Detectores de incendios para proteger a personas vulnerables [16/03/2026]

Un plan piloto para reducir los riesgos de los incendios domésticos en hogares de personas mayores y colectivos vulnerables ha sido puesto en marcha por la Diputación Foral de Bizkaia en una de sus comarcas, Busturialdea, de unos 45.000 habitantes, cuya capital es Bermeo. La iniciativa se desarrolla en colaboración con los ayuntamientos de la comarca, la Mancomunidad de Servicios Sociales y la Cruz Roja Bizkaia, y contempla la instalación de detectores de humo en más de 2.450 viviendas.

El Plan responde a la elevada vulnerabilidad de las personas mayores frente a los incendios domésticos. Los datos muestran que las personas mayores de 65 años presentan un riesgo de fallecimiento casi tres veces superior al de la población entre 30 y 64 años. La inhalación de humo y gases tóxicos constituye la principal causa de muerte en este tipo de incidentes y el riesgo aumenta significativamente cuando la persona vive sola. Además, una gran parte de los incendios con víctimas mortales se produce durante la noche y en los meses más fríos, cuando el uso de sistemas de calefacción es más frecuente.

Objetivo del programa

La iniciativa contempla la instalación de detectores de humo en 2.450 domicilios aproximadamente, distribuidos de la siguiente manera:

  • 250 hogares de personas usuarias del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) y/o beneficiarias de la PECEF (Prestación económica para cuidados en el entorno familiar). La adquisición de los detectores está financiada por la Diputación, mientras que su instalación puede realizarse por parte de las personas cuidadoras o, cuando sea necesario, por voluntariado de Cruz Roja
  • 620 hogares de personas mayores de 70 años que viven solas. Estos dispositivos se distribuyen a través de los ayuntamientos.
  • Otras 600 personas menores de 70, que también vivan solas, y a quienes sus respectivos ayuntamientos les instalarán el detector. En algunos municipios, serán instalados en todas las viviendas, independientemente de la edad y de la condición de la persona, lo que suma un total de unos 1250 hogares.

Los dispositivos utilizados están homologados, disponen de baterías con una vida útil aproximada de 10 años y pueden fijarse fácilmente al techo.

Información y Formación

La campaña incluye también acciones de información y formación preventiva, con el objetivo de garantizar el uso adecuado de los detectores. Entre ellas se encuentran el envío de cartas informativas personalizadas, la realización de charlas sobre riesgos domésticos y prevención de incendios, la entrega de material divulgativo y el acceso a tutoriales de instalación mediante códigos QR.

Se impartirán charlas informativas, y de riesgos en el hogar, que se realizarán en varios municipios de la comarca para las personas afectadas como para las personas cuidadoras con el fin de resolver las dudas y donde también se enseñarán buenas prácticas en materia de prevención de incendios domésticos.

Experiencias de otros países

La eficacia de los detectores de humo como medida preventiva está ampliamente respaldada por la experiencia internacional. En Alemania, por ejemplo, la implantación generalizada de estos dispositivos ha permitido reducir las muertes por incendio en aproximadamente un 27%, pasando de 345 a 253 fallecimientos anuales, además de disminuir de forma significativa la tasa de mortalidad por millón de habitantes. En el Estado español aún no se ha implantado la obligatoriedad de instalar detectores de humo en viviendas, aunque hay administraciones que ya han empezado a considerar dicha instalación.

Una vez finalizada la campaña, se realizará la evaluación para analizar los resultados y valorar la posible extensión del programa a otras comarcas de Bizkaia.

Que cunda el ejemplo

Iniciativas de este tipo apuestan por la prevención activa en materia de seguridad contra incendios. La experiencia demuestra que la instalación de detectores de humo, combinada con acciones de sensibilización y formación, puede reducir significativamente el riesgo de víctimas. Por ello, programas similares deberían impulsarse de forma más amplia desde los servicios de bomberos, en colaboración con administraciones públicas, servicios sociales y organizaciones del tercer sector, integrando la prevención domiciliaria como parte esencial de las políticas de seguridad y protección de la población más vulnerable. La Diputación de Bizkaia ha abierto un camino que debería ser seguido por otras muchas administraciones.

El coste de los servicios de bomberos profesionales dedicados a la extinción de incendios es muy elevado y parte de ese presupuesto debería ser dedicado a actuaciones de prevención como la que se recoge en este artículo.

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Ahogamientos en España 2025: datos y claves para la prevención

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El ahogamiento constituye uno de los problemas de seguridad y salud pública más relevantes en entornos acuáticos. Sin embargo, la disponibilidad de información oficial en España presenta retrasos que dificultan la percepción del fenómeno.

En España, la información oficial sobre ahogamientos del Instituto Nacional de Estadística presenta un desfase aproximado de dos años. Para reducir esta limitación, el proyecto Ahogamiento.com recopila información mediante una metodología sistemática bajo la dirección técnica de la Escuela Segoviana de Socorrismo (ESS) con la colaboración de especialistas vinculados a la Asociación Española de Técnicos en Socorrismo.

Destacamos cinco puntos del informe anual elaborado por el proyecto Ahogamiento.com, dirigido por Luis Miguel Pascual Gómez, que ofrece datos actualizados de la mortalidad por ahogamiento en España durante 2025 y orienta estrategias eficaces de prevención.

1. Verano negro

El informe de 2025 registra 514 fallecimientos por ahogamiento, lo que sitúa a este año como el cuarto peor desde 2013, solo superado por 2017 (546), 2019 (543) y 2024. El periodo más crítico se concentró entre mayo y agosto, con 308 víctimas, convirtiéndose en el verano con mayor número de fallecidos de la serie histórica.

2. Brecha de género en los ahogamientos

Los datos reflejan una marcada desigualdad por sexo. En 2025, el 79 % de las víctimas fueron hombres (407) frente al 21 % de mujeres (107), diferencia especialmente visible entre los 20 y los 45 años.

Territorialmente, las comunidades con mayor número de fallecidos fueron Andalucía (98), Canarias (76), Galicia (61) y Comunidad Valenciana (61).

3. Vigilancia profesional

La presencia de vigilancia profesional constituye uno de los factores relevantes para reducir la mortalidad en espacios acuáticos. Aunque las playas vigiladas concentran más incidentes debido a su mayor afluencia, el porcentaje de fallecimientos se sitúa en torno al 35 %.

En zonas sin vigilancia el riesgo aumenta significativamente: 66 % en ríos y canales, 80 % en embalses y 100 % en bañeras u otras aguas interiores sin supervisión. Estos datos ponen de relieve el importante papel del personal de salvamento y socorrismo en la detección temprana del riesgo, el rescate y la aplicación de soporte vital básico.

4. Ahogamientos infantiles en el ámbito doméstico

En el grupo de menores de 0 a 4 años, la mayoría de los ahogamientos se produce en piscinas privadas. El informe señala que el 100 % de estos casos está relacionado con la ausencia o fallo en la supervisión de adultos responsables.

Este fenómeno refleja una percepción errónea de seguridad en el entorno doméstico. La experiencia demuestra que la vigilancia constante es el principal elemento preventivo, ya que unos segundos de distracción pueden ser suficientes para que se produzca un incidente grave.

5. El riesgo afecta a todas las edades

Aunque las cifras más elevadas se registran en personas mayores de 60 años, especialmente en el grupo de 70 a 74 años (50 fallecidos), el riesgo no se limita a un único perfil poblacional.

Entre los 15 y los 59 años también se mantiene un número constante de víctimas. Por ello, el informe propone sustituir la idea de “perfil de riesgo” por la de “picos estadísticos”, subrayando que el ahogamiento puede afectar a cualquier grupo cuando se combinan conductas de riesgo y ausencia de medidas preventivas.

Prevención: clave para reducir las víctimas

El análisis de los datos muestra que una parte significativa de los ahogamientos podría evitarse mediante medidas de prevención relativamente sencillas: vigilancia adecuada en zonas de baño, supervisión constante de menores, y una mayor cultura de autoprotección en el medio acuático.

La reducción de estas cifras requiere combinar información y educación preventiva, integrando la seguridad acuática dentro de las políticas públicas de prevención de accidentes. Sólo a través de una estrategia basada en datos y concienciación social será posible disminuir de forma sostenida el número de víctimas en los próximos años.

Informe de Ahogamientos en Castilla y León (2013–2025)

La ESS ha elaborado también un Estudio pormenorizado sobre los ahogamientos en Castilla León desde 2013 cuyo análisis muestra que el ahogamiento en esta comunidad se produce mayoritariamente en entornos acuáticos naturales interiores, o fundamentalmente en ríos, embalses y zonas fluviales de uso recreativo.

Se puede acceder al estudio de Castilla y León aquí.

 

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Programa de Investigación “Ahogamiento en España” Informe Castilla y León 2013-2025

El ahogamiento constituye un problema real, persistente y prevenible en Castilla y León. A pesar de tratarse de una comunidad autónoma sin litoral marítimo, los datos analizados muestran que cada año se producen fallecimientos por ahogamiento, sin que exista ningún periodo libre de este tipo de sucesos. La comparación con el conjunto de España evidencia que Castilla y León forma parte estructural del problema nacional del ahogamiento, especialmente dentro del grupo de comunidades autónomas del interior. Esta realidad pone de manifiesto que el riesgo de ahogamiento no es exclusivo de las zonas costeras y que también requiere atención específica en territorios interiores. Este informe es un resumen preliminar de la información recopilada sobre los incidentes de ahogamiento en España y, en particular, en la Comunidad de Castilla y León durante el periodo 2013-2025. Forma parte del proyecto de seguimiento e investigación “Ahogamiento en España”, iniciado en 2008 por la Escuela Segoviana de Socorrismo y AETSAS, cuyo objetivo es recopilar y documentar los incidentes de ahogamiento en el medio acuático de nuestro país. Autores: Luis Miguel Pascual Gómez, Darío Pascual García, Miguel González Rojo, Prudencio Rojo Rodríquez y Enrique Parada Torres. Editan: Escuela Segoviana de Socorrismo e IDRA (International Drowning Researches Alliance) Fecha: 2026 Enlace: https://drive.google.com/file/d/1arH0wUDGaOnWqKTmv4Ee441mzNjaCHG5/view Más información sobre el Estudio: https://ahogamientos.blogspot.com/p/informe-castilla-y-leon-2013-2025.html

El concepto de seguridad [08/03/2026]

En la accidentología, como ciencia que estudia los accidentes se encuentra implícito el concepto de seguridad pues el fin último del estudio de los accidentes y sus causas es su reducción, o sea la obtención de seguridad. Por ello, resulta imprescindible acotar el significado del término seguridad.

Voy a intentar simplificar el estricto significado y sentido que se ha de dar al término seguridad entre una pléyade de interpretaciones ambiguas y difusas que no definen bien lo que es la seguridad. Hay bastantes significados que no son concurrentes con la usanza que le dan muchos estamentos, organizaciones y textos oficiales.

Para la RAE, “Seguridad” es cualidad de seguro (ausencia de peligro), definiendo seguro como libre y exento de riesgo. Obsérvese que esta definición debería ser “libre y exento de peligro” que es como la propia RAE en su primera acepción de “seguro”.

Ambigüedad de la seguridad

La palabra seguridad funciona como un término general, similar a la palabra mesa. Al decir “mesa” solo obtenemos una idea básica, pero no sabemos exactamente a qué tipo nos referimos, ya que existen innumerables mesas con diferentes tamaños, formas, materiales y usos. Del mismo modo, el concepto de seguridad es amplio y puede abarcar muchas realidades distintas, por lo que necesita concretarse para entender exactamente a qué tipo de seguridad se está haciendo referencia.

Lo interesante es que con el concepto mesa cada individuo puede realizar un proceso de generalización eliminando los detalles físicos que lo caracterizan y quedarse con una abstracción del ente de tal manera que podamos comunicarnos entre todos sabiendo que cuando decimos mesa nos referimos a esa abstracción y no a una mesa en particular con unas características concretas.

Adjetivar la seguridad

La propia RAE tras definir “seguridad” con la acepción general de “cualidad de seguro” nos ofrece un cúmulo de acepciones referidas a un montón de áreas, especialidades o disciplinas que matizan y acotan su significado. El sustantivo seguridad, como nombre común, no debería ser usado como nombre propio, pues es tan vulgar y tan frecuente que es como utilizar un nombre propio como Juan, José o Mari, para distinguir a unos especímenes de otros; para ello es necesario utilizar los apellidos. Así ocurre con “la seguridad”, que para concretar y saber a qué se refiere hay que añadirle un adjetivo. Se puede comprender esto mediante unos cuantos ejemplos. Se puede concretar a que ámbito de la seguridad se refiere cuando se complementa la palabra seguridad con una información adicional:

  • Seguridad vial
  • Seguridad laboral
  • Seguridad bancaria
  • Seguridad marítima, aérea o ferroviaria
  • Seguridad nuclear
  • Seguridad monetaria
  • Seguridad del Estado
  • Seguridad contra incendios
  • Seguridad naval
  • Seguridad infantil
  • Seguridad acuática
  • Seguridad social
  • Seguridad antirrobo, ante intrusión
  • Seguridad activa
  • Seguridad pasiva
  • Seguridad económica
  • Seguridad jurídica
  • Seguridad territorial
  • Seguridad policial
  • Seguridad ciudadana
  • Seguridad hospitalaria
  • Seguridad pública
  • Seguridad privada
  • Seguridad en el hogar
  • Seguridad hotelera

Esta lista puede ser interminable pues añadiéndole cualquier atributo estamos segmentando su significado. Por ejemplo, puedo añadir, seguridad en Halloween, seguridad en Navidad, seguridad en fiestas, seguridad en el colegio, seguridad en la cocina, etc., y así sucesivamente.

Pero es que además “seguridad” puede ser también usado como adjetivo con lo cual la extensión de su significado se amplía mucho más. Como, por ejemplo, cinturón de seguridad, cordón de seguridad, distancia de seguridad, etc., y así a infinidad de sustantivos a los que les añadamos la palabra “seguridad”, como coche de seguridad, prisión de seguridad, escalera de seguridad, zapato de seguridad, puerta de seguridad, área de seguridad, zona de seguridad, etc.

El significado que aporta y parece querer señalar el adjetivo al sustantivo que acompaña, es el atributo de estar libre y exento de peligro, dando a entender que existe un riesgo muy bajo de que se produzca un daño.

Otros usos debidos e indebidos

Otras veces el término seguridad se refiere a un órgano o institución del gobierno o administración o parte de una estructura organizativa y por eso, en bastantes ocasiones se pretende querer usar el nombre común como si fuese un nombre propio, pero en absoluto lo es. Esta actitud suele responder a un intento interesado de monopolizar el término, se trata ni más ni menos que un intento de apropiación indebida. Resulta ser una sinécdoque mediante la que se atribuye a una parte el significado del todo; o también puede ser calificado como metonimia (tomar el efecto por la causa o viceversa), al llamar departamento de seguridad a una unidad o departamento que trata y se relaciona con la seguridad.

Este es el primero de los artículos en los que iré desgranado los distintos usos, interpretaciones y apropiaciones de la palabra seguridad. En próximas entregas trataré:

  • Concepto internacional de seguridad
  • La seguridad en el Estado Español (Gobierno español)
  • La otra seguridad: la seguridad nacional
  • Seguridad Pública y Seguridad Privada
  • La Seguridad para el Seguro
  • Safety y Security
  • Seguridad ciudadana

Seguridad es la cualidad o circunstancia de estar libre y exento de peligro

Ecosistema PCI: Población General Informada [05/03/2026]

Una nueva entrada para comprender mejor el Ecosistema de Seguridad contra incendios y vida de NFPA©. Hoy veremos, de forma general otro componente y pilar fundamental del mismo. Población General Informada Hubo un programa de televisión en los años 70 en el que en 24 entregas nos mostraba en clave de seguridad vial las consecuencias de accidentes y cómo podrían haber sido evitados. Se llamaba La Segunda Oportunidad, tuvo una amplia difusión y se detectó que a partir de su emisión, además de la implantación de nuevas regulaciones, poco a poco los accidentes disminuían de forma paulatina (de 97.000 accidentes en 1977 a 94.000 en 1980 y 81.000 en 1985 y repuntando levemente desde ese año cuando las campañas se relajaron). Este programa, dirigido al público en general, nos sirve de ejemplo sobre lo que se puede hacer en relación a la educación sobre Protección Contra Incendios ya que los consejos claros, explícitos y asumibles son una herramienta de gran calado y consecuencias espectaculares. El personal en general debemos conocer los riesgos de incendio a los que estamos sometidos, cómo prevenirlos y protegernos en la medida en que seamos competentes. La prevención es fundamental y en este sentido acercar las medidas fundamentales es clave, pero es posible que un incendio suceda y debemos estar además preparados para esta eventualidad conociendo las técnicas de reacción, actuación y escape seguro de la zona de peligro. Algunas campañas que se desarrollan desde hace muchos años en países más comprometidos o con más arraigo en materia de Protección Contra Incendios que el nuestro (p.e. en USA el mes de la Prevención de incendios se celebra desde 1925). Estas campañas son realizadas desde los Gobiernos (p.e. la Casa Blanca) o Asociaciones específicas (NFPA) dirigidas a diferentes entornos, etnias, problemáticas, etc, impulsan y promueven la cultura de la Prevención en esta disciplina con indicaciones claras, explícitas, amenas y expertas. Pero no debemos ser pesimistas. Aquí no hay sitio para nombrar todas las iniciativas que se realizan. Como ejemplos, las Campañas como la de Bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia en relación a los incendios en viviendas, han resultado en actuaciones populares muy positivas. Entre nosotros la concienciación aparentemente crece y entre otras actividades, programaciones como la Semana de la Prevención de Incendios 2025 que se celebró en Bilbao en noviembre impulsada por el Ayuntamiento, a través del Servicio de Bomberas y Bomberos, junto a la Fundación MAPFRE y la APTB, es un gran avance, pero no es la culminación de un proceso, es un paso más de una tarea que debe ser generalizada, constante y bien coordinada. Si la población no tiene la información que necesita, puede hacer cosas que le pongan a él y a otros (incluidos los bomberos) en mayor riesgo. La gente tomará medidas de seguridad adicionales si comprende los riesgos y las consecuencias de no hacer nada. A menudo, el público cree que no tiene ningún papel que desempeñar a la hora de determinar su seguridad en un incendio doméstico o forestal. Pero pueden actuar. A los que profesionalmente estamos directamente relacionados de alguna manera con la Seguridad Ante Incendios, nos corresponde explicarles cuáles son esas medidas y cómo pueden contribuir a reducir su propio riesgo. El éxito pasado en la reducción de siniestros ha llevado a una perniciosa actitud de «a mí no me puede pasar» y «yo ya estoy preparado, eso les pasa a otros». La ciudadanía y los responsables políticos dan por sentada la seguridad porque a menudo carecen de formación sobre los riesgos de incendio. Esto conduce a malas decisiones y a un aumento del riesgo. Dentro del Ecosistema, la Población Informada es un elemento fundamental y no olvidemos que potencialmente el afectado principal.

Estudio de muertes en incendios en Euskadi y Navarra en el siglo XXI

En 2025 OPRA concluyó el “Estudio de Víctimas mortales de incendios en la CAPV y Navarra 2000-2024” realizado con el apoyo de LABORAL Kutxa y Seguros Lagun Aro. Este estudio inédito sobre un periodo de 25 años en una población de casi 3 millones de habitantes (CAPV y Navarra) ha confirmado algunos de los datos que ya sabíamos cómo:
  • El riesgo de morir en un incendio es mayor cuanto más pequeña sea una localidad. El índice de muertes por millón de habitantes en las poblaciones menores de 1.000 habitantes es 4 veces mayor que en las de más de 50.000.
  • En los 4 meses de invierno (diciembre, enero, febrero y marzo) se producen algo más de la mitad de las muertes.
  • Dos terceras partes de las muertes en viviendas se producen durante las horas nocturnas. Y los hombres suponen el 69% del total de víctimas mortales.
  • Las personas mayores de 65 años suponen prácticamente la mitad de todos los fallecidos en incendios.
  • Las principales causas que han provocado más incendios con muertes en viviendas son: el hábito de fumar, la electricidad, y los aparatos productores de calor.
  • Las principales causas de muerte en los incendios en viviendas son: intoxicación por gases y humo (58%), quemaduras (31%) y traumatismos (10%).
Un análisis novedoso es el de relacionar el número de víctimas mortales de incendios con la temperatura mínima del día del incendio resultando que dos terceras partes de las muertes ocurren los días por debajo de diez grados. Muertes en caseríos Uno de los hallazgos más relevantes del estudio ha sido que la mitad de los fallecidos en viviendas unifamiliares han ocurrido en caseríos (vivienda tradicional vasca en la que se desarrollan actividades agrícolas y ganaderas). El estudio completo está disponible a través del siguiente enlace: https://opra.info/wp-content/uploads/Estudio-Victimas-CAPV-y-Navarra-OPRA_28_04_25.pdf El hecho de que dos de cada tres fallecimientos ocurran durante la noche nos afianza en la demanda de la obligación de instalar detectores de humo autónomos en las viviendas como necesarios instrumentos de prevención.

SICUR: feria que necesita reencontrarse con la seguridad integral [26/02/2026]

SICUR ha sido durante décadas la gran cita del ecosistema de la seguridad en España. Como feria de referencia en el ámbito de la security, la protección contra incendios y la prevención de riesgos laborales, ha contribuido a consolidar un sector profesional, tecnificado y en constante evolución. Ha actuado como escaparate de innovación, punto de encuentro institucional y empresarial y termómetro de tendencias. Sin embargo, toda feria sectorial refleja también las prioridades del mercado y de las políticas públicas. En ese espejo comienzan a apreciarse ciertos desequilibrios que invitan a una reflexión. SICUR sigue siendo una feria sólida y necesaria, pero la evolución de sus contenidos exige representar de manera más equilibrada el conjunto de la seguridad que afecta a la ciudadanía. Y la inclusión en esta edición de la ciberseguridad no avanza en este sentido. El desplazamiento del sector de incendios Un cambio perceptible en los últimos años es la pérdida de centralidad del sector de protección contra incendios. En sus primeras ediciones, especialmente en la etapa de la Casa de Campo, la feria tenía un marcado carácter bomberil. La seguridad contra incendios constituía uno de sus pilares técnicos: bomberos, salvamento, detección y alarma, extinción, rociadores, evacuación, señalización, formación y mantenimiento ocupaban un lugar destacado. La cultura de la protección contra incendios ha sido una de las bases del desarrollo de SICUR. Hoy el sector sigue presente, pero su visibilidad resulta menor frente a ámbitos más mediáticos o de mayor crecimiento económico. No se trata de una desaparición, sino de una pérdida relativa de protagonismo. Hay que tener en cuenta que los incend ios siguen provocando víctimas mortales y pérdidas económicas cada año que requieren que la protección contra incendios siga siendo un desafío importante.
La seguridad frente a los accidentes: una gran ausente Más allá del ámbito específico de incendios, existe una cuestión más profunda: la seguridad frente a los accidentes en sentido amplio apenas tiene presencia conceptual en una feria que se define como “de la seguridad”. Cuando se habla de accidentes, en el contexto de la feria, el foco se concentra casi exclusivamente en los laborales. La prevención de riesgos laborales constituye con legitimidad uno de los ejes tradicionales de SICUR, con un mercado consolidado. Pero el universo de los accidentes es mucho más amplio. Los accidentes domésticos, de tráfico, en el ocio, o vinculados a personas mayores generan un volumen de víctimas muy superior al de otros riesgos con mayor visibilidad institucional. Caídas en el hogar o en la vía pública, atragantamientos, intoxicaciones, accidentes de tráfico, o incendios residenciales forman parte de la seguridad cotidiana de millones de personas. Las muertes accidentales en España triplican a las muertes intencionales. Si entendemos la seguridad como protección frente a daños evitables, los accidentes no intencionales deberían ocupar un lugar central en un foro sectorial de referencia. Su escasa presencia revela que no se articula un enfoque integral sobre la prevención de los accidentes.

El auge de la ciberseguridad Un rasgo notable este año es el crecimiento de la ciberseguridad en la propaganda, que han convertido la ciberseguridad en un tema protagonista. Pero, aparentemente, el enfoque predominante está orientado a la defensa corporativa: protección de infraestructuras críticas, continuidad de negocio o resiliencia empresarial: un enfoque legítimo, pero parcial. Se produce así una paradoja: mientras la ciberseguridad gana protagonismo, la seguridad frente a riesgos cotidianos no alcanza una visibilidad proporcional. Una cuestión de equilibrio El problema no es la presencia de la ciberseguridad. El problema es el desequilibrio. Una feria sectorial no ha de ser solo un espacio comercial; también define simbólicamente qué entendemos por seguridad. Cuando determinadas áreas ocupan el centro y otras quedan relegadas, se establece una jerarquía implícita. Si la seguridad se interpreta principalmente como defensa frente a amenazas intencionales se invisibiliza una parte sustancial del daño social: el derivado de los accidentes no intencionales. Desde la perspectiva de políticas públicas, su prevención requiere investigación de causas, educación y comunicación del riesgo, un enfoque poco presente. Hacia una seguridad verdaderamente integral SICUR sigue siendo una feria relevante y con un valor histórico indiscutible. Precisamente por ello, podría liderar una evolución conceptual. Ampliar la mirada hacia la seguridad frente a los accidentes cotidianos y dar mayor protagonismo a la protección efectiva de los ciudadanos no implica restar espacio a sectores emergentes: implica integrar. La seguridad del siglo XXI exige una visión amplia: física y digital, laboral y doméstica, corporativa y ciudadana, preventiva y no solo reactiva. La seguridad no es solo tecnología o defensa, sino protección efectiva de las personas frente a daños evitables. Ese horizonte merece ocupar un lugar central. Ojalá lo veamos en SICUR’2028.

Jornadas sobre Novedades en PCI en Palma

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El Colegio de Ingenieros Industriales de Baleares organiza, junto con OPRA, unas jornadas técnicas sobre novedades en Protección Contra Incendios que tendrán lugar los días 24 y 25 de marzo, en Palma (Mallorca, Baleares). Estas jornadas se presentan como un espacio de encuentro y actualización en el que explorar las soluciones técnicas más innovadoras y debatir sobre los retos actuales en la protección contra incendios. En los últimos años la PCI ha experimentado una notable evolución, impulsada por los avances tecnológicos para atender los nuevos riesgos, así como por la incorporación de nuevas exigencias normativas, que han incorporado requisitos más estrictos en materia de protección pasiva y activa. Contaremos con expertos de distintas empresas del sector de la PCI (activa y pasiva) que presentarán las últimas novedades para garantizar una mejor protección de las personas ante los incendios. Las jornadas tendrán formato presencial, y también podrán ser seguidas online y se celebrarán en la sede del Colegio de Ingenieros de Baleares, en c/ de Carles I, 2, Palma. La inscripción en la modalidad presencial es gratuita. El programa y el formulario de inscripción están disponibles en: https://opra.info/novedades-pci-palma/

Explosión de la batería de un móvil en el metro

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La explosión de una batería externa de un móvil dentro de una unidad del Metro de Bilbao el pasado lunes 16 de febrero de 2026, que obligó a evacuar el convoy, motivó la entrevista en una emisora de Radio a Javier Elorza, socio fundador de OPRA, que como experto en la materia explicó con detalle y resumió los peligros de las baterías de Ion Litio y proporcionó las principales pautas de actuación ante un incendio de baterías. En el siguiente enlace se recogen los contenidos de la entrevista así como el interesante audio que merece la pena escuchar: https://radiopopular.com/podcast/puede-explotar-tu-movil-un-experto-explica-que-ha-pasado-en-el-metro-de-leioa Os recomendamos que divulguéis ampliamente estas explicaciones, dirigidas al público en general, para que todo el mundo lo escuche, en el que además de hablar sobre los riesgos de las baterías de Ion Litio, se apuntan las principales pautas de actuación en caso de incendio en el hogar: la instalación de un detector de incendio y la gran importancia de cerrar las puertas en caso de incendio. Enlace al blog de Javier Elorza en la web de OPRA: https://opra.info/newblogs/la-bitacora-del-fuego-blog-de-javier-elorza/ Enlace a la ponencia de Javier Elorza titulada Perspectiva desde los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento presentada en la Jornada técnica «PCI en Instalaciones Fotovoltaicas»: https://opra.info/wp-content/uploads/07-Jabier-Elorza-DFB.pdf

Accidentalidad y accidentabilidad, que casi todo el mundo confunde [15/02/2026]

Aunque a menudo se usan como sinónimos, accidentalidad y accidentabilidad no significan lo mismo. Esta confusión, extendida incluso en medios e instituciones, tiene implicaciones directas en la prevención y el análisis de los accidentes.

En la accidentología, para el análisis de los accidentes se han de manejar los términos accidentalidad y accidentabilidad. Se ha de establecer el significado de estos dos conceptos y su relación con las palabras siniestralidad y siniestrabilidad que también son usados con frecuencia por los profesionales de la seguridad en el estudio de los accidentes y su prevención.

Qué significan accidentalidad y accidentabilidad

Para la FUNDEU (Fundación del español urgente) Accidentabilidad y accidentalidad no son palabras equivalentes. Según el diccionario académico de la Real Academia de la Lengua (RAE), accidentabilidad es la ‘frecuencia o índice de accidentes’. El término accidentalidad, por su parte, se define como la ‘cualidad de accidental’, y alude a una situación ‘casual o imprevista’, ‘de menor importancia o falta de fundamento’. Así pues, no se recomienda emplear indistintamente ambos vocablos.

Diferencia entre accidentalidad y accidentabilidad

Por lo tanto, accidentalidad se refiere a un hecho o circunstancia susceptible de producir un accidente, en tanto que accidentabilidad es la probabilidad de que ese hecho con accidentalidad produzca un accidente. Por ejemplo, conducir un vehículo por una persona mayor de 65 años es una situación que presenta accidentalidad o con accidentalidad, mientras que la accidentabilidad de los mayores de 65 años nos debe informar de un número o el porcentaje de cuántas personas mayores de 65 años sufren un accidente en un determinado periodo de tiempo. Por ejemplo, las personas mayores de 64 años que han fallecido en España por un accidente de tráfico presentan una accidentabilidad del 52,2%.

En lengua castellana las palabras que terminan en “bilidad” suelen proceder de sustantivos y se trata de un grupo especial de sustantivos abstractos que no es posible observar o percibir mediante los sentidos. Por ello, el término accidentabilidad debería utilizarse para expresar la medición de los accidentes expresando su frecuencia o cantidad. Sin embargo, podemos ver que, en castellano, tanto en España como en Iberoamérica, para este uso, se está usando como sinónimo el vocablo accidentalidad.

Y no son solo los medios de comunicación, sino que además son las instituciones oficiales quienes están dando este significado de medición, de evaluación; un uso cuantitativo de la producción de accidentes. Veamos algunos ejemplos. En esta imagen se recogen titulares y entradillas de Onda Cádiz RTV en su edición de Internet y La Voz de Fuerteventura en que se usa accidentalidad en distintos ámbitos de forma cuantitativa.

En estas otras portadas del digital “La Ciutat” de Catalunya y del Diario de Mallorca, se utiliza el término accidentalidad como sinónimo de accidentabilidad refiriéndose a la cuantificación del número de accidentes. Todos estos ejemplos corresponden a noticias recientes en medios de comunicación en las que se usa el término accidentalidad con el mismo significado que accidentabilidad.

Siniestralidad y siniestrabilidad sí son sinónimos

Buscando una explicación a este uso ya generalizado en la sociedad, sin ser en absoluto un experto lingüista, observo cómo se usa frecuentemente accidentalidad como sinónimo de siniestralidad. Veamos qué indica la RAE para los términos siniestralidad y siniestrabilidad. Para la RAE, siniestralidad es “Frecuencia o índice de siniestros”, y también sinónimo de siniestrabilidad.

Y teniendo en cuenta que si a la palabra siniestrabilidad la propia RAE le reconoce como sinónimo de siniestralidad, parece lógico que debido a la misma construcción morfológica, las palabras accidentabilidad y accidentalidad se entiendan como sinónimos. Así que ya tenemos sembrada la confusión. Si siniestralidad y siniestrabilidad son sinónimos (o al menos la RAE los presenta como sinónimos), con la misma lógica semántica tendemos a pensar que accidentalidad y accidentabilidad son lo mismo.

Un cambio lingüístico que la sociedad ya ha impuesto

El resultado es que coloquialmente e incluso técnicamente se utilizan indistintamente los términos accidentalidad, siniestralidad, accidentabilidad y siniestrabilidad. Realizada esta disquisición, hay que asumir que la sociedad va a utilizar en el futuro estos términos como sinónimos de forma irreversible y la RAE tendrá que aceptar el cambio que la sociedad ya ha impuesto.