Las altas temperaturas y los cambios de hábitos son las principales causas de las intoxicaciones alimentarias en los meses de verano. Según el Instituto de Salud Carlos III en 2022 se registraron 612 brotes alimentarios, casi el doble de los 313 del año anterior. La mayoría se concentraron en verano, y los ovoproductos fueron el alimento más implicado.
Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 8 de julio de 2025
La OMS estima que entre el 40% y el 60% de los brotes alimentarios anuales se concentran en los meses de calor. En España, los boletines del Instituto de Salud Carlos III muestran picos de brotes alimentarios entre junio y septiembre.
Con las altas temperaturas, el calor favorece la proliferación de bacterias como Salmonella, E. coli, Listeria, Campylobacter, y otras, cuya afectación nos pueden producir vómitos, diarreas, fiebres y otros síntomas a veces de mayor gravedad.
Calor y alimentos
Con la ruptura de la cadena de frío los alimentos se pueden calentar durante el transporte, si es prolongado, o en el almacenamiento. Los alimentos recién descongelados deben ser consumidos inmediatamente después o mantenerse en refrigeración a menos de 5 °C hasta su uso inmediato en 24 horas.
Entre los alimentos candidatos a contener estas bacterias están el pollo crudo, los lácteos, quesos, leche no pasteurizada, carne poco cocinada, carne cocinada y mal conservada a temperatura inadecuada, verduras contaminadas, y mariscos crudos o mal cocidos.
Hay que tener especial cuidado con la comida en latas con defectos en los envases, con fecha caducada o conservas caseras no esterilizadas, que pueden producir botulismo con resultado mortal.
Cambio de hábitos y de escenarios
Con el cambio de hábitos y de escenarios se puede producir un relajamiento de nuestras costumbres habituales y poner menor rigor en la higiene o conservación de los alimentos por descuido. Una exposición de los alimentos a una temperatura más alta de la normal y durante un tiempo no demasiado largo puede provocar la proliferación de micro organismos. No hay que dejar comida cocinada más de 2 horas a temperatura ambiente. Entre 5°C y 65°C las bacterias se multiplican muy rápidamente.
Comer al aire libre, barbacoas y un aumento del consumo de alimentos crudos o poco cocinados: mariscos, ensaladas, carnes poco hechas, mayonesas caseras, cremas, aliolis, etc., pueden aumentar los riesgos de intoxicación.
Medidas de higiene
Mediante el lavado se reduce la cantidad de bacterias. Hay que lavar bien los productos frescos y las frutas y verduras antes de cocinarlas, aunque se les vaya a retirar la cáscara. Al cortarlas los microbios pasan al interior.
Hay que extremar las medidas de higiene al cocinar, manipular y servir alimentos lavándose las manos cada vez que se cambia de alimento o producto para no contaminar unos con otros. Hay que lavarse antes, durante y después de manipular alimentos.
Y también es conveniente usar utensilios distintos para alimentos crudos y cocinados para evitar una contaminación cruzada. Lavar los utensilios y cuchillos cada vez que se vaya a cortar un alimento distinto. Cuidado con la tabla de cortar, hay que lavarla con frecuencia y cada vez que se corte algo diferente (que no se suele hacer).
Alimentos en mal estado
El mal aspecto de una comida, un cambio en el color habitual, o un mal olor, nos pueden indicar que los alimentos están en mal estado y no deben ser consumidos, ni tan siquiera probados (por si acaso). Han de ser retirados y tirados, pues las consecuencias pueden ser graves.
Una pista de que nos encontramos ante una intoxicación alimentaria es que aparecen varias personas afectadas con síntomas similares que han ingerido los mismos alimentos.
¡Más vale prevenir que lamentar!
