Se ha escrito y departido mucho sobre el accidente ferroviario de Adamuz, y en este artículo no voy a hablar de infraestructuras, trenes (coches), ni de vías, ni raíles, sino de una pequeña parte de lo que ocurrió en las primeras horas después de que el accidente se produjese.
El caos tras el accidente y las tareas de rescate
Imaginemos el escenario del accidente: un tren descarrilado (Iryo) frente al apeadero de Adamuz (Córdoba) a las ocho menos cuarto de la noche y otro tren (Alvia) también descarrilado a 800 metros (que se desconocía su existencia al principio), una noche heladora, con una temperatura cercana a los cero grados, a oscuras, sin iluminación, alumbrándose con linternas y con los móviles y transitando entre vías y traviesas del tendido ferroviario. Con gente gritando, algunos ilesos, bastantes heridos (más de 100) y otros fallecidos. Nadie puede negar que era una situación caótica.
En los primeros momentos llegaron:
- Los bomberos de guardia (4) del parque de Montoro situado a 16 km.
- Algunos vecinos del pueblo que se dieron cuenta del accidente que empezaron a sacar heridos de los trenes. Unos 500 habitantes de Adamuz acudieron espontáneamente al lugar del accidente para colaborar en primeros auxilios y apoyo a las víctimas en los primeros momentos.
- La primera ambulancia (17 minutos tras el accidente).
- Los 20 miembros de la agrupación de voluntarios de protección civil de Adamuz que fueron movilizados por el alcalde, que es la máxima autoridad de protección civil en el municipio, que también movilizó a los 3 agentes de la policía local.
- Efectivos de la guardia civil.
Horas después ya pudieron llegar más recursos bomberiles, policiales y militares pero la actuación en los primeros momentos para la supervivencia y atención a los accidentados es crucial.
La logística de protección civil
Tras las primeras labores de rescate surgieron nuevas necesidades de atención a los afectados y alguien puso orden en ese caos. El jefe del voluntariado de protección civil, Sebastián Latorre, con su equipo, se trasladó a la caseta municipal, un gran espacio multiuso cubierto, en la que se desplegó la logística necesaria en esos momentos. Él movilizó a las protecciones civiles de la provincia. También se preparó el pabellón municipal para recoger a los cadáveres, aunque finalmente no se utilizó.
Cuentan desde Protección civil de Andújar (a 50 km), que fueron con 18 voluntarios/as y 6 vehículos, que cuando llegaron, aproximadamente una hora después del accidente, se encontraron que había en la zona unas 300 personas de pie que tuvieron que evacuar a la zona de recepción de afectados, en la caseta municipal de Adamuz, algunas con traumatismos, cortes y heridas.

Las principales tareas realizadas en la caseta municipal fueron:
- Preparar el espacio para atender a las personas ilesas, para dirigirlas a sus casas.
- Abastecimiento de ropa de abrigo debido a las frías temperaturas nocturnas. Algunos pasajeros del Iryo iban con su equipaje de mano, pero otros no, y nadie había pensado en pasar la noche fuera de sus casas.
- Atender a las personas que iban en los trenes y que buscaban a sus familiares.
- Brindar alojamiento en el Hogar del pensionista para quienes no querían abandonar la zona, pendientes de encontrar a sus familiares o compañeros de viaje.
- Suministro de alimentos y bebidas.
- Prestación de primeros auxilios a personas con lesiones leves que aún no requerían ser trasladadas a su domicilio o destino. En la caseta municipal el personal sanitario organizó un primer triaje (clasificación de víctimas en emergencias y desastres) ordenando el traslado de heridos a los hospitales y montaron un pequeño hospital de campaña para atender a los heridos leves.
- Movilizar autobuses para trasladar a su destino a las personas que quisieran hacerlo.
- Atender a las personas de Sevilla o Huelva o de otros lugares que se presentaron en el lugar buscando sus familiares viajeros de los trenes.
Reconocimiento
El Ayuntamiento de Adamuz ha dado una lección a muchos municipios de España con la actuación de su agrupación de voluntariado de protección civil. Quiero señalar la el importante papel que desempeña la organización municipal de un pequeño municipio a través de un reducido grupo humano en la atención de la emergencia que no siempre es bien reconocido: el voluntariado de protección civil. Nadie de fuera del entorno municipal puede organizar mejor la logística de protección civil en una catástrofe que los propios recursos municipales conocedores del entorno.
La protección civil es una obligación municipal
Aquellos municipios que no dispongan de voluntariado de protección civil que aprendan y que no tarden en organizarse. Y los que ya dispongan de organizaciones de voluntariado que no escatimen en medios y en formación.

Es el momento de realizar una reflexión más profunda sobre la arquitectura del Estado en materia de atención en emergencias, que desgraciadamente ocurren, y que los administradores públicos tienen la responsabilidad de prever. Llama la atención que en muchas imágenes hemos visto la desproporción de personal policial que superaba con mucho al exiguo número de bomberos uniformados (los verdaderos expertos en rescate y salvamentos).
Fotografías cortesía de Protección Civil de Adamuz.
