Jornada sobre Novedades en PCI en Bilbao
No al voluntariado de emergencias (protección civil, bomberos, etc.)

- Encuadramiento: Esto es, deben formar un equipo, deben estar organizados.
- Jerarquía: Deben tener un orden dentro de la organización y debe haber responsables del grupo.
- Especialidad: Deben de tener clara su cartera de servicios. No todos los grupos pueden hacer de todo, y por supuesto, para esa cartera de servicios hay que estar formado y equipado adecuadamente.
- Coordinación: No se puede ir de “por libre”, deben estar perfectamente integrados en el sistema con competencias en la zona de trabajo.

- Quitan puestos de trabajo que debieran estar cubiertos sólo por profesionales: Este es el argumento que más he oído desde algunas fuentes sindicales, pero nunca lo he visto razonado y documentado. Supongo que, simplemente, porque no es verdad y a los datos y estadísticas me remito.
- La calidad del servicio público sólo la dan los/las profesionales: No es verdad. La ciudadanía nunca va a preguntar qué remuneración tiene quien va debajo del casco. Sólo quiere una respuesta adecuada, y los/as profesionales por sí solos no pueden darla (véase la DANA, el Gran Apagón o el simple día a día de muchas localidades). La demagogia no debe sustituir a la razón y no hay nada más que mirar, de vez en cuando, a esa Europa a la que nos queremos parecer, pero de la que nos olvidamos siempre en las cosas que no van con nuestro relato. Sólo con asomarse un poco a los principales países de la Europa más puntera veremos cómo el voluntariado de emergencias está muy desarrollado.
- Son un problema operativo más que una solución: Ya que van por libre y no se coordinan con los/as profesionales. Esto ha sido cierto, y en el pasado lo he visto algunas veces, pero, en la mayoría de los lugares, este ir por libre, ya no existe. El voluntariado está encantado en coordinarse. Ahora bien, la coordinación es cosa de dos. Si abandonamos al voluntariado, si no hay nadie encargado de fomentar y conseguir esa coordinación, si no les hacemos caso porque “no es mi trabajo”, lo que no se pueden esperar son milagros. ¡La coordinación se trabaja! ¿En cuántos servicios grandes de bomberos hay personas que dediquen tiempo a la gestión del voluntariado de su zona? Pues…, pues eso.
- Quieren hacer cosas sin estar preparados/as. Es posible. La cartera de servicios tiene que estar clara desde el principio y sólo se realizan los trabajos que están previstos y para los cuales se les ha formado y equipado. Pero… ¿que ni los formas ni los equipas para nada? Dale una vuelta al tema y piensa en la ciudadanía y su necesidad de tener estos servicios bien cubiertos pensando en que, por ejemplo, si tienen que sacar agua en unas inundaciones, deberán tener bombas, equipo personal de agua y formación.
- Son un problema para el Ayuntamiento. Y en algunos lugares el enfrentamiento entre la Agrupación de Protección Civil y su Alcalde o Alcaldesa es público y notorio. ¡Pues no queda otra que arreglarlo! El “jefe” de la protección civil es el Alcalde o Alcaldesa y son quienes determinarán el alcance que desean para su agrupación local, si bien deben recordar que dicha agrupación es un servicio esencial, en muchos casos obligatorio por ley, y que por tanto deberán darle la atención y recursos que se merece la tarea a desarrollar.
- Dan mucho trabajo. Pues claro, lo que igual no tienes tan claro es que atenderles es parte de tu trabajo. Basta con leer los preámbulos y articulado de las leyes de protección civil para ver que la participación ciudadana en la protección civil es básica y alguien tiene que encargarse de ella.
Mi conclusión: Es imposible atender las grandes emergencias sólo con profesionales y alguien, profesional, tiene que organizarlo, pero… ¿hay alguien por alliiiiiiiiiiiiií?
Presentación del “Estudio de Víctimas mortales de incendios en Euskadi y Navarra 2000-2024”

- El riesgo de morir en un incendio en la CAPV y Navarra es mayor cuanto más pequeña sea una localidad. El índice de muertes por millón de habitantes en las poblaciones de menos de 1.000 habitantes es cuatro veces mayor que en las ciudades de más de 50.000.
- En los cuatro meses de invierno (diciembre, enero, febrero y marzo) se producen el 51% de las víctimas mortales de los incendios en viviendas, la mitad de todo el año.
- El 62,6% de las muertes en viviendas se producen durante las horas nocturnas. Dos de cada tres fallecimientos ocurren durante la noche, por lo que los detectores de humo autónomos resultan ser unas herramientas de prevención muy valiosas.
- Los hombres suponen el 69% del total de víctimas mortales.
- Las personas mayores de 65 años son más vulnerables y suponen el 48% de todos los fallecidos en incendios.
- Las principales causas que han provocado más incendios con muertes en viviendas son: el hábito de fumar, la electricidad, y los aparatos productores de calor.
- Las principales causas de muerte en los incendios en viviendas son: intoxicación por gases y humo (58%), quemaduras (31%) y traumatismos (10%).
Estudio de Víctimas mortales de incendios en la CAPV y Navarra 2000-2024
Informe del IERD sobre la DANA
La DANA de Valencia de 2024
Mentiras sobre accidentes
- Pocos españoles conocen que entre las 14:00 y las 16:00 horas se concentra el 40% de estos accidentes. La razón: la fatiga post-comida reduce nuestros reflejos.
Incendios: Obligaciones respecto a incumplimientos normativos
- Por ser una zona de nuevo riesgo con una carga de fuego superior a la autorizada y haber riesgo de incendio o explosión.
- En el caso de los vehículos eléctricos, al almacenar gran cantidad de energía en sus baterías, tienen entre un 30 a 50 % de mayor energía de fuego que en un vehículo de combustión equivalente. Esta diferencia, implica un mayor desafío en términos de control del incendio, duración del evento y generación de gases tóxicos.
- En el caso de los BESS, el contenido calorífico efectivo de una batería de ion-litio (considerando electrolitos, carcasas, celdas y materiales inflamables) suele oscilar entre: 4 – 6 MJ por kg de batería, que para un BESS estándar de aplicación comercial/industrial representa unos 12.000 MJ.
Medidas políticas para los incendios forestales
El gobierno y el principal partido de la oposición pugnan por imponer diferentes medidas para abordar el problema de los incendios forestales.
Desde el Gobierno han propuesto un decálogo con el nombre Pacto de Estado frente a la emergencia climática que puedes leer aquí:
Pacto de Estado frente a la emergencia climática
Una nueva Agencia nacional
Me parece que una de las medidas más llamativas que se propone es la de Impulsar la creación de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias para mejorar la coordinación y la toma de decisiones por las administraciones públicas en el nuevo contexto climático.
¿Por fin se ha dado cuenta el Presidente del Gobierno y su equipo que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (DGPCE) no funciona? El presidente Zapatero ya se dio cuenta de ello en una visita que realizó a la sede de la Dirección de Protección civil en Madrid tras el incendio forestal de Guadalajara de 2005 que causó 11 muertes. Me contaron que, tras la visita, al salir del edificio y cruzar la calle, se dio la vuelta y dijo en voz alta: ¿Esta es la mierda de protección civil que tenemos en España? Nadie le respondió. En vez de poner solución a la desorganización existente en un par de meses creó la UME, tan denostada por el PP entonces y hoy tan aceptada política y socialmente por la sociedad española. Era la solución populista fácil, en vez de meter mano a lo que no funciona, se crea un nuevo organismo.
Ahora, 20 años después, otros incendios forestales, han estimulado las facultades creativas de los políticos y el presidente Sánchez repentinamente advierte el caos y su reacción es crear otro ente de futuro incierto. Me dice un buen amigo, experto en emergencias que “Es una forma de no abordar las «lecciones no aprendidas», hacemos otra cosa con un nombre más sonoro y a un/una amiguete al frente.”
Mi opinión (muy personal) es que una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias no va a hacer nada que no se pueda hacer desde la actual dirección de la DGPCE. La solución debería ser mejorar lo que no funciona bien en las organizaciones existentes en vez de crear nuevas organizaciones para que hagan lo que no hacen quienes ya deberían hacerlo. Las duplicidades nos cuestan muy caras.
¿Quiénes van a ser dentro de una Agencia Nacional de Emergencias los que se encarguen de hacer lo que no hace la Dirección general de protección civil y emergencias? ¿Y a quién van a poner al frente del nuevo tinglado? En la historia de la democracia en la protección civil del Estado se ha situado en la DGPC a personajes con perfil de líderes políticos (Pilar Bravo), periodistas (Federico Gallo y Antonio Figueruelo), exgobernadores civiles, exesposas de ministros, personajes de carrera política, e incluso altos cargos militares como un general de brigada, para una dirección general que en su nombre dice “Civil” (16 en 45 años desde 1980), y ninguno de esos nombramientos ha recaído en un experto de los servicios civiles operativos en las emergencias y eso que en el año 2004 a la DGPC le añadieron la E de Emergencias convirtiéndose en DGPCE. Desde el año 2004 al 2013 han pasado 10 directores/directoras generales. Casi ninguno ha superado los dos años de permanencia, la demostración de que se ha utilizado ese puesto para cambiarse enseguida a otro destino mejor, porque nadie pertenece a ese campo y no se encuentra a gusto en ese mundo.
Otras propuestas relacionadas
Además, exponen que se pondrá en marcha la actualización del Plan Estatal General de Emergencias (PLEGEM); la interconexión efectiva del CENEM y todos los centros autonómicos de coordinación operativa (CECOPs); la creación del catálogo nacional de capacidades operativas de respuesta inmediata, el desarrollo del mapa nacional de riesgos; el registro nacional de datos sobre emergencias y catástrofes integrados en la Red Nacional de Información sobre Protección Civil (RENAIN); y la creación de una plataforma de datos climáticos que combinará información de fuentes estatales y europeas, incorporará indicadores comunes, y usará inteligencia artificial y gemelos digitales.
Bla, bla, bla. Pura palabrería y verborrea de expertos de salón con cierto léxico militar que probablemente haya salido de un redactor de la UME. Me pregunto quiénes serán los que componen el grupo de expertos que han parido esto. ¿Serán cómo los del comité de expertos del COVID que luego reconocieron que no existían? Esperemos que en un par de meses con la llegada de las luvias se les haya olvidado, en vez de crear media docena de nuevas entidades que exijan colocar cientos de nuevos funcionarios y asesores en Madrid y en las CCAA.
Las omisiones
El documento con el decálogo del gobierno no aborda algunos de los principales problemas de España para la lucha contra incendios forestales:
- Duplicidad de servicios de bomberos. Se han creado innecesariamente los servicios de bomberos forestales (mezclando prevención y extinción) en vez de haber reforzado los servicios de bomberos profesionales existentes.

- Los incendios grandes empiezan siendo pequeños. Los incendios pequeños para que no se conviertan en grandes incendios requieren una respuesta cercana e inmediata. Hay que distribuir recursos por el territorio. Esa respuesta es la que tienen en toda Europa con los bomberos voluntarios (Un millón en Alemania, Polonia 600.000, 180.000 en Francia, 30.000 en Portugal), y que en España son prácticamente inexistentes si excluimos a Cataluña.
¿Hay soluciones?
Como nos decían los profesores en el colegio, lo primero es leer bien el enunciado del problema. En medicina se requiere realizar un buen diagnóstico y en la gestión pública de los problemas hay que conocer las múltiples variables que intervienen y eso no se resuelve poniendo a un colega compañero/a de partido al frente de las direcciones técnicas de emergencias. Tenemos muy malas experiencias por tener al frente de algunos cargos a personas inexpertas en las materias que deberían conocer, como por ejemplo en el caso del Prestige, la dana de Valencia o los recientes incendios forestales.
El Estado español padece en el siglo XXI el problema del asalto de la mediocridad a los puestos públicos de decisión y cuando hay que actuar no saben qué hacer. En las últimas décadas se ha producido una grave intromisión política en los puestos técnicos del funcionariado de alta dirección y el resultado es el caos actual.
Ecosistema PCI: Desarrollo y Uso de Códigos Actuales
¿Es imposible estar al día? No, pero siempre dependerá del nivel de protección cumplimiento del que se parte, alcanzar una Seguridad actualizada es muy sencillo mediante actualizaciones periódicas, por el contrario, una deficiente situación, requerirá esfuerzos técnicos y/o económicos a veces muy difíciles de afrontar, es en estos casos donde se debe tener consciencia de la situación y hacer los esfuerzos necesarios para alcanzar niveles razonables de Seguridad.
Por otra parte, las regulaciones deberían permitir, facilitar y premiar la actualización a los avances tecnológicos y sociales tanto en los Riesgos y Situaciones como en las medidas de Prevención y Protección.
Simplificando mucho, los Reglamentos, que son las “Leyes” que exigen la adopción de las Normas en el ámbito Nacional son los siguientes:
- RIPCI – 2017.
- RSCIEI – 2004.
- CTE-DB-SI.
En resumen, el uso adecuado de los Reglamentos y las Normas y Códigos actualizados no es una moda, es una necesidad, algo que se debe interiorizar a todos los niveles para que, tras un incendio, nadie tenga que echarse las manos en la cabeza arrepintiéndose de haber desatendido su Riesgo e Incendio mientras contempla las llamas, el humo y las cenizas.



