El papel de la justicia en la prevención de accidentes: Multa de 1.200 euros y cuatro meses de prisión a la espectadora que causó una caída masiva en el último Tour

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La justicia tiene un papel sustantivo en la prevención de accidentes. Los causantes de los accidentes no deben quedar impunes y las imprudencias, cuando ocasionen daños a terceros han de ser perseguidas. Así ha ocurrido en este caso en que la persona causante de un grave accidente a otras personas ha sido perseguida por la policía y encausada por la justicia para que una conducta reprochable e irresponsable no quedara impune. Ha sido condenada la mujer que provocó una caída masiva del pelotón el 26 de junio de 2021 en el transcurso de una etapa de la última edición del Tour de Francia. La espectadora, de 31 años, tras provocar el accidente al invadir la calzada para mostrar una pancarta dirigida a sus abuelos se dio a la fuga y se entregó a la policía cuatro días más tarde después de la presión mediática debido a la búsqueda policial. Provocó una caída en cadena que provocó lesiones graves en algunos ciclistas como fracturas en los brazos y cuatro de ellos tuvieron que abandonar la carrera. El Tour anunció que denunciaría a la causante del accidente “para que sirviera de escarmiento a los aficionados que buscan mostrarse en las cunetas” aunque finalmente no lo hizo, pero la Gendarmería de Finisterre lanzó un llamamiento para identificar a la mujer huida e inició la búsqueda abriendo una encuesta judicial por “lesiones involuntarias con incapacidad que no excedan de tres meses y por violación manifiestamente deliberada de una obligación de seguridad o de prudencia”. Tras el juicio celebrado el 14 de octubre ha sido encontrada culpable de “poner en peligro a otros” y “lesiones involuntarias”. La acusada reconoció espontáneamente los hechos, así como la peligrosidad de su comportamiento y ha presentado sus excusas lamentando lo ocurrido, que fue totalmente involuntario. Ha sido condenada a una multa de 1.200 euros más el pago simbólico de un euro a la Unión Nacional de Ciclistas Profesionales y a cuatro meses de prisión que no deberá cumplir.

Guía Básica para Cuidadores

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Esta guía de cuidados está especialmente diseñada y redactada para acercar a las personas cuidadoras información al respecto de cada una de las áreas que comprenden el fenómeno de los cuidados. Tiene un capítulo específico sobre la prevención de accidentes. Edita: Cruz Roja Española Enlace: http://www.cruzroja.es/docs/2006_3_IS/Guia_Cuidados_Baja.pdf

Ciudades globales amigables con los mayores: una guía

El envejecimiento y la urbanización de la población son dos tendencias globales que caracterizan el siglo XXI. A medida que las ciudades crecen, su proporción de residentes de 60 años de edad y más va en aumento. La OMS considera que el envejecimiento activo constituye un proceso que dura toda la vida y es afectado por varios factores que favorecen la salud, la participación y la seguridad en la vida de los adultos mayores. El propósito de esta Guía es lograr que las ciudades se comprometan a ser más amigables con la edad, con el fin de aprovechar el potencial que representan las personas de edad para la humanidad. En términos prácticos, una ciudad amigable con la edad adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades. Edita: OMS Organización Mundial de la Salud Fecha: 2007 ISBN: 978-92-4-354730-5 Enlace: https://www.who.int/ageing/AFCSpanishfinal.pdf

Accidentes laborales: resbalones, tropiezos y caídas en centros docentes públicos no universitarios de Euskadi, curso 2018-2019

Informe que da a conocer a los trabajadores las circunstancias y consecuencias de los accidentes laborales provocados por Resbalones, tropiezos y caídas en los centros docentes públicos no universitarios de la C.A.E. durante el curso 2018-2019 (septiembre-marzo). Edita: Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Departamento de Educación del Gobierno Vasco Fecha: Mayo 2019 Enlace: https://www.euskadi.eus/contenidos/informacion/accidentes_trabajo/es_sprl/adjuntos/curso_18_19_accidentes_laborales_resbalones_etc_c.pdf

Caídas de altura. Un riesgo en todas las empresas

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Esta guía pretende ayudar a reducir la siniestralidad y las graves consecuencias que generan los accidentes laborales por caída de altura, en especial, en los sectores de actividad más allá de la construcción, que con frecuencia no son considerados como sectores potenciales de sufrir este tipo de accidentes. En la actualidad, en España, esta siniestralidad genera más de 50 personas muertas cada año y otras muchas con secuelas que las incapacitan permanentemente para desempeñar su profesión, además de elevadas pérdidas económicas para las empresas y la sociedad en general. La mitad de estas graves consecuencias ocurren más allá del sector de la construcción. Un gran número de estos accidentes tienen en común que suceden en el transcurso de operaciones puntuales de mantenimiento de instalaciones de climatización, limpieza de cristales, reparación de luminarias, etc… y con frecuencia realizadas por operarios que pertenecen a empresas especialistas externas, no habituales o poco conocedoras de las instalaciones de la empresa que solicita el servicio. Autores: Javier Galindo García, Xavier Panadés Gella y Juan Luis Rodríguez Vilaró. Edita: Asepeyo Fecha: Enero 2017 Enlace: https://prevencion.asepeyo.es/wp-content/uploads/R1E16025-Monografia-caidas-de-altura_es_electronico.pdf

El programa de protección contra incendios en la empresa

El primer paso en el programa de protección contra incendios consiste en que el director de la empresa, de la fábrica o de la planta, tenga presente el riesgo de que la empresa pueda desaparecer pasto de un incendio y que reconozca que un incendio es una amenaza real y constante en su empresa y que todo incendio es evitable, si se adoptan unas sencillas medidas preventivas. Autor: Javier Larrea Cuena Responsabilidades de la protección contra incendios en la empresa Cada vez está más extendida la idea de que, la industria, la empresa no es solo de los empresarios, sino que pertenece a todos aquellos que trabajan o viven de ella. Por lo tanto, cuando afirmamos que la responsabilidad de la protección de la empresa corresponde al propietario y que es una obligación del propietario estamos queriendo significar en su concepto más amplio que todos los que tengan algún vínculo con la empresa o industria en cuestión están obligados a velar por el manteni­miento de la seguridad de la actividad. Pero, una cosa es que todos tengan que cuidar de que ninguna amenaza aceche a la empresa, y otro asunto diferente es a quién le corresponde implantar o establecer o dirigir un programa de protección contra incendios. El objetivo principal de una empresa es la obtención de beneficios. Estos beneficios pueden ser de diversa índole: económicos, científicos, sociales, estratégicos, políticos, etc. Para la obtención de cualquiera de los beneficios esperados es necesario un requisito imprescindible; que la empresa siga existiendo. Por eso, el primer objetivo que debe tener en mente el empresario, el gestor, el director gerente o el consejo de dirección ha de ser conservar su patrimonio empresarial, es decir, que la empresa no desaparezca, que se continúe la actividad productiva. Entre las causas por las cuales se piensa que una empresa puede desaparecer, casi siempre se tienen en cuenta las debidas a cuestiones económicas, como crisis del sector, falta de productividad, poca competitividad, etc; pero, casi nunca se tienen en cuenta otras causas, como la de ser víctima de un siniestro, entre los que el incendio es el más frecuente. Pocas situaciones pueden resultar tan frustrantes para un directivo, como el sentimiento culpable de que la empresa que dirige haya cesado en su actividad, por no haber tenido en cuenta una adecuada política de conser­vación del patrimonio necesario para mantener la actividad productiva. O para un trabajador que su empresa haya desa­pare­cido o haya dejado de producir por una negligencia suya y que por culpa del incen­dio que ha provocado, él mismo y sus compa­ñeros y sus familias se encuentren sin trabajo. Así pues, la responsabilidad primera de establecer la política empresarial de conservar los bienes de la empresa de una manera organizada es una función y una obligación de la alta dirección de la empresa. Lamentablemente, en nuestras latitudes está asociado el hecho de sufrir un incendio con un senti­miento de fatalidad. Casi siempre, se piensa que se es víctima de la mala suerte y rara­mente se atribuye a la negli­gen­cia de los distintos niveles de dirección de la empresa; a la falta de previsión, a la carencia de medidas de protección contra incendios y a la inexistencia de una organización para la lucha contra incendios; en defini­tiva, a no disponer de un programa de protección contra incen­dios. Cuando en una visita a una industria se comentan algunos aspectos «escanda­losos» que pueden propiciar la aparición de un incendio, se suelen escuchar respuestas que a modo de justi­ficación y auto­defensa suenan así:
  • «Tenemos todos los papeles en regla. Hace poco hemos pasado la inspección de industria».
  • «La semana pasada nos han recargado los extintores». Como si la presencia de extintores recién recargados garantizaran por sí mismos la seguridad de las instalaciones.
  • «Aquí no hay problemas. Nunca hemos tenido ni el más mínimo incendio». Esta es una de las peores respuestas que te pueden dar, pues presupone que la instalación está muy bien protegida. Además, debería tenerse en cuenta que, en términos estadísti­cos, cuanto más tiempo haga que hayamos padecido un incendio, más cerca estaremos de sufrir el siguiente. De la misma manera que cuando tiramos un dado, cuanto más tiradas hagamos sin que salga un determinado número más cerca estaremos de que salga.
  • «Aquí no hay peligro, no hay nada que pueda arder». Esta afir­mación suele esconder la más absoluta ignorancia sobre los conocimientos de la reacción de la combustión y el inicio y propagación del incen­dio.
El primer paso en el programa de protección contra incendios consiste en que el director de la empresa, de la fabrica, o de la plan­ta, tenga presente el riesgo de que la empresa pueda desaparecer pasto de un incendio y que reconozca que un incen­dio es un amenaza real y constante en su empresa y que todo incendio es evitable, si se adoptan unas sencillas medidas preventivas. El programa de protección de incendios por escrito La mejor manera que tienen los responsables de la empresa para demostrar el interés en contar con un programa de protección de incendios es plasmar esta voluntad por escrito. Este documento -breve- explicará que es lo que se quiere hacer y por qué. Se explicarán los beneficios que reportará: seguri­dad, protección, estabilidad en el empleo, optimización de recursos, etc. También, establecerá los objetivos más importan­tes a lograr y las tareas a desempeñar, así como la delegación de funciones en materia de seguridad. Desig­nará a la persona encargada de la ejecución del programa que deberá contar con la confianza, el máximo apoyo y acceso directo al máximo nivel de dirección de la empresa. Para que el programa tenga éxito, no solo se necesitará que el director del programa esté apoyado, si no, que será necesario que éste y todas las personas comprometidas en el programa crean firmemente en las posibilidades de éxito del proyecto y luchen por ello. Esto, solo se conseguirá si desde el principio todos ellos han participado en el diseño del plan y se retira del mismo a aquellos que no tienen suficiente confianza en las posibilidades de este programa. Lo primero, es estar convencido de que lo que hacemos es útil y tiene sentido. Elaborar el plan de emergencia Si no existe, el primer paso será confeccionarlo. El plan de emergencia para caso de incendio deberá ser tan sen­cillo como lo sea el lugar y la actividad en la que trabaja­mos. Como ya se ha expuesto, este libro no pretende enseñar a elabo­rar el plan de emergencia, si no facilitar la implantación del mismo. Así que, partimos de la hipótesis de que el plan de emergencia ya ha sido confeccionado y que ahora nos corresponde ponerlo en práctica. Plan de emergencia personalizado Muchas veces, tenemos un Plan de Emergencia que indica las pautas generales de comportamiento y las misiones que, en gene­ral, han de desempeñarse en caso de incendio, pero no están asignadas específicamente a ninguna persona. Pues bien, debere­mos fijar que misiones corresponde efectuar a cada una de las personas que tienen un puesto de trabajo fijo durante la jorna­da laboral. Lógicamente, las funciones a asignar variarán mucho en función de la actividad, pues no serán las mismas en un local ocupado solo por dos personas, que en otro local en el que pueda haber público, pero, en todo caso, han de estar asignadas a una perso­na, es decir con nombre y apellidos. Cuestiones que pueden resultar útiles para considerar en un plan de emergencia convencional Es habitual, en los planes de emergencia considerar los e­quipos de primera intervención -EPI-, los equipos de segunda interven­ción -ESI-, equipos de alarma y evacuación -EAE-, equipos de primeros auxilios -EPA-, y equipos de salvamento. Responsables o Jefe de seguridad o de emergencia Una tarea especialmente importante consiste en el nombramiento de las personas encargadas de dirigir las operaciones y al personal en las situa­ciones de emergencia y de organizar y coordinar los ejer­cicios y simulacros de alarma y evacua­ción. Estas personas han de tener un alto grado de responsabilidad en la empresa y han de tener cierta autoridad para adoptar disposiciones que afecten a todo el personal. Deben tener una personalidad equilibrada y ser capaces de tomar decisiones en situaciones críticas. Estos encargados deben tener las siguientes funciones:
  • Preparar los programas de formación y entrenamiento.
  • Preparar los «check list» de control de entrenamientos.
  • Participar en el control de los permisos o autorizacio­nes de «fuego».
  • Participar en el control de mantenimiento preventivo de instalaciones.
  • Proponer, o elegir a los componentes de los distintos equipos que actuarán en el incendio.
Programa de formación y entrenamiento Al margen, de que en función de cada riesgo, y dependiendo de las peculiaridades de cada actividad, se requieran unos conoci­mien­tos diferentes, hay una serie de temas básicos que han de formar parte de un programa de entrenamiento. En todo programa formativo de protección contra incendios se deberán enseñar las siguientes cuestiones:
  • cómo dar la alarma.
  • qué hacer al descubrir un incendio.
  • qué hacer al oír la alarma de incendio.
  • cómo llamar al Servicio de Bomberos.
  • dónde están los extintores y otros medios de protección contra incendios.
  • el recorrido de las vías de evacuación.
  • recepción del Servicio de Bomberos.
  • el salvamento de bienes.
  • finalización de la emergencia.
Un programa de formación básico para todas aquellas personas que hayan de participar como componentes de los equipos que se consideren en el plan de emergencia puede tener este contenido y reparto horario:
  1. Plan de Emergencia de la Empresa.      2 h.
  2. Tecnología de la extinción.                      3 h.
  3. Comportamiento en emergencias.         1 h.
  4. Primeros auxilios.                                      3 h.
  5. Evacuación.                                                1 h.
  6. Mantenimiento de instalaciones.            1 h.
Cómo dar la alarma Todo el personal debe conocer la existencia y el manejo de:
  • los sistemas de detección automática, pulsadores de alarma, y trans­misión de la alarma por los teléfonos de emer­gencia.
  • cuál es la señal de alarma de evacuación; mediante tim­bres, sirenas, luces, etc.
Qué hacer al descubrir un incendio Se deberá enseñar:
  • A dar la alarma inmediatamente adecuadamente por el sistema de transmisión de la alarma más próximo.
  • a quién se debe de notificar la existencia del incendio.
  • a notificar la localización del incendio.
  • a no correr riesgos personales.
  • a pedir ayuda.
  • a no extinguir el incendio, sin estar acompañado.
  • a intentar la extinción del incendio cuando sea de pe­que­ñas proporciones.
  • a abandonar el edificio por la vía de evacuación más próxima, si el incendio es grande.
  • a no usar los ascensores.
  • a dirigirse al punto de reunión de emergencia.
  • a cómo actuar en el caso de que se incendien las ropas.
Qué hacer al oír la alarma de incendio Todo el personal debe conocer que:
  • se deberá abandonar el edificio siguiendo el recorrido de evacuación más próximo.
  • se deben cerrar las ventanas y las puertas.
  • se circulará en calma, con rapidez.
  • no habrá que entretenerse en recoger las pertenencias personales o de la empresa.
  • se deberá acompañar a los visitantes hasta el exterior.
  • no se deberá volver a entrar al edificio.
  • hay que dirigirse al punto de reunión.
Cómo llamar al Servicio de Bomberos Todo el personal de la plantilla debe conocer quiénes son las personas destinadas en recepción o en la centralita telefóni­ca o cualquier otra persona responsable, encargada de la misión de llamar al Servicio Público de Bomberos en caso de incendio. La formación de estas personas debe incluir:
  • cuándo llamar al Servicio de Bomberos; siempre, al oír la señal de alarma de incendio.
  • a qué Servicio de Bomberos hay que llamar. Hay que tener en cuenta que además del Servicio Público de Bomberos pueden existir otras Brigadas de Bomberos de Empresas, que se encuentren más próximos.
  • cómo llamar al Servicio de Bomberos; debe tener el núme­ro de teléfono a la vista, preferiblemente en una pegatina en el aparato telefónico.
  • qué información debe proporcionar:
    • nombre y dirección del edificio o instalación.
    • si hay personas desaparecidas.
    • localización del incendio.
    • tipo de incendio.
    • si hay implicadas materias peligrosas o hay riesgo de que puedan ser afectadas por el incendio.
  • a confirmar que la información suministrada ha sido bien recibida.
Dónde están los extintores y otros medios de protección contra incendios Todo programa de formación dirigido a toda la plantilla debe incluir la siguiente información:
  • conocimientos generales sobre la clasificación de los fuegos y los agentes extintores adecuados, específicos para extinguir los incendios de cada tipo.
  • dónde están situados los extinto­res y qué agente extin­tor contienen.
  • cualquier cambio que se produzca en la dotación de ex­tin­tores, ya sea porque se susti­tuyen unos por otros dife­ren­tes o porque se retiran, o porque se instalan más que los existentes.
  • conocimientos generales sobre la existencia y detalles básicos de la forma de actuación de los equipos de protec­ción contra incendios existentes: sistemas de rocia­do­res; CO2; mezclas de gases; etc.
  • cuando sea posible, resulta extremadamente útil que toda la plantilla realice ejercicios prácticos de manejo de extintores portátiles, que permitan familiarizarse con cada tipo de extintor y con sus características.
El recorrido de las vías de evacuación Toda la plantilla debe conocer:
  • la importancia de la puertas corta fuegos y porque deben permanecer cerradas en todo momento, excepto cuando sean puertas de cierre automático.
  • la importancia de mantener, siempre, limpias de obstruc­ciones las vías de evacuación, pasillos, escaleras y sali­das de emer­gencia.
  • cómo actuar en presencia de humo.
  • cómo resistir y esperar a que llegue ayuda cuando se está atrapado.
Cómo recibir al Servicio de Bomberos Una vez descubierto el incendio, transmitida la alarma y avisa­do el Servicio de Bomberos, es de esperar que se presenten en unos pocos minutos. Hay que fijar quién será la persona respon­sable de esperar y atender al destacamento de Bomberos. La persona designada deberá:
  • estar informada de «qué sucede» y «dónde sucede».
  • se situará en el lugar de acceso del destacamento de Bombe­ros.
  • esperará la llegada del Servicio de Bomberos.
  • les recibirá informando al Mando de la situación, guián­dole hasta el lugar donde se haya producido.
  • deberá permanecer próximo a él, asesorándole sobre las carac­terísticas, procesos y riesgos de la actividad. Debe­rá facili­tarle información sobre el contenido de los loca­les o edificios, la forma de acceder, equipos propios de protec­ción contra incendios, etc.
Finalización de la emergencia Un concepto importante que, también, se debe enseñar es que una emergencia, un incendio, tiene principio, pero, también, tiene fin. Se debe saber cuándo ha terminado la emergencia. Desde el momento de la llegada del Servicio de Bomberos, será el Oficial o el Mando de este Servicio quien, asesorado por los técnicos de la empresa, tome el mando de las operaciones. Así mismo, será este Oficial el que indique el fin de la emer­gencia al Jefe de Seguridad o de Emergencia, siendo este el único que debe transmitirla al personal de la empresa y dar por controlado el siniestro en su totalidad. El salvamento de bienes Una de la labores más importantes y más rentables que se reali­zan en caso de incendio es el salvamento de bienes, llevado a cabo por el personal de la empresa. Una vez declarado el incen­dio y puestas a salvo todas las personas, la extinción del in­cendio tiene como fin evitar que se propague el incendio evi­tando la destrucción de los bienes. Los edifi­cios solo se pueden proteger evitando que progrese el incen­dio, pero hay mu­chos materiales ligeros, máquinas, herramien­tas, o incluso mate­ria prima o productos terminados que están almace­nados que se pueden retirar del lugar del incendio o de edifi­cios próxi­mos que aún no han sido afectados. Esto puede ahorrar muchas pérdi­das, no solo, salvando del fuego, sino del agua que puede, inevitablemente, alcanzar a todo lo que se encuentre en la esce­na del incendio o en sus proximidades. Muchas veces, son más los daños producidos por la acción del agua que los produ­cidos por el fuego; aunque, de no haberse extinguido el incen­dio los daños producidos habrían sido extraordinariamente mayo­res: la destrucción total. Por esta circuns­tancia, el salvamen­to debe conti­nuar inmedia­tamente finalizado el incendio proce­dien­do al retirando el agua de edificios y locales, y secando la humedad de ma­quinaria, materias primas y productos manufac­tura­dos. Conservación de documentos En toda empresa existen documentos originales, cuya pérdida causaría graves trastornos administrativos, como pueden ser:
  • Escrituras de propiedad.
  • Contratos de suministro o de producción.
  • Contratos de compra de material y equipos.
  • Contratos del personal.
  • Cuentas de explotación, balances.
  • Listado de clientes, de proveedores.
  • Desarrollos industriales.
  • Declaraciones de Hacienda, de impuestos, de beneficios, etc.
  • Pólizas de seguros, etc.
Hay que tener en cuenta que, en caso de incendio, toda esta documentación puede resultar destruida o cuanto menos, deterio­rada, por lo que en el programa de protección contra incendios hay que prever un sistema de duplicado o copia de toda esta documenta­ción importante e imprescindible, e incluso de conser­vación de los documentos en cajas o armarios especiales para que no puedan ser atacados por los incendios. La autorización de «Fuego» Ya sabemos que uno de los elementos necesarios para que se produzca un incendio es la Energía de Activación. En la mayoría de los casos, esta energía «calor», suele estar presente en la industria como uno de los elementos imprescindibles de los propios procesos productivos, pero otras veces, suele aparecer de forma accidental, fruto de descuidos o despistes en la utilización de equipos de llama abierta como sopletes, candilejas, o soldadores. Para controlar la utilización de estos equipos de forma indiscriminada en las instalaciones de la empresa es conveniente establecer un sistema de «permiso» o «autorización» necesario para poder utilizar estos equipos que muchas veces se manejan por operarios ajenos a la propia empresa cuando han de proceder al montaje o reparación de maquinaria o instalaciones. La autorización de «fuego» ha de ser firmada por una única persona, directivo o encargado de la empresa conocedor de la zona en la que se va a realizar el trabajo, y ha de ser válida para un trabajo específico, y para un solo día. La ficha o tarjeta de autorización se deberá devolver al firmante de la autorización al finalizar la jornada de trabajo y al final el trabajo autorizado. Es recomendable adoptar algunas medidas de protección contra incen­dios durante la realización de estas tareas como la colocación de extintores portátiles y de mangueras preparadas en las proximida­des. Prohibición de fumar Muchos incendios son producidos por el descuido de los fumadores. El hábito de fumar y la presencia de cigarrillos conlleva un riesgo de incendio y por ello habrá que tener en cuenta en que zonas se ha de establecer la prohibición de fumar. Las razones de la prohibición de fumar han de explicarse muy bien a los fumadores. Las áreas prohibidas han de respetarse rigurosamente y la prohibición ha de señalizarse de forma clara. También pueden señalizarse las zonas en las que está permitido fumar. PREGUNTAS Cuando esté seguro de que su empresa o industria está bien protegida del riesgo de incendio considere las siguientes cues­tiones -preguntas- y respóndaselas a Vd. mismo con sinceridad.
  1. ¿Puede identificar los riesgos potenciales de incendio en los locales -edificios- de su empresa y en los procesos -acti­vidad- que desarrolla?
  2. ¿Sabe Vd. lo que hay en sus instalaciones en todo momento?
  3. ¿Tiene Vd. un plan para actuación del personal en caso de incendio, en su empresa?
  4. ¿Ha contrastado y discutido su plan de emergencia en caso de incendio con el Servicio Público de Bomberos de su zona?
  5. ¿Está seguro de que su empresa está diseñada y construida conforme a las normas de seguridad vigentes?
  6. ¿Está todo el personal de la plantilla suficientemente cuali­ficado para manejarse con los problemas que se puedan encon­trar?
  7. ¿Están suficientemente formados y entrenados?
  8. ¿Ha hecho todo lo posible para que su empresa no sufra un incendio?
Si después de este auto-test descubre Vd. que su empresa no está todo lo bien preparada que debiera para que Vd. se sienta tranquilo, acaba de dar el primer paso en el programa de protección contra incendios; que es darse cuenta de su vulnerabilidad.

Manual básico de protección contra incendios en la industria

Manual básico de protección contra incendios en la industriaEste manual pretende ser un sencillo manual en el que se mencionan los conocimientos teóricos básicos, así como una breve guía para implantar un sencillo plan de emergencia en la pequeña y mediana empresa, que por su tamaño, no cuenta con un gran departamento de seguridad. Autores: Javier Larrea Cuena y Pedro Anitua Aldecoa Edita: Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco Fecha: 1994 ISBN: 978-84-457-1526-0 Nº páginas: 145 Precio: 8,67 € Categorías: Incendio Enlace: https://www.imosver.com/es/libro/manual-basico-de-proteccion-contra-incendios-en-la-industria_RAM0014270

Nace en Zaragoza la primera Escuela Ciudadana de Prevención de Riesgos de España

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El Periódico de Aragón • 18/11/2021 • Zaragoza cuenta ya con la primera Escuela Ciudadana de Prevención de Riesgos que existe en España. Los Bomberos de Zaragoza han puesto en marcha este proyecto para dar respuesta a la necesidad de formación de los vecinos de la ciudad para actuar correctamente en situaciones de emergencia, una carencia que detectan a diario en sus servicios. Enlace: https://www.elperiodicodearagon.com/zaragoza/2021/11/18/nace-zaragoza-primera-escuela-ciudadana-59666153.html

Las cinco primeras causas de muerte accidental en España. Estadística de muertes por causas externas 2020

El Instituto Nacional de Estadística -INE- acaba de publicar los datos de mortalidad del 2020. Se trata del primer año de pandemia de covid-19, por lo que analizamos con interés la evolución de los fallecimientos por causas externas para ver si se encuentra alguna relación con las medidas adoptadas con la pandemia.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 3 de diciembre de 2021

Anualmente, aunque con más de un año de retraso, el Instituto Nacional de Estadística de España -INE-, publica los datos de los fallecimientos, pero estamos de enhorabuena pues por primera vez el INE publica esta estadística antes de un año desde el cierre del año al que se refieren los datos. Llevo varios años elaborando estadísticas sobre lo que el INE clasifica como defunciones por causas externas de mortalidad(1), lo que solemos llamar coloquialmente como muertes accidentales, que es a lo que se refiere este artículo. Fruto de esta observación son los gráficos que figuran en este artículo en el que se recoge la evolución de las muertes por causas externas en España. Comento lo que más me ha llamado la atención de los datos del año 2020.

Muertes por causas_externas_2000-2020_1OPRA www.opra.info

Tráfico
En primer lugar, es de destacar la notable reducción de los accidentes de tráfico. De 1.842 muertes se ha pasado a los 1.463 fallecimientos de 2020, lo que supone una reducción del 20%. Este acusado descenso ha sido posiblemente causado por las restricciones de movilidad de la población debido a la pandemia, tanto durante el estado de alarma, como durante los distintos confinamientos territoriales que se impusieron en muchas comunidades autónomas, así como a la caída brusca del tráfico vacacional.

En los últimos siete años se había estabilizado el número de muertes por accidentes de tráfico entre las 1.800 y las 2.000 víctimas mortales. La mortalidad por accidentes de tráfico ha pasado de ser la primera causa de muerte accidental con más de 6.000 víctimas anuales a principios de siglo a ser la cuarta causa.

Suicidio
Muy por encima de los accidentes de tráfico está la que ya es desde hace años la primera causa externa de muerte en España: los suicidios, que en 2020 han ascendido a 3.941 muertes, lo que supone un incremento del 7,3% sobre el año anterior. Los suicidios ocupan el primer puesto desde el año 2012 que se alcanzaron las 2.500 muertes anuales por primera vez en la historia y desde entonces no se ha bajado de este número. La sociedad no es consciente de que una de cuatro personas fallecidas por las causas analizadas en esta estadística se produce por suicidio (el 26,4% del total se suicidan).

Caídas
Otro dato llamativo es que el crecimiento progresivo de las muertes por caídas accidentales no se ha visto afectado por la pandemia, y 2020 con 3.605 víctimas mortales supone un incremento del 9,3% sobre el año anterior en que hubo 3.297 muertes. Las muertes por caídas siguen ascendiendo indefectiblemente cada año y alcanzan su récord histórico. Ya en 2012 pasaron a ocupar el segundo puesto en este trágico ranking de muertes por causas externas, desde su habitual cuarto puesto en la última década. Aunque hay que hacer la puntualización de que en realidad las caídas son la primera causa de muerte accidental, pues los suicidios no tienen esa consideración.

Ahogamientos y atragantamientos
La causa que según la clasificación del INE ocupa el tercer puesto es la de los ahogamientos, que con 2.913 fallecimientos se sitúa inmediatamente detrás de las caídas. Esta causa de muerte que estaba por encima de los tres mil muertos al año desde el año 2017, ha descendido este año un 10,3%.

Hay que tener en cuenta que en este epígrafe el INE registra las muertes por ahogamiento, sumersión y sofocación accidentales, es decir que recoge tanto los ahogamientos en el agua como las sofocaciones por atragantamiento, lo que suele inducir a confusiones no solo a algunos medios a la hora de publicar noticias sobre esta causa de muerte, sino también entre algunos profesionales, ya sean del mundo del socorrismo acuático o de la medicina de urgencias al atribuir las suma de las víctimas de ambos accidentes (ahogamientos y atragantamientos) a uno de ellos. Los datos segregados de 2020 que corresponden a cada una de las causas son los siguientes:

  • Ahogamientos, 402.
  • Atragantamientos, 2511.

En esta web hay publicados dos artículos sobre las estadísticas de ahogamientos y de atragantamientos de 2020.

En el gráfico de más arriba se representa la evolución de los accidentes que yo llamo de primera división, es decir, los que arrojan más de 1.000 muertos anuales. Y en el gráfico siguiente, debajo de este párrafo, muestro la evolución de las causas de muerte accidental que producen menos de 1.000 fallecimientos al año.

Causas_externas_2000-2020_2 www.opra.info OPRA

Intoxicaciones
Las intoxicaciones por drogas y psicofármacos han crecido espectacularmente. Si tomamos como referencia el año 2010 resulta que las muertes por consumo de drogas se han multiplicado por dos en tan solo diez años. Es de destacar el elevado incremento producido en el año 2020 que han pasado de 796 muertes a 974, lo que supone un crecimiento del 22%, la subida más acusada de los últimos 20 años y el mayor crecimiento de todas las causas de muerte accidental en 2020.

Incendio
En cuanto a los fallecimientos por incendio es de resaltar y apreciar que las 179(2) víctimas mortales en 2020 suponen que las muertes por incendio continúan ocupando el último lugar de las causas de muerte accidental –muy por debajo de las 289 muertes por agresión (homicidios)-. Haciendo un análisis triunfalista de este dato podemos situar a los servicios de bomberos y a la política de prevención de incendios como la más eficiente llevada a cabo entre todos los servicios públicos que se dedican a prevenir muertes evitables. Un análisis objetivo y pragmático de estas muertes y de los recursos dedicados a su prevención podría llevarnos a la inevitable conclusión de que los servicios de bomberos deberían hacerse cargo de la atención a otros riesgos que amenazan a nuestra sociedad, ya que el riesgo de incendio ha pasado a ser el que menos víctimas ocasiona; y después de todo, los servicios de bomberos fueron creados para atender a los principales riesgos presentes en nuestra sociedad y que, hoy por hoy, no son los incendios.

Hallazgos
Las muertes por suicidio (muertes ocultas) y las muertes por caídas (muertes silenciosas) y las muertes por drogas (muertes consentidas) alcanzan su récord histórico. Un análisis de estas causas de muertes desde la perspectiva de la prevención nos revela que presentan algunas características en común que analizaré en un próximo artículo.

Aunque a principio del siglo XXI se observaba una tendencia a la disminución de los fallecimientos por causas externas, en el último quinquenio se aprecia un repunte en las muertes accidentales, aunque en el año 2020 se han producido 16.078, una cantidad muy similar a los 16.041 correspondientes a 2019. Es presumible que de no haber sido por la pandemia, el número de muertes accidentales habría sido más elevado en 2020.

Es triste saber, como sabemos, que aparte del INE que cuenta las muertes accidentales, no hay nadie, en el Estado, ni en las comunidades autónomas, ni en los ayuntamientos, ni en ninguna administración, que sea responsable de analizar estos números, ni de organizar políticas de prevención de accidentes o respuestas de la administración pública para reducir drásticamente estas muertes.

Supongo que alguien, algún día, en algún lugar, por alguna razón, de alguna manera, decidirá preocuparse por este asunto y hacer algo.

(1) Se entienden como causas externas de defunción las causas no naturales, aquellas que producen la muerte de una persona y no están clasificadas como enfermedades. Pueden ser intencionales como el suicidio o el homicidio y no intencionales como las muertes accidentales (tráfico, ahogamientos, caídas, incendios, envenenamientos, etc.). Están recogidas en el epígrafe 9º (090-102) de la Clasificación Internacional de Enfermedades 10ª revisión (CIE-10) de la OMS.
(2) El Informe de víctimas de incendio elaborado por APTB y FUNDACIÓN MAPFRE 2020 ofrece el dato de 164 víctimas mortales para 2020. Esta diferencia se produce probablemente porque el INE computa en este epígrafe algunas víctimas por quemaduras que no han sido originadas por incendio.

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Manual para prevención de caídas en personas mayores. Consejos para mejorar la calidad de vida

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Manual-para-prevencion-de-caidas-en-personas-mayores-Consejos-para-mejorar-la-calidad-de-vida.jpgSufrir una caída, o tener miedo de padecerla, puede cambiar la vida de una persona mayor. Muchas veces, a partir de una caída puede perderse el entusiasmo, las ganas de salir y la posibilidad de seguir siendo independiente. Este manual fue escrito para personas mayores que han sufrido una caída, para quienes tienen miedo de padecerla y para los familiares o conocidos que crean que un ser querido necesita ayuda. En sus páginas no se desarrollan fórmulas mágicas, sino pautas, recomendaciones y consejos prácticos para disminuir el riesgo de caerse, basados en el conocimiento y la experiencia del Grupo de prevención de caídas en el adulto mayor del Programa de Medicina Geriátrica del Servicio de Clínica Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Autora: Fabiana Giber Edita: NED Fecha: 2014 ISBN: 978-84-942774-2-9 Nº páginas: 112 Precio: 6,9 € Enlace: https://www.popularlibros.com/libro/manual-para-la-prevencion-de-caidas-en-personas-mayores_709640