El gobierno y el principal partido de la oposición pugnan por imponer diferentes medidas para abordar el problema de los incendios forestales.
Desde el Gobierno han propuesto un decálogo con el nombre Pacto de Estado frente a la emergencia climática que puedes leer aquí:
Pacto de Estado frente a la emergencia climática
Una nueva Agencia nacional
Me parece que una de las medidas más llamativas que se propone es la de Impulsar la creación de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias para mejorar la coordinación y la toma de decisiones por las administraciones públicas en el nuevo contexto climático.
¿Por fin se ha dado cuenta el Presidente del Gobierno y su equipo que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (DGPCE) no funciona? El presidente Zapatero ya se dio cuenta de ello en una visita que realizó a la sede de la Dirección de Protección civil en Madrid tras el incendio forestal de Guadalajara de 2005 que causó 11 muertes. Me contaron que, tras la visita, al salir del edificio y cruzar la calle, se dio la vuelta y dijo en voz alta: ¿Esta es la mierda de protección civil que tenemos en España? Nadie le respondió. En vez de poner solución a la desorganización existente en un par de meses creó la UME, tan denostada por el PP entonces y hoy tan aceptada política y socialmente por la sociedad española. Era la solución populista fácil, en vez de meter mano a lo que no funciona, se crea un nuevo organismo.
Ahora, 20 años después, otros incendios forestales, han estimulado las facultades creativas de los políticos y el presidente Sánchez repentinamente advierte el caos y su reacción es crear otro ente de futuro incierto. Me dice un buen amigo, experto en emergencias que “Es una forma de no abordar las «lecciones no aprendidas», hacemos otra cosa con un nombre más sonoro y a un/una amiguete al frente.”
Mi opinión (muy personal) es que una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias no va a hacer nada que no se pueda hacer desde la actual dirección de la DGPCE. La solución debería ser mejorar lo que no funciona bien en las organizaciones existentes en vez de crear nuevas organizaciones para que hagan lo que no hacen quienes ya deberían hacerlo. Las duplicidades nos cuestan muy caras.
¿Quiénes van a ser dentro de una Agencia Nacional de Emergencias los que se encarguen de hacer lo que no hace la Dirección general de protección civil y emergencias? ¿Y a quién van a poner al frente del nuevo tinglado? En la historia de la democracia en la protección civil del Estado se ha situado en la DGPC a personajes con perfil de líderes políticos (Pilar Bravo), periodistas (Federico Gallo y Antonio Figueruelo), exgobernadores civiles, exesposas de ministros, personajes de carrera política, e incluso altos cargos militares como un general de brigada, para una dirección general que en su nombre dice “Civil” (16 en 45 años desde 1980), y ninguno de esos nombramientos ha recaído en un experto de los servicios civiles operativos en las emergencias y eso que en el año 2004 a la DGPC le añadieron la E de Emergencias convirtiéndose en DGPCE. Desde el año 2004 al 2013 han pasado 10 directores/directoras generales. Casi ninguno ha superado los dos años de permanencia, la demostración de que se ha utilizado ese puesto para cambiarse enseguida a otro destino mejor, porque nadie pertenece a ese campo y no se encuentra a gusto en ese mundo.
Otras propuestas relacionadas
Además, exponen que se pondrá en marcha la actualización del Plan Estatal General de Emergencias (PLEGEM); la interconexión efectiva del CENEM y todos los centros autonómicos de coordinación operativa (CECOPs); la creación del catálogo nacional de capacidades operativas de respuesta inmediata, el desarrollo del mapa nacional de riesgos; el registro nacional de datos sobre emergencias y catástrofes integrados en la Red Nacional de Información sobre Protección Civil (RENAIN); y la creación de una plataforma de datos climáticos que combinará información de fuentes estatales y europeas, incorporará indicadores comunes, y usará inteligencia artificial y gemelos digitales.
Bla, bla, bla. Pura palabrería y verborrea de expertos de salón con cierto léxico militar que probablemente haya salido de un redactor de la UME. Me pregunto quiénes serán los que componen el grupo de expertos que han parido esto. ¿Serán cómo los del comité de expertos del COVID que luego reconocieron que no existían? Esperemos que en un par de meses con la llegada de las luvias se les haya olvidado, en vez de crear media docena de nuevas entidades que exijan colocar cientos de nuevos funcionarios y asesores en Madrid y en las CCAA.
Las omisiones
El documento con el decálogo del gobierno no aborda algunos de los principales problemas de España para la lucha contra incendios forestales:
- Duplicidad de servicios de bomberos. Se han creado innecesariamente los servicios de bomberos forestales (mezclando prevención y extinción) en vez de haber reforzado los servicios de bomberos profesionales existentes.

- Los incendios grandes empiezan siendo pequeños. Los incendios pequeños para que no se conviertan en grandes incendios requieren una respuesta cercana e inmediata. Hay que distribuir recursos por el territorio. Esa respuesta es la que tienen en toda Europa con los bomberos voluntarios (Un millón en Alemania, Polonia 600.000, 180.000 en Francia, 30.000 en Portugal), y que en España son prácticamente inexistentes si excluimos a Cataluña.
¿Hay soluciones?
Como nos decían los profesores en el colegio, lo primero es leer bien el enunciado del problema. En medicina se requiere realizar un buen diagnóstico y en la gestión pública de los problemas hay que conocer las múltiples variables que intervienen y eso no se resuelve poniendo a un colega compañero/a de partido al frente de las direcciones técnicas de emergencias. Tenemos muy malas experiencias por tener al frente de algunos cargos a personas inexpertas en las materias que deberían conocer, como por ejemplo en el caso del Prestige, la dana de Valencia o los recientes incendios forestales.
El Estado español padece en el siglo XXI el problema del asalto de la mediocridad a los puestos públicos de decisión y cuando hay que actuar no saben qué hacer. En las últimas décadas se ha producido una grave intromisión política en los puestos técnicos del funcionariado de alta dirección y el resultado es el caos actual.

Hay soluciones y muchas las han estado dando desde hace siglos. Pero en lugar de mejorar, los políticos ajenos e ignorantes sobre el tema que legislan, nos hunden más. Dos ejemplos: 1-Esto es como legislar sobre el trabajo y el empleo, quien no ha trabajado, Sólo ha sido político, no ha ganado su pan con su sudor. 2-Nos penalizan con la A.2030 y no hay sanción para China, India, Rusia,… Y se firman acuerdos, se aceptan inversiones sin UE de lo que importan. Sí nos quieren hacer desaparecer y lo saben. Alguien arreglará algo…