Con la intención de eliminar los inconvenientes del uso de los extintores de polvo propongo una serie de medidas para corregir la anomalía española de los extintores de incendios expuesta en el artículo anterior.
La realidad europea
En países como Alemania, Francia, Austria, Bélgica o Suecia la mayoría de edificios de uso público disponen de:
- Extintores de agua con aditivo o espuma ligera, por su eficacia sobre materiales sólidos y líquidos combustibles, su inocuidad y su limpieza.
- Extintores de CO₂, en zonas donde pueden existir riesgos eléctricos o equipos delicados.

La elección se basa en criterios de salud, sostenibilidad y funcionalidad, apoyada en una formación profesional coherente con la evidencia técnica.
En esos países, el extintor de polvo queda relegado a usos industriales o exteriores, donde su descarga no compromete la seguridad de las personas ni genera daños materiales significativos.
Propuestas de mejora
Para corregir esta desviación y alinearse con las prácticas europeas, España debería avanzar en varias líneas:
- Promover el uso de extintores de agua con aditivo en todos los espacios con presencia pública o educativa, reservando el polvo a zonas específicas.
- Revisar la formación reglamentaria para técnicos, instaladores y usuarios, desmontando la falsa creencia del “riesgo eléctrico del extintor de agua”.
- Incentivar la sustitución progresiva de extintores de polvo por equipos más adecuados mediante programas de mantenimiento y renovación.
- Fomentar la divulgación técnica, acercando al público la realidad sobre la utilización de los extintores.
Modificación legislativa
En consecuencia, deberían abordarse las sustanciales modificaciones legislativas y normativas:
- Actualizar el CTE-DBSI, el RIPCI y las guías técnicas del Ministerio de Industria, incorporando criterios de selección basados en el tipo de ocupación y riesgo.
La persistencia del extintor de polvo como estándar en España responde tanto a inercias comerciales como a mitos técnicos que han perdurado durante décadas y hoy resulta técnicamente desfasada y operativamente contraproducente.
Los sistemas de agua con aditivo y CO₂ son más seguros para las personas y más respetuosos con el medio ambiente y los entornos públicos.
Si bien es cierto que la próxima limitación del flúor en la composición de los aditivos puede suponer una modificación de la eficacia de este agente extintor, sin duda el mercado encontrará los sustitutos que permitan mantener esta eficacia o incluso aumentarla.
Hay que dar los pasos necesarios hacia una protección contra incendios más racional, moderna y centrada en la seguridad real de los ocupantes y esto pasa por una formación y concienciación hacia y por parte de los técnicos y las empresas instaladoras de sistemas de PCI.

Como nos afecta la nueva ISO 3941:2026 referente a los extintores clase L?. Es obligatorio en la normativa española?
Y no sólo en los países que mencionas Javier, En el Reino Unido también lo tiene regulado de esa manera con extintores de agua/espuma, CO2, geles para fuegos tipo F y para usos muy concretos los de polvo seco.
Hola Juan Luis.
Habrá que esperar a que se haga la transposición de la norma ISO a normativa EN. Esto suele llevar tiempo. Además dudo que estén definidos los ensayos de eficacia para esta nueva clase de fuego, por lo que tardaremos en ver el pictograma L en extintores portátiles.
Hola Fco. Javier
La realidad es que la mayoría de los países europeos fundamentan la protección de interiores con presencia de personas en la colocación de extintores portátiles de agua con aditivos y de CO2. No quería hacer un listado exhaustivo en el artículo, sino mencionar algunos países que suele ser referentes en materia de protección contra incendios y es cierto que el Reino Unido también lo es. Ahora habrá que estar atentos para ver como se adaptan estos países a la inminente prohibición de ciertos aditivos.