Una nueva entrada para comprender mejor el Ecosistema de Seguridad contra incendios y vida de NFPA©. Hoy veremos, de forma general, otro componente y pilar fundamental del mismo.
Inversión en Seguridad
Las inversiones en seguridad deben priorizar la calidad de la inversión frente a la economía. Deben ser razonables y ágiles a la hora de lanzarse, planificando y fijándose objetivos realistas. Hay objetivos que lógicamente hay que periodificar en el tiempo, pero de forma que el grado de seguridad aumente con el tiempo.
Aunque el primer “Mandamiento” en los negocios es obtener el mayor beneficio al menor coste, en el caso de los sistemas de Protección Contra Incendios, seguir el precepto de la búsqueda del exagerado rédito, se traduce en errores de diseño, baja calidad de los materiales (o incluso carencia de alguno de ellos), irregularidades en el montaje o la puesta en marcha y como colofón en un mantenimiento deplorable. Esto en parte es aceptado por quien cierra los ojos, tanto los usuarios como las Autoridades Competentes (en algunos casos incompetentes).

Cuando alguien con competencias llevado por su incompetencia (o directamente la avaricia), se plantea una reducción de costes en alguna de las partes en que se divide un Proyecto de Protección Contra Incendios (cambios en el diseño, la elección de materiales, selección de instalador, selección de mantenedor, etc.) debe hacerse la pregunta siguiente, ¿ESTO ES MÁS SEGURO? Ante la duda o una respuesta negativa, se debe desdeñar ese planteamiento inmediatamente. Recordemos que la Protección Contra Incendios no es sólo un negocio, es la forma de Prevenir y Proteger ante este Riesgo, que tiene lamentablemente consecuencias irreversibles pues de las cenizas no se regresa (sólo el ave Fénix, pájaro habitante de la mitología griega).
Invertir racional y sensatamente en seguridad contra incendios es ciertamente económico. La inversión en seguridad no sólo se refiere a ganancias o pérdidas monetarias. «Inversión» significa ser plenamente consciente, interesarse y tener presente la vida y la seguridad de las personas en cada paso de un proyecto.
La seguridad como prioridad
Incluso en un entorno antirreglamentario y de recorte de costes como en el que vivimos, la adopción de códigos y medidas de seguridad efectivas y trabajar con profesionales expertos nunca debe desecharse para ahorrar unos pocos euros. Centrarse únicamente en el coste del cumplimiento y el dinero ahorrado es ignorar los beneficios potenciales de la prevención y protección de incendios y accidentes. Esta inversión por lo tanto se traduce en vidas salvadas, propiedades protegidas y continuidad de las actividades. Invertir de forma responsable en seguridad debe ser siempre una prioridad para todos:
- Los responsables políticos deben hacer lo correcto para los electores que los han elegido, e invertir en jurisdicciones seguras.
- Los intervinientes públicos deben seguir formándose, colaborando con las comunidades, solicitando los recursos adecuados, etc. para mantener la seguridad en sus áreas de influencia.
- Los diseñadores, instaladores y mantenedores de sistemas contra incendios deben ser profesionales, estar capacitados y al día de las actualizaciones reglamentarias, de productos y sistemas certificados y ser capaces de ajustar costes sin debilitar las condiciones de seguridad.
- Los propietarios de edificios, empresas y gestores de instalaciones deben dar prioridad absoluta a la seguridad de sus empleados, inquilinos y clientes en lo que respecta a la comunicación, los planes de emergencia, las medidas de seguridad contra incendios en los edificios, etc.
- El personal en general (este punto se tratará de forma específica en una entrada próxima de este blog) debe adoptar las medidas que estén a su alcance para garantizar que sus hogares están a salvo de incendios, riesgos eléctricos y de otro tipo, invirtiendo en rociadores, detectores de humo, trabajos de reducción del riesgo de incendio en los alrededores de las viviendas, lugares de trabajo, ocio, reunión, etc. De este modo, ellos y sus familias estarán más seguros y se reducirá el riesgo de lesiones propias y de los bomberos en su trabajo.
Las malas decisiones tienen inevitablemente malas consecuencias.
