Los 40 muertos en la discoteca suiza de Crans-Montana, exigen una mirada al pasado, porque lo ocurrido no es sino la crónica de una tragedia anunciada y la constatación de algo que, desgraciadamente, se repetirá de nuevo más o menos pronto.
En febrero de 2003 se produjo un incendio en la discoteca Station, en Rhode Island (EEUU) que causó 100 muertos y más de 200 heridos. El siniestro fue investigado exhaustivamente, e incluso se hizo una reconstrucción informatizada que dejó muy clara las causas: Unas bengalas sobre el escenario prendieron el revestimiento altamente inflamable del techo.
Debería haber servido para advertir a autoridades, propietarios de negocios similares y a usuarios del riesgo de esta letal combinación de artefactos pirotécnicos con revestimientos inflamables de poliestireno o productos similares que arden tal como si se tratase de gasolina. Pero aquella exhaustiva investigación no sirvió casi para nada.
El 31 de diciembre de 2004 se produjo un incendio similar en la discoteca Cromañón de Buenos Aires (Argentina) que causó la muerte de 194 personas. Del mismo modo, aquel incendio fue provocado por bengalas en el escenario que prendieron el revestimiento inflamable del techo. A pesar de la repercusión internacional del incendio del año anterior, nadie había aprendido nada. El juicio por el incendio en la discoteca culminó, entre otros con la destitución de la máxima autoridad política de Buenos Aires, además de las responsabilidades atribuidas a otros funcionarios y a la propiedad del local.
Tras el incendio de Cromañón publiqué un artículo que concluí expresando mi absoluta convicción de que no tardaríamos mucho en ver siniestros similares. Y así ocurrió, no uno sino muchos: 20 de septiembre de 2008, club Wuwang, Shenzhen (China), 44 muertos en un incendio causado por la utilización de pirotecnia dentro de la sala; 1 de enero de 2009, Santika Club, Bangkok (Tailandia), 67 muertos y más de 200 heridos en otro incendio con idéntica causa: pirotecnia que prende el techo inflamable; 5 de diciembre de 2009, Perm (Rusia), 155 muertos por un techo inflamable prendido por pirotecnia; 27 de enero de 2013, discoteca Kiss, Santa María (Brasil), 242 muertos y más de 600 heridos tras prenderse el techo inflamable por una bengala; 30 de octubre de 2015, Bucarest (Rumanía) 64 muertos al inflamarse el techo de espuma de poliuretano de la discoteca Colectiv por una bengala; 16 de marzo de 2025, Discoteca Pulse en Kokani (Macedonia del Norte), 63 muertos al inflamarse el techo por una bengala. Y también en España: 1 de octubre de 2023, Discoteca Teatre (Murcia), 13 muertos al inflamarse el techo por una máquina de chispas.
En algunos de estos casos se achacó todo a la escasa preocupación por la prevención en los lugares donde se produjeron las tragedias. Pero ahora ha ocurrido en Suiza, allá donde la prevención de incendio se suponía en niveles ejemplares.
Conclusión
La verdadera causa de esta cadena de homicidios no es otra que la estupidez humana, plasmada en la irresponsabilidad de propietarios y políticos y la impericia de los técnicos. No se puede explicar de otro modo. Ahora solo cabe elucubrar dónde será la siguiente tragedia.
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