Aunque el Ministerio de Agricultura no ha presentado el balance definitivo de los fallecidos en los incendios forestales, según la información recabada de los medios de comunicación ha habido 8 personas fallecidas. Así lo informa tambien la página web de la DGPCE.
Miles de horas de televisión y de páginas en medios escritos se han producido a cuenta de los incendios forestales dando cuenta del cambio climático, de la emergencia nacional, de un pacto de estado, la necesidad de más medidas, sobre los aumentos locos de presupuestos, las propuestas de los partidos políticos, etc.
¿Por qué son más importantes los muertos en el monte que en sus casas?
Vamos a fijarnos en una de las comunidades autónomas más afectadas para reflexionar sobre ello. De las 8 muertes en España en estos incendios forestales, 4 han sido en la Comunidad de Castilla y León.
En esta comunidad hubo 12 víctimas mortales en incendios en viviendas en el año 2022, o sea el triple, y naturalmente no tuvieron tanta repercusión mediática y ningún partido político se inmutó, ni propuso ninguna medida para que esto no volviera a pasar.
La vegetación, los árboles, los bosques, en una o dos décadas se han recuperado. La naturaleza tiene esa capacidad, pero las vidas perdidas no se recuperan. Las víctimas mortales son para siempre. Los bosques vuelven a crecer. Menuda diferencia, ¿verdad?
¿Por qué se da más importancia a los incendios forestales que a la muerte de personas en incendios de viviendas?
Presupuesto y efectivos de Castilla y León (CyL)
Según declaraciones de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, el presupuesto de la Junta para este año (2025) en el operativo conocido como Infocal es aproximadamente de 200 millones de euros, con la siguiente distribución:
- 126 millones de euros destinados a extinción de incendios.
- 75 millones de euros destinados a prevención.
La Comunidad de Castilla y León dispone de un Centro autonómico de mando y 9 Centros provinciales de mando, 200 puestos y cámaras de vigilancia, 24 bases aéreas y alrededor de 4.000 efectivos.
Según el estudio que realicé sobre los servicios de bomberos en España, publicado en 2013, el presupuesto de todos los servicios de bomberos públicos de ayuntamientos y diputaciones de la Comunidad de Castilla y León era de 41 millones de euros. Siendo optimistas podríamos pensar que ese presupuesto haya crecido un 50% con lo que alcanzaría una cifra alrededor de 60 millones, incluso podríamos fantasear con que el presupuesto se hubiese duplicado hasta los 80 millones de euros (lo que aseguro que no es así por algunas comprobaciones comparativas que he realizado). Como se ve el presupuesto de los bomberos que protegen a las personas dista mucho del presupuesto destinado a los incendios forestales en CyL.
En cuanto a los recursos humanos, CyL en el mencionado estudio mostraba una plantilla de 1.000 personas (bomberos) que puede haber crecido algo, pero seguro que está a años luz de las 4.000 personas de plantilla que dicen tener para las brigadas forestales.
Con estos datos ya vemos que algo no está bien. Excepto quienes se benefician de esta situación coincidirán conmigo que destinar más dinero a la protección de la vegetación que a la protección de las personas es un despropósito.
¿Hay otra forma de hacer las cosas?
Sí que la hay: se llama modelo europeo de los servicios públicos de bomberos. La sociedad ha de tener unos bomberos públicos para atender todo tipo de incendios y la mayoría de las emergencias. La creación de unos servicios de bomberos forestales exclusivos para los incendios forestales que solo pueden ser dirigidos por ingenieros agrícolas o de montes, resulta una duplicidad que no nos deberíamos permitir. A nadie se le ocurriría crear un nuevo servicio público de bomberos solo para las industrias porque tienen riesgos muy específicos o crear un servicio de intervención para los incendios de los museos y patrimonio artístico dirigido por los restauradores con la justificación que ellos conocen mejor que nadie las obras de arte. Con planteamientos así llegaríamos a la conclusión de que la extinción de incendios en una catedral debería ser dirigida por un obispo.
Prevención y Extinción de incendios
Prevención y extinción son dos conceptos que están muy vinculados, pero no son lo mismo, ni suelen recaer en la misma organización. La prevención de incendios es la actividad responsabilidad de los titulares de las propiedades y actividades que tienen riesgo de incendio.
En el caso de los edificios e instalaciones hay códigos y normas de prevención de incendios que los propietarios y gestores de las actividades deben de cumplir y si un día se da la circunstancia de que se produce un incendio en su propiedad se llama al servicio de bomberos que es la organización experta en extinción de incendios. Da igual que se trate de un hotel, un centro comercial, un edificio de oficinas, un taller mecánico o una refinería, o unos árboles. El modelo europeo de bombero polivalente atiende cualquier tipo de incendio, sea donde sea; es el modelo más completo y más económico.
En correspondencia, la limpieza y prevención de incendios en los montes ha de ser una responsabilidad y obligación de los titulares de los terrenos, ya sean particulares o municipios, comarcas o diputaciones, y deben de hacerlo a su costa, no a cuenta de los presupuestos generales. Y cuando se produzca un incendio los (bomberos polivalentes) también expertos en incendios forestales se harán cargo de la extinción. No es un modelo extraño en la península, es lo que ya funciona en Cataluña, Navarra, la CAPV y Portugal.

¿Quién tiene la culpa?
Pues se supone que el responsable de lo que tenemos es quien permite esta situación disparatada, absurda e inédita en Europa. Por cierto, no he oído hablar a ningún político de nada de esto. Un pacto de Estado que no corrija los principales errores solo servirá para que gastemos más en extinción de incendios pero no para que haya menos grandes incendios.
Pero, a ver quién es el ratón que desmonta ese chiringuito de gatos.

Todo depende desde el punto de vista que se mire. Desde fuera la casuística que se puede encontrar un bombero forestal es mucho mas limitada que un bombero polivalente, y por consiguiente la formación y capacitación de ese personal es más limitada, así como los riesgos y costes….. Puedo con el mismo dinero contratar mucho más personal y concentrarlo en épocas del año en las que se producen incendios. E incluso puedo alargar sus contratos para otro tipo de trabajos de prevención. Tiene lógica formar a un bombero para por ejemplo atajar incendios en una refinería o rescates extremos y destinarlo a apagar matojos en el monte? creo que no
Estoy bastante de acuerdo con la respuesta pero por contra, esta estacionalidad juega en contra de los propios bomberos forestales cuyas contrataciones tienen por tanto carácter temporal, con todas las implicaciones que de esto se deriva.
Llevo muchos años defendiendo el modelo de bomberos «multirriesgo» frente a la existencia de dispositivos forestales pero tras tiempo trabajando con algunos de ellos no tengo claro que sea el sistema (falta de recursos, preparación e incluso motivación de sus integrantes). Sigo pensando que es el modelo idóneo pero quizás con equipos especializados entre sus integrantes (tipo GRAF),
Por último, señalar que, además de los territorios señalados en el artículo, este modelo es el que está implantado en el Principado de Asturias,