Una nueva entrada para comprender mejor el Ecosistema de Seguridad contra incendios y vida de NFPA©. Hoy veremos, de forma general otro componente y pilar fundamental del mismo.
Población General Informada
Hubo un programa de televisión en los años 70 en el que en 24 entregas nos mostraba en clave de seguridad vial las consecuencias de accidentes y cómo podrían haber sido evitados. Se llamaba La Segunda Oportunidad, tuvo una amplia difusión y se detectó que a partir de su emisión, además de la implantación de nuevas regulaciones, poco a poco los accidentes disminuían de forma paulatina (de 97.000 accidentes en 1977 a 94.000 en 1980 y 81.000 en 1985 y repuntando levemente desde ese año cuando las campañas se relajaron). Este programa, dirigido al público en general, nos sirve de ejemplo sobre lo que se puede hacer en relación a la educación sobre Protección Contra Incendios ya que los consejos claros, explícitos y asumibles son una herramienta de gran calado y consecuencias espectaculares.

El personal en general debemos conocer los riesgos de incendio a los que estamos sometidos, cómo prevenirlos y protegernos en la medida en que seamos competentes. La prevención es fundamental y en este sentido acercar las medidas fundamentales es clave, pero es posible que un incendio suceda y debemos estar además preparados para esta eventualidad conociendo las técnicas de reacción, actuación y escape seguro de la zona de peligro.
Algunas campañas que se desarrollan desde hace muchos años en países más comprometidos o con más arraigo en materia de Protección Contra Incendios que el nuestro (p.e. en USA el mes de la Prevención de incendios se celebra desde 1925). Estas campañas son realizadas desde los Gobiernos (p.e. la Casa Blanca) o Asociaciones específicas (NFPA) dirigidas a diferentes entornos, etnias, problemáticas, etc, impulsan y promueven la cultura de la Prevención en esta disciplina con indicaciones claras, explícitas, amenas y expertas.

Pero no debemos ser pesimistas. Aquí no hay sitio para nombrar todas las iniciativas que se realizan. Como ejemplos, las Campañas como la de Bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia en relación a los incendios en viviendas, han resultado en actuaciones populares muy positivas. Entre nosotros la concienciación aparentemente crece y entre otras actividades, programaciones como la Semana de la Prevención de Incendios 2025 que se celebró en Bilbao en noviembre impulsada por el Ayuntamiento, a través del Servicio de Bomberas y Bomberos, junto a la Fundación MAPFRE y la APTB, es un gran avance, pero no es la culminación de un proceso, es un paso más de una tarea que debe ser generalizada, constante y bien coordinada.
Si la población no tiene la información que necesita, puede hacer cosas que le pongan a él y a otros (incluidos los bomberos) en mayor riesgo. La gente tomará medidas de seguridad adicionales si comprende los riesgos y las consecuencias de no hacer nada. A menudo, el público cree que no tiene ningún papel que desempeñar a la hora de determinar su seguridad en un incendio doméstico o forestal. Pero pueden actuar. A los que profesionalmente estamos directamente relacionados de alguna manera con la Seguridad Ante Incendios, nos corresponde explicarles cuáles son esas medidas y cómo pueden contribuir a reducir su propio riesgo. El éxito pasado en la reducción de siniestros ha llevado a una perniciosa actitud de «a mí no me puede pasar» y «yo ya estoy preparado, eso les pasa a otros». La ciudadanía y los responsables políticos dan por sentada la seguridad porque a menudo carecen de formación sobre los riesgos de incendio. Esto conduce a malas decisiones y a un aumento del riesgo.
Dentro del Ecosistema, la Población Informada es un elemento fundamental y no olvidemos que potencialmente el afectado principal.
