acompañados con miembros de los cuerpos de seguridad pública ataviados con sus uniformes institucionales y también ocurre en otros festejos patronales y romerías, en que bomberos, policías y miembros de protección civil custodian o acompañan a los iconos religiosos o imágenes desfilando junto a ellas. Para algunos, tan acostumbrados a contemplar esta situación como algo absolutamente normal desde su infancia, les puede resultar fuera de lugar que se ponga en cuestión esta costumbre. Los defensores de estas tradiciones argumentan que la participación se realiza de forma voluntaria a título personal. Pero, me temo que no verían con los mismos ojos, una misión voluntaria de bomberos españoles con sus uniformes o de soldados de la Legión en peregrinación a La Meca pagada con el presupuesto de sus ayuntamientos.
Miembros de Protección Civil en la Semana Santa de Vigo (Pontevedra)
Los funcionarios de una sociedad laica Desde hace años se debate si en un país laico los servicios públicos han de participar en las ceremonias religiosas, pero ahora, en una sociedad en la que empieza a aparecer el culto a otras religiones y que el ateísmo y agnosticismo ganan terreno (cuatro de cada diez se consideran ateos, agnósticos o indiferentes), es más que lógico que resurja el debate y se desee acabar con esta connivencia entre catolicismo y Estado que incrementa el gasto público. Además, recibir pluses, horas extras, más tiempo libre, o cualquier otro tipo de compensación por asistir voluntariamente a actos religiosos, independientemente de la religión de que se trate, deberían estar proscritas. En todo caso, su participación debe realizarse a título particular y resulta evidente que quienes vayan no deben cobrar dinero público ni tampoco hacerlo en horas de trabajo pagadas por los contribuyentes. No solo hay una religión en España. Es cierto que el catolicismo es la religión dominante, pero van apareciendo otros cultos que se van extendiendo y que también podrían exigir de la administración la misma atención. Creo que las administraciones públicas no han de participar aportando personal a los actos propios de cada religión, de ninguna manera, ni en procesiones católicas, ni musulmanas ni adventistas, aunque los funcionarios quieran hacerlo con carácter voluntario. Las creencias religiosas y la práctica de una religión es algo personal y ha de realizarse en el ámbito de la esfera privada sin mezclarlo con lo público. Quien desee participar en una celebración o festividad de su religión debería hacerlo a título personal en su tiempo libre y con su ropa y con los gastos a su cargo.
Hermandad del Cuerpo de bomberos con la Virgen de La Paloma
La participación de la administración en los actos y acontecimientos religiosos en que se produce ocupación de la vía pública debería de ser la misma que en los otros eventos organizados por otras entidades culturales. Los funcionarios deben mantener la independencia, no solo política, sino también religiosa para lo que deben mantener la equidistancia entre los cultos religiosos. En ningún caso deberían implicarse, ni participar en la celebración de ningún tipo de acto religioso en representación de la administración. La inercia del pasado que aún tenemos en España debemos ir superándola poco a poco. No es tarea fácil, tenemos mucho que aprender para ejercer la laicidad, para ser un Estado laico de verdad. Creo con absoluta convicción que religiones y Estado deben mantener la mayor separación posible. Los ejemplos que vemos en el mundo en que se mezclan la religión y el Estado, su dios y el gobierno, las creencias y la Ley, para erigirse en teocracias, producen pavor. (1) http://es.wikipedia.org/wiki/Semana_Santa_en_M%C3%A1laga

¿Funcionó el Plan de Autoprotección del Hospital Clínico San Carlos?

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A la una de la madrugada del domingo 14 de mayo se declaraba un incendio en una habitación del Hospital Clínico San Carlos de Madrid (España) con el saldo del fallecimiento de un hombre de 68 años y otras 24 personas con lesiones leves.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 19 de mayo de 2023

El incendio se produjo en una habitación de la quinta planta y según las primeras informaciones las 24 personas heridas por intoxicación de humo eran agentes de policía, miembros de seguridad del hospital y personal de enfermería, que requirieron atención médica y tras una evolución favorable, fueron dados de alta. La dirección del centro informa que 17 pacientes fueron evacuados a otra área del hospital sin incidentes; que el fuego no afectó a ninguna instalación más del hospital gracias al «correcto funcionamiento» del protocolo contra incendios del centro y a la rápida actuación del equipo de primera intervención.

En la habitación del incendio se encontraba solo el paciente fallecido. No se descarta que el origen del incendio estuviera en una máquina de oxígeno de la estancia.

Denuncia sindical

Pero un par de días después, un comunicado del sindicato de funcionarios CSIF cuestiona y contradice las declaraciones oficiales y denuncia fallos en la actuación.

El personal encargado de poner en práctica el Plan de Autoprotección de primera intervención del hospital no actuó tan rápidamente tal y como marca el protocolo contra incendios. Los sistemas de alarma fallaron ya que no saltó ninguna alarma acústica.

Fueron los propios profesionales de enfermería del Control responsable de esa habitación, según nos cuentan con su testimonio, junto con dos pacientes ingresados en la unidad de traumatología, además de un bombero y un militar que se encontraban pendientes de ser intervenidos quirúrgicamente, los que tomaron la iniciativa llamando al 112.

Se encargaron de cerrar puertas, poner toallas y abrir ventanas, llegando a sacar las camas a un control cercano cuando el humo se hizo más intenso. Fueron evacuando a los pacientes a otra área del hospital sin que se produjeran incidentes, poniendo en juego su propia vida en favor de la de los pacientes ingresados. Gracias a su pronta y rápida intervención, evitaron la expansión de las llamas y del humo originados.

Los responsables de seguridad del centro tardaban en llegar y los extintores no tenían fuerza suficiente para llegar hasta donde se originaron las llamas.

Por parte de la supervisora de guardia no se reforzó la unidad con más personal y hasta que no quedó todo organizado, no pudieron bajar a urgencias a ser valoradas las personas heridas en este incendio.

Conclusión

No es aceptable la autosatisfacción de esas autoridades hospitalarias. Si los responsables del centro no hacen autocrítica y reconocen que algo ha salido mal, ese hospital es un auténtico peligro.

“Un muerto y 24 heridos porque todo funcionó correctamente. ¡Menos mal!”. Deberían revisar los criterios de calificación de los incidentes, ¿no? ¿Qué habría pasado entonces si algo hubiese salido mal?

Desde OPRA compartimos que es responsabilidad de la empresa la realización de actuaciones que respondan eficazmente ante situaciones de emergencia, como es el caso de la prevención de incendios en los centros sanitarios.

El hospital tiene unas obligaciones básicas como:

  • Disponer de un Plan de Autoprotección para responder eficazmente ante las situaciones de emergencia y garantizar así la seguridad y la salud de los trabajadores (garantizar la seguridad de los trabajadores es una obligación ineludible establecida en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales).
  • Realizar simulacros con una periodicidad mínima anual. En un gran centro en que hay distintas actividades diurnas y nocturnas y en que hay personal trabajando a turnos no vale con hacer un simulacro al año, pues gran parte de la plantilla puede no estar trabajando en el momento del simulacro.
  • Formar a toda la plantilla: se debe garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva (Art. 19 de la LPRL).
  • Revisar el Plan de Autoprotección con periodicidad. Es lo que tendrá que hacer ahora el Hospital Clínico San Carlos.

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Política municipal y longevidad

Los datos demográficos sobre Euskadi nos indican que ya hay 514.000 personas de más de 65 años y estamos cerca de que este grupo de edad, que conocemos como “los mayores” alcance la cuarta parte de la población. En la proyección que ha realizado el EUSTAT (Instituto Vasco de Estadística) para el 2031, se estima que para los años 30 los mayores de 64 años supondrán una población de más de 600.000 habitantes, lo que constituirá más del 28% del total. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 17 de mayo de 2023 Estamos ante un proceso de envejecimiento de la población total que, si bien es conocido, creo que no está siendo bien atendido por nuestros gobiernos y nuestras administraciones de todos los niveles. Se trata de un fenómeno nuevo, reciente y creciente sobre el que hay que pensar. La longevidad de nuestra sociedad resulta cada vez más evidente en las calles de algunos municipios; por ejemplo, en el municipio de Getxo (Bizkaia) el uno de enero de 2022 la población mayor de 60 años suponía el 34,7% de su población total, ascendiendo al 37% en el barrio de Areeta-Romo. Programas electorales, gobiernos municipales y longevidad Ahora que los partidos políticos han completado sus listas de candidatos para las elecciones municipales y están presentando sus programas en plena campaña electoral, es el momento en que los aspirantes a gobernar los municipios piensen en qué objetivos van a proponer para el próximo mandato. Desde esta tribuna les voy a sugerir una prioridad para el momento de configurar el gobierno municipal y establecer las áreas de gestión municipal y nombrar las concejalías. Muy pocos ayuntamientos tienen concejalías exclusivas de personas mayores, envejecimiento o longevidad. Y en los pocos en los que existen, salvo honrosas excepciones, aparecen compartidas, o bien como subconcejalías de otras áreas de gestión, como Acción social, Salud, Bienestar Social, Igualdad, etc. Sin embargo, por ofrecer un contrapunto, ayuntamientos que tienen muchos menos jóvenes que mayores sí que tienen Concejalías y servicios de Juventud. Nos encontramos ante el fenómeno biológico y social de la longevidad, que constituye un grupo humano de grandes dimensiones y de características específicas, al que llegamos cada vez más miembros y nuestra sociedad y nuestras ciudades y edificios no están preparadas para acogernos. Necesitamos unas instituciones que no solo piensen en atender las necesidades de los mayores de hoy, sino que piensen en el mañana, en lo que viene, en lo que nos espera y en cómo hemos de adaptarnos a esa esperanza de vida. Las calles, los parques, las instalaciones públicas, las estaciones, los edificios, las viviendas que se construyan hoy, tienen que estar pensadas para ser utilizadas por esta nueva sociedad más longeva. Tenemos el reto de crear concejalías de mayores o de longevidad en los gobiernos municipales, que se hagan presentes de una manera transversal en muchas de las áreas de gestión municipal. ¿Envejecimiento o longevidad? Propongo a quienes ya superan la edad de jubilación a resistirse a pensar que son mayores o viejos, les animo a definirse como longevos. Sabemos que hay que ser escrupulosos con las palabras que utilizamos pues su uso condiciona el significado conceptual, si hablamos de vejez y de envejecimiento nos viene a la mente el deterioro y la pérdida de facultades, en definitiva, una concepción negativa asociada a la caducidad, decadencia o decrepitud. Es un proceso asociativo inevitable. Sin embargo, si usamos el término longevidad para referirnos a las personas que viven más años cambia sustancialmente el concepto para tener un significado de éxito, de prolongación de la vida, de disponer de más tiempo vital para afrontar nuevos retos y nuevos proyectos vivenciales. Por eso, estas nuevas concejalías que propongo deben referirse a la longevidad y no al envejecimiento. Ciudades amigables con los mayores El programa “Age-friendly Environments” de la Organización Mundial de la Salud asegura que la prolongación de la vida activa y autónoma depende en gran parte, de tres factores: de la amigabilidad del diseño urbano, de la seguridad y de la adecuación de los ambientes domésticos, y establece que una ciudad amigable con los mayores alienta el envejecimiento activo (yo diría la longevidad) mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Pero en los programas de envejecimiento activo que se están poniendo en práctica por el gobierno, las diputaciones y muchos ayuntamientos han centrado, al parecer, sus esfuerzos en la participación, olvidándose en parte de la salud (lo que tiene cierta lógica puesto que no es competencia municipal) y dejando de lado totalmente la seguridad que propugna la OMS. Algunos de los programas dirigidos a mayores están quedando reducidos a programas de entretenimiento, actividad lúdica y poco más. Veamos cómo los ayuntamientos han de preocuparse de la seguridad ante la longevidad. Ciudades seguras Uno de los significados de seguridad que puede ser abordado desde un proyecto de ciudades amigables es el de la prevención de accidentes. Las estadísticas nos informan de las principales causas que producen las víctimas mortales de los accidentes. Por supuesto, solo una pequeña parte de los accidentes acaba produciendo la muerte de la persona accidentada, pero sabemos que reduciendo los accidentes se reducen también las consecuencias graves y las víctimas mortales: reducirlos debe ser un reto de las políticas públicas municipales en las personas de mayor edad que son quienes sufren el mayor porcentaje de accidentes. El principal accidente entre las personas longevas es el de las caídas. Según el EUSTAT en el año 2020 se produjeron en Euskadi 173 fallecimientos por caídas (una cada dos días), siendo la principal causa de muerte accidental, de los cuales un trágico 88%, 153 muertes, ocurrieron en personas de más de 60 años. En ninguna otra causa de muerte accidental se encuentra un porcentaje tan elevado de mortalidad entre las personas mayores. Conocida la dimensión del problema evidenciada por el número de víctimas, resulta inevitable establecer la teoría de que nos encontramos ante un problema social no atendido por las autoridades políticas y administrativas. El origen de esta apatía o desidia puede estar en el desconocimiento que hay sobre estos accidentes; muy pocos son sabedores que las caídas son la primera causa de muerte accidental en su ciudad, en su provincia o en su comunidad autónoma. Podemos calificar estos fallecimientos como las muertes invisibles, pues nadie las ve, nadie las cuenta, nadie las estudia, nadie las publica. Se suele afirmar que nos encontramos ante un problema de salud pública, pero no es cierto, de la misma manera que los accidentes de tráfico o los atragantamientos no son un problema de salud pública: son accidentes y por tanto se pueden evitar. Si los ayuntamientos tuviesen una “Concejalía de Longevidad” esta debería ser una de sus preocupaciones y responsabilidades: lograr ciudades más seguras para que las personas longevas tengan menos accidentes. Dejaremos para otro día el debate de cuál sería la edad más conveniente para concejal o concejala de Longevidad si partimos de la práctica habitual de que para Juventud se suele elegir a una persona joven y que la Concejalía de Mujer o de Igualdad siempre recae en una mujer. NOTA: Este artículo ha sido publicado en los periódicos Deia, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava el 17 de mayo de 2023. Enlace: https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/tribuna-abierta/2023/05/17/politica-municipal-longevidad-6812496.html Enlace: https://www.noticiasdealava.eus/columnistas/2023/05/17/politica-municipal-longevidad-6812453.html

Bomberos: Más Prevención

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Ya es hora de poner en cuestión que los servicios públicos de bomberos tengan abandonada una parte importante y sustancial de sus obligaciones de Protección contra incendios de la sociedad: la PREVENCIÓN. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 15 de mayo de 2023 La gran parte de los recursos de los servicios de Bomberos han estado tradicionalmente dedicados a la extinción de incendios y aunque la carta de servicios que ofrecen es mucho más amplia, una visita a cualquier parque de bomberos nos muestra que la mayor parte de sus vehículos y herramientas están enfocados a la extinción de incendios. El análisis de las estadísticas de sus intervenciones nos dicen que los incendios les ocupan apenas entre el 25% y el 35% de las actuaciones. A pesar de que todo el mundo sabe que es mejor prevenir que curar tan solo algún servicio de bomberos tiene alguno de sus miembros dedicado a la productiva tarea de prevenir, o sea a evitar incendios, y la mayoría de los servicios no tienen a nadie con esa responsabilidad. Parece que por el momento ningún responsable técnico o político está dispuesto a cambiar nada en este sentido. ¿No habría sido mejor que en el incendio del restaurante Burro Canaglia de Madrid, al que ya se ha sumado la tercera víctima mortal, en vez de haber llegado los bomberos rápidamente en cinco minutos o menos, hubiesen llegado un mes o una semana, o el día antes para prohibir una decoración inadecuada y peligrosa? Aviso a los candidatos de las elecciones  Ahora en plenas elecciones municipales los aspirantes a gobernar los ayuntamientos y diputaciones y CCAA, que son los titulares de estos servicios públicos, deberían emplearse a fondo en la dotación de recursos para cumplir con esta necesidad social. Un servicio público profesional de PROTECCIÓN contra incendios debe incluir la prevención de incendios además de la extinción. Siendo esto así, ¿no debería ser la prevención de incendios la principal función de los servicios de bomberos?

Los conductores jóvenes con carnet reciente no podrán llevar a sus amigos

Esto es lo que ocurrirá en el Reino Unido si sale adelante la propuesta británica para reducir los accidentes de tráfico entre los conductores más jóvenes. Todas las autoridades relacionadas con la seguridad vial están pensando en qué medidas hay que implantar para cumplir con el objetivo de reducir a la mitad las víctimas mortales y heridos graves por accidentes de tráfico como ha establecido la Asamblea General de la ONU como objetivo para 2030. Una de las medidas que están considerando en el Reino Unido es que a los conductores noveles menores de 25 años se les impediría llevar pasajeros jóvenes en el vehículo para evitar que los conductores jóvenes lleven a amigos durante el primer año de licencia. Estos conductores representan solo el 6% de los conductores en el Reino Unido, pero representan uno de cada cinco accidentes graves o fatales. Con esta medida se pretende detener los accidentes automovilísticos en los jóvenes pues uno de los factores que contribuye a los accidentes que involucran a conductores jóvenes es “la presión de grupo”. Actualmente la única restricción que tienen los conductores jóvenes del Reino Unido es que durante un período de prueba de dos años solo se les permiten seis puntos en su licencia antes de que se les revoque. Sin embargo, los críticos con esta medida declaran que los conductores menores de 25 años representan menos accidentes que los mayores de 85 años, pero no se plantean discusiones sobre reglas similares para estos conductores mayores. Otras medidas que están en estudio para incluirlas en la nueva New Drivers Act (Ley de nuevos conductores) son:
  • Más horas de prácticas.
  • Restringir el número de personas que puedan llevar en ciertos momentos, especialmente por la noche.
  • Reducir el límite de la tasa permitida de alcohol, incluso rebajándola a cero para los nuevos conductores.
El objetivo: reducir las víctimas de los accidentes de tráfico. Enlace: https://www.rac.co.uk/drive/news/motoring-news/young-drivers-set-to-be-banned-from-giving-friends-lift/